domingo, 31 de diciembre de 2006

Un buen día de 2006

Estaba yo en noviembre encabronao en Barcelona por culpa de RENFE, que me vendió 3 billetes de vuelta para un mes antes de la salida, dejándonos varados en Barna a los 2 que estábamos y en Madrid a quien tenía que llegar, así que me salté la costumbre de hacerme una pequeña guía de aquello de lo que voy a hablar en un discurso: una hojita con las ideas en orden sucesivo, 4, 5, 6 o 14 y luego que salga el sol por Antequera: que a veces sale antes y otras después; a veces brillante y hay días en que ni sale, que parece todo nublado. ¡De puta memoria!, me dije, tonto, por el cabreo. Luego, otros (no yo) arreglaron el asunto del que había de venir y el de cómo irnos. Una buena cena en Casa Perellada (creo que se escribe así) con buen vino, ya todos en Barna, quitó el cabreo y borró de la memoria lo de la hojita-guía.

Al día siguiente, en un Cercanías, repetimos como en un homenaje el trayecto Barcelona-Mataró, el primero de los ferrocarriles de España, para asistir a la primera boda de chicas de la comarca (o la segunda, porque unas amigas se habían apuntado y no sabíamos el orden), en la que yo iba a hablar durante la ceremonia. Estaba tranquilo, aún sin la hojita, porque el discursito era muy pequeño, no hay que aburrir en estos casos. Nada más empezar, una amiga empezó a hacer un movimiento circular con una mano, que yo interpreté como que estaba aburriendo a todo el mundo, así que aceleré el discurso y hasta me salté alguna cosa. Luego me enteré que me estaba diciendo que llevaba por fuera los faldones de la camisa. Ya no hubo remedio. Las contrayentes, Isabel y Lola, me pidieron después copia del discurso, y pensando rehacerlo sobre el papel lo prometí, me lo han vuelto a pedir y ya no hay otro remedio que hacerlo (quedamos en que lo publicaría aquí). Me sigo acordando perfectamente de la lista mental, no tanto de lo que llegué a decir o me salté. Si algo de lo que hay aquí no lo dije, tenía pensado decirlo (por ejemplo, lo de Chaves, seguro; o el orden, que escrito es otra cosa). El caso contrario no creo que se produzca.

Dije, o debí decir, así:

Dejadme que empiece cambiando las palabras de un poeta de la tierra, Gil de Biedma: “Que la libertad era esto, lo aprendimos más tarde”. Cuando conocí a una de esas dos preciosas mujeres que están ahí, tan formalitas, frecuentábamos un APA o AMA, por nuestros hijos, y sentíamos que toda la lucha durante la dictadura no había servido para nada. Y es que por decreto, con las porras y con los fusiles, se puede lograr la infelicidad de la mayoría. Pero tener el poder, y la máquina de los decretos, no basta para la felicidad colectiva. Seguimos “desencantados”, como en un una famosa película, hasta que la posibilidad de perderlo todo, con el “tejerazo”, nos quitó los remilgos. Había llegado el momento de las reuniones interminables, la burocracia, la lucha de los papeles, aquello para lo que no estábamos preparados los “aventureros emocionales”, que nos tuvimos que hacer a un lado.
La lucha era una cuestión de pequeñas conquistas, de cosas pequeñas. Y el baremo de medir, lo que esas cosas pequeñas cabrease a los que durante siglos habían sido los dueños de nuestra vida. Cosas pequeñas, como cuando Chaves en Venezuela mandó que a los que vivían en chabolas se les diese título de propiedad y se pudiera nombre a esas calles. Hasta ese momento, al no tener dirección postal, no tenían carné de identidad, necesario para un trabajo estable. Qué pequeño, darles lo que tenían ya y regalarles un nombre. ¿Y ya dejan de ser pobres?, se burlaba la derecha. No, pero ya no lo serán para siempre y por obligación.
Las pequeñas cosas. Qué importantes. Como esta de hoy. Cómo les cabrea a los de siempre que os caséis: debe ser importante que podáis hacerlo. Así que corremos el peligro de felicitarnos todos. Y a quien hay que felicitar es a vosotras, Lola e Isabel. ¡Felicidades!
Por eso termino, como si para vosotras dos lo hubiera escrito, con los versos de otro poeta catalán, José Agustín Goytisolo, cambiando hombres por personas, que seguro no le importará:

porque el mundo camina
con el paso
implacable de personas como vosotras
que creen en la vida y que por eso
mueven el mundo sin pegar un tiro
mientras sea posible
o bien pegándolo.


Después fue un hermoso día y una gran comida en una masía con tantas mujeres espléndidas (y algunos hombres también). Con la luz mediterránea entrando por las ventanas abiertas y dejando para siempre huella de su contraluz y su alegría en nuestra mente; y de vuestra gentileza en nuestro corazón.

Y ahora, casi dos meses después, lo pongo aquí para que lo tengáis y deseo:

¡Feliz 2007 a todos, porque a pesar de las malas noticias (“y a pesar de los pesares, tendrás amor, tendrás amigos”), nuestro país es más laico, más justo y está un poquitín más cerca de que algún día sea más feliz!

NáN

miércoles, 27 de diciembre de 2006

No Future



Ismael Lo - Jammu Africa

No encontraréis por aquí a Jonnny Rotten, pero será mejor que no lean la entrada quienes últimamente suben vertiginosamente sus dosis de Prozac, de Just for Men, de Viagra o Anís del Mono, en suma, los que se sienten decaídos. Iba ayer en el metro hasta Sol leyendo un poema de Ashbery, para los curiosos Lithuanian Dance Band, el que dice Because you are this way where are you you are in my thoughts, aunque también dice meanwhile we live in it "gradually getting used to" everything and this overrides living (porque eres así donde estás estás en mis pensamientos, / entretanto ahí vivimos "habituándonos gradualmente a" todo y eso anula el vivir). Leer un poema te deja en un estado especial de alerta, pero si es de Ashbery doble o triplemente, así que en la estación de Sol, cambiando hacia Lavapiés, empezaba a ser un portento de atención, de confusión con todos, con todo, con los letreros, las voces, los olores. La vida como es y solo la percibimos así en momentos especiales. En la plaza de Lavapiés, ay, ya era para troncharse, policías nacidos en Lugo o en Alcázar de San Juan pidiendo papeles a los nacidos en pueblos de Irán o del Cuerno de África, como si hubiera diferencia alguna, y gentes de todos los tonos de oscuro y todos los olores pasando a mi lado dejando una música al hablar de la que entendía bien la tonada pero no la letra. Me tomé un café con churros en un viejo café de la plaza, con saloncito, donde se paga más, "Meriendas en el salón, 1,90", dice un cartel para que no haya líos (los carteles hay que leerlos todos, como las voces, todas escucharlas). Un café churrería que solo frecuentan los autóctonos de toda la vida. Y allí entre el aceite de los churros (muy buenos) escribo un centimétro que empieza "¿Cómo colocas los ojos? / Para que te entren cinco mundos". Y luego más negritud y morabitos, indios, olores, hasta la shanga del zen, donde jorge, el Maestro de Tai Chi, y yo hemos decidido que la navidad ni nos va ni nos viene, así que todos los martes nos reunimos él y yo, los únicos que quedamos en Madrid, para en la casa sola y fría sentarnos hora y media a hacer zazén. Después, sonrientes, nos despedimos y él, con sus ojos dulces y su cara dulce, se irá a practicar su vida de santo. No tanto la mía, no tanto, que me enredo un poco antes de llegar a casa.

En casa tengo cena, ¡vaya!, y de pescado, pero está bueno y lo como y me dicen que han esperado a cenar para contarme un par de crisis y debacles internas, que me echaron de menos cuando pasaron, porque yo, simplemente porque nací en el Mediterráneo, las despejo y les dejo en paz. Por eso quizá me soportan a pesar de mi inutilidad.

Después, en paz interna ya, "l" me cuenta lo de los científicos en París, que no nos dan cuartel y ya es fijo (¿no podrían equivocarse un poquito?) que esto se acaba. Y lo siento en una primera fase por Venecia, que quedará anegada, como su cementerio, del que irán saliendo a flote las cenizas y los huesos. Los de Pound, llevados por la corriente. Pero la gente de carne sufriendo también, ¿no se podrá evitar?

