viernes, 23 de febrero de 2007
Trato hecho
Vuelves a casa con invisibles mordeduras que sangran
sin embargo.
Que sin embargo abren huecos hacia dentro,
galerías torrenteras ramblas de un cruel abril.
Encharcan la invisible sangre que veo,
gota a gota, secarse indeleble.
Ven, leamos entre líneas ese aburrido libro de la vida.
Ven, hablemos de la poesía de los Reinos Combatientes.
No diremos que tú, no que yo,
no diremos que nosotros (ese enredo en los jardines).
No diremos nada
que parezca afectarnos.
Estibaremos los huecos de las heridas
para que resistan los techos y los pintemos al raso.
Extraeremos las minucias que recuerdes.
Cegaremos la galería, también ésta,
por si la anega la lluvia de la rabia
desequilibrando tus deseos de sentarte junto al fuego
conmigo. Con mis libros. Con mi té.
Con esa forma tan mía de ver que te han herido
y no decirlo. Para no alarmarte.
Para que no conozcas el alcance
del daño.
¿De qué color decías que era el cielo
aquella tarde en que tampoco estuve
a la altura?
sábado, 17 de febrero de 2007
A todos los Julias, yo incluido
Y tú empiezas a recitar poemas
de Catulo, con los ojos cerrados.
Estás muy bebido; si no, de qué.
Dame mil besos, dame cien mil besos,
no lleves la cuenta.
Ángel Erro
You only tell me you love me when you are drunk
Solo bebido me dices que me amas, cantan PSB,
y ya no bebes,
ni amas,
ni besas,
ni luchas.
Si hubiera nacido en estos tiempos de tantos besos
si hubiera estado aletargado cuando los relojes
adelantaban con piedras en las manos.
Si no hubiéramos aprendido tantas matemáticas
para trasvasar canteras al hecho seguro
de que os podáis besar bajo el balcón del ayuntamiento
precisamente ahora que nosotros troquelamos los labios
para marcapáginas de libros de Kristeva
(y no entendernos).
El reloj que se mueve es el de ahora
y a ti ya te perdí,
cuando la Asamblea se dividió en dos por eficacia
y eficazmente me enviaste al callejón oscuro de la historia:
donde no hay tictac, no hay saliva, no hay párpados
para cerrar los ojos un momento,
cobrar fuerzas,
pagar sonrisas,
prestar latidos que no nos van a devolver
y recordar el recibí de una promesa.
La última vez que oí esta canción fue en el Cementerio Civil, cuando un hijo puso un cassette en el que la había grabado con su voz, para la madre que iban a enterrar en unos momentos, una hermosa, anciana y muy activa mujer hasta dos días antes. Y me emocionó pensar que ese hijo, ya de cierta edad, posiblemente le había puesto alguna vez la canción, o recitado el poema (es más que probable que la madre y José Agustín Goytisolo, el poeta, hubieran sido amigos y compañeros de batalla), pensando que lo necesitaba.
Porque creo que todos hemos necesitado, necesitamos o necesitaremos alguna vez que alguien nos piense y dedique esas palabras, que no dude de que desde aquí y ahora se las he dedicado. Escuchadla entera. Hay quien ya sabe que le va dedicada ahora justamente, quiero decir con justicia, por el padre ido, la casa abandonada, el dolor del cuerpo, la soledad dolida. Todos tendremos amigos, tendremos amor, tendremos amigos. Basta saber mirar.
Y cantádmela a mí también
viernes, 16 de febrero de 2007
¡Ciao, W!
Hoy W anuncia que cierra el blog y dice: ¡El duelo ha terminado!
Y yo no añadiré nada en su blog. No fuerzo voluntades ("hago lo que debo hacer", le escribí una vez, o algo parecido). Digo desde aquí que me alegro de haberla acompañado en el camino de palabras, gozoso al final, que va desde la lectura de Pizzarnik hasta ese final del dolor. Y sé que no estuve solo, que de allí viene también alguien que nos acompaña, aunque pasaba casi siempre sin decir nada. Pero sí quiero decirte, W, que la búsqueda de las palabras no debe cesar con el cese de lo que nos duele, que por aquí estamos todos los demás para seguir compartiendo cuándo y como quieras.
Ahora, a mi alrededor, no sé por qué, hay muchos, demasiados, rompimientos. Físicos, amorosos, de todo tipo. Y aquí sigo en esta vida que ha pasado a tener más de contemplación que de acción. Salvo en el pensamiento y las palabras. Y espero seguir haciendo lo que debo hacer. Lo que me gusta.
¡Nos vemos!
miércoles, 14 de febrero de 2007
Carro y cirros
María me pasó otra foto que es como una estructura de Mondrian en la que algunos de los cuadrados parecen tener una textura como de cuadro de Dubuffet, en el que con un rodillo de amasar ha aplanado la sustancia de la vida, otros parecen campos de color de Rothko, con tanta pintura tras la primera capa que van a encender el espacio o van a explotar delante de ti, cambiando los colores para siempre. Pero el conjunto es un Pop crítico y ácido, como de Hamilton, que parece una crítica de la Revolución Perdedora pero para mí que lo que destruye es la sonrisa sarnosa que nos muestra el Sistema Ganador.
