
La foto con la que nos felicitó María Zarazúa, lo primero. Con las pelotas que posiblemente caen tras la portería de ese centro (¿de internamiento?), seguramente los niños de fuera juegan sobre una portería pintada en la que es más fácil parar los goles que van a la escuadra derecha del portero que los que van a la escuadra izquierda. Que aprendan (los niños) que así es la vida de injusta. (Y si no, que se lo pregunten a los de dentro). ¿Es que yo no voy por el mismo mundo que tú, María, que no veo esas cosas hasta que tú las muestras? (Luego, sí, aprendo de ti y por un ratito salgo a las calles y las veo; solo por un ratito).
Pensé poner un tema nuevo, pero desde cierta perspectiva hay pocos tan nuevos como este “Imagine” de John Lennon: nuevo porque lo que dice está casi sin estrenar. Y de paso, hago un pequeño ajuste a una injusticia, porque cuando murió mi hermano mayor hace dos años, el que prácticamente hizo de padre para mí, tocó la banda municipal en su entierro, pero habían ensayado e iban a tocar (porque así se lo había pedido mi hermano) “La internacional” e “Imagine”. No lo permitió la autoridad del momento, ninguno de los dos temas, lo que fue una pena (además de injusto), porque antes o después le habrían acabado dando un aire de pasacalles, y en las fiestas sucesivas hubiera sido digno de oír, entre petardos, eso de “imagine all the people, chunda-dachunda-da-chunda__chún...”. Así que por moderno, y por mi hermano, de cuya desaparición puedo hablar porque ya no me produce desolación, desconsuelo ni ira, esta versión de Ray Charles, la más alejada de ese pasacalles que ya no sonará, en homenaje a las posibilidades de tanta sangre nueva que conozco.
Tenía la intención de hacer antes o después una entrada dedicada a una de mis escritoras favoritas: Zadie Smith. Hablar de sus tres libros enormes y detenerme en el último: Sobre la belleza. Pero destruyo esa entrada antes de crearla, y no hablo del patético Howard, para hacer una especie de homenaje a la capacidad de los nuevos, desde MaríaZ a todos los que escriben por estos blogs, y a otros que no cabe mencionar aquí sin presentarlos pero conozco bien. Entre ellos, los que me enseñaron que “Dios perdona siempre. Los hombres, a veces. La Naturaleza, nunca”. Conocer a Zadie Smith y leerla corre de vuestra cuenta (y de que os fiéis de mí).
Porque seguramente a todos ellos se les produce todos los días el difícil milagro de la flor del millón de pétalos. Y para que sepan cómo hacer para que dure siempre. Dos extractos de Sobre la belleza referidos a Zora, la brillante hija de Howard.
[1]
Este último semestre supervisé sus trabajos sobre Joyce y Eliot. Comparada con otros estudiantes, parecía una máquina devoratextos... quiero decir que prescinde de todo el fárrago sentimental y va al grano. Hay chicos y chicas que aún dicen: “Me gusta sobre todo el paisaje en que...” y “Me gusta la manera en que...”. Es decir, tienen un nivel analítico propio de secundaria. Pero Zora –Smith volvió a silbar--. Ella no se para en barras, te desmonta todo lo que le pones delante, pare ver cómo funciona. Llegará lejos. [...] No había nada que pareciera suficiente para hacer frente a una muchacha que se servía del lenguaje como de un arma automática.
[2]
Eran simpáticos, vivaces y ocurrentes, y eran jóvenes y divertidos. Eran realmente algo digno de verse, pensaban ellos, y por eso hablaban en voz alta y gesticulaban, invitando a los transeúntes a admirarlos.
--Decidme adónde –dijo Zora abriendo el paquete.
Y ocurrió, una vez más, el milagro de todos los días, por el que la interioridad se abre y hace brotar esa flor de un millón de pétalos que es la dicha de estar aquí, en este mundo, con la gente. No era tan difícil como ella pensaba, ni tan fácil como parecía.
Y ya sabéis:
No
Diguem No
Diguem No Future
Diguem No No Future
Muy buen año que tengáis, ángeles, diablos, carnados y descarnados.