Y L sentada sobre el sofá como yo sobre las piernas, con las rodillas de ambos casi tocándonos, me cuenta que estuvo viendo un programa en el que salían en una playa las viudas de los de los cayucos que se han ahogado, pero también las madres, que van a contarles a las olas que les digan a sus hijos ahogados en el fondo del mar, con las lágrimas saladas del mar entrándoles hacia dentro de las cuencas vacías, que dejen de sufrir por no haber cumplido la misión de sacarlas de la miseria. Y me parece ya demasiado dolor, el de esas madres, pensar que sus hijos se sigan doliendo, en el fondo del mar, por no haber podido cumplir su deber de acabar con la pobreza familiar. ¿Cuántas madres de esas nos caben en las manos, a nosotros que lo tenemos todo? O al menos, ¿Cuánta cuota de africanos estamos dispuestos a consentir que se queden en las alambradas y en el mar?

Y pienso que me dijeron que la vida salió de África, extendiéndose por el mundo. Y que ahora, en estos decenios (¿siglos?) finales, es África la sede de la muerte y desde allí se extiende, para nuestra vergüenza.

No
Diguem No
Diguem No Future
Y sin embargo sonriamos y seamos compasivos con nosotros mismos, con nuestros próximos, ¡pobres ángeles míos!, y con los de más lejos.

Que tengáis, ángeles, un buen día.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Debajo del manto negro, ¡mirad qué colores!



Empecé hace mucho, y no tanto, con Montale, "para esos pocos". De esos "pocos" creo que siguen todos. Quizá haya alguno más. Y Montale vuelve, porque lo saca hoy la Antología de Babel en doce versos espléndidos. Pero no es un círculo que cierra, sino un suma y sigue, mientras seguir sea posible. Bajo el negro anterior se pasearon ángeles divertidos mientras yo dormía a cabezazos contra el cielo la negrura que iba a durar... ¡hasta la risa del despertar! (Otra vez será la investigación).

Del poema de Montale, No nos pidas la palabra, del libro Huesos de sepia, que aparece hoy en El País, el poema, traducido, por Fabio Morábito, los cuatro versos centrales de los doce, que los otros ocho se encuentran fácilmente.

Ah, el hombre que camina sin recelo
amigo de los otros y de sí mismo y no se cuida
de su sombra que en el punto extremo
del calor se imprime sobre un desconchado muro.

Y si he conseguido repetir (que me extraña) la acción de Miguel, el de los 400 golpes (digo mares), esa voz de niña de Nena Daconte viene muy bien, para explicar lo que no se puede ni debe dormir si uno se cuida de los demás, más que de su sombra. Como debe ser. Y ya solo me faltaría aprender a explicarlo más cortito.

Tan buenas noches como siempre os deseo, pero quizá estas más por ser más largas y más frías.

jueves, 21 de diciembre de 2006

lunes, 18 de diciembre de 2006

Perdonen la tristeza

Es el nombre de la obra que presentó, creo que en el 92, La Zaranda, Compañía Inestable de Andalucía La Baja, que nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1978. Su director actual, conocido como Paco de la Zaranda, de La Manuela de toda la vida cuando pasa por Madrid, no parece triste (en el sentido convencional de la palabra, que a esos andaluces es mejor no profundizarles) sino combativo.




Pero no va esto, hoy, de teatro, sino de la valentía de las fotos de María Zarazúa, que se fue a pasar unas horas en la casa de los abuelos, desaparecidos y tan queridos, para tomar fotos de lo que quedaba de su pasado antes de que la familia dejara de tener control sobre esa casa.

Me la imagino dando pequeños pasos y Clic, respirando y Clic. Mirando hacia dentro, al pasado. Y Clic. Pequeños pasos y respiraciones profundas y Clic, Clic, Clic. Sola con la tristeza ganando para siempre la batalla del recuerdo del pasado. Del suyo y por fuerza del nuestro. Dormitorios, cocina, salón. Allí fue la familia, allí la casa.

Cuánta fuerza de voluntad. Fuerza de belleza, ¿se podría decir? Claro. Y hasta es más preciso y riguroso, si hablamos de María.

Aguantó e hizo unas fotos que me pusieron los ojos acuosillos. Que podréis ver posiblemente pronto. Pero yo tengo alguna, que me ha dado permiso para poner aquí, como esta en la que se ve la cámara del abuelo, que ahora tiene en su casa. En la exposición, ¿no estaría bien acompañar la foto por un par de las sacadas por esa cámara en blanco y negro, con las pequeñas Zarazúa corriendo, o mirando a la cámara "puestecitas", como le gusta decir a Lara? ¡Las dos Zarazúas! (Suelta un poco Lisboa, unos días, a la otra). La tabla, con algo de polvo, restos documentales que no se sabe, la maravillosa botella panzona, de la que parece salir todavía una florecita que se desprendió del papel pintado. Este autorretrato en el que ella debe estar en alguna parte, en los reflejos de la botella, en el objetivo de la cámara (esa Instamatic 133-X con posiciones para día de sol, nublado y flash), en la ventana del flash, en... ¿el aire?

La fuerza de belleza de María en esta imagen triste. Perdonen por ello. Lo de la flor del papel pintado que sale del jarrón-botella. Estaba así, por lo que he visto, tanto tiempo fresca y sin regar. Como los recuerdos que nos provoca esta María.

Pasitos (tip, tap, tip, tap). Respiración (como un suspiro). ¡¡Clic!! Y ya está ahí arriba, la cámara del abuelo, para siempre.

Que nadie me fotografíe esta noche los sueños que me voy a ir muy atrás.

Y a vosotros, tan tan buenas noches.

domingo, 17 de diciembre de 2006

La leyenda de Guy Debord


Esto de poder editar la entrada está bien. Había visto que en lo que bajé directamente de El País no incluía la referencia del libro que es el origen del texto de Rafael Conte, así que abajo del texto la añado.
Y aprovecho, además, para añadir al final unos versos del poema Tango, del colombiano Harold Alvarado Tenorio, que me parecen espléndidos. Es el poema de esta semana en la Antología de Babel.


Después de toda la paliza que he dado con Debord y los situacionistas, ahora que me encuentro hoy con este artículo de Rafael Conte, uno de los que más saben de literatura y cultura europeas en este país, ¿cómo no poner esta brevísima introducción a las obras de Guy Debord que se publican ahora?

En la foto de arriba, Guy fuma junto a quien sin duda debe ser Asger Johns, uno de los más grandes pintores de los 50, y situacionista, y una mujer a la que no identifico. Abajo, un cartel situacionista. Y a continuación, entero y sin cambiar una coma, el artículo de Rafael Conte. Que nadie diga que por llegar tarde (y bastante feliz) no hago mi trabajo.

