lunes, 16 de abril de 2007

Traveler viaja con vuestros viajes



¿No es hermosa la vista que tenía L desde su habitación del hotel de Roma? A 10 kilómetros del centro, ese paisaje da ganas de quedarse, por una vez, en el hotel. Al menos a mí me las daría. Hubo un tiempo en el que me llamaban Traveler: porque viajar me producía todo tipo de dolencias fastidiosas (llegar al hotel y preguntar por la farmacia más próxima era un ritual), porque nunca quería hacerlo, sobre todo por el capítulo 37 de Rayuela (el primero que aparece, en el orden de impresión, en “Del lado de acá”), porque me empapaba de los viajes de los demás y hablaba como si hubiera recorrido el mundo minuciosamente. La primera frase de ese capítulo del libro de Cortázar es:

«Le daba rabia llamarse Traveler, él que nunca se había movido de la Argentina como no fuera para...».

¿Os había dicho que una de las santas de mi devoción es Françoise Sagan? Sobre mi mesa de la oficina tuve mucho tiempo una postal de ella: aparece mirando a alguien situado a la izquierda del fotógrafo, de pie junto a una mesa llena de papeles y media botella de Johnnie Walker (la otra media la lleva ya en la mirada). Quienes no conocían a L, me preguntaban si era ella (les decía que sí). Quienes conocían a L, me preguntaban medio en broma si era “la otra” (y les decía que sí). Esta mención no elimina la posibilidad de una entrada dedicada a esta escritora tan genial en la vida como en los libros (aunque en estos parezca contar la vida de unos seres que ya no interesan, a mí me atraen esos seres y por encima de ellos la sensibilidad de su perspectiva). Pues Sabater, en un artículo que ha publicado El País Semanal sobre la Patagonia y el rastro de Chatwin y Darwin, empieza así:

«"Ah, pero usted... ¿todavía viaja?". Así le repuso la novelista Françoise Sagan a un conocido empeñado en contarle no sé qué travesía de la que acababa de regresar».

Al artículo le faltaría (si no lo mete después, que no le he acabado), la historia de Butch Cassidy con Sundance Kid y Etta Place (la historia verdadera de “Dos hombres y un destino”). Un trío auténtico de libertarios y de enamorados que, tras escapar de Estados Unidos, estuvieron por aquí. Buscad la historia, que merece mucho la pena. Hollywood se la cargó bastante: pero la historia está ahí, palpitante. Toda una leyenda, este trío, en la vacía Patagonia.

El caso es que L vuelve, Lara y Miguel se van. Todos os estáis moviendo (memorable viaje el de Gerald por DF y las fronteras), Carmen da charlas en Marruecos, Par se queda sin ir a Córdoba a oír a Piqueras (pero en cierta manera va)... Pero yo me quedo (casi siempre). Consideradme vuestro centro de gravedad.

Cuando regreséis, contadme siempre bellas historias.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces, los mejores viajes se hacen desde la inmovilidad. Si hubiera algo que me hiciera quedarme, lo haría. Mientras, prefiero moverme, no quedarme inmóvil, al menos, físicamente, porque ya no sé hasta qué punto uno se queda inmóvil ante el espejo.
Cortázar es una magnífica excusa para viajar, o para quedarse en casa. ¿Imaginas encontrar el amor en el coche de al lado, en una caravana monstruosa, regresando al hogar? Lo malo, es perderlo después de una semana de felicidad.
Vente a Cádiz, que ya no sé cuántas veces te lo he dicho, primo. Viaja conmigo, así no me siento sola.

Anónimo dijo...

cuenta con ello (iré pronto).

Besos, Prima

Anónimo dijo...

Me declaro prósico (nunca quiero decir prosaico, que es peyorativo). Carmen lo sabe, y Usted, NáN, ya se habrá dado cuenta. Eso implica infinidad de características, y muchas de ellas no son bellas.

Una (de tantas) es mi incomprensión del Zen. Soy tan occidental que a veces hasta doy dos vueltas al globo (hacia el oeste). El desapego por las cosas de la tierra, tan budista, me la refanfinfla. Como consecuencia de esta consecuencia, me gusta tener un centro desde el que irme cuando me voy de viaje y al que volver cuando lo acabo. Tal vez el verdadero viajero sea el que se va sin que le importe no volver. En ese caso, yo no soy viajero: soy excursionista. Le temo al síndrome de Marco Polo como a una vara verde.

No he leído nada de la Sagan. ¡¡Me queda tanto por leer!! (iba a hacer el chiste de que que sí he leído, como buen científico en ciernes, cosas de el primo de ella... Carl. Pero dejémoslo, es una pamplina).

Me adhiero como gasterópodo a la propuesta de la Dama Moreno para que se pasen Usted y Compañía por la Trimilenaria. No le hago un listado de razones por no ponerle un post eterno. Tráigase omeprazol si está delicadito del estómago, eso sí.

