Ayer estuve viendo La lección, de Ionesco, un texto magnífico y una obra magníficamente dirigida por Joan María Gual e interpretada, también de lujo, por Manel Barceló, Itziar Miranda y Maica Barroso. En el programa de mano el director, en lugar de hablar de la obra, cuenta una anécdota que va más allá de la anécdota. Durante mes y medio, fue a los ensayos con su perro labrador, llamado Puck, y esto es lo que cuenta el director:
«El animal permanecía durante todo el ensayo tumbado a mis pies, observando atento los movimientos del actor y las actrices, o en ocasiones dormitaba y a veces roncaba. Pero desde el primer día, al llegar a la escena final donde la alumna es agredida y dominada hasta las últimas consecuencias por el profesor, Puck adoptaba una actitud vigilante, que me obligaba a retenerlo para que pudiera proseguir la acción, porque su instinto le transportaba a intervenir, para evitar que la alumna fuera agredida. No soportaba que alguien fuera maltratado. Cuando terminaba el ensayo y yo le liberaba, corría a abalanzarse sobre la actriz que interpreta a la alumna, para comprobar que efectivamente no había sufrido daño, y colmarla de lametones reparadores.
Pensarán ustedes que esto no tiene mayor importancia, y quizás sea cierto, pero lo que a mí me ha impresionado es que a lo largo de todos y cada uno de los ensayos no ha dejado de tener esa actitud y que indefectiblemente al llegar a la escena fatídica, despertaba de su aparente duermevela para prestarse a intervenir en defensa de la alumna, si yo no lo hubiera evitado sujetándole por el collar.
Puck, a lo largo de un mes y medio de ensayos, no ha querido admitir, por cotidiano, que alguien quiera dominar a otro con el uso de la fuerza ... y cada día ha intentado intervenir para evitarlo a pesar de que no se le ha permitido y que cada día ha podido comprobar que todo era puro juego. No ha aceptado en ningún momento que la repetición de una situación injusta la transformase en aceptable.
Me gustaría pensar que este juego que hoy les proponemos nos va a servir a todos para reflexionar y no admitir, sin excusas y bajo ningún concepto, ser protagonistas o cómplices de ninguna relación de poder, por reiterada y cotidiana que resulte, ni dejar que se instale en nuestras vidas cómodamente desde el televisor del salón de casa.»
viernes 12 de junio de 2009
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22 comentarios:
Magnífico, magnífico, NáN.
Un abrazo, y buen fin de semana.
Una anecdota estupenda, y que ciertamente, deja mucho, mucho que pensar...
Magnifico Puck.
Un saludo
Una lección precisamente.
Hermoso.
Y una gozada, imagino, la del espectador.
Besos
Toda una lección la de Puck y la de Gual plasmándola en el programa y la tuya trasladándola y... Ojalá estas reflexiones lleguen a más miradas y no se acepte la violencia por ser cotidiana.
Un beso.
Tenemos tanto que aprender de los perros... no sé dónde leí que deberíamos hacer como ellos y movernos alegremente alrededor de los recién llegados que nos resultan queridos...
te lo imaginas??
AAAuuuuuuuu....arf arf qué alegría verte , por fin llegas....
en su lugar , un tímido beso en la mejilla , es lo que suelo dar yo.
Muy bonito, Nán .
Olé por Puck. Y por el dueño.
Hay animales más humanos que algunos humanos.
Gracias, Nán, por compartir anécdotas tan aleccionadoras.
buen fin de semana y felices cumpleaños a quien corresponda
bss
Se lo voy a imprimir a mi mujer.
S.
Buena anécdota querido Nano.
El instinto es sabio por naturaleza, hay seres humanos desprovistos de tal instinto.
Estoy convencida de que la obra tuvo que ser una pasada, pues La leçon es uno de los clàsicos del teatro. No sé cômo quedarîa la puesta en escena de Gual, pero tuvo que estar magnîfica por lo que nos cuentas.
