Después me volví hacia el frente y saqué otra, pero no me pareció que el mar estuviera tan bien situado como la silla.
Cogí entonces el cuadernito de la mesa y escribí esto, que no he querido corregir, dado que salió de ese momento de embotamiento mental.
Dormir es una pequeña muerte
feliz.
Un ensayo particular.
Un deseo de que suceda así
que así te encuentren
Incluso mordisqueado por encantadores ratoncitos
pero con una sonrisa feliz
porque soñabas que con tu cuerpo joven
le hacías el amor a su dulce cuerpo
mirando a sus ojos, donde veías la verdad.
Ese momento de la verdad
donde feliz, por fin para siempre,
unos ratoncitos mordisqueaban
el cuerpo en paz y sonriente.