Rafael Conte, Babelia, 16-12-2006
YA PODEMOS estar tranquilos, Guy Debord no ha entrado en La Pléiade, aunque sí en esa especie de subpléiade que es la colección Quarto, donde yacen a la espera de dar el salto gente como Cioran, Marguerite Duras o el gran regionalista y místico del infierno que fue Marcel Jouhandeau, aunque René Char o Michel Leiris ya están en ambas. Ya pasó el tiempo de los panfletos como tal género literario, pues el tomo dedicado a Paul-Louis Courier (cruce entre el XVIII y XIX) está indisponible en La Pléiade desde hace tiempo, aunque Voltaire sigue presente, y así vemos que el autor de La sociedad del espectáculo (1967), el mayor panfleto del siglo XX, magistralmente escrito además, Guy Debord (París, 1931-1994) ha inscrito en torno a su vida y obra toda una leyenda a partir de unas actividades que participan a la vez de la política, la literatura, el cine y toda suerte de panfletos que al final se reúnen en una obra no por fracasada (terminó con el suicidio por una enfermedad incurable) menos presente todavía y quizá ya para siempre.
Nacido en una familia burguesa -fabricante de zapatos- rápidamente arruinada por el crash de 1929, en la que el padre falleció muy pronto, su madre se volvió a casar y Guy pasó a vivir en Cannes y en la Costa Azul, donde se educó hasta el final de sus estudios secundarios y no llegó más allá pese a una estancia en la que iba a ser su ciudad, París. Su obra nació acunada en la cultura juvenil de la época, el cine y los cómics, sobre todo, y viene del surrealismo y Dadá (el padre respectivamente odiado y el querido) en una deriva, que dio las primeras obras maestras del surrealismo, El campesino de París (Aragon) o Nadja (Breton), y que Debord enriqueció en su busca de la heterodoxia mediante el uso y abuso del plagio (détournement) como negación de la propiedad intelectual. No en balde una de sus primeras fotografías le muestra al lado de un graffiti que reza su primera rebelión: "No trabajéis jamás", todo un modelo para su rebelión, que empezó bajo la influencia del cine -Aullidos a favor de Sade, su primer guión- y del letrismo (del judío rumano Isidore Isou, que conoció en el V Festival de Cannes) que le llevaría a apuntarse a la Internacional Letrista y que testimoniaría en una revista, Potlach, de la que publicó 28 números, abandonando dicho movimiento justo después de publicarlos y riñendo luego con Isou con motivo de sus ataques a Charlot, y que hoy constituyen una pieza de museo.
Pues fue justo entonces, en el cruce de esta obra, cuando fundaría la revista La Internacional Situacionista y su movimiento fundamental, el situacionismo, que le convertiría en uno de los líderes indiscutibles de los sucesos de Mayo del 68 en París (y Estrasburgo, sobre todo) donde fue artífice de la ocupación de la Sorbona, un movimiento que se extendería a través de Francia por el mundo entero, llegando a sus últimos excesos en Estados Unidos, Reino Unido e Italia, mientras clausuraba su obra con la publicación de La sociedad del espectáculo, que fue editada por Pre-Textos en una buena traducción de José Luis Pardo. Anagrama, por su parte, lanzó hace poco la primera de las dos novelas que en 1960 publicó Michèle Bernstein, la que fuera la primera esposa de Guy Debord, cofundadora con él de la Internacional Letrista y de la Situacionista: Todos los caballos del rey (plagio de Robert Penn Warren), una novela escrita con buenas dotes, mejor que sus convicciones, pero que constituye un gran testimonio de primera mano de las costumbres de la juventud situacionista de aquellos tiempos, que fue lanzada como si se tratara de una nueva Françoise Sagan, por su sentido impasible de la rebelión sexual de entonces. El libro se vendió bien, aunque se olvidó pronto, y sólo una recuperación reciente ha hecho posible su reedición entre nosotros, pero su fidelidad, transparencia de los personajes (Gilles es Debord y Genevieve su esposa) y argumento configuran una estampa histórica de primera mano, muy bien traducida además por María Teresa Gallego. Guy Debord, al final, se casó con la francoindochina Alice Becker-Ho y vivió con ella hasta el final, en que, aquejado de una poliomielitis alcohólica incurable, decidió poner fin a su vida de un disparo, dejando en sus manos la herencia de una obra muy considerable, dispersa y fragmentaria, que ahora se recoge en un volumen absolutamente necesario.

Guy Debord, Oeuvres, Edición de Jean-Louis Rançon y Vicent Kaufmann. Gallimard, París, 2006. 1.904 páginas. 31 euros.

Unos versos de Tango, del colombiano Harold Alvarado Tenorio, 1945, que me parecen espléndidos. Es el poema de esta semana en la Antología de Babel. El autor se refiere a quien le ha abandonado:

Sin falta recuerdo
el fulgor de tus ojos
la magnolia de tu piel
tu sonrisa de malevo
y esa manera de engañar
que solo en ti perdono.

Y a todos, tan tan buenas noches

viernes, 15 de diciembre de 2006

Para Gael y Julián: mi mejor sonrisa

A los de siempre que vais viniendo poco a poco y dándome estas sorpresas. Y a los que iréis entrando. Qué bárbara, Gael: entraste en tromba el 11 de diciembre y has dejado tu presencia y saber en casi todas las entradas, de atrás-adelante. Y fue por casualidad que me pareció que había crecido la entrada de L y luego vi lo demás. No me faltes ya de vez en cuándo. Y oriéntame un poco con tus comentarios, que sabes lo burro y terco que puedo llegar a ser.

He preferido daros acuse de recibo desde una entrada nueva, con vuestros nombres, poniendo esa imagen mía que no compromete (qué pena) mi imagen de ahora. Viene de antiguo y la sonrisa es de verdad, no de "sonríe para la foto"; y era frecuente.

Sí te va a gustar, Gael, porque lo hacemos entre todos y tú lo harás también. La bienvenida a mi vida te la di hace bastante tiempo: en cualquier cosa en la que esté yo, puedes estar tú. Lo de enseñarte a que el nombre te salga en azul (a que seas una bloggera oficial y de pro) será fácil si me llamas.

Winsta, en la enseñanza de los gestos del amor Gael te da las gracias, por no dar nada por perdido. Y yo le doy gracias a Gael por darme la oportunidad de escribir el nombre Winsta otra vez. Te explicas más que bien, Gael, aunque tu lugar prioritario de explicación del mundo haya sido siempre el escenario. ¿Olvidamos cuánto nos hemos enseñado el uno al otro a explicarnos? Son muchos los autores que te he enseñado y otros tantos los que me has enseñado tú. Uno muy importante para mí, Berger, fue a ti a quien se lo oí por primera vez. Y de Harold Brodkey hablaremos aquí, y creo que mucho (aunque estoy pensando releerme primero los 5 libros).¿Que tu hija te va a transformar a ti?¡Qué remedio! Y es algo muy agradable y bueno. Quizá ahora preocupe el tema de la educación como no preocupaba en tiempos de "l"... o quizás exageremos: padre, madre y tío harán mucho por esa educación. La calma y tranquilidad, que sabes inducirte, harán el resto.

De Ixone, sí: terminó el 4 de diciembre. Es una lástima, pero tenla en tu agenda que volverá a salir y es potente. Con lo que has escrito aciertas y das una pista (Munch) que no había pensado, pero tienes mucha razón.

La entrada de L que te ha gustado. En lo que estás en que no ocurra, verás como no ocurre (NO está ocurriendo NI ha ocurrido hasta ahora).

Lo de escribir otro libro tiene gracia porque abajo entra Julián, que tiene ganas de volver a escribir. En realidad íbamos a empezar ese libro y fue Julián el único que escribió un relato perfecto (los demás nos dedicamos a jugar y la cosa se interrumpió). Pero en estos sitios estoy aprendiendo muchas cosas, entre otras a horrorizarme de mí mismo pero a seguir, sin cortarme: porque de ese horror a lo que hago saldrá lo que a lo mejor toca que empiece a hacer de verdad. Que quite la llave para que mires por la cerradura puede que forme parte de eso: van saliendo y creo que saldrán más personajes (¿personas?) que pueden ser útiles (¿a lo mejor para quitármelos de la cabeza de una vez por todas?). Más que posible. Pero no seguro. Y si no toca, no pienso dejar de divertirme con lo que escribo (más y más y más)

Gracias, Julián, por acudir tan pronto, lo que has dicho de L se lo contaré mañana y le gustará. Lo del siguiente libro, convoquemos por lo menos a Antoine: las señoras se nos pusieron todas a parir y están un poco plastas, pero les preguntaremos, por supuesto.

Bueno: mucho más largo de lo que pensaba, pero menos que el abrazo que me gustaría daros (y a los que estáis ahí ocultos, sin decir nada, también).

Quiero compartir una cantante, Camille, y un tema, "Ta douleur") que oí esta mañana y he oído muchas veces hoy. Abrid otra página de Internet e ir a (http://www.radioblogclub.com/open/126526/camille/Ta_douleur-Camille) para oirlo. La letra es:

Lève toi c'est décidé Laisse-moi te remplacer Je vais prendre ta douleur Doucement sans faire de bruit Comme on réveille la pluie Je vais prendre ta douleur Elle lutte elle se débat Mais ne résistera pas Je vais bloquer l'ascenseur… Saboter l'interrupteur Mais c'est qui cette incrustée Cet orage avant l'été Sale chipie de petite sœur ? Je vais tout lui confisquer Ses fléchettes et son sifflet Je vais lui donner la fessée… La virer de la récrée Mais c'est qui cette héritière Qui se baigne qui se terre Dans l'eau tiède de tes reins ? Je vais la priver de dessert Lui faire mordre la poussière De tous ceux qui n'ont plus rien… De tous ceux qui n'ont plus faim Dites moi que fout la science A quand ce pont entre nos panses ? Si tu as mal là où t'as peur Tu n'as pas mal là où je pense ! Qu'est-ce qu´elle veut cette conasse Le beurre ou l'argent du beurre Que tu vives ou que tu meurs ? Faut qu'elle crève de bonheur Ou qu'elle change de godasses Faut qu'elle croule sous les fleurs Change de couleur… Je vais jouer au docteur Dites moi que fout la science A quand ce pont entre nos panses ? Si tu as mal là où t'as peur Tu n'as pas mal là où je chante !