Puc tiene un olfato extraordinario y tienes toda la razôn. No dejemos que actitudes de perversiôn o de violencia se instalen en nuestras vidas sin actuar ni dejar de denunciarlas nunca. No seamos simplemente espectadores de la realidad que nos circunda. Actuemos siempre frente a todo tipo de injusticia e intolerancia.
Un beso Nano.
hay que pensar, o actuar, pero muy bueno el post
gracias por esos angeles sobre berlín
besos berlineses
Hermosa anécdota la de Gual y su
perro Puck.
Jamás deberíamos ser espectadores
inmóviles ante cualquier tipo
de actuación, violenta o injusta.
Esa sería la típica posición, cómoda y cómplice.
Bella reflexión, Nano.
Un beso
BB
Olé!!
Gracias por compartirlo.
Besos.
Increíble. Si es que por algo dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Ya te digo yo que cada vez aprecio más a mi perra y me caen peor mis vecinos, por algo será...
Beso :)
(El texto magnífico, y no habiéndome leído ese libro, me haré con él)
Da mucho que pensar, Nán. ¿Qué pasó con el instinto humano? ¿En que momento de la evolución lo perdimos del todo?
Qué bueno. Cuando parece que los perros aprenden tan rápido ciertos estímulos, tienen claro lo esencial.
Nosotros mientras seguimos desaprendiendo a velocidad de vértigo. Que alguien eche el freno de mano.
Uy, igual voy a verla.
Queridos todos. En la conciencia he visto que estamos de acuerdo.
Mi paso siguiente es reaprender a gruñir y fortalecer los dientes.
Tedrîa una conciencia de perro si no pasara a decirte que me voy a tomar un respiro durante un tiempo. Que informàticamente hablando soy una nulidad y que ya ando por mi 3er blogg.. (el segundo lo cerré yo sola, eso también es verdad).
Te dejo mi nuevo enlace y eso sî, a ti, personalmente, yo, te seguiré leyendo, blog o no...
Un beso enorme Nano.
Nano, Ionesco es un grande. Yo vi hace un par de años o así, en Madrid, precisamente, un montaje de La cantante calva estupendo.
Temo que el ser humano es tan feroz que incluso a la aceptación de la violencia (y de la injusticia, en general) se acostumbra, mal que me pese...
Ojalá fuéramos todos como ese perro sabio y ¿humano?
Abrazos
...y es que los humanos no hacéis otra cosa que complicaros la existencia...
Magnífico, el perro.
Y magníficos debía ser los actores, también.
Recuerdo una anécdota que relató Larry Hagman (el popular JR de la serie aquella de Dallas). Cuando le preguntaron por el premio que más ilusión le había hecho en su carrera, se sonrió y dijo.
"En una cafetería, una señora se me acercó y me soltó dos guantazos llamándome hijo de puta. Jamás ningún premio me ha hecho sentirme tan orgulloso de mi trabajo".
Vale que la señora era yankee, pero... no deja de tener cierta razón, el señor Hagman.
Un abrazo!
Eva, con respecto a lo que dijiste antes, me gustaría comparar con el texto francés (seguro que está en Internet), porque una de las cosas buenas de este es que tençia 4 o 5 cosas que lo unían a la actualidad española.
No creo que seas más inútil que yo, y mantengo el blog (con mis problemas, eso sí).
Jopete que si es grande, Mega. Y como dije con respecto a tu magnífica minipieza, fuera del realismo, que puede engañar, no valen cuentos: lo que no vaya directo a nuestro inconsciente no vale.
Puclk, ¿sabes por qué somos tan confusos? Porque tenemos conciencia del tiempo. No como vosotros, que os alegfáis igual cuando estamos fuera tres días que cuando bajamos a por tabaco. Pero la fiereza, eso es lo que pienso imitaros.
Tiene toda la razón ese actor, Microalgo. Un día me gustaría escribir un relatro y que alguien dijera que soy un hijo de puta.
Nano: Para escribir un relato y
que todos te maldijeran, sólo
tendrías que HABLAR BIEN del
giro a la derecha que ha dado
Europa.
Suficiente.-
¿Qué te parece?
Un beso
BB
Ay, BB, que temo que el 60% de los europeos que votan me bendecirían.
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