Pero esa foto el que quiera verla se la tendrá que enseñar María Zarazúa en persona; o yo en mi casa como persona interpuesta. He elegido esta por los peces que saltan y porque parece prometer continuidad. (He tenido que cambiar a jpeg para que me la subiera al blog).
¡Señoras y señores! ¡María ha vuelto con las tarjetas de memoria digital que rezuman de todo lo que guardan!
domingo, 11 de febrero de 2007
Claudio Magris I: la chispa de lo divino y la mujer del héroe

En Trieste nos encontraremos todos alguna vez, aunque me temo que no al mismo tiempo.
Además del chico que está a punto de dejar de ser doctorando, he tenido la suerte de ir viendo crecer a cuatro niñas muy cercanas: M, P, M, P (mi hermana siempre fue muy metódica). Ayer me he enterado de que las dos M leen los Ángeles, así que dedico esta entrada a Mercedes y a María (y a Paloma y Paula cuando quieran). Es justo, porque este libro, mi primer encontronazo de la larga historia que pienso tener con Claudio Magris, ¡otro autor triestino!, lo empecé a leer en la mesa del comedor de su casa de origen, la sobremesa del día de Reyes, cuando todos se pasaron a la sala a sestear.
El libro de Claudio Magris, Microcosmos en español, Microcosmi en original, con copy de 1997, está traducido para Anagrama por J. A. González Sainz. Los extractos que copio pertenecen al capítulo “Assirtides”.
«Al volver a la isla, se piensa a veces que a lo mejor también la muerte es el fruto de esta costumbre del olvido, que tal vez se muere porque nos olvidamos de que somos inmortales. ¿Cómo dice el Toro del Zodiaco en el relato de Kipling, uncido bajo el yugo del arado y acicateado hasta sangrar, al León también él subyugado? “Acuérdate, hermano, de que un día fuimos todos dioses”. Pero es demasiado tarde para recordar y para sacudirse el yugo. Acaso el yugo sea justo, el castigo por la culpa de haber conocido o incluso solo presagiado el amor y la felicidad y habernos olvidado; de haber tenido el reino y no habernos dado cuenta».
[ ... ]
«También Paolo de Canidole tuvo su día y su memoria se preserva entre la gente de las islas, en los relatos que cuentan su pequeña historia repitiendo siempre las mismas frases y las mismas palabras».
[ ... ]
«El héroe de Canidole esperaba, opaco, la muerte y, antes aún, la probable ceguera, porque no había nadie, en la isla, que pudiese ponerle las necesarias inyecciones de insulina. Una anónima eutanasia, lenta y segura, proveía al ex héroe, ahora ya inútil. Mirando a aquel anciano, que había desafiado a un ejército y ya no conseguía ni afeitarse, se entendía que era inevitable olvidarse de haber sido dioses.
Pero en su entumecido abandonarse a la destrucción había algo regio, la tranquilidad. En el semblante azorado de su mujer, que se mantenía a distancia y ofrecía casi con temor una jarra de agua fresca, se leía en cambio sólo una antigua sumisión a las cargas y batacazos de la vida, una amabilidad tronchada, la apagada resignación de quien no ha tenido su día, de quien no ha tenido nada. Ese rostro refutaba la armonía de aquel mar y aquel cielo perfectos.
Ella hablaba de un hijo muerto de niño; añadió sólo, con una punta de orgullo, que tenía hermanos y hermanas en América, que de vez en cuándo le mandaban unos dólares. Tenía el aspecto de quien pide perdón por existir, pero se animaba un poco al escuchar a uno de los visitantes, que se le dirigía con un afectuoso y respetuoso miramiento, por el cual, el día del juicio, muchas cosas le serían perdonadas. Se marchitaba junto a su hombre, el héroe abatido y frágil, plácido como un tronco corroído, majestuoso todavía en su tranquilo irse disolviendo. Pero tal vez la corona más verdadera se posaba, escondida, sobre la cabeza de la mujer sin nombre y sin historia, porque el peso que ella había llevado era más duro que la cacería de un ejército y la amabilidad que su semblante había sabido conservar era de una realeza más alta que la de Paolo, el héroe de Canidole».
Posiblemente, Claudio Magris quede unido para mí al recuerdo de esa mesa larga y ya recogida, a solas en el comedor mientras al otro lado de las puertas oía el susurro de una película de dibus para los niños, a poco volumen para que los mayores durmieran un poco.
Me gustan estas entradas largas y pausadas de una mañana de domingo, que en Madrid está gris y algo lluvioso, parece que un poco fresco, lo que por raro empieza a ser lo que llamaríamos "buen tiempo" y que os deseo a todos tan tan bueno.
viernes, 9 de febrero de 2007
una entrada de transición
jueves, 8 de febrero de 2007
Contra Miguel Hernández
Son libres para hacer lo que quieran, muchos nos la jugamos también por la libertad de ellos, que aherrojaban la nuestra. Pero no pueden usar en vano las palabras de sus víctimas. No sin que les digamos que no tienen derecho. Que defendemos su libertad, pero no hemos olvidado todavía.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
no fue escrito para que lo entonen ellos cuando vuelven a hablar de vencedores (ellos) y vencidos (los demás).
Todo esto, a cuenta de esta carta que ha aparecido hoy en El País.
Miguel Hernández, en la manifestación
Plácido Gilabert Martínez - Barcelona - 08/02/2007 El País
Leo con sorpresa que en la manifestación celebrada en Madrid el pasado día 3, organizada por el Foro de Ermua y respaldada por el PP, se usó musicalmente el poema de Miguel Hernández Para la libertad.
