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domingo, 4 de marzo de 2012

Gracias // Adiós // Ya estoy volviendo

1. Gracias

A todos los que estuvisteis en la lectura de relatos del libro Ladera norte, de Berta Vías Mahou, empezando por la propia Berta, que se avino a un acto tan modesto, siguiendo por Aroa, María y Lola, mis lectoras en voz alta favoritas, y terminando por todos los que estuvisteis y después os vinisteis en bloque al barecito de enfrente, donde practicamos la amistad. También gracias a los que no pudisteis venir aunque quisisteis, especialmente a los que me avisasteis.

En la pequeña presentación que hice, noté que me iba alargando y dejé sin desarrollar algunas ideas. Aprovecho para decirlas aquí brevemente: hay una cuerda elástica de dolor y alivio a veces tensa, a veces relajada, que recorre los diversos relatos; casi como si en un conjunto de relatos se plasmara una idea de obra musical en varios movimientos, con sus temas y subtemas. De ellos, dos veces, en dos relatos distintos, un violoncelo triste repite las mismas palabras del mismo poeta: por delicadeza, he perdido mi vida. ¡Y yo que hasta me había puesto una camiseta con una frase de Rimbaud, para acompañarla!


2. Adiós

A veces me dan murrias y en lugar de ir a beber a los bares de siempre, donde encuentro amigos y compañeros, me voy a otro barrio donde no conozco a nadie; o me da por no usar apenas internet, dejar bastante pasivo mi blog y no visitar aquellos que tanto bien me hacen.

Algunos prevén que les está pasando eso y avisan. Como no sé si estaré murrioso dos horas, dos días o dos meses, prefiero “avisar” cuando la murria se termina. Que ya se ha terminado.


3. Ya estoy volviendo: un pequeño homenaje a la Democracia, ahora que la busco por las calles y no la encuentro; y si la veo hay un cartel que pone "Cerrado por obras de modernización"





No voy a hablar de este libro de relatos-crónicas de Javier Pérez Andújar que me ha entusiasmado, este pobre chico pobre de San Adrián del Besós que si se le ocurre pasear por Barcelona la policía le puede pedir los papeles (y los entrega mirandoal suelo, porque recuerda la canción "No mires a los ojos del agente". Pero sí hago mías esta página y media (la 58 y parte de la 59) y las copio para disfrute general. Pertenecen a un paseo por Ciutat Meridiana. Lo hago como un homenaje a los que nos trajeron la democracia, que no fueron los políticos que tomaban café (aunque algunos ayudaron mientras otros se resistían), sino la gente de abajo.


«... Los pensionistas deambulan con pantalones tejanos de pinzas y se cuentan que no les dejan fumar en casa y que han salido para hacerlo medio a escondidas, así algunos han pasado de la clandestinidad política a la sanitaria. La democracia la fueron conquistando estos hombres y mujeres calle por calle, árbol por árbol. La democracia es una cosa que se puede tocar, y que esta gente tuvo en sus manos durante días seguidos y noches enteras. Conseguir un colegio público en un barrio que no lo tenía; la construcción de un ambulatorio donde no llegaban los médicos; dejar una plaza sin edificar para que los niños jueguen; hacer un polideportivo para que el único deporte no sea apedrear perros; lograr que pase el autobús por donde no pasaba nada o que llegue el metro a donde no llegaba para poder ir al trabajo sin necesidad de pisar charcos, sin aguantar la lluvia y el frío de madrugada, sin andar por los descampados que separaban el barrio de los transportes públicos, esa es la democracia que hicieron realidad estas gentes encerrándose en los locales de sus asociaciones de vecinos, encadenándose a verjas, cortando el tráfico, protestando en la calle, luchando. La democracia es algo que se ve y se toca, y donde no se percibe es que no la hay. La democracia es ante todo una cosa de manobras porque en última instancia se hace con las manos. Y todo esto que ya está, los ambulatorios, las bocas de metro, los colegios públicos..., es también lo primero que se pierde cuando desaparece la gente que lo ha traído. Quienes llegan detrás creen que eso lo pone la naturaleza, como las hierbas y los saltamontes. Pero lo pone la política, y las cosas hay que conquistarlas permanentemente. Lo primero que ha quitado el Gobierno de Convergència al recobrar el poder ha sido eso: bocas de metro, guarderías, maestros y hospitales públicos, porque las personas que los pusieron o se han muerto o no están ya para defenderse.»

viernes, 13 de enero de 2012

La lección de la cebolla

La vas abriendo, capa a capa, con toda la paciencia del mundo, hasta llegar a la última. La abres; y no contiene nada.

Lo que veías es lo que había.