
(Uno) La semana pasada, “l” estuvo unos días en Casablanca. Bajó hasta allí con un amigo para visitar a una amiga que ahora vive y trabaja en esa ciudad. Otro compañero muy cercano que desde hace años vive en Mauritania subió para sumarse a la reunión. Les contaba que ya se ha habituado a los tiempos de allí, pero que al principio, cuando se dolía de los retrasos, los mauritanos le decían: “Tú tienes el reloj, nosotros el tiempo”. Gran sabiduría.
(Dos) Hace años, paseando por Marrakesh, alejándonos de la ciudad, dimos con una calle de muros ocres de los que sobresalían verdísimos árboles. Pero arriba (se acercaba el anochecer) un cielo absolutamente añil combinaba con esos colores y daba al añil una fuerza que me ha acompañado a lo largo del tiempo: ese color me atrae en una camisa o un vestido de una mujer. Si necesito fuerza, me basta cerrar os ojos e imaginar ese color.
(Y tres) Par49 ha puesto hoy un texto mío en añil. También puso en otra ocasión la Victoria de Samotracia. He encontrado esa Victoria en añil, de Yves Klein. Todavía recuerdo la impresión que me causó en el Reina una exposición de Yves Klein y sus cuadros añil. También esta reproducción de la Victoria.
Creo que he unido el tiempo y el añil. La fuerza. Una escultura de Klein recombinada.
Este abril, que no nos empiece mal. Por Victoria.

19 comentarios:
Nán,
Que bien conjugas los tiempos y los verbos. Los colores, esa acuarela que haces entre todas las cosas.
Cuando uno entra aquí y te recibe ella con su intensidad y sus alas extendidas ,impone, hay que dar un paso atrás.
Los mauritanos están en lo cierto. Yo no me dí cuenta de eso hasta hace unos meses que un señor siempre me decía "gracias por su tiempo, que es un regalo". Ese señor ya no está.(Por qué uno empieza a entender las cosas en la ausencia?)
Yo nunca he estado en Marrakesh, pero su nombre al pronunciarlo es maravilloso. Siempre que lo nombro o alguien lo nombra me acuerdo de un poema del poema de F. Brines, "Huerto en Marrakesh" que empieza diciendo ¿Te acuerdas de aquel sur en el rojo verano?
Estuve buscando a Ives Klein aquella vez (aquella vez)y me impresionó esa búsqueda extrema o descubrimiento del color.Me resultaron muy curiosos las fotos de sus trabajos.
(¿cierras los ojos de verdad para ver ese color cuando necesitas fuerza? que encantador)
Feliz domingo,
Yo también tengo domingo.
Un beso
y termina:
Y todo fue furtivo: el alba, luego el sueño.
Ufff, primo cómo conmueves...
Yo del añil tengo sensaciones encontradas. Alguien lo esgrimía a diestro y siniestro como su color, el que la dibujaba. Yo aprendí a amarlo y, más tarde, me resultaba doloroso percibir su tenua luz de otoño lacerado por la melancolía. Qué extraño resulta extender sensaciones...
Marrakesh no lo conozco, sólo Tetuán y porque me llamaron para dar una conferencia (vuelvo en la feria del libro). Las luces de Marruecos son muy diferentes. Es una luz sucia, como gris. Cuando paseas por las calles de Tetuán, no sabes por qué te gusta estar allí, tal vez, ahora pueda explicarlo: ellos tienen el tiempo...
Qué expresión tan hermosa. Tener el tiempo es tener la vida, ¿no? Nuestra existencia se regula por medio de un tiempo que es adaptable e injusto. Cuando estamos en un mal momento, el tiempo se hace pura eternidad; cuando estamos en un momento dulce, en cambio, el tiempo se mete la prisa del que no llega.
Ahora, te adscribo al añil, primo y espero que esa tristeza tintada se transforme en todo lo bueno que tú eres.
Claro que sí, por Victoria. Siempre por Victoria y que abril nos sea propicio y la vida no nos sea indiferente.
¡Qué dos comentarios que encuentro! La vista de la alada victoria en añil os decidió a desbordaros de cariño y de sabiduría.
Recordaba ese poema de Brines, pero no sé dónde ni cuándo lo leí, porque no está en lo que tengo en casa o suelo consultar en Internet.
¡Pero yo habría elegido exactamente esos dos versos! Entre medias hay un poco de "cilicio" que no viene a "este caso".
La ausencia, Par, te dio el sentimiento de ver. O quizá es lo que nos da siempre a todos la distancia de juzgar; quizá por eso, y no por cobardía, los que dirigen las batallas se quedan lejos. Pero supongo que luego hay que reentrar en el cara a cara de la batalla: ¡nada sustituye al cuerpo a cuerpo! (Sea cual sea el tipo de batalla). Ausencias para dar más poder a las presencias, ¿no? [sí, es cierto que recurro a la imagen de ese color, y a otras dos imágenes más elaboradas, como resortes].
Y tú, Prima, espero que el color cobre ahora otro significado para ti. Tiempo acariciado y vida: llevas la idea dos pasos más lejos.
Has de llegar a Marrakesh: la montaña que corona la ciudad, los colores de la propia ciudad, el desierto que la rodea... algo pasa en ella para la limpidez de lo que vemos. Has de viajar allí sin otro motivo que el de ir. Nunca estuve en Tetuán, pero la luz que dices es distinta.