7 comentarios:
Ayer miré la foto durante diez minutos seguidos.Perfecta para una felicitación.
Los cinco primeros me pareció que me invadía el pesimismo,respiré profundo sin cambiar los ojos del centro de la imágen, los cinco minutos que quedaron ví claramente como la foto,tal vez "sin queriendo" era optimista, abierta, limpia, entendí.
Entonces la confusión me hizo callar y no comenté nada.
Vengo un momento ahora para ver lo que han dejado los otros y no hay nada.
Miro 20 segundos. Sí, hay futuro. Está claro pero jodido. Feliz 2007
Gael olvidó decir:
Me hubiera gustado silbar La Internacional y el Imagine para tu hermano.
De Zadie S. me pillas con "Sobre la belleza" para empezar el año.Qué casualidades.
¡Me encantan las casualidades!
A todos los lectores de El cuaderno rojo nos encantan, ¿verdad?
De María, es difícil encontrar una foto que no sea jodida (porque va con la cámara por ahí y lo que hay por ahí es jodido), pero que al mismo tiempo no tenga una semilla de optimismo, de esperanza.
En este caso la risa viene de la portería pintada por los niños, que es total (y de la sospecha de que juegan con las pelotas que se les caen a los de arriba).
De lo que dices de mi hermano, gracias, porque sé lo de verdad que lo dices. A veces pienso en contratar a 3 o 4 de esos rumanos que tan bien tocan en las esquinas, alquilar una furgoneta con ellos, tipo peli de Kusturica, como Gato negro, gato blanco e ir a esa ciudad para que toquen esas dos canciones junto a la tumba. Y que me detengan y salga en los periódicos "El hermano de ... detenido en el cementerio por...".
Pero creo que acabaré grabándolas y poniéndolas en una cassette. Más sencillo. Con trece rosas rojas.
Qué hermoso.
Si es que los dioses nos meten el dedo en el ojo para que los poetas tengan algo que decir (¿no era así la cita?).
Y las imágenes y las historias que construimos con esos infortunios nos salvan. Nos van salvando.
Necesitaba las voces de otros para atreverme a comentar tu entrada, que he leído casi a diario, porque siempre me quedaba en ese párrafo en el que hablas de tu hermano y me producía tristeza, pero nadie desaparece del todo mientras se le recuerde y ahora tu hermano está también en el pensamiento de todos los que te hemos leído.
Ay, queridos, cómo agradezco que os preocupéis de mí. Pero no lo hagáis por mí, en estas cosas; que como digo ya no hay desolación, ni desconsuelo ni ira.
Que los hubo en esa ocasión, aparte de por lo que es normal que los hubiera, por sus causas especiales, que no son de contar. Una que sí puedo contar es que era la primera rama del tronco. Como le dije a mi hermana (mayor que yo, todos eran mayores que yo, porque nací tarde, a destiempo, cuando no debía, poniendo en riesgo otra vida), iremos desapareciendo y dentro de no mucho, si uno desvaría contando lo que fue no habrá otros que le contradigan. O lo que es casi peor, quizá no tengan ganas de contradecirle. Y es que recordaba tardes de no mucho antes en que discutíamos de pequeñas situaciones y nos veíamos obligados a pequeños ajustes de la memoria infiel. Y es que sabía que hay dos casas en la mente, muy distintas, aquella en la que naces y la que creas. Y cuando se pierde el control de la primera, es decir, cuando algo colectivo como es una casa pasa a ser el campo del recuerdo de uno solo, la pérdida es muy grande.
Pero esa pena, ya digo que especial, pasó. Y sin olvidar que pudiera ser (¡qué horrible sería!) que el futuro ya haya sido, esta entrada era sobre todo un homenaje a los que con tanta dificultad, pobreticos, están entrando en el pequeño espacio que les deja la sociedad del espectáculo, la de los mercaderes, la de los neoliberales. Los que vemos por aquí cómo se desarrollan: brillantemente, valerosamente.
Y les veo un gran valor, de valentía, y de valor (inapreciable).
You may say I'm a dreamer, but I'm not the only one.
Va por ellos, la cosa.
Publicar un comentario