¡Qué pasada, ¿verdad?! Traduzco las dos primeras estrofas: "Levántate, es cosa hecha. Déjame sustituirte: yo me ocupo de tu dolor. Suavemente y sin hacer ruido, como despierta la lluvia, yo me ocupo de tu dolor.

Y claro, esta noche sí será buena para mí con los amigos que vienen (aunque el dolor me duela). Y a todos os deseo que sea al menos tan buena.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Si Paneritos somos en las botellas nos veremos


Tras el extracto de las playas, os he buscado poemas de los Panero.
De Leopoldo, padre que lo lió todo: poeta y alcohólico. Juan Luis: hijo mayor esteta, poeta y alcohólico. Leopoldo María, el loco, poeta, loco, y alcohólico, por decir poco. Enormísimo poeta, pero no siempre, por seguir diciendo poco (aunque les pese a muchos). Sin él no hay Paneros. Michi, el pequeño, buena estampa para la crónica de la noche, alcohólico. Muerto. No encuentro poemas de él. Dijo frases ingeniosos.


Del padre, elegidos exprofeso, un poema para el hijo (Juan Luis) y uno para la mujer (Felicidad). Poeta oficial, y anda que no se nota:

HIJO MÍO
Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento, hacia la luz primera que toma el alma pura, voy contigo, hijo mío, por el camino lento de este amor que me crece como mansa locura.
Voy contigo, hijo mío, frenesí soñoliento de mi carne, palabra de mi callada hondura, música que alguien pulsa no sé dónde, en el viento, no sé dónde, hijo mío, desde mi orilla oscura.
Voy, me llevas, se torna crédula mi mirada, me empujas levemente (ya casi siento el frío); me invitas a la sombra que se hunde a mi pisada,
me arrastras de la mano...
Y en tu ignorancia fío, y a tu amor me abandono sin que me queda nada, terriblemente solo, no sé dónde, hijo mío.

LEJANA COMO DIOS
Lejana como Dios, pero más cerca, más cerca, más dormida entre las horas más alta tras la noche, como el viento más concreta en el pecho o más remotao más dulce en la orilla; lejana como Dios, pero más cerca dentro del corazón, pero más cerca de mi voz al hablar cuando te nombra; más secreta en mi sueño; donde mi vida brota; allegada a mi sangre de repente con un inmenso aroma de algo que está en la noche todavía, tu pureza me arrastra hacia la honda soledad imposible, donde el alma es sólo tuya, como Dios; es toda un camino vehemente de claridad, de sombra...


Juan Luis, grande en el tratamiento de ciertos temas. Como los del deterioro y el abandono


UN VIEJO EN VENECIA
En Venecia, viejo y envejecido, casi mudo, rodeado de libros, de soledad, de gatos, el poeta Ezra Pound, habló, en un breve, muy breve encuentro con Grazia Livi. Le comentó, sin autocompasión y sin desprecio, secamente, con voz entrecortada: «Al final pienso que no sé nada. No tengo nada que decir, nada». Si después de tan alto ejemplo, de tan clara sentencia, aún sigo escribiendo, arañando palabras en el humo, no es, que la muerte me libre, por bastardo interés o absurda vanidad, sino tan sólo por una simple razón, porque no conozco otro medio, a excepción del suicidio, -innecesario es un poema como un cadáver- para dar testimonio de nada a nadie, del mundo que contemplo, de esta vida, de su horror gastado y cotidiano. Que el viejo Pound, desde su tumba, me perdone por unir su nombre a estas sórdidas palabras desesperadas.
"Testamento del naúfrago" 1983

Y DE PRONTO ANOCHECE
Ed é subito sera Salvatore Quasimodo
Vivir es ver morir, envejecer es eso, empalagoso, terco olor de muerte, mientras repites, inútilmente, unas palabras, cáscaras secas, cristal quebrado. Ver morir a los otros, a aquellos, pocos, que de verdad quisiste, derrumbados, deshechos, como el final de este cigarrillo, rostros y gestos, imágenes quemadas, arrugado papel. Y verte morir a ti también, removiendo frías cenizas, borrados perfiles, disformes sueños, turbia memoria. Vivir es ver morir y es frágil la materia y todo se sabía y no había engaño, pero carne y sangre, misterioso fluir, quieren perseverar, afirmar lo imposible. Copa vacía, tembloroso pulso, cenicero sucio, en la luz nublada del atardecer. Vivir es ver morir, nada se aprende, todo es un despiadado sentimiento, años, palabras, pieles, desgarrada ternura, calor helado de la muerte. Vivir es ver morir, nada nos protege, nada tuvo su ayer, nada su mañana, y de pronto anochece.
"Antes de que llegue la noche" 1985


Leopoldo María, El Grande

Si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que me he perdido en medio del camino de mi vida, y voypreguntando a los hombres quién soy, y para qué mi nombre, si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte si no es ahora que está como caído mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta a Dios por qué nací: si no es ahora ¿cuándo moriré?


A MI MADRE (reivindicación de una hermosura)
Escucha en las noches cómo se rasga la seda y cae sin ruido la taza de té al suelo como una magia tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos y un manojo de flores llevas en la mano para esperar a la Muerte que cae de su corcel, herida por un caballero que la apresa con sus labios brillantes y llora por las noches pensando que le amabas, y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas y hablemos quedamente para que nadie nos escuche ven, escúchame hablemos de nuestros muebles tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con empuñadura en forma de pato y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra y ahora que el poema expira te digo como un niño, ven he construido una diadema (sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)
"Poemas del manicomio de Mondragón" 1987

LA POESÍA DESTRUYE AL HOMBRE...
La poesía destruye al hombre mientras los monos saltan de rama en rama buscándose en vano a sí mismos en el sacrílego bosque de la vida las palabras destruyen al hombre ¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre de vida!Sólo es hermoso el pájaro cuando muere destruido por la poesía.
"El último hombre" 1984

Michi está ahí, con su vaso de ginebra. Y habla de que no hay que ser coñazo. No he puesto la foto en la que está cerca de la muerte. Está borracho, pero joven y guapo, ya que no tenemos textos para recordarle.

Tampoco he puesto los espacios de los versos. Va todo seguido y que cada uno escancie como crea. Es todo tan triste que a veces es mejor estar solo para que nada rompa enseguida esa tristeza.

Comentad si queréis. Hablemos si podemos.

Y tan tan buenas noches

lunes, 11 de diciembre de 2006

Y dijo, sobre ti, Eliot, del ala

........... After the kingfisher´s wing
Has answered light to light, and is silent, the light is still
At the still point of the turning world.

T.S. Eliot, parte IV de Burnt Norton, primero de los Cuatro cuartetos.


Y cuando el ala del ave respondió a la luz con luz,
y ya es silente,
al punto está la luz en el inmóvil punto
del mundo en movimiento.


Cambié martín pescador, tan poco visto por aquí, por ave, que cada quién puede cambiar por la que quiera. Traté de conservar, no muy hábilmente, alguno de los efectos del original, sin que se perdiera ese sentido de flecha disparada sin apuntar.

Y buenas noches aves. De la paciencia, del deseo, de la tristeza, del paraíso, del conocimiento...

sábado, 9 de diciembre de 2006

F

Desde que abrí la revista que hablaba del Espacio Torner que se ha creado en Cuenca, en la Iglesia de San Pablo, sabía que tendría que escribir esto. Y he preferido hacerlo por la tarde y salir luego, repetir el Reina e ir a un cine y a tomar una copa, en lugar de hacerlo por la noche, ya en casa para siempre.

Sabía que tendría que contar que juntos fundábamos comunas urbanas que abandonábamos; o que nos dejaban a nosotros, los padres fundadores, en la calle. Hablar de aquella vez que te enteraste de que alguien era una amenaza, sobre todo para mí, fuiste a la cocina a por el cuchillo más grande, se lo pusiste en la garganta y le diste 10 minutos, ni uno más, para que hiciera la bolsa y se largara. Me lo contaste esa noche con la sonrisa de levedad que ponías en todo (otros me contaron que no, que te la jugaste en serio, "mis amigos son gente cumplidora").

