Hay hombres que los días festivos de calor salen de sus pensiones del centro, de los cuartos alquilados sin aire
Que se cansan de caminar sin rumbo y se apoyan en la baranda de una salida del metro, como esperando
Que a quien esperan ya no está o no existió nunca
Que no tienen dinero salvo para tabaco, para fumar dulcemente
Que no saben que los he visto al salir a pasear y de nuevo cuando regreso
Que están allí detenidos, como si hicieran algo
Que temen que el lunes de paro o de trabajo sea peor que el anterior
Que saben que lo será
Que disimulan que no están vencidos y esa falsa victoria es la única que creen ganar
Hombres a los que nunca les salió gratis una caricia
A los que su padre no les llevó a conocer el hielo
A los que de niños la noche no les era peor que el día.
Hay hombres, cuando notan que los miran con amor, que se asoman a la ventana, hablan del tiempo, quieren ir a comprar tabaco, tosen
Cuando se saben acosados, aplastados contra la pared
Cuando temen no estar otra vez a la altura
Cuando amores lejanos los zarandean y aparecen gotas de sudor bajo los párpados
Cuando temen llegar otra vez tan bajo
Cuando les inquieta no estar otra vez nunca solos en silencio en guerra consigo mismos
Cuando buscan una excusa y desaparecen
Cuando lamentan siempre tarde y a quien no deben.
Hay hombres como estos que durante el tiempo correspondiente ocupan una línea en el padrón municipal.
martes 16 de junio de 2009
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25 comentarios:
¡Qué relato tan desolador, Nano!
Casi me he sentido ese hombre,
amarrado a su desesperanza, simulando una espera de algo que
jamás se dará.
Ese hombre que trata de acallar
esa desventura que lo ahoga,
pero que es su única forma de
mirar sus días.
Que el temor lo paraliza, lo
borra: es sólo un autómata, en
un mundo hostil, que no comprende.
Y por ello lo ves mirando la vida
con ojos vacíos, vagos, o con
esa conformidad que aterra.
¡Qué triste, Nano!
Un beso
BB
Sí, hay hombres así que pasan desapercibidos salvo para un buen observador.
Desgraciadamente hoy muchos por donde vivo. Hombres para los que el sueño de algún futuro hizo Stop.
La última frase es durísma.
Un abrazo
Qué cruda, Nán, qué certero... Hay hpmbres y mujeres. Me queda un año de remuneración del desempleo, me entra el pánico
Un beso.
No encuentro la onomatopeya precisa para ciertos versos que me han pellizcado el corazón esta noche, aquí, a media calle de tí.
Hermoso retrato, tan hermoso como puede llegar a retratar la poesía a la tristeza.
Un saludo.
Hay hombres que son sombras de sî mismos,
hay hombres que se acompañan de su propia soledad.
Hay hombres que respiran el sudor de seguir muriendo en vida.
Hay hombres sin reloj, despojados de esperanzas.
Hay hombres, que nos hacen olvidar que somos Hombres.
Qué buen relato Nano, no dejes nunca de escribirlos y dejàrnoslos leer. Como todo lo tuyo, con voz propia que cada vez cobra màs un caràcter universal.
Un beso enoooormee.
Hasta pronto, te sigo leyendo.
Los tenemos al lado, todos los días. Los vemos y no. O no queremos fijarnos, porque nos recuerdan que no somos tan distintos a ellos. Anónimos cuyo nombre desearíamos no recordar. Bajamos la vista al reconocerlos. Espejos como fantasmas, o al revés.
Pero siempre habrá alguien que les dedique un poema.
Fantástico, Nán. Y emocionante.
Y ahora qué hago ?
Me voy a trabajar así como si no hubiera leído nada, hago como si no hubiera leído un poema desolador y brutal , como si no fuera conmigo??
....
que va , no puedo hacerlo.
Intentaré digerirlo y luego volveré y te diré algo más.
...
NO sé por qué, me acordé de "todos los nombres " de Saramago.
Eres la ostia , Nán , aunque no te guste el símil .
Beso.
Qué real, NáN, y qué duro.
Un abrazo.
esto es como el canto del afilador
algo que nos recuerda la realidad
en una dimensión demasiado parecida a la realidad
necesaria
Me ha gustado mucho, NáN. Y lo que dice de ti, claro (pero eso ya se sabe, ¿no?).
Pero, en cambio, a mí la última frase no me gusta. Creo que no hace falta explicitar (!) de ese modo la aparente insignificancia; que ya está más que dicha.
Claro que puede que lo haya entendido todo mal : )
Un abrazo.
(Hoy sí te mando algo, ¿eh?)
Qué triste, Nán. Me recuerda a un poema de Tsvietaieva:
PASAR A HURTADILLAS
Y, quizás, la mejor victoria
sobre el tiempo y la gravitación...
es pasar sin dejar huella,
pasar sin dejar sombra
sobre los muros...
Quizás... ¿renunciando
vencer? ¿Dejar de reflejarse en los espejos?
Así: como Lermontov por el Cáucaso
pasar a hurtadillas sin asustar a las rocas.
Quizás... ¿sería mejor diversión
con el dedo de Sebastián Bach
no tocar el eco del órgano?
Desintegrarse, sin dejar cenizas
para una urna...
Quizás... ¿con engaño
vencer? ¿Escapar de las latitudes?