Como familiar muy allegado al poeta (su madre y mi abuelo eran hermanos), me produce repugnancia el uso del sentimiento noble de Miguel en una pantomima orquestada y mediatizada, que nada tiene que ver con la pureza de la palabra "libertad" tal como él la entendía, y mucho menos con el espíritu que animó a organizar la citada manifestación.
Ya se sabe que para el Foro Ermua y otras asociaciones afines, así como para el Partido Popular, ETA no es el enemigo a batir, y manipulan tanto a las víctimas como ensucian valores tan nobles como la libertad, la tolerancia o la responsabilidad.
Los convocantes de la manifestación y el Partido Popular en concreto no tienen autoridad moral ni ética política para usar o utilizar el nombre de Miguel Hernández, ni su obra, ni "su" libertad en un acto que, a la vista del desarrollo que tuvo, está a años luz de la esencia y pureza que para Miguel encerraba la palabra "libertad".
La libertad por la que luchó, sufrió y murió Miguel Hernández no es la que se entiende desde posiciones ultraconservadoras ni desde partidos de pensamiento único. Hasta en su sufrimiento y en su desesperación, Miguel se sentía libre. Ni el Foro Ermua en su hipocresía ni el PP en su esquizofrenia pueden decirlo.
martes, 6 de febrero de 2007
John Ashbery II, como un perro que soñase con un hueso

Traduzco, aproximadamente y fusilándolo, un párrafo que he sacado de Google, de la introducción de Susan M. Schultz a The Tribe of John Ashbery and Contemporary Poetry:
"Hay un Ashbery meditativo, un Ashbery formalista, un Ashbery cómico, un Ashbery tardorromántico, un Ashbery poeta del lenguaje y más; incluso, como nos muestra aquí Charles Altieri, un poeta del amor. De ninguno, desde Whitman, han manado voces americanas {¿humanas, diría yo?} tan distintas. ... Estos Ashbery se superponen; la forma inspira la comedia".
Y yo añadiría que este grande de los grandes (tengo más altarcitos, no os preocupéis) es un perro que sueña con un hueso. Y ahí es donde se nos parece, a vosotros, a mí, donde se parece a la Tribu de los Lectores, que nos incluye a todos nosotros, e incluso a los escritores que no han dejado de leer apasionándose. Como decía Carmen Moreno el otro día, los que sufrimos y gozamos de más. ¿Me vale este sitio para sumarme a la cálida bienvenida que habéis hecho a Paralelo 49? (creo que sí; pero cuidado al debatir con ella, que acaba uno desnudándose más de la cuenta). Me refiero, hasta ayer que hoy no he leído todavía, a Robel, Lara y Carmen. De Westerlia y de mí es conocida de tiempo (lo que es el tiempo en este mundo de la Red, que a poco crea ya nostalgias).
Este Ashbery es a veces como un padre que te va explicando el mundo; otras, como el contrincante que te enfurece y mejora; otras, esa voz que sabes que tienes en tu interior y se puede manifestar. Seguimos con trocitos de poemas del libro Galeones de abril, número 319 de la Colección Visor de Poesía, en traducción de Esteban Pujals Gesalí.
DECISIONES DEMENTES
De un modo u otro yo siempre me las arreglo, pero
fuiste tú quien me las encontró, las cosas
que me gustan, los lagos y los cuadros.
PUES YO NO
A veces no es bueno quedarse en casa. Pero luego, al volver,
encontrarse con que una enredadera se ha salido del alero
como una ceja rebelde, algo que no estaba
hace un momento, puede dejarte de piedra.
Me refiero a que la manera
que tienen las cosas de suceder sin más cuando ya se les han fijado
las pautas del suceder puede resultar alarmante
[...]
Pero tú...
Tú no puedes seguirlos, dijo,
tienes que quedarte un día más, por favor,
para ocuparte de la lectura, de modo que todos los que hayan sido liberados
gracias a tu veredicto definitivo puedan de nuevo respirar placenteramente
y decir que así es. Se registró. Cierto es que esto nos deja bien poco
que hacer: labores domésticas o algo así llamado.
Cambiarle al reloj la aguja, guardar el polvo en parejas y en tríos al tiempo
que los iconos se funden en el oro viejo de la tarde: tú,
alguien a quien leerle algo.
POSE DE DESASOSIEGO
[...]
Pero por todos vosotros, a quienes
he abandonado, a quienes he ignorado,
dejando que os guisaseis en vuestro propio caldo,
para quienes no he sido el amigo que se acerca,
pido perdón, una canción nueva como la lluvia.
Por favor, cantádmela.
SOLO EN EL NEGOCIO MADERERO
Todavía es demasiado pronto para hacer concesiones.
Mientras tanto, avanzaba planeando la larga noche,
concentrada en alguna aventura suya, como un perro
que soñase con un hueso.
unhatillo en el que diga: "innecesario para el viaje".
Hubo una vez flores en el jardín,
travesuras, trucos. Pero todo ello
ha sido superado. No tendría sentido
contestar las mejores preguntas, ya que vivimos
en nuestro paisaje ancho, cuadrado, abierto. una vez
cruzamos el puente de los tontos, hay que hacer adaptaciones.