¿Y qué coño hacíamos tú y yo, F, aquel agosto en el piso de Aluche, si yo tenía mi sitio en el Mediterráneo y tú Galicia? Porque libros no abrimos hasta septiembre. De los de aquel piso, ¿sabes?, soy el único que sigue vivo. El que menos lo parecía, fíjate. Quizá porque me hiciste el regalo de presentarme a quien podía hacer el milagro. En aquel piso, entre otras cosas, intentamos dos veces hacer el amor, pero solo hicimos grandes carcajadas. No creo que "hacer el amor" fuera el término que tú habrías elegido, pero lo he puesto porque, aunque entonces eso nos avergonzara, eso era precisamente lo que intentamos hacernos (tan rematadamente mal).

Pero no todo era ese Madrid de locura. A veces, cuando no podíamos más, en autostop o con el dinero suficiente casi solo para el viaje de ida, nos plantábamos en Cuenca. Pasábamos parte de los días en el Museo de Arte Abstracto, que nos trasladaba en un momento a la belleza, la modernidad y la tolerancia por las que como salvajes luchábamos en Madrid (y en otros sitios) en entornos tan feos (físicos y morales). Cuando en el cuartito que hay en ese museo junto al sitio de venta el que se sentaba a tu lado a conversar podía ser (y muchas veces era) Saura, o Rueda... Para las necesidades del día, nos dejábamos querer por artistas y gente de cultura que allí vivían; yo creo que nos daban de todo porque de todo nos faltaba, pero también porque esa parejita que éramos daba un poco de miedo, ¿no crees? Pedíamos duros, tú a los chicos y yo a las chicas, cuando eso casi nadie lo hacía, y funcionaba, para copas. Y si era Semana Santa, salíamos de Madrid con las entradas a los conciertos compradas. ¡Qué cultos, suaves, amables y repeinados éramos en Cuenca! (Tacho lo de repeinados).

http://www.radioblogclub.com/open/98085/aute/Aute%20-%20La%20belleza

Aunque el amor de amigos fue enorme entre nosotros, solamente una vez caímos en la desfachatez burguesa de tener un gesto de ternura que no estuviera envuelto en la violencia de nuestra barbilla alzada. Fue, estoy casi rematadamente seguro, en esa Iglesia de San Pablo que ahora tendrá obras del escultor que tanto nos gustaba, en un concierto de música sacra, donde uno de los dos, no lo recuerdo, le tomó al otro de la mano. Esa mano dura y fuerte de origen campesino la tuve en la mía, amorosamente, una misa y dos motetes, o algo menos.

Los recuerdos finales son del piso en el que vivíamos L y yo y tú visitabas incluso para encerrarte cuando te fue mal un amor importante. Te tumbabas en la sala con una botella de Garvey en la mano que íbamos vaciando, tú más que yo; L casi nada, y ponías el día y la noche enteros los discos de Aute que teníamos. La canción de Aute que se puede escuchar desde aquí no estaba en aquellos discos. Pero es que esos discos nadie los ha vuelto a poner en nuestra casa. Desde que nos enteramos de lo tuyo y L y yo cogimos una larga borrachera-homenaje, no hemos vuelto a ponerlos. Creo que ni hemos hablado de ti. Y esta canción te parece dedicada, como aquella que te escribió, realmente para F, Hilario Camacho.

Te volviste luego a tu tierra, "a ver si la vida es posible". Que no lo fue.

Y he pensado regresar a Cuenca, donde he vuelto tantas veces con gente querida. Desde luego a la Posada de San José, el único sitio al que se puede ir, para ver despacito otra vez el Museo de Arte Abstracto, y la Fundación Antonio Pérez, y ahora el Espacio Torner. ¡Cómo nos volvían locos Torner y Rueda! ¿Te acuerdas? Y decir del nosotros de aquella época que algo nos volvía locos era decir mucho.

Hasta pensé proponérselo a estas gentes jóvenes con los que cruzo escritos. Un hermoso viaje. Pero no. Deben ir, pero entre ellos. Yo me debo, creo, ir solo a Cuenca al menos una vez. Despacio, despacio. Y cruzar a las 2 o las 3 de la noche el puente colgante y sentir el frío y el vértigo. Id los que podáis, sin falta. Pero esta vez tengo que volver por mi cuenta y riesgo.


No haré ese viaje. Ve tú.
Ya pasaré más tarde a recoger
los hilos rotos, los pedazos
de materia que desgastas.
Yo remendaré la trama
por detrás, para ti.
Por mi nostalgia.
Los restos del tapiz
que algún día. Tú sola.
Querrás recomponer.

jueves, 7 de diciembre de 2006

t.s. eliot (2)

Este mediodía del miércoles festivo, antes de la comida, estuve en el Café Comercial de la Glorieta de Bilbao, bebiendo vino de Rueda y leyendo la parte II de Burnt Norton, el primero de los Cuatro cuartetos de t.s. eliot, y esta noche me he encontrado con dos bloques subrayados, uno de 6 versos y otro de 7. Los copio, con traducción apresurada para que se entienda (simplemente para que se entienda).

At the still point of the turning world. Neither flesh nor fleshless;
Neither from nor towards; at the still point, there the dance is,
But neither arrest nor movement. And do not call it fixity,
Where past and future are gathered. Neither movement from nor towards,
Neither ascent nor decline. Except for the point, the still point,
There would be no dance, and there is only the dance.

(En el punto inmóvil del mundo que gira. Ni encarnado ni descarnado; ni viniendo ni yendo; en el punto inmóvil la danza es, sin detención y sin movimiento. Y no llamemos fijación a donde pasado y futuro se reúnen. Ni el movimiento desde donde viene ni hacia donde va, ni ascenso ni declinamiento. De no ser por ese punto, el de la quietud, no habría danza: y danza es lo único que hay).

Time past and time future
Allow but a little consciousness.
To be conscious is not to be in time
But only in time can the moment in the rose-garden,
The moment in the arbour where the rain beat,
The moment in the draughty church at smokefall
Be remembered; involved with past and future.
Only through time time is conquered.

(El tiempo pasado y el tiempo futuro solo otorgan una conciencia mínima. Ser consciente es no estar en el tiempo; aunque solo en el tiempo serán recordados los momentos de la rosaleda, del árbol que bate la lluvia y de la iglesia barrida por los vientos en la que cae el humo; pues en el pasado y el futuro se implican. Solo en el tiempo el tiempo es conquistado).

El primero de los bloques, esa danza, es la esencia de lo que hay, despierto ya u ocultándose perezosamente, en todos nosotros. Esa danza está ahí para ser recordada porque hubo una vez que por todos fue danzada. "Yo quiero veros danzar como...", cantaba Battiato (http://www.radioblogclub.com/open/123369/battiato/Franco%20Battiato%20-%20Voglio%20Vederti%20Danzare). Que cada uno elija su tiempo de recordar la danza. Pero yo pensaría bien en lo que dice eliot acerca de lo que no viene ni va, en la quietud que es el punto de la danza.

En el segundo bloque se reintroduce el tiempo, es decir el espacio, pues son inseparables, y ya se viene de y se va a... Historia, literatura, vida recordada, manipulada, proyectada al... Esa vida que tanto amamos, encarnada en los amores, los amigos, los que comparten con nosotros el vagón del metro (3 minutos de encuentro en una vida de muchos años). ¡La literatura, al fin!

¿Pero quién enseñó a ese hombre tantas cosas, con esa cara chupada de inglesito que no se entera de nada?

Quizá es todo opinión falsa mía, o quizá se lo enseñó Heráclito, que inicia el libro con una cita que, en la traducción de Esteban Pujals para Cátedra, ya veis aquí (no dejéis de verla):

Aunque la razón es común a todos, la mayoría vive como si tuviera un pensamiento propio.

El camino que sube y el que baja son uno y el mismo.
Heráclito

Y ahora sí que necesitamos que nos deseen unas buenas noches. Yo os la deseo.

martes, 5 de diciembre de 2006

Eliot reclama a Gerardo que él lo escribió antes

Se refiere al poema Ya no de Idea Vilariño. Se puede ver en http://www.lasplayasdesiberia.blogspot.com/. Es uno de los dos poemas que colocó Gerardo, el compañero mexicano de las playas, para quienes les duela el corazón. Aunque toda esa lista de "noes" entristece, como en un vaciado de escayola termina resultando vital y encuentro en el último verso todo el peso sin paso atrás del poema : "No te veré morir". Todos los demás versos, aunque buenos, pueden resultar predecibles. Este, no. Hemos ido echando de nuestra cultura algo que había estado siempre; y pagamos por ello. En este aspecto al menos, yo no. He recuperado unos poemas que estuvieron 15 años en un cajón (no mío). En ellos, el personaje del poema se encuentra con el hijo que nunca ha tenido ni tendrá, que se lo reprocha precisamente por eso: "ay, me acusa, que nunca conoceré la muerte" (no la vida).
Pero centrándonos en Eliot, creo Gerardo que el poeta inglés dijo lo mismo, mejor y con menos: "Footfalls echo in the memory / Down the passage which we did not take / Towards the door we never opened / Into the rose-garden". Traduciendo veloz de conveniencia: "Hay un eco en el recuerdo que por el camino que no recorrimos lleva a la puerta que nunca abrimos y da a la rosaleda". Creo que es lo mismo que el poema de IdeaVilariño, recordar lo que no fue.

