martes, 28 de octubre de 2008

La siesta y sus tonterías

Al despertar de la siesta, sobre el costado derecho, me pareció que la posición de esa silla era perfecta. Sin moverme, pedí a mi acompañante la cámara y saqué una foto.



Después me volví hacia el frente y saqué otra, pero no me pareció que el mar estuviera tan bien situado como la silla.




Cogí entonces el cuadernito de la mesa y escribí esto, que no he querido corregir, dado que salió de ese momento de embotamiento mental.


Dormir es una pequeña muerte

feliz.

Un ensayo particular.

Un deseo de que suceda así

que así te encuentren


Incluso mordisqueado por encantadores ratoncitos

pero con una sonrisa feliz

porque soñabas que con tu cuerpo joven

le hacías el amor a su dulce cuerpo

mirando a sus ojos, donde veías la verdad.

Ese momento de la verdad

donde feliz, por fin para siempre,

unos ratoncitos mordisqueaban

el cuerpo en paz y sonriente.