Pero tienes que hacerte a la idea de ir observando estas cosas.
Y como perro que sueña, os pido que me sigáis cantando esa canción nueva y os deseo un buen día
jueves, 1 de febrero de 2007
John Ashbery I, Sexo Olvidado

Por suerte han terminado las entradas sobre lo personal. Quizá algún día se descubra por qué las puse.
Estos versos pertenecen a Sexo Olvidado, del libro Galeones de abril, un libro para volverse loco (todo en Ashbery me vuelve loco). Si es la entrada I, es porque probablemente habrá más. Espero que muchas. Esta vez, dos trocitos.
a menos que un día los niños escarben en el pasado, en el desván
o bajo la maleza del patio: “¿Qué es esto?”
Y habrá que decírselo, tendrás entonces que contarles
que la naturaleza enorme de las cosas tuvo una vez
un rostro, y pies, como cualquier ser humano, y que un día
rompió aquel cascarón que siempre había tenido,
convirtió sus respuestas en embustes y la ambición juvenil
en una rareza del pasado, un capricho de anticuaria
inquietud que no es este día estropeado capaz de tolerar
si es que queremos que la vida se prolongue allende la soga
del mediodía y alcance al final de la tarde las cumbres peladas.
Estamos, por supuesto, protegidos, sin duda hay quien piensa en nosotros
con la suficiente frecuencia como para que la mancha no se vuelva permanente,
nos parecemos todos y por suerte o por desgracia nos conocemos
[...]
Pero el abandono del amor es de hecho una señal
de alguna otra cosa que se acerca,
algo similar en su comedimiento:
la dulzura de lo tardío, un recuerdo de detalles
tan vívidos como si todavía sucedieran. Como suceden
sin duda a veces, aunque parecido a los ladrillos transparentes
de un sueño determinado, que no son siempre visibles.
Buenas tan tan buenas noches a todo el mundo.
miércoles, 31 de enero de 2007
Mi vida “Extended Section”
poco tiempo te queda, da tu testimonio.
Zbigniew Herbert
A mí mismo
Llegarás como mucho a un epitafio.
Una desgana
de quedarte en los huesos;
un ansia de ser polvo
(más duro de roer).
Centrifugar antes el yo
no es mala idea.
No dejar nada al final
a la pelea del diablo y de san pedro.
Que no haya última sustancia
allí donde la carne sea una instancia
para el fuego.
Tomaos una copa a mi salud. Me aburre explicarlo: por un error médico, entre las 11 y las 12 de la mañana del lunes 31 de enero de 2005 era el tiempo fijado para que en un sitio concreto terminara; no estar en ese sitio en ese momento destruyó esa fecha de caducidad. Hala. Ya está. Las Extended Section están a veces la mar de bien. Yo al menos estoy que salto de alegría. Por ejemplo, la versión extended de Take five, de Dave Brubeck, es sin duda la mejor. Vivir con esa sensación es magnífico. La conciencia del tiempo, el valor que doy a lo que parece nada. A veces me recorre una sensación triste de fuga, pero la alegría violenta por lo que hay la supera. Hoy, por ejemplo, o este fin de semana, es el momento de la copa: una a mi salud y otra a la vuestra, porque las vidas de todos son como dos gotas de agua (pero sin tocar ni el coche ni la moto).
Y he pensado hablar de la vida pre-Extended con canciones. Para el amor fuerte, tremendo, a una persona pero también a las palabras, los sonidos... Dance me to the end of love, del monje zen Leonard Cohen. Pero ¡he encontrado una versión ¡¡genial!! de una cantante genial, emocionante! Todo lo que diga de Madeleine Peyroux es poco. Y canta la canción como un ángel, lo que para esta página es perfecto. Además ella es perfecta. En 1995 tuvo un éxito enorme con su primer disco y de pronto desapareció. Años después la encontraron. Había preferido cantar en las calles y el metro de París. Cantando así y viviendo así, ¿verdad que transmite mucho?
Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic 'til I'm gathered safely in
Lift me like an olive branch and be my homeward dove
Dance me to the end of love, Dance me to the end of love
Let me see your beauty when the witnesses are gone
Let me feel you moving like they do in Babylon
Show me slowly what I only know the limits of
Dance me to the end of love Dance me to the end of love
Dance me to the wedding now, dance me on and on
Dance me very tenderly and dance me very long
We're both of us beneath our love, we're both of us above
Dance me to the end of love Dance me to the end of love
Dance me to the children who are asking to be born
Dance me through the curtains that our kisses have outworn
Raise a tent of shelter now, though every thread is torn
Dance me to the end of love Dance me to the end of love
Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic till I'm gathered safely in
Touch me with your naked hand or touch me with your glove
Dance me to the end of love Dance me to the end of love Dance me to the end of love
Luego, para ese rollito de la vida, esa vida de todos los días que tanta gente ha ido iluminando. Tan importante. Como canta Brassens, (Elle est à toi cette chanson... Ce n'était rien qu'un peu de pain Mais il m'avait chauffé le corps Et dans mon âme il brûle encore A la manière d'un grand festin). Pues otra canción de Madeleine:
"(Getting Some) Fun Out Of Life"
When we want to love, we love
When we want to kiss, we kiss
With a little petting, we're getting
Some fun out of life
When we want to work, we work
When we wanna play, we play
In a happy setting, we're getting
Some fun out of life
Maybe we do the right things
Maybe we do the wrong
Spending each day
Wending our way along
But when we want to sing, we sing
When we want to dance, we dance
You can do your betting, we're getting
Some fun out of life
Maybe we do the right things
Maybe we do the wrong
Spending each day
Wending our way along
But when we want to sing, we sing
When we wanna dance, we dance
You can do your betting, we're getting
Some fun out of life.
