De Allen Ginsberg, Ferlinghetti dijo: “No se habría reconocido una Beat Generation como la que existe de no haber sido por Allen. Realmente fue él quien creó toda la trama. Sin él, habría habido grandes escritores en un paisaje que no habría sido conocido como Beat Generation”.
Cuenta que estuvo en la lectura, probablemente la primera, que hizo Ginsberg de Howls en la galería Six Gallery de San Francisco, el 7 de octubre de 1955. “Nadie había oído una cosa así antes. Cuando lo oyes te dices que nunca habías visto el mundo así antes”.
En 1984, Ginsberg recordaba para la New York Times Magazine que Howls nació en un momento de libertad y de tristeza, lo primero porque en ese punto desesperó de llegar a triunfar alguna vez como poeta, con lo que por fin perdió las inhibiciones y pretensiones que se interponían en el camino a un estilo personal. Tristeza al pensar en las vidas perdidas de sus autodestructivos amigos de la Beat Generation y, más oblicuamente, en su madre Naomí.
Hay una película del año 1980 dirigida por John Byrum llamada Heart Beat. En España se tradujo estúpidamente como Generación perdida. Está muy bien para conocer episodios de la vida de los actores centrales de la generación, pero recuerdo ahora el impacto que me produjo la recreación de esa primera lectura del poema. También yo pensé, al verlo, que la literatura podía ser otra cosa. Alguna manera habrá de hacerse con esa, además de rescatar la copia que tengo en vídeo (perdidos los dos primeros minutos), para lo que solo tengo que agacharme, abrir una puertecilla de armario, esperando que no lo metiera a presión y salga disparado todo el cine antiguo grabado de La 2 y me rompa la cara, y conseguir un aparato de vídeo para reproducirla.
Algunos versos de Howls traducidos apresuradamente por mí o copiando descaradamente la traducción que hizo Josep Costa Prieto para la colección que dirigía Ana María Moix en Plaza Janés..
«I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked,
dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix,»
[He visto a los mejores de mi generación destruidos por la locura, hambrientos histéricos desnudos, arrastrándose al amanecer por las calles de los negros buscando un pico rabioso].
«angelheaded hipsters burning for the ancient heavenly connection to the starry dynamo in the machinery of night,»
[rebeldes de cabeza angélica que ardían por la antigua conexión celestial a la dinamo estrellada de la maquinaria de la noche].
«who poverty and tatters and hollow-eyed and high sat up smoking in the supernatural darkness of cold-water flats
floating across the tops of cities contemplating jazz,»
[que pobres, harapientos, ojerosos y colocados se sentaron a fumar en la oscuridad sobrenatural de los apartamentos de frías aguas flotando sobre las ciudades contemplando el jazz].
«who bared their brains to Heaven under the El and saw Mohammedan angels staggering on tenement roofs illuminated,»
[que desnudaron el cerebro ante el cielo bajo el metro elevado y vieron ángeles de Mahoma dando pasos tambaleantes sobre edificios iluminados]
«who passed through universities with radiant cool eyes hallucinating Arkansas and Blake-light tragedy among the scholars of war,»
[que pasaron por las universidades con ojos radiantes de cool alucinando Arkansas y la tragedia de la iluminación de Blake entre los eruditos de la guerra]
«who were expelled from the academies for crazy & publishing obscene odes on the windows of the skull,»
[que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en los huecos del cráneo]
Y así sigue centenares de versos.
Para terminar, un poema recitado por él mismo sobre las bombas y bombardeos. Lo colocó alguien para referirse a los bombardeos del Líbano del 2006. No creo que a Ginsberg le importara: estaba contra todo terror; y más cuanto mayor fuera, que lo es siempre el del Estado. Se cumplió ayer 3 años de la foto de Las Azores, pero esa foto existe no porque esos tres sean peores que otros , sino porque son más tontos y se pavonean de ello. Ginsberg estuvo siempre del lado de los bombardeados. También yo.
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7 comentarios:
"¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡Sagrado! ¡El mundo es sagrado! ¡El alma es sagrada! ¡La piel es sagrada! ¡La lengua y la verga y la mano y el culo son sagrados!
¡Todo es sagrado! ¡Todos son sagrados! ¡Todos los días son eternos! ¡Todos los hombres son ángeles! (...)
¡Sagrado el saxofón que ruge! ¡Sagrado el apocalipsis del bebop! ¡Sagradas las bandas de jazz, la mariguana, los hipsters, la paz, la heroína y la batería! (...)
¡Sagrada la supernatural y extra-brillante amabilidad inteligente del alma!"
Qué rico es el LSD.
(Ése no sé, pero los sucedáneos...)
Y este poema que grita pasando páginas y páginas ¿lo cuelgas?
LSD. Color rojo moqueta y dragones en posición de loto flotando a mis espaldas. Yo, miedo, curiosidad, té de hennequén caliente. Él: las entrañas del monstruo, recuperadas, convertidas. Living is prison around clowns: de esa guisa apareció el portorriqueño libertario con el que te juntabas, me juntabas, en el MSN, después de años. Lo saludé, pero no contestó. Living is easier with eyes closed. ¿Qué ojos? Qué tiempos.
Look for the girl with the sun in her eyes,
And she's gone
(la historia de mi vida) (sí)
No conocía a Ginsberg. Sí conozco los saxofones y algún apocalipsis. También la mariguana; la paz apenas, la heroína por referencias como el LSD (Lucie in the Sky with Diamonds? juap).
Qué bien planear sobre Berlín y seguir aprendiendo.
le dije a Mig que trataría de ir presentando a la Beat, de la que he sido gran amigo. Como me pasó con los surrealistas, el primer y más fuerte amor, Kerouak, es el que ahora me parece menos interesante. Pero es una generación grande en poesía y en narrativa ¡y hasta en cine!: casi todo el mundo se olvida de incluir en la generación al genial John Cassevetes.
muchísimos besos, Prima
¡Sí, es verdad!
Y esa fantástica mujer suya, Gena Rowlands, a la que Fito Páez cantaba y años después entendí: en órbitas diferentes, uno se enamora de Gena Rowlands como se enamora de Cecilia Roth.
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