Recojo, hago míos, vuestos deseos de despedida, la felicidad del domingo, lo propicio de este abril y la deferencia de la vida.
Besos a las dos.
(¡Qué hermosa, ¿verdad?, esa Victoria!)
Desde luego que no venía al caso y por nada hubiera querido que los demás distrajeran la mirada ni un instante de ella.
Lo comparto con Par y contigo, que nos hemos quedado como guardianes.
Hoy, sí ya hoy, a las 00:31 hace un año que me dijeron que mi vida empezaba a ser diferente.
Cómo un cambio de opinión, tiñe de añil todos los latidos. Cómo dolió entonces, cómo escuece ahora...
Mira esa escultura, detente en ella, en ese azul que no tiene principio ni fin que sólo es uno. No mires atrás.Ya sabes el dicho:
Lo que no mata nos hace más fuertes.
Carmen. Fíjate en esa belleza sin mesura. Erguida. Imagínatela posada sobre la proa de un navío, como tú. Así contra el viento.
Carmen, mírala. Levántate y vuela.
Hola!
Pues sí queda bonita esa Victoria con ese color.
Yo he estado una sola vez en Marrakesh, pero lo vi con ojos de biólogo. No, no se crean: es distinto verlo así.
Carmen: ojalá este aniversario oscuro signifique otras cosas a partir de ahora... yo ayudaré lo que pueda. Creo que el uno de Abril es el inicio del año celta, ¿no?
Y Paralelo... ejjem... no le vaya a decir Usted a Carmen que vuele un día que ella suba a tender a la azotea, que esta niña tiene tendencias propias de poetas y no quiero inventar un verbo con su nombre.
Os quiero, así de cursi, así de cierto (Microalgo, Par, Nán)
Es cursi la cursiva cuando es mucha. No lo es querernos, Prima.
Celebrad lo que queráis: el año celta; o a la contra, contracelebremos que, altivo y desalmado, el ejército golpista declaró el decenio de la Venganza (y hasta amplió 20 años más). Quizá lo mejor será celebrar que la Prima quedó libre para llegar a ser más y mejor querida.
Hagamos caso a Par en cómo mira. Y a Microalgo en cómo piensa.
Y hacedme caso a mí en los colores: el añil queda renombrado como el color que nos da la fuerza. A todas.
Vittoria
Mañana, curiosamente, salgo para Marrakesh. Si se me cruza un añil de ésos de Klein, lo cazo y te envío la foto.
Saludos.
¡Guau! ¡Pablo!
Pásalo bien. Siente bien. Cuéntanos.
Algunas noches, cuando ya se habian ido a sus casas todos sus amigos, se quedaba sola en el gran círculo de piedra del viejo anfiteatro sobre el que se alzaba la gran cúpula estrellada del cielo y escuchaba el enorme silencio.
entonces le parecia que estaba en el centro de una gran oreja, que escuchaba el universo de estrellas. Y también que oía una música callada, pero aun así muy impresionante, que le llegaba muy adentro ......al alma.
En esas noches solía soñar cosas especialmente hermosas.
Y quien ahora siga creyendo que el escuchar no tiene nada de especial, que pruebe, a ver si sabe hacerlo tan bien como Momo.
De Momo.
no sé si estará bien que vuelva a intervenir, pero quería decir que cad vez que abro la entrada y veo esa Victoria me quedo lelo un rato: su belleza (con algo más que no sé lo que es) me desvela.
También quiero dar las gracias a dos ¿desconocidos? A Anónimo por esa belleza de canto. A Momo porque tiene razón: pero te adevierto que constantemente cierro los ojos para escuchar. O me siento en el zafu y oigo cómo se va desvaneciendo lentamente, muy lentamente, muy muy lentaente, la reverberación de la campana tibetana. A veces el toque da para veinte minutos.
No quiero ser pesada pero tú has escuchado un concierto de cuencos tibetanos a la luz de las estrellas?
Feliz puente a todos-as
no Momo, a las dos cosas: no he escuchado ese concierto y no eres pesada, porque eres sugerente.
En todo caso, eres un poco críptica; porque no dejas llegar a tu blog ni das información de ti.
Tráenos sonidos y descripciones siempre que quieras.
Me alegra que te gustase Bartoli y la Vittoria, vittoria! de Carissimi. La tengo en un Cd "Arie antiche". Te lo recomiendo.
De tu entrada ya se dijo casi todo. ¡Bellísima!
Con razón había puesto "También quiero dar las gracias a dos ¿desconocidos? A Anónimo por esa belleza de canto".
Detrás de esas interrogaciones estaba la intuición de que eras tú, Winsta, la "anónima". No entendía muy bien el anonimato, pero ahora veo que era "técnico". Yo tengo por ahí algunos, no muchos, anónimos debidos a que no había accedido con contraseñas y había publicado sin darme cuenta de que no había puesto mi nombre en "Otros".
Lo importante es que me encantó cómo sonaba; y supongo que lo mismo a los que lo abrieron.
Gracias, a ti y a todos los que habéis intervenido, regalando ideas, palabras o vínculos a todos.
hola, primo:
Demasiada ginebra? Puede ser... Te echo de menos.
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