Y finalmente, también de Cohen, Take this waltz. No creo que haya que explicar por qué. Pero no la pongo porque por casualidad la puso Westerlia hace poco. En su página la tenéis. Así que pongo el final de la letra:
And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is.
Sí, ya no es mío. Y es todo lo que hay. A veces.
Con estas canciones y las dos copas rituales, os aseguro un excelente final de la semana.
Vuestro, que os quiere,
NáN
sábado, 27 de enero de 2007
Esa pequeña actitud que es el tiempo

En los once minutos
del adagietto de la quinta,
de mahler,
me puedo unir a ti para siempre
olvidarme de que te he conocido,
dejar, lánguido, resbalar el brazo izquierdo
fuera de la bañera que enrojece,
firmar la dimisión,
romper mi carné de estúpidos anónimos.
Verte.
De los violines, depende,
los violines y los bajos,
cómo suenen.
O me pueden dar ganas de morirme
por rozar tu piel; por no rozarla.
Sé que es frívolo,
que se prefiere hablar
de conjunciones planetarias,
de movimientos masivos.
Yo, con el cuarto de la quinta me decido.
Así es la belleza.
Frente a los miles de kilómetros
por los que la gente muere y mata:
tu piel. Esos centímetros
cuadrados de nada
lo son todo si un violín se une al otro,
y el bajo parece acariciado
del mismo movimiento.
O un solo centímetro,
como éste que te beso.
viernes, 26 de enero de 2007
Esos ángeles del recuerdo (que no es posible el olvido)
Al regresar, trasteé entre lo que ella había sacado. Tantas cosas de todo. Pero vi algo muy tierno que es lo que voy a poner (¡olvidemos el resto! Creo que ella no lo olvida). Me encantaría acompañarlo con una imagen de ángel que Olka me ha enviado, pero no tengo su permiso, así que otra vez será. El texto se lo escribió eLle a "l" el 10 del 07 del 82. Entonces eLle hacía viajes de más de 30 días y "l" no había cumplido los seis años. La nota creo que nos ha servido o nos puede servir a todos alguna vez, si somos lo bastante duros, lo bastante listos, lo bastante tiernos.
Cada vez que me separo de ti se me parte un pedacito el corazón y el dolor, tan intenso, es solo comparable a la felicidad del abrazo en el reencuentro.
Que aunque a veces se os parta un pedacito del corazón, nunca os falte a ninguno esa posibilidad de comparación.
martes, 23 de enero de 2007
En el Caribe tenemos sus ojos

María está en el Caribe, haciendo un curso de fotografía digital en una escuela de cine, y quiero compartir con vosotros una foto tan europea (¿quién no desearía bajar ahora por esa cuesta y encontrarse esa farola, todo tan civilizado?), que tanto debe contrastar con lo que está viendo allí. Una foto que me había dejado antes (y ya sabéis que cuento con su permiso).
Ya le queda poco por llegar y empieza a revolverse contra que sea tan pronto. Nos escribe a un grupo de amigos: "Estoy estupendamente, feliz de la vida, pletórica, encantada y aprendiendo mucho. Estoy haciendo muchas fotos y chupando todo como si fuese una esponja".
¿Qué apostáis a que somos los demás, los que vemos sus fotos, los principales beneficiarios de esta operación? ¿Que cuando apriete la esponja será para que aplaudamos de alegría, como niños?
¡Bienvenida, María!
Y a los de aquí ahora, tan buenas noches.
sábado, 20 de enero de 2007
Sujeto Poético

Ahí, por esas fechas, debió empezar fuerte la cosa de la educación del gato. Si en el trajecito de acompañar a mi hermana comulganta preveían una carrera en la Marina, como la de bastantes antepasados de la rama materna, el proyecto falló. El intento de encasquetarme el gorro fue un éxito, pero por poco tiempo. Hace poco, viendo unas fotos de mi hijo conmigo, en una playa, de poco más de un año de edad, preguntaba que de quién habría heredado el cabezón. Aquí encontré la respuesta. Estoy ahí, protegido por mi hermana, como creo que fue siempre. Y eso está bien. Pero no está claro que me guste estar obligado a estar quieto, frente a la cámara.

.
Claramente fase intermedia: me gusta y no me gusta estar (más lo primero). El gorro no hay quien me lo encasquete y el traje de fiesta (¿sería una Virgen, aniversario especial?) se va quedando peligrosamente pequeño

Y para terminar, protegido otra vez, pero ya gato: observad que con mi codo derecho marco una distancia. Disfruto casi de todo y casi en todo momento, sobre todo en la calle. En el colegio (la libertad de mi vida como gato incluía el cumplimiento estricto de los deberes) aprendí a hacer o pensar dos cosas a la vez. La operación emprendida, por quien la emprendió, se da por concluida: muy poco tiempo después de esta última foto (la primera tengo 2 años, la segunda 2 y medio, la tercera casi 4 años) iba ya solo al colegio: tardando un montón y disfrutando de cada paso. Empezba la mejor parte de mi vida; la que no tiene historia.