Abrazos.

momo dijo...

Buenos dias tristeza
Francoise Sagan

Dudo en llamar con el nombre bello y serio de tristeza, a este sentimiento desconocido cuya dulzura y cuyo dolor me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo y egoísta que me llega a dar verguenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa. Conocía el arrepentimiento, el fastidio y hasta el remordimiento. La tristeza, no. Ahora siento algo que me envuelve, como una seda enervante y dulce, que me separa de los demás.

Buenos dias .

Sin tristeza.

Si acaso con un pelín de ansiedad, porque estos dias, el recuerdo de alguien se niega a descender por la cuesta del olvido.Pero él también se irá.

Y si no lo hace..... me acostumbraré a verlo, ahí parado sin decidirse a bajar.

Yo no anuncié que me iba. Bueno si....ando viajando por muchos sitios , pero tu puerto se ha convertido en mi isla Nán, a la que vuelvo para contarte todo lo que he visto y traerte mis regalos . Los tesoros que me voy encontrando.

Y vuelvo...........

Porque me encuentro a gusto, me conmueven las cosas que escribes, y también me gusta la gente que te viene a visitar.

!Me siento bien acá!

Ayer estuve buceando por la Zona Fotica es alucinante, quiero leer con calma a Lara ,a Rebeca , y me quiero embarcar en mi propia nave , que llevo tiempo aplazando, bufffff.

¿Quieres un regalo hoy?

http://www.youtube.com/watch?v=hoCZ8H0RAsA&mode=related&search=

Buenos dias Nán

sin tristeza.

Momo.

Anónimo dijo...

Para Momo, con el permiso de mi primo:

Deshazte sobre mí

Di que deslizarás tus dedos sobre mí,
que te quedas en mis pechos a dormir,
que me vaciarás por dentro.

Di que harás de mi desnudez tu abrigo,
que te atarás a mi ombligo,
para abrevar en mi piel.

Y náufrago entre mis muslos,
dirás que no hay otro mundo,
donde te quieras perder.

Ven y deshazte sobre mí,
destruyámonos los dos,
y hazme luego renacer,
empapada en tu sudor.

Dale la vuelta a esa tibia manta,
deslízate por mi espalda
y no me dejes vencer.

Que tengo sed, tengo sed de tu saliva,
que es la savia que da vida,
la que me llena de fe...

...la que riega mi sequia,
la que inunda de alegría
los resquicios de mi ser.

Ven y deshazte sobre mí,
destruyámonos los dos,
y hazme luego renacer,
empapada en tu sudor.

Y si prometo que te volveré a soplar,
que te llevo al sacromonte a levitar,
y a esconderte entre mi pelo.

Y si me atrevo a suplicarte que me muerdas,
di que tu también recuerdas el incendio de mi voz,
cuando sobre mis caderas, recorríamos praderas y me asfixiaba tu olor.

Haré de tu guerra mi cruzada,
me convertiré en tu esclava,
me dejaré conquistar.
Te pediré que te quedes a mi lado,
y abrazado a mi costado, no me dejes respirar


(Elena Bugedo)

Sr.Micro, la compartimos, ¿no?

Anónimo dijo...

Me emociona que se haya metido Usted en mi blog, Momo. Sobre todo tal y como está Bitácoras, que es para desesperar a Job y a su santísima y bíblica madre.

TIENE Usted que escuchar a Elena Bugedo cantando eso que le ha escrito Carmen. Dígame cómo se lo hago llegar (pero no lo divulgue, que no está registrada esa canción, y lo último que yo querría en este mundo es perjudicar a Elena). Pero repito: TIENE que escucharlo. Hacía muchísimos años que una voz humana no me pegaba tal coz en el epicentro de las entrañas. Créame, no le exagero. Si pudiera NáN ayudar a pasarle esa canción, se lo agradecería.

Espero instrucciones en caso de que sí.

Anónimo dijo...

Vaya variedad y calidad que me encuentro por aquí.

A vuela pluma: me temo que no soy de mucho comer, pero en la mesa, con vino y amigos, hablo tanto que no me he terminado mi segunda hoja de lechuga cuando todos se acercan al postre. (el zen yo tampoco lo entiendo; lo ejecuto, como los músicos ejecutan una partitura).

Momo, saca tu nave y únela a esta flota, que llevamos el viento a favor y cuando hay calma nos distraemos comentándola. (A Microalgo se le comenta en la madrugada o fuera de su zona: nunca la va a abandonar, por mucho que diga, así que no hay que desesperarse, sino adaptarse). ¡Ya tengo ganas de ponerte en la columna de El patio de mi recreo! (Y muchas gracias por el regalo de hoy).
Pasa con nosotros el tiempo que hay que pasar de tristeza aguda. Es un espacio ideal, porque algunos somos de tristeza crónica.