Así: por el tiempo como un océano
pasar a hurtadillas sin asustar a las aguas...
Un día vi a un hombre vender su álbum familiar. Le pregunté por qué lo hacía. No me respondió y le compré una foto.
Cada vez que la miro...
"Que disimulan que no están vencidos y esa falsa victoria es la única que creen ganar."
¡Me encantó tu poemarrelato!
Besos, y también un abrazo
Esto es para todas (he contado y ganan ellas). Aunque creo que merecéis respuesta personalizada y pienso darla: pero no puedo hacerlo ahora en el trabajo y en casa me lío con el relato, que es para hoy.
Hay dos cosas que me han llamado la atención. La primera, es la poca definición de qué es ese texto. Es evidente que no soy poeta: lo fui con 10 u 11 años, cuando escribí un cantar de gesta larguísimo cumpliendo las normas métricas. Pero dejé de serlo. Normalmente escribo lo que se llamaría prosa (textos orgánicos). A veces, como en este caso, una observación me produce una "cantinela" en la cabeza, y escribo a líneas cortadas: son los textos inorgánicos.
Lo segundo que me ha llamado la atención, y en esto debo tener mucha culpa, es en que no hayáis diferenciado en que son dos tipos distintos de hombres solos e inútiles. El primero es forzado, el segundo ha elegido serlo.
De verdad que desde mañana os voy respondiendo en grupos.
Hacéis que me sienta halagado y querido. Gracias
Ya no tiene gracia que te lo diga porque tú te has pronunciado, pero es la impresión primera que tengo al leerte ahora, he estado liada y no había visto tu post.
Hay en él dos realidades, una que ha estado siempre y otra que es fruto de las circunstancias, crisis, desigualdad, como lo queramos llamar y, como la tenemos encima pesa sobre la otra y, abruma ¡vaya que si abruma!
Como siempre das en el clavo.
Hay hombre muy acabados, ¿verdad? Me ha encantado lo de hombres que hacen como si no estuvieran acabados.
Genial, Primo.
Pues sí que lo había notado y sentido. Mi situación se parece al primero, mi tristeza se queda con el segundo. Al escritor un abrazo grande grande.
Hubo un tiempo en el que me sentía como estos hombres, y sé que ese sentimiento siempre va a estar debajo de mi (y espero que se quede ahí). Joder, de verdad, muchas gracias por regalarnos cada uno de tus textos.
¿Cómo que no eres un poeta? Como la copa de un pino, muchacho. Faltaría más...
Vaya con tus ojos, NáN.
Y no sé qué estación será peor para ellos: la primavera, el verano, el otoño, el invierno o la de los autobuses.
El segundo tipo de hombres me han dicho que abunda, pero yo he tenido la suerte de no toparme con ninguno.
Besito artista.
Triste, sí, BB, pero más lo sería si no los aceptáramos en nuestras historias. Aunque ellos no lo lleguen a saber, a lo mejor hacemos un mundo en el que esta imagen sea costumbrismo del pasado. Beso.
No es dura la frase, Luna, sino la verdad que dice. Abrazo.
Izaskun, creo que he retrasado comentar porque no sabía qué decirte. Y sigo sin saberlo. Salvo mandarte el más largo de los abrazos.
A media calle de mí, y la mitad de media calle de donde los vi, Aroa. Las mañanas de domingo nos muestran tanto. Un abrazo, nada de saludo.
También un abrazo para ti, moreiras. Te agradezco el cumplido de que digas que he hecho poesía.
Ya estarás en tus agobiantes tareas en Niza, Eva. Pero es sábado por la tarde y los italianos acechan. Enooorme, en la luz del atardecer en Le Promenade.
Gracias, ETDN, pero no me creo que tú bajes la vista.
Ja, já, Reyes, espero que disfrutaras del trabajo esa mañana. Porque no estás mirando vidrioso.
Abrazo, Filla, gracias por venir y decirlo.
"necesaria", Lara, es una buena justificación de este texto. Espero hacer, también, otros injustificables.
Porto, posiblemente tu crítica no va desencaminada. Saber cuándo cortar es difícil pero necesario.
Barbara, gracias por el poema de Tsvietaieva. Pero aunque ella ya no veía futuro, la traicionaba el deseo de decirlo. Un amor de abrazo.
Anónimo, produce temblores tu historia. Muchas veces he pensado que, en caso de incendio, lo que cogería es el cajón de las fotos. Lo único que no se puede recuperar. Ese hombre...
Y a mí me encanta que a ti te encante, Mega. Te tengo muy abandonada, como a todos, pero iré retomando el ritmo.
Exactamente, Isabel, dos realidades que conducen a lo mismo, pero es lógico que abrume la primera, porque cae sobre los inocentes y trata de la injusticia (que es cosa de todos).
Gracias, Prima, los "hacer como" casi siempre nos duelen (empática o antipáticamente).
Y grande, grande, grande para ti, Izaskun.
Gracias, Chino. Erradica ese sentimiento o sensación. De verdad te lo digo sintiéndolo: se puede.
Pequeños y rapaces, Marian, como los de un comisario político siberiano. Pero no es lo que se ve, es lo que se mira.
Araceli, muchacha, que no nos falte de ná. Gracias por tu énfasis.
Sin duda, Micro, cuando la vida viene así, la de los autobuses que alejan es la peor.
Magnetismo bárbaro, Bárbara. Hay quien lo tiene.
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