Muy buenos días y buen fin de semana; a todas y a todos.
lunes, 15 de enero de 2007
Esa belleza cruel y decadente

Me gustó, ¿cómo no?, la exposición de Seargent y Sorolla. Pero ante este cuadro, La hora del baño, quedé petrificado. Esa belleza de ciertos niños creciendo, con la elegancia de gestos aprendidos, con todos los cuidados que produce la riqueza, con la libertad de movimientos, unida a la contención aprendida, más la genética de generaciones de las más bellas (lo siento, hasta ahora históricamente ha sido así, los poderosos, que en primeras generaciones eran los más hábiles, o desvergonzados, o valientes, y las hermosas), todo eso produce una belleza brutal... y breve. Una belleza de clases dominantes del pasado: ¿alguien puede imaginarla en los hijos de Bush, de Botín, de Blair, de Berlusconi, por usar la B, de...?
Pero no es sexual, no son “lolitas” ni “lolitos”. Es una fase anterior. Enamoran por su belleza y elasticidad, por lo que transmiten. Saben que enamoran y juegan con ello. Pero es una fase “previa” (¿se queda a milímetros, a metros?, no sabría decirlo) a la sexualidad. Temo (sé) que la sexualidad termina con la belleza de la divinidad, porque no vuelvo a encontrarla, por lo que el futuro de esos “bellos” será terrible.
O como la belleza de Tazdio en Muerte en Venecia, la excelente película en la que Visconti sabe cambiar el personaje de la excelente novela de Thomas Mann, pasándolo de novelista a compositor (de la época de los últimos dioses). Esa película me enseñó muchas cosas (entre otras, a amar a Mahler). También, al final, las cuatro esculturas de David, en las posturas que el niño bello y provocador fabrica para el adulto, en un juego de sometimiento del enamorado, por disfrutar del poder que siente que tiene, cuando hace apenas dos años era un niño sometido a las reglas de la urbanidad.



Es una entrada para reflexionar, pero me encantará especialmente cualquier comentario, sobe todo si se crean perspectivas contrastantes. ¿Cuándo la belleza que enamora, que quiere y exige la presencia, se convierte en deseo, como una sensación secundaria en intensidad?
¿O no es así? En todo caso, si veis la película ya sabéis las 4 posturas que hay que descubrir: las inventaron en el Renacimiento: Miguel Ángel, Bernini, Verrochio, Donatello.
Pepito Goebbels estaría satisfecho
http://video.google.es/videoplay?docid=-1310133703581585695&q=owner%3Acanalprogresista+type%3A1
Que cada uno saque las consecuencias. La mentira y la falta de generosidad, la que ellos recibieron, les descalifica. Necesitamos otra derecha (además de la centradita del PSOE, que ya lo es bastante). Ahí cada cuál con sus gustos, pero ninguno de los extremos nos permitirá una vida digna y en paz.
sábado, 13 de enero de 2007
Cuando no hay vida privada
He recordado periodos históricos de manipulaciones tan brutales, con consecuencias terribles.
He tenido miedo de lo que puede ser este país si no es diluida en una racionalidad esa extremosidad, insistente, grotesca, chusca, en la que se adivina la violencia del señorito que tanto ha cubierto este país, bien pertrechada de dinero y medios de comunicación. O si por su no desaparición no queda otro remedio que terminar por oponerles, buscando el equilibrio, la extremosidad contraria.
He tenido la esperanza de ver hace un rato en un telediario a mi poeta, Luis Garcia Montero, sonriente en una escalinata junto a tantos y tantos de los que me gustan, con los que hablo mis mejores conversaciones de lector a autor, o de espectador a actor, a realizador, a director. Con su sonrisa de poeta, de hombre, de uno de los mejores, nos recordaba dónde hay que estar este sábado 13 de enero de 2007 a las 6 de la tarde. Esa presencia me ha hecho escribir esto.
Y he recordado de él, como resumen de todos los que he visto que estaban llamándome, no ese primer verso de En pie de paz, "No detiene la muerte su larga enredadera". He pensado en quien duerme ahora, que son las 4:30 de la madrugada, cerca de mí, que me ha dado aliento tantas veces con su mirada y su silencio. ¡Pero también en tantas y tantos otros! (No sois ajenos a esto mis nuevos amigos y amigas de las pantallas planas y las palabras cercanas, a muchos de los cuáles ni conozco ni posiblemente conoceré físicamente nunca). He recordado otro poema, pequeño, de este poeta, grande:
DESORDENADAMENTE
Tus ojos
que están llenos de selvas y son un manifiesto,
desordenadamente
me hacen aventurero
y revolucionario.
Por eso esta tarde a las seis no tendré vida privada, sino colectiva, y diré NO a quien he de decírselo, pero diré también un SÍ grande a todo lo que se lo he de decir.
Porque, de vez en cuando, decir que te quiero y decir lo que quiero importa.
Vida privada, hay mucha. La hubo este anochecer, en La Tetería, cuando estuve una hora con Leire hablando del tiempo que nos pasa, de esa desazón de su paso, de esa pena difusa (ese motor inmenso de mi vida últimamente) de pensar que dejaré de ser consciente de la hermosura de este mundo.
