viernes, 28 de mayo de 2010

Quinto 100e de Verónica Leonetti

Este es el último cuyo texto fue publicado aquí, pero ahora sale como debe, en el blog de Verónica. En el próximo, ilustración y texto se publicarán juntos por primera vez.

Clicad AQUÍ.

Este quinto lo considero especial, porque es un objeto unificado, texto e ilustración se unen sin que puedan separarse, sin puntos de sutura. No os lo perdáis.

Y como es ya habitual, esta entrada no admite comentarios. El blog de Verónica es el sitio para hacerlo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Diagnóstico certero de la izquierda mundial

Cuando ya sabíamos las respuestas, nos han cambiado las preguntas



[ACTUALIZACIÓN]

Jesús Miramón ha puesto un vídeo fantástico de Cohn Bendit, muy relacionado con esta entrada. Son seis minutos pero demuestra que hay gente, aunque poca, que sí sabe inventar preguntas, que está en la política, y sabe cómo hablar a los políticos, pero de otra manera. Es muy necesario perder esos 6 minutos de nuestro tiempo. Como me sale solo la mitad de la pantalla, es mejor que vayáis a verlo en su página, haciendo clic AQUÍ.


Juan Cruz ha contado esta mañana en la radio que vio ese grafitti en Quito. Me he dado cuenta de que describe con precisión lo que nos pasa. Tantos años queriendo alcanzar el poder en el poder político y cuando lo hemos logrado vemos que está vacío. Que el poder está en otra parte.

Cuánto le costó a Marx mirar con atención y describir con precisión el funcionamiento del reloj, de todos los relojes, así como el papel necesario del Estado para que el reloj marcara siempre los tiempos del Capital. Mucho más les costó a nuestras pobres cabecitas entenderlo. ¡Y ahora los relojes son digitales!

La izquierda no tiene ni puñetera idea de cómo funciona el mundo. Así nos va. La derecha conoce ese funcionamiento, lo apoya y se beneficia de él. Otro mundo es posible, seguro que sí. Pero primero hay que entenderlo.

Nuestras respuestas ya no nos valen. ¿Cambiamos las preguntas?


viernes, 21 de mayo de 2010

Hay quienes siguen sin amar a las mujeres

O a los negros y negras, o la belleza, o el arte, o la fotografía o vaya usted a saber con qué miedo se mueven en la oscuridad de la noche.

El caso es que la reconocida fotógrafa africana Angèle Etoundi Essamba tiene una exposición callejera en fotos de gran formato, llamada Desvelos, sobre la belleza de la mujer africana. Del 10 de mayo al 1 de junio en la calle de Alcalá entre Sevilla y Sol.

Y que gentes de uno de los pocos colores feos, el negro fascista, se dedicaron a atacar las fotos.

Me enteré de esto en el blog de Momo, que da la información, saca unas fotos del desastre y hasta pone un vídeo que hizo antes, para que podamos ver esas bellezas.

Haced clic AQUÍ y llegaréis directamente a Navegando por mis orillas.

Merece la pena.

lunes, 17 de mayo de 2010

Sorprendente Rebeca Le Rumeur


(ustedes me perdonen pero la invitación pone las 8:00, no las 8:30. Clicad la imagen para verla en grande).

Presentación de Lola Dinamita, libro de relatos de Rebeca Le Rumeur, de El Desvelo Ediciones, el jueves 20 de mayo, a las 8:00, en Tres Rosas Amarillas, calle San Vicente Ferrer.



Me confieso. He de confesarlo. En aquellos lejanos tiempos en que conocí, por Miguel, a toda la gente maravillosa que ahora conozco, enseguida me hacía una idea de lo que era cada uno como persona y sobre cómo estaba en el mundo. Ideas que el tiempo ha confirmado. Veía a Lara y me decía: por ahí camina una escritoraza recorriendo el camino que le falta para que se reconozca (ella a sí misma y los demás a ella). Hablo de Lara, hablando de Rebeca, porque entonces vivían las dos juntas en un pueblo lejano en la sierra. Eran dos personas diferentes y una atmósfera común.

Cuando miraba a Rebeca no sabía lo que veía. Cuando oía sus relatos en el Taller sí sabía que oía a una escritora de un aroma muy especial. Lo que no estaba claro era que llegara a serlo, porque tiene la capacidad de estar y dejar de estar sin solución de continuidad. Era un "ella" muy compleja que unía la máxima fragilidad a un grado enorme de fuerza.

En un paseo por un bosque, se agachó de repente y cogió una ramita para explicarnos que eran como esa las ramitas que pegaba en los cuadros. En mi memoria quedó una foto, cuadrada, en la que se ve su mano alzando la ramita: ha desaparecido el resto de su cuerpo y la presencia de los otros. Lo sorprendente. Tuve la sensación de que en general Rebeca no estaba en el mundo, sino en el bosque, en la naturaleza. De que cuando fuera escribiendo más nos daría la entrada a un mundo vegetal y geológico. Luego, fui hablando con ella. Luego, me fui habituando a lo sorprendente. A que sus relatos no me hablaran de lo vegetal y de lo geológico, sino de ese centro del ser humano que tenemos oculto, casi cerrado a voluntad, y que Rebeca nos permite mirar. A que su conversación me hablara del mundo real. Dulce y doloroso.

Quedaba pendiente una cosa: entre su voluntad clara de escribir y su modo de estar en el aire, ¿cómo recorrería ese camino hasta el punto del reconocimiento? Porque de Rebeca te despedías y no sabías si la verías en tres días, tres semanas, tres meses o tres años. Aunque al volverla a ver la conversación proseguía más o menos donde había quedado la última vez: sorprendentemente, la distancia se había volatilizado.

Ya no está pendiente; la duda, digo. Han pasado tres años y reaparece con un pequeño libro con 10 relatos. Unos gramos de peso físico para toneladas de revelación. No son distraídos, los relatos, ni divertidos; ni para pasar un rato o para disfrazar un trayecto en metro. Son artefactos ligeros de explosión asegurada. Dinamita es decir poco. Exigen un lector vaca que lea uno, se detenga y rumie mirando hacia dentro. Para mí es una felicidad ser una de sus vacas. Y ahora sé, o al menos estoy casi seguro de ello, que Rebeca no podrá evitar seguir este camino de escribir y publicar. A su manera, claro, como apareciendo desde el aire.

martes, 11 de mayo de 2010

Cuarto 100e de Verónica Leonetti

Una ilustración fantástica. Clicad justo AQUÍ.

He quitado los comentarios a esta entrada. Prefiero que se hagan donde Verónica.

sábado, 8 de mayo de 2010

62 años


je ne t'aime plus tous les jours

siempre me han protegido
(del amor, de la muerte)
las viejas cojas
(los grises vienen)