Don Micro, hágame llegar lo de Bugedo, que lo oigo y se lo dejo a Momo en un bar para que lo recoja.

gracias a todos por estar

Anónimo dijo...

El pirata me decía hace poco que vamos de primeros: así es, para ello nos hemos preparado y ahora es nuestro turno, no hay posibilidad de error, la montaña desploma y viene hacia nosotros, es momento de actuar impecablemente.

El lunes 16 de abril a las siete y media de la tarde, Juan (Juanito le dicen sus amigos de Viana) se acercaba a saludarme cruzando el círculo de deudos, delante del tanatorio de Logroño: el gesto oportuno en el momento oportuno y con su justa medida, como quien no quiere la cosa. Otro “primero” que sabe estar: la persona. El personaje le dicen Serrat.

¡Ay ayay, Momo y cía.!

NáN dijo...

¡Anónimo! Se me había quedado tu entrada ahí atrás. Y eso que hablas de temas que me "enganchan". A saber: piratas, montañas que se nos caen encima (¡ya era hora!), actuar impecablemente (para eso estábamos, dimos la vuelta entera a los 64 y abordamos como los primeros khein), tanatorios, personajes.

Y la despedida dando puesto de honor a Momo, ¡cómo te la valoro!

(Momo, ya tienes un nombre precioso para tu página, "Ay ayay, Momo y cía.!").

momo dijo...

Carmen.....
Cuando me piden que explique, a que me refiero si hablo de instantes con magia.... no sé hacerlo.
Que tú me hayas dedicado este poema justo en este momento.......
!Eso es magia!
Ayer me pasé toda la mañana hasta que me fuí a currar, escuchando a Elena Bugedo
http://pegaso.sci.uma.es/elena/audio.htm
No conocia nada suyo. Como dice Micro ..... Me queda tanto por leer y por escuchar.
LLevo días merodeando con mi barca ( en realidad es canoa)por tu Oceano , sin atreverme a entrar.
Cuando dejo la isla(Nán) doy un rodeo me acerco hasta allí, y luego bajo a las Playas , también me gusta encontrarte en la arena
Un abrazo y
!Gracias!

D. Micro.......
Y a usted ..... como se las puedo dar?(las gracias)
??????????¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????????
Tengo una estrella de mar.
Ya sé que tendrá muchas , pero esta es especial.
!Es una estrella azul!
A mí también me ha emocionado su detalle.Este es mi correo soymomo@yahoo.es. Es para los tres.
Si algún dia desaparezco,en este faro recojo todos los mensajes que vienen por el mar.
Muchas gracias.



Nán...........
Acabaré haciéndome a la mar.Cuento con una embarcación muy pequeña, que voy llenando de cosas que me encuentro aquí y allá.
Yo no soy Poeta ni prosista como dice Lara. Pero en mí canoa me gustaría que navegaran todas esas orillas que nunca tuvieron voz, que se escriben con tinta de viento, o en servilletas de papel ......servir de corcho para muchas cosas que se olvidan .
No sé, si sabré.
No soy inconstante , pero ahora que viene el buen tiempo, cuando dispongo de dias, me gusta irme al mar.
porque..... el mar es mi centro de gravedad.
Pero si, acabaré haciéndome a la mar.
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Hay trenes que no acaban de llegar
y trenes como el tiempo
que nunca se detienen.

Hay trenes que son dudas
y trenes que no existen y tomamos.
Trenes entre paréntesis,
guardagujas en medio del desierto.

Hay trenes inventados por la espera
y trenes que atraviesan, vacíos y atrevidos,
los desiertos que somos, piel adentro.
Como ángeles enfermos
gimen su sed los huesos deseando
el agua mineral del horizonte.
Hay trenes blancos como el luto chino,
como el insomnio, música de huellas.
Esqueletos de tren, radiografías
de infancias felizmente fallecidas.

Hay trenes que chirrían en los huesos
y trenes transparentes que atraviesan
el cielo como el tiempo, como aves
que nunca anidan, nunca se detienen.
J Vicente Piqueras

Anonimo ..
Acabo de verte,y quiero leer despacio lo que dices , porque no te voy a engañar , no lo he entendido bien pero tengo que salir zumbando a currar y si me quedo leyendo no como.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Momo, ¿puede saberse simplemente qué mar? (acotando un poco la provincia).

Hay que reconocer que sí, que nuestro Anónimo es un poco críptico. Eso tiene la ventaja de que cada uno lee lo que quiere leer. Eso sí. Es riojano o pasa por allí bastante.

Anónimo dijo...

LLegué a tu blog por Francoise Sagán, nada sé si eres hombre o mujer, si te interesa en verdad la literatura o es solo un buen pasatiempo.
Al menos conoces a la buena de Francoise y eso ya es bueno para entablar diálogo.
te dejo la dirección de mi blog-