Había vida privada cuando me desperté sin sueño, escuchaba la V de Mahler leía a Claudio Magris en Microcosmos divagando sobre las fronteras: “Las fronteras exigen a veces sacrificios de sangre ... Tal vez el único modo para neutralizar el poder letal de las fronteras es sentirse siempre de la otra parte y ponerse siempre del lado de la otra parte”.
Porque como dice en su blog un joven al que conozco, que no es muy partidario de los socialistas pero le aterran los casi-ultraderechistas de las fotos de las Azores: “Esto es como el chiste. Si hay que elegir entre Susto y Muerte, elijo Susto”.
Por eso por vuestros ojos, tan llenos de selvas y de manifiestos, este sábado a las seis de la tarde estaré en la plaza de Colón, en pie de paz, pero listo si hace falta para la guerra. Se lo debo, entre otros, a mi hijo, que no me pidió que le hiciese nacer precisamente aquí.
miércoles, 10 de enero de 2007
A Olenka: gracias
Si necesita un tío-abuelo en Madrid, es negociable, pero se merece, por ejemplo, que de Krystyna Rodowska (nacida en Poznán en 1941; solo el título de su segundo libro, Demasiada desnudez para errar, es como un foco encendido sobre la poeta) le dedique estos cinco versos del poema Movimiento perpetuo:
Te dejo la libertad de indagar
a través de todas las escuelas de la imaginación
Lo que te queme será tuyo
Te abro todos los sueños
¡Adelante!
De la Szymborska, aunque me encanta Vietnam, ya puso Olenka los Monos de Brueghel en las playas de siberia, así que salto a Herbert (Zbigniew) y a la magnífica traducción que la propia Krystyna Rodowska hizo del Mensaje del señor Cógito (nada que ver con la deficiente versión que encontraréis en Internet). Pongo algunos versos (bastantes) de esa traducción, aparecida en Libros del Innombrable:
Ve sigue a los otros los que alcanzaron su oscura meta, / vellocino dorado de la nada: tu premio final
Levanta la cabeza entre los que andan / arrodillados o dan la espalda / entre los que yacen
No has sido salvado para vivir / poco tiempo te queda da tu testimonio.
Sé valiente si la razón te falla / a fin de cuentas solo cuenta eso / Que tu inválida Ira sea como un mar / cada vez que oigas las voces abatidas de los torturados / que no te abandone tu hermano el Desprecio / frente a espías verdugos y cobardes
serán ellos los que ganarán / con un profundo alivio arrojando tierra / sobre tu ataúd / el gusano no faltará para corregir / tu biografía
y no perdones no tienes el poder / de perdonar en nombre de los traicionados en la luz del alba
[ ... ]
repite las grandes palabras repite insiste / como los otros los que caminaban / por el desierto quedándose en la arena / por todo esto algo te darán / azotes de burla golpes de cuchillo
sigue (solo así serás admitido / a la santa congregación de las calaveras / frías de tus ancestros) Gilgamés Héctor Rolando / defensores del reino sin fin / de los muros en cenizas / Sé fiel Sigue
domingo, 7 de enero de 2007
Saltar sin mirar, dice Auden
Creo que si he hecho una aportación (en realidad dos) a la red de blogs por la que nos movemos es la paliza que he dado con la necesidad de trama, del contexto en el que las cosas se producen, del porqué de ponerlas... He tenido muchas ayudas en ese camino, dejadme citar, una vez, a Lara. Es importante, como en las novelas, que haya puntos de anclaje de la realidad: ¿se escribió tal cosa en mitad de la noche, con insomnio, con tristeza, divertido...? ¿Por qué esto y no otra cosa? La segunda aportación fue hace poco y es la idea del sonido del bosque: la importancia de cada sonido, crujido, para la totalidad. La importancia de cada voz, por ser voz más que por lo que se diga.
La Trama
Esta misma mañana del siete de enero, cuando empezaba a iluminarse la madrugada, se levantó ella a hacerse café y al moverme yo me ofreció uno. Con las contraventanas abiertas, para ver clarear, y las lámparas de la mesilla encendidas, tomamos el café, casi en silencio, y leímos. Casi en silencio por mí, que llevo muy mal que del laboratorio del dormir se abra paso al día con algo de lo que hacemos cotidianamente. Un “hay que ir al banco”, “qué comemos” o algo parecido me puede estropear casi por entero un día si se pronuncian antes de tiempo. Del sueño salgo con tareas, palabras, que tengo que despejar en el silencio o en la lectura de poemas, o ensayos, o de cualquier tipo de pensamiento. O con dramas a borrar despacito. Antesdeayer, día 5, me desperté, tomé café y me duché, todo ello en silencio, y durante la ducha me venían unos endecasílabos que tuve que abreviar, para secarme, y apuntar: “Porque hay juegos que se hacen peligrosos / hay noticias tan desalentadoras / sobre ti y sobre mi en el mercado / de futuros”. No sé lo que serán, pero serán algo (quizá un centimétro, que van avanzando pero están todavía más cerca de los 10 que de los 100); parece haber una historia, ¿no?, parece que habré de investigar esos rumores (tan desalentadores): ¿sobre quiénes, y cuándo fue? ¿y qué pasó? ¿o pasará?