Claro que todo lo anterior es también un truco para presentar, cuando menos, este primero de los Four Quartets, Burnt Norton, que tengo en un ejemplar de libro de bolsillo que huele de verdad a bolsillo de tantos en los que lo he llevado. Porque aquí esa idea nos lleva a otras muchas cosas, en este poema entero y verdadero. Me limito a poner los primeros diecinueve versos y medio. ¿Quién, que haya leído los 4 cuartetos, se resistirá a releerlos? ¿O a leerlos si no lo había hecho?

Time present and time past / Are both perhaps present in time future, / And time future contained in time past. / If all time is eternally present / All time is unredeemable. / What might have been is an abstraction / Remaining a perpetual possibility / Only in a world of speculation. / What might have been and what has been / Point to one end, which is always present. / Footfalls echo in the memory / Down the passage which we did not take / Towards the door we never opened / Into the rose-garden. My words echo / Thus, in your mind. / But to what purpose / Disturbing the dust on a bowl of rose-leaves / I do not know. Other echoes / Inhabit the garden. Shall we follow? / Quick, said the bird, find them, find them, / Round the corner.

Es fácil encontrar traducciones (y hasta el original) en la Red. No me molestaré en cambiar ese sonido del original. "Shall we follow?". Espero que lo hagáis.


Y aprovecho para un anuncio: en http://members.chello.nl/~a.vanarum8/EliotProject/Waste_notes/Waste_A.htm podéis encontrar, si no lo tenéis en libro, que es mejor, los 433 versos de The Waste Land. No son muchos para un poeta tan grande. Lila Berger, amiga también de Las Playas de Siberia, me insistía desde hace tiempo en que los leyéramos juntos (juntos, hoy, con la Red, significa muchas cosas; y Lila no se refería a ella y yo solos). Quizá os interese a alguno ir leyéndolos; buscando las mejores traducciones. Un día haré una breve entrada sobre el libro y durante semanas podremos ir dialogando en los comentarios, enseñándonos unos a otros... tantas decenas de comentarios como queramos.

Si queremos. Entre tanto, ¿seguimos los otros ecos que habitan el jardín? Rápido, dice NáN, busquémoslos, busquémoslos.

Y tan buenas y tan dulces noches que os deseo, en este tiempo irredimible.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Cosas que pasan cuando vuelve L

Que está:
Parece, y no lo es, una tontería decirlo. Es que había pensado una entrada un poco personal (sin abusar). Y así puedo decir que llevamos juntos algo más de 33 años. Que cuando me rescató yo estaba a punto de desaparecer (por consunción, por vocación de decir "adiós Madrid" o porque alguien me dijera a mí "jódete perro"). Cerquita estuve, cerquita. Y ahora me alegro de haber vivido (esto es trampa, porque en el otro caso no habría tenido oportunidad de lamentar no haberlo hecho). Sirve esta subentrada para decir que L se va en periodos de entre dos semanas y media y tres semanas y media. Que, juntos, esos periodos suman unos 5 meses o algo menos, por lo que suele estar unos 7 meses.
Y hay que decir que cuando entre irse e irse pasa mucho tiempo, los dos empezamos a mirarnos como esquinados: L más bien por viajar y moverse; yo, sobre todo, por estar solo y pensar seguido. Pero pensar demasiado seguido no acaba de sentarme bien: este verano que se fue 4 veces seguidas, con intervalos de 2 o 3 días, de tanto pensar me pilló al regresar subido al altillo para recuperar mis libros de Ciorán, que tan abandonados tenía.

Decir que en ese tiempo ha pasado de todo, pero algo habrá que aquí estamos y somos. Incluso en los peores momentos, conseguí salvar el muy antiguo juego de té de porcelana china que saqué de mi casa antes de que yo dejara de ser yo y mi casa dejara de ser mi casa. Después, bebiendo té como hay que hacerlo, y hablando, hablando mucho, hemos llegado hasta aquí (que es muy distinto del "hasta aquí hemos llegado"). Pero esas cosas, del arriba y abajo, que todos conocemos, no tengo ganas ni vocación de contarlas.

(este principio de canción de Carla Bruni se disfruta mucho más si se la oye a la propia Carla........... dejo tiempo para que la pongáis).
On me dit que nos vies ne valent pas grand chose,
Elles passent en un instant comme fanent les roses.
On me dit que le temps qui glisse est un salaud
que de nos tristesses il s'en fait des manteaux pourtant quelqu'un m'a dit...
Que... tu m'aimais encore,
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.
Serais ce possible alors?

En casa hay flores en 3 o 4 puntos estratégicos:
Tampoco es que me dé cuenta yo solo de que están. Aparecen, ¡zas!, cuando L me pregunta si me gustan. Desde ahí soy agradecido y me gustan. Me gustan mucho. Paseo por la casa con las manos en la espalda, como casi siempre descalzo, y abro y cierro contraventanas, o enciendo y apago luces, para ver cómo cambian los colores. Cuando las quita, y antes de que haya nuevas, no me doy cuenta de que no están pero algo percibiré porque no me quedo mirando jarrones vacíos. Sé que hay amigos que, con sonrisa maliciosa me dirán, "¿así que ahora te gustan las flores?". Claro, les respondo: las flores en casa son algo bueno en la vida con L. No las habría nunca en una vida NáN-NáN.

Hay cena todas las noches:
L lo hace porque le da como pena cocinar una buena comida al mediodía mientras "l" y yo comemos desagradables menús o insípidos sándwiches. Por eso cocina una comida grande que "l" le agradece y se acostumbra a cenar (¡mal hecho!). Yo no lo agradezco: me molesta lo que no sea "cualquier cosa". Y casi siempre encuentro excusas para no cenar la cena. Tener cena todas las noches está mal, pero suelo conseguir salirme con la mía.

Hay un orden geométrico claro (entre las cosas):
Es como una inquietante predictibilidad entre la esquina de la mesa (sobre la que está ¡exactamente! la revisa que debe estar) y el sofá más cercano (por poner un ejemplo). Es un orden muy útil, por ejemplo para no pensar cosas que me lleven a recuperar los libros de Ciorán. Pero no me gusta ni lo quiero. Me pone nervioso. Mi derrota en este aspecto, total y absoluta; se podría calificar de vergonzante.

No se puede pensar seguido:
Me interrumpe constantemente cuando leo o pienso. Después de contarle mil veces la anécdota de Martin Amis y el indio de la fatwa, que se meten tanto en lo que escriben que no pueden reintegrarse en la vida diaria hasta mucho después de haber dejado de escribir, no me interrumpe si tecleo, tomo notas en libretilla o redacto de pie sobre la cómoda. Fuera de eso me interrumpe en cuanto le apetece. No puedo pensar seguido y con el tiempo los pensamientos se me pudren e indigestan y acabo mirándola esquinado. Cuando leemos los dos está muy bien interrumpirse, porque es como estar leyendo 2 libros, o es una manera de vengarse por haber tenido que empezar 3 veces el mismo párrafo.

Hay verduras naturales al vapor ¡Mmmm!:
Pero también hay pescado. De niño no lo comía. Fruncía el entrecejo y contaba hacia atrás desde el 10.000 (aprendí a contar de muy niño). Si me dejaban levantarme antes de llegar al 0, ganaba yo; si no, perdía (pero el pescado se quedaba en el plato o en el estómago de un hermano mayor apiadado). Ahora lo miro igual pero sé que he de comerlo y lo hago rápido. O sea, lo que gano por la verdura lo pierdo por el pescado.

Hay risas:
Eso está muy bien porque cuando estoy solo no río. A L le gustan las cosas graciosas. A mí me hablan de una película, obra de teatro o novela graciosas y es como si a una cebra le anuncian que hay un león a 20 metros. Se me erizan todos los pelos (de cebra).
Pero reímos mucho. O bastante. "Alguna que otra vez", diría probablemente L, que tiende a olvidar estas cosas.

