domingo, 25 de marzo de 2007

Poética 2

(Foto by "L")




LA OBRA TUYA





Ils se tiennent la main,
ils ont peur de se perdre,
et se perdent pourtant
JACQUES BREL

A las 3 Reinas



Se lo dije a mi amiga

cuando convino a la conversación:

no hay obra grande ni pequeña.

Hay la obra tuya.


La que haces con el esfuerzo todo

la concentración plena

la atmósfera creada

el sentido dispuesto

el abandono de lo demás.

Un poco menos de lo anterior que pongas

y habrás fallado.

Lo habrás conseguido si va todo.

Nada que los demás digan

importa. Es otro asunto.

Si la obra centellea en ti

y tú en ella te estremeces

llegará quien te entienda y aprecie.

Mas si eres tú quien ve

fallos de entrega,

si más pudo ser de lo que ha sido

¿qué le dirás a la muerte cuando llegue?

¿Le valdrán también a ella tus excusas?

9 comentarios:

Lara dijo...

No sabes qué bien estas palabras para un domingo como éste.

Anónimo dijo...

Leo el poema y, aunque esté dedicado y escrito para las 3 poetas, puede ajustarse a cualquier circunstancia de la vida y a todo lo que hacemos.

Lara dijo...

Sí, sí y sí. Es verdad.

Reb dijo...

La búsqueda de la perfección hace presente siempre el Pudo Ser.
Respecto a la muerte, ya sabes que es ella la que nos debe sus excusas

Anónimo dijo...

No, Reb. La muerte que yo digo no existe y no se puede excusar. La que yo digo es el último minuto (¿los cinco últimos años, tres, dos...?), en el que uno se admite o se expulsa (a sí mismo).

Cuando no hay ya engaño.

Y el "pudo ser", tienes razón, siempre está presente. Pero desde un momento adelantado. No debes saberlo cuando lo estás haciendo.

(De todas maneras, la intención del poema podría ser una autocrítica, un condenarme).

También vale para todos en todo, como dice Winsta. Y cuanto más importante es la creación que se haga, más vale. De ahí que os lo dedique a vosotras (el Príncipe Gitano no estaba, ay, en la foto ni estuvo ahí ese día).

Por cierto: tenéis una sonrisa estupenda.

carmen moreno dijo...

A la muerte no le valen excusas, ni deberíamos intentar dárselas.

Las excusas que nos aletargan ya son la muerte en sí. Un día, uno se levanta sin ganas, pero sigue andando. Creamos y creemos para seguir siendos y extendemos las manos para comprobar que sigue habiendo gente delante de nuestros miedos.

Lara es la honestidad de los sentidos. Reb, es la sabiduría del silencio, la dulzura comprimida. ¿Yo? Yo no sé lo que soy. Tal vez, el rumor lejando del vacío...

La poesía sigue siendo a pesar de mí.

Anónimo dijo...

Tengo una "memoria general" bastante deficiente para algunas cosas. Os puedo presentar a gente que ya os he presentado veinte veces (o incluso, en el paroxismo de ese síndrome, a gente que me habeis presentado vosotros mismos). Pero en ocasiones recuerdo cosas con una nitidez fuera de toda lógica. Una de ellas, una frase de la entrevista que le hicieron a Fernando Quiñones realizada ex profeso para ser emitida por televisión después de que éste falleciera. Él ya sabía que le quedaba poco de vida, y el entrevistador siempre como voz en off, muy valiente por cierto, le preguntó que de qué se arrepentía. Y Quiñones no vaciló ni un instante en responder que se arrepentía del tiempo malgastado. De los "pasarratos", dijo literalmente.

De todas maneras, yo, como organismo unicelular fotosintético, asumo que somos un parpadeo, o que duramos lo que uno. Tampoco me quema mucho la idea: no intento pasar a la posteridad. Sólo hacerlo lo mejor posible, sin obligaciones y sin muchas consecuencias. Si dentro de ese lapso uno quiere o tiene la suerte de ser querido, si crea (dichoso aquél que puede hacerlo) un poco de belleza (un puntito, un trazo) o tiene la dicha de contemplar gente contenta (véase la foto y esas tres sonrisotas), pues vamos servidos. Con tres risas de esas hemos ganado el día, Nán. A mí me es suficiente.

Jopé. Trinco el teclado y no paro. Atadme los dedos.

Paralelo 49 dijo...

ESte poema es puro aliento. (Y qué bien viene)Como la sonrisa de las reinas, y la risa de las reinas. La oigo desde aquí.




(Brel tiene esos instantes que...)

NáN dijo...

La muerte es una agradable cita si llega cuando debe (y no creo que sea cuestión de años, sino de que de verdad lo otro se haya acabado): cuando no llega en el momento debido, es horrible. Pero la muerte de la que habla el poema es otra (o una variante de la misma). El texto, sin embargo, fue pensado con sus aristas más cortantes vueltas hacia mí mismo, aunque pueda servir para todos y todo. Posiblemente, debería.

Os tendría que ir dando las gracias desde atrás (el aliento de Par) de una en una, por entender y ayudarme a entender, hasta el principio (Lara).

¿Dije en algún lado algo de hielo? Ya está derretido. Entre amigos, ¿verdad?, ¿cómo no permitirnos pasar algunos días taspasado? (aunque ahora da un poco de vergüenza).

Halé de "una en una", y suelo usar el femenino para todas cuando ellas son mayoría. Pero esta vez era porque me quería referir aparte a Microalgo y a ese programa de Quiñones (imagino que sería un "Epitafio", ¡qué brutal!). "L" me suele acusar de que no me gusta "divertirme", y no es cierto y se lo discuto y le doy pruebas y al final me da la razón. Pero lo que no soporto es "distraerme". Odio ese verbo con pronombre enclítico y todo lo que significa: puedo estar distraído (absorto), pero "distraerme" no creo que lo haya hecho ni tres veces en toda mi vida. Por eso parece que soy serio y "L" me acusa y vuelta a empezar.

(Espero que este largo comentario, en una entrada que no es la última, no sea ya leído; aunque tenía que escribirlo).

Lara - Winsta - Reb - Carmen - Microalgo - Paralelo49: gracias por la compañía y por profundizar. Por darlo casi siempre todo.