Después ya empezamos a hablar, y ella me dijo un párrafo de su libro (que tendré que leer, voy a leer), y yo, de otro poema de García Montero, le dije “una infección de luz y soledades”. Después ya vino el día y con él las cosas que hacen las personas adultas.
LEAP BEFORE YOU LOOK
The sense of danger must not disappear;
The way is certainly both short and steep,
However gradual it looks from here;
Look if you like, but you will have to leap.
Much can be said for social savoir-faire,
But to rejoice when no one else is there
Is even harder than it is to weep;
No one is watching, but you have to leap.
A solitude ten thousand fathoms deep
Sustains the bed on which we lie, my dear;
Although I love you, you will have to leap;
Our dream of safety has to disappear.
Wystan Hugh Auden
Cuartetos que, ayudándome mucho de la traducción de Eduardo Iriarte para Lumen, podrían entenderse en español más o menos como: La sensación de peligro no debe desaparecer; sin duda el camino es breve y escarpado, aunque desde aquí parezca una pendiente suave; echa un vistazo, si quieres, pero tendrás que saltar. // Del savoir-faire social se pueden decir muchas cosas, pero cuando no hay nadie, alegrarse es aún más difícil que llorar; no hay nadie mirando, pero tienes que saltar. // Una soledad de diez mil brazas de hondo sostiene la cama en la que estamos, amor mío: aunque te quiero, vas a tener que saltar; nuestro sueño de seguridad debe desaparecer.
martes, 2 de enero de 2007
Hola a lo Nuevo

La foto con la que nos felicitó María Zarazúa, lo primero. Con las pelotas que posiblemente caen tras la portería de ese centro (¿de internamiento?), seguramente los niños de fuera juegan sobre una portería pintada en la que es más fácil parar los goles que van a la escuadra derecha del portero que los que van a la escuadra izquierda. Que aprendan (los niños) que así es la vida de injusta. (Y si no, que se lo pregunten a los de dentro). ¿Es que yo no voy por el mismo mundo que tú, María, que no veo esas cosas hasta que tú las muestras? (Luego, sí, aprendo de ti y por un ratito salgo a las calles y las veo; solo por un ratito).
Pensé poner un tema nuevo, pero desde cierta perspectiva hay pocos tan nuevos como este “Imagine” de John Lennon: nuevo porque lo que dice está casi sin estrenar. Y de paso, hago un pequeño ajuste a una injusticia, porque cuando murió mi hermano mayor hace dos años, el que prácticamente hizo de padre para mí, tocó la banda municipal en su entierro, pero habían ensayado e iban a tocar (porque así se lo había pedido mi hermano) “La internacional” e “Imagine”. No lo permitió la autoridad del momento, ninguno de los dos temas, lo que fue una pena (además de injusto), porque antes o después le habrían acabado dando un aire de pasacalles, y en las fiestas sucesivas hubiera sido digno de oír, entre petardos, eso de “imagine all the people, chunda-dachunda-da-chunda__chún...”. Así que por moderno, y por mi hermano, de cuya desaparición puedo hablar porque ya no me produce desolación, desconsuelo ni ira, esta versión de Ray Charles, la más alejada de ese pasacalles que ya no sonará, en homenaje a las posibilidades de tanta sangre nueva que conozco.
Tenía la intención de hacer antes o después una entrada dedicada a una de mis escritoras favoritas: Zadie Smith. Hablar de sus tres libros enormes y detenerme en el último: Sobre la belleza. Pero destruyo esa entrada antes de crearla, y no hablo del patético Howard, para hacer una especie de homenaje a la capacidad de los nuevos, desde MaríaZ a todos los que escriben por estos blogs, y a otros que no cabe mencionar aquí sin presentarlos pero conozco bien. Entre ellos, los que me enseñaron que “Dios perdona siempre. Los hombres, a veces. La Naturaleza, nunca”. Conocer a Zadie Smith y leerla corre de vuestra cuenta (y de que os fiéis de mí).
Porque seguramente a todos ellos se les produce todos los días el difícil milagro de la flor del millón de pétalos. Y para que sepan cómo hacer para que dure siempre. Dos extractos de Sobre la belleza referidos a Zora, la brillante hija de Howard.
[1]
Este último semestre supervisé sus trabajos sobre Joyce y Eliot. Comparada con otros estudiantes, parecía una máquina devoratextos... quiero decir que prescinde de todo el fárrago sentimental y va al grano. Hay chicos y chicas que aún dicen: “Me gusta sobre todo el paisaje en que...” y “Me gusta la manera en que...”. Es decir, tienen un nivel analítico propio de secundaria. Pero Zora –Smith volvió a silbar--. Ella no se para en barras, te desmonta todo lo que le pones delante, pare ver cómo funciona. Llegará lejos. [...] No había nada que pareciera suficiente para hacer frente a una muchacha que se servía del lenguaje como de un arma automática.
[2]
Eran simpáticos, vivaces y ocurrentes, y eran jóvenes y divertidos. Eran realmente algo digno de verse, pensaban ellos, y por eso hablaban en voz alta y gesticulaban, invitando a los transeúntes a admirarlos.
--Decidme adónde –dijo Zora abriendo el paquete.
Y ocurrió, una vez más, el milagro de todos los días, por el que la interioridad se abre y hace brotar esa flor de un millón de pétalos que es la dicha de estar aquí, en este mundo, con la gente. No era tan difícil como ella pensaba, ni tan fácil como parecía.