Así que ya sabéis a quién culpar si leo menos o atiendo menos los cielos (Esto es un talismán para que no pase eso: ¡no va a pasar!). También es una manera de decirle, gozosamente:

Bienvenida. No te quedes siempre. Y cuando te vayas no te olvides, nunca, de regresar.

Berger habla con Cartier-Bresson (que cita a Einstein) y sale el Zen

He perdido la barra de fuentes, colores, formato, etc. para incluir entradas, así que no sé cómo aparecerá esto (si es que aparece). Anoche quería incluir la entrada, pero me fui a dormir pensando que el problema no iba conmigo y se solucionaría solo, mientras yo dormía. Dormir los problemas está bien, es importante, pone en marcha la mente creativa y se llega a soluciones que ni siquiera se habían previsto. Pero lo que se duermen son los problemas teóricos. Un lavabo atascado requiere una acción, no horas de sueño. Como suele suceder en estas cosas, al levantarme sigo careciendo de barra de formato.

"Hombre mendigando en el metro", Capítulo 11 de "Fotocopias" de John Berger, traducido por Pilar Vázquez, es el recuerdo de una conversación de este con Cartier-Bresson, que sin duda se produjo; y todo lo que incluye el relato fue dicho. Berger, salido de una escuela de arte, dibujante y pintor, combina la crítica artística, la defensa del campesino y la presentación de infinidad de personajes menores, abundando centroeuropeos y procedentes de países y zonas pobres, que con corazón persiguen su vida en un entorno que, a nosotros, nos parecería duro. Da igual tratamiento a unos y a otros; a los conocidos y a los que no. Abre los corazones (metáfora convencional) y los pone en contacto.

Aquí es mucho lo que dice del tiempo en el arte y la vida ("todo es cuestión de tiempo, dice"): y cuando en este relato Berger dice "dice", el que dice es Cartier-Bresson.
Habla (y cuando en esta entrada escribo "habla", me refiero a lo que habla o dice Berger) del Zen y de la geometría, pero en boca de CB, que es quien dice de esto. "Lo único que me interesa de la fotografía, dice, es la precisión, la puntería en el enfoque" ... "¿Como a un arquero?" ... "¿Conoce el tratado zen de tiro con arco?" ... "Es un estado del ser, una cuestión de apertura, de olvidarse de uno mismo"... "¿No apuntas a ciegas?" ... "No, hay una geometría" (no tiene que ver con la estética) ... "Lo que los matemáticos y los físicos llaman elegancia cuando presentan una teoría. Si un planteamiento es elegante, puede que esté más cerca de acercarse a la verdad".

Una entrada de blog sirve para incitar a que los que la leen puedan sentir el deseo de hacer algo que ya hizo el que escribió la entrada: leer este relato de Berger. Mejor todavía: el libro. O incluso cualquier libro de Berger. Una entrada no es un análisis pormenorizado, ni mucho menos profesional. Es como una conversación en un salón silencioso. O en un alero de un tejado o una calle, casi desnuda, de Berlín.

Me salto, pues, mucho y solo pongo dos frases: la última del relato, sobre fotografía, y una de Einstein que, en un momento de la conversación, lee Cartier de una fotocopia que tenía guardada. El relato termina con este párrafo: "La fotografía, escribió él una vez con su letra maternal, es un impulso espontáneo, resultado de estar perpetuamente mirando, que atrapa el instante y su eternidad". Y yo, NáN, añado que eso se aprende leyendo, viendo y haciendo arte, viendo y haciendo fotografía; pero también practicando zazen y, fuera de la meditación, aplicando el Zen del zazén. Claro que cualquier práctica de meditación vale. Todo lo que nos haga mirar perpetuamente es meditación si se hace con atención. Pasear por un parque o por la ciudad, por ejemplo; o pintar acuarelas; o sacar y revelar fotos; o...

Como respuesta a un pregunta, Cartier-Bresson dice que su respuesta es una cita de Eisntein, copiada de un carta dirigida por Albert en octubre de 1944 a la mujer del físico Max Born: "Tengo tal sensación de solidaridad con todo lo que está vivo que no me parece importante saber dónde empieza o acaba cada individuo".

Muy Zen, también. Parece que entre los últimos descubrimientos físicos y teorías orientales están siendo señalados muchos puntos de contacto. Permitidme que no me lo crea, que me parezca más bien un truco para "otra" llegada de ciertos habladores a un poder bien instalado.

Pero sí me parece una frase Zen, con cierta base "mística", vibrante, atractiva... y que encierra graves peligros para nuestra cultura, ¿no os parece?

jueves, 30 de noviembre de 2006

Llena es de gracia, María Zarazúa


Estuve la otra mañana en su casa para ver el libro de fotografía sobre una ciudad (no muy divergente de estos cielos). Aunque vivamos en el mismo barrio, en realidad ¡un pueblo!, llevábamos meses sin encontrarnos, pero desde la otra mañana nos tropezamos en todas las esquinas.

En un comentario de estos mismos cielos escribí: "¿Cómo crear la gracia en un matadero?". María lo sabe. No se engaña, ni nos engaña, con respecto a lo que es la vida en el mundo. Pero debe tener esperanza en que ciertas personas puedan hacer algo por contrarrestarlo (siempre la sé rodeada de personas así, trabajando con ellas). Y encuentra ese pequeño punto. No debo desvelar nada, pero en la primera foto de ese libro, con una esquinita de cielo que se ve gracias a un recorte de un enorme muro grisáceo, en el que sin embargo, cuando había andamio, alguien escribió en enormes y hermosas letras azul celeste "REVOLUCIÓN" (en la lengua del país), que seguiría siendo sin embargo una foto dura (una realidad dura), aparecen las ramas superiores de un pequeño árbol, como japonés, que no sabemos qué hace allí, pero da una oportunidad. Ella es ese arbolito. Y los encuentra, los árboles o las miradas, muchas veces: y en ese momento la cámara aparece en sus manos.

O ved esta americana de trabajo, ese azul obrero junto al verde campesino, que alguien ha limpiado cuidadosamente y ha puesto a secar en ese cierre pobre de lo que sin duda es un jardín pobre de Lisboa. Pero hay dignidad en ese jardín "no recalificado" que alguien ha cerrado con pobres materiales; hay belleza y dignidad en la limpieza y el orgullo de esa chaqueta. Es otra de las cosas, de la gracia, de María: la dignidad que da a lo pequeño y débil, que a su lado se crece (lo he visto muchas veces).

No quiero multiplicar esta entrada con todas las ideas conexas que se me ocurren y que tendrán que aparecer alguna vez en estos cielos: su hermana que Lisboa nos robó para unas restauraciones y se quedó, lisboeta perdida ya; de mi primer y enloquecido viaje a Lisboa con "L" y con "l" gracias al actor que está arriba con alas, de...

No. Esta es la primera entrada de María, que me ha dado permiso para colgar esa foto. Lo que quiero decir es que cuando estás un buen rato con ella te vas sintiendo de otra manera y viendo todo de otro modo. Luego, cuando se va, te queda la nostalgia de una ausencia. Ese hueco, grande, que te deja es la medida verdadera de todo lo que vale.

Y finalmente, quiero decir que leyendo en el metro a John Berger, en Fotocopias, traducido por Pilar Vázquez, subrayé la frase que escribe sobre un personaje: "Sabía la diferencia exacta entre reconocimiento y gratitud, y entre gratitud y deleite". Pensé al momento en si los que nos leemos en estos blogs iremos viendo esas diferencias y si sabremos hacer los recorridos exactos y propicios para ir llegando (ir llegando).
Después, pensé que ese recorrido yo ya lo he hecho con respecto a María: del reconocerla de mi tribu cuando era ella tan, tan, joven, de la gratitud que sentí cuando vi lo que me aportaba y cómo me ayudó, entusiasta y generosa, a jugar a ser yo Yeman Okip (y apuntarme así a la pequeña historia de haberle organizado su primera exposición); de ahora que sé lo que me espera ver de ella, de hablar con ella de vez en cuando sobre lo que voy a ver: deleite. Y pensé la suerte que tengo. Y decidí poner hoy esa foto que me dejó usar, para que vayáis haciendo boca, y decirlo: decir la suerte que tengo de ser su amigo.

martes, 28 de noviembre de 2006

Antonio Gamoneda nos canta las cuarenta

¿Para qué esperar? Terminada la antología del poeta, mientras aguardaba más de una hora en Manu una llegada, miré todos los subrayados, que irán saliendo aquí o en mis sueños, donde más corresponda, y elegí dos, uno dedicado a quien guarda silencio. Y otro porque ya se verá, añadiendo lo que escribí mientras esperaba y bebía sorbitos de agua de fuego. Y no pienso hacer trampa, sino copiar exacto lo que el pilot azul, como las letras de esta página, trazaba sobre una de esas libretillas que les compro a los chinos (esta, negra con canto naranja).

Del libro Descripción de la mentira

Ciertamente es una historia horrible el silencio
pero hay una salud que sucede a la desesperación.

Es simplemente un mensaje para quien corresponda. Desmenuzarlo sería quitarle el poder, lo que es, precisamente, lo que no queremos.




Y de Libro del frío

Así era la luz de la vejez, así
la aparición de las heridas blancas.

Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa
en el silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.


Lo elegí, quizá, por lo que pueda concernirme. Pero me detuve en este fin de poema. Porque el corte que da a esta experiencia de la vida es brutal, exacto, maestro, de escalpelo. Hasta la escasa imaginación de los más jóvenes sobre el tema (nadie se ofenda, que no es cuestión de capacidad sino una imposición de la biología, de la sabiduría celular) podrá quizá barruntar algo. Antes de olvidarlo. Aunque todavía no me corresponda, yo no lo puedo dar de lado. La aparición de las heridas blancas es como un motivo que resuena (¿Cómo? ¡¿Dónde?!). Pero no es para ponernos sentimentales, que hay mucho aburrimiento por delante. Estoy hablando de literatura, de una cercanía que ve el señor Gamoneda. Solamente quería recalcar que "la aparición de las heridas blancas" es una imagen genial, porque funciona: las apariciones de las heridas es algo a lo que cada uno se va acostumbrando, aunque sean de otro color. (A su tiempo. A su tiempo).
Inmediatamente después, se precipita. Y nos recuerda a Machado, desnudo como los hijos de la mar. Pero nos queda la sensación de una diferencia: de que a Machado le desnudaron (o sea, que se dejó desnudar). En estos tiempos en que eso ya no pasa (¿no pasa? Será a los europeos blancos no muy del este), Gamoneda se desnuda él solo, porque quiere, como opción: fin de proceso. En el silencio de lo último que queda (de la naturaleza): las ramas.

Un paso más adelante y se detiene.

Y el destino, la quietud, le asusta.

Tiene miedo. Es la biología. No el abandono. No hay con qué enredar a la tristeza. Como enredo yo con los poemas, para entenderme. Y si os sirve, mucho mejor.

En cualquier caso, muy buenas noches.

domingo, 26 de noviembre de 2006

¿Y por qué? Porque son más tristes.



Eso ponía en la pared de esta exposición pequeña pero intensa, como para necesitar café antes de pasar a otra, de Ixone Sádaba del MNCARS, que tiene una programación de otoño sólida que me obligará a pasar y pasar. La exposición pertenece al proyecto Producciones, que desarrollará proyectos producidos específicamente por el museo, hechos por artistas que empiezan a consolidarse.

Quien esté en Madrid puede verla; quien no, en goog encontrará numerosas entradas sobre la joven artista de Bilbao (1977), y sobre todo unas veinte fotos si se busca por "Imágenes". Que busque o vaya a verla quien se interese. Yo cumplo con llamar la atención y dejar esta foto, porque es más triste.

Todavía queda tarde para que los solos demos un paseo en este Madrid que no llueve pero está húmedo y con el aire denso. Los acompañados pueden hacer lo mismo.

Y buenas tardes.

viernes, 24 de noviembre de 2006

La Enseñanza De Los Gestos Del Amor

(desde un texto de Vaneigem y una frase de una mujer argelina)

He llevado todo el día en el bolsillo un pequeño libro, o una revista minúscula, el número 11 de Sediciones, supongo que no muy fácil de encontrar ahora (se puede probar escribiendo a Agitaletxe HIRU, S.L. en el apartado de correos 184 de Hondarribia, Guipúzcoa, aunque yo lo encontré fácil en una librería). Ir a Hondarribia a buscarlo es una idea mejor todavía. Lo he ido leyendo en los metros, en la comida, en ratos robados: única, y repetidamente, el último capítulo de la parte Discurso sobre la vida posible (textos situacionistas). Es de Vaneigem, el más expulsado, creo, y para mí el más tierno, eso seguro, de ellos. Un fragmento de su "Aviso a escolares y estudiantes". Seguro que en Internet se encuentra el texto completo.

Lo que me ha provocado escribir no es un análisis del pequeño texto. Crítica implacable y certera del sistema financiero mercantil y de la escuela que lo surte de elementos humanos, peca como suele suceder en la solución, que presupone siempre que eliminando la opresión todo el mundo acude, donde haga falta, con bondad. Dejan fuera el proceso intermedio que, ¡qué diablos!, en realidad nadie sabe muy bien cómo podría articularse. Solo sabemos que esto no. Esto no, por favor. Y no nos hagan ir más lejos del por favor, si pueden evitarlo. Que no van a poder ni querer; así que ya veremos.

La frase que una mujer escribió: "En Argelia, se enseña al niño a lavar un muerto, yo quiero enseñarle los gestos del amor". ¿No es el centro de un potente y hermoso discurso? Habría que llevarla por todo el país y traerla después al nuestro, y a los del resto, para que nos dijera, mirándonos a la cara, que olvidemos lo de lavar a los muertos. ¿Cuántas técnicas me enseñaron a mí para hacerlo? ¿Para lavar primero el muerto y frotar luego sobre su recuerdo?

O la cita del principio: "No esperaba que todo lo que hiciera me saldría bien: a menudo no salía bien. Pero al menos podía hacerlo". Al menos... está bien, muy bien. Es de Georg Groddeck, de quien yo no había oído hablar, pero de quien en nota al pie el editor dice que en un libro de Anagrama, del 75, Eduardo Subirats sintetizó el proyecto de este psicoanalista alemán: "El Ello de Groddeck es la coextensión de toda las cosas atravesadas por el deseo".

No entiendo muy bien lo del psicoanalista, pero apoyo firmemente, llevado por un instinto infalible, que sí, que se coextiendan (después de que el deseo las haya atravesado). No hay que llenar de deseo la escuela, viene a decir el situacionista, los niños y los jóvenes acuden llenos: basta con que no los vaciemos concienzudamente para convertirlos en empleados al servicio de quienes crearon las escuelas, la familia, los hospitales, las fábricas; y las cárceles, no olvidemos los muy diversos tipos de cárceles.

Y frente a todo lo que hay (y no cuento), la lucidez de Vaneigem advirtiendo a los compañeros que deberían estar a nuestro lado y están en la pendiente del "cuanto peor, mejor". El aviso lúcido e infrecuente que cito entero: "Acentuar el deterioro no beneficia solo a los carroñeros de lo inmobiliario, a los ideólogos del miedo y la seguridad, a los partidos del odio, de la exclusión, de la ignorancia, sino que además da razones a este inmovilismo que no deja de revestir y enmascarar su nulidad con reformas tan espectaculares como efímeras".

Para los que os dedicáis a la enseñanza y no dais razones a este inmovilismo. Para los que frenáis el deterioro en esa lucha que imagino solitaria; quizás perdida.

Para vosotros, con amor de mí y de mujer argelina (éste tan, tan, valioso).

Y buenas noches.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Para esas y esos escasos tú

En días como éstos, a menudo
me asalta la tristeza
y vivir de hora en hora
me tortura. Pero llegas tú,
que derrotas el aburrimiento
con tus discursos variopintos.
También hoy buscaremos una brecha.
Una palabra nueva que se pueda salvar
y que nos mantenga suspendidos
en la frontera ideal entre realidad
y fantasía podrá, aunque
por poco tiempo, transformar la existencia.

Eugenio Montale, Diario Póstumo, traducción de Mª Ángeles Cabré

Parece sencillo el deseo, pero si se lo explicas a alguien, ¿no es más fácil que se quede mirándote? Como diciendo, bueno, pero detrás de esto, ¿qué hay?
Transformar la existencia, y por poco tiempo, no parece un pasatiempo digno. Salvo de ti, y de ti y de ti; quizás también de ti. Pero ¿sabéis que hablo de vosotros, cuando hablo así?