miércoles, 2 de noviembre de 2011

Céline y su idea de lo que le queda por delante a la Literatura: la emoción

A Berta Vías Mahou, que cumple
ese objetivo hasta el punto de
darme vértigo.

A DI, porque desde hace un tiempo
intercambio con ella flashes de una
larga conversación sobre el tema,
como guijarros blancos que dejamos
como guía en un bosque.


Primero, una advertencia: esta entrada, algo rara, aburrirá a quien tenga los libros como una distracción. Con haber leído la muestra de cariño de las dedicatorias, y visto la foto (impactante), puede saltarse el resto.


En las siestas y por la noche, antes de dormir, leo Una vida absolutamente maravillosa, un libro de Vila-Matas que reúne una parte (no sé si pequeña o grande) de las crónicas que fue esparciendo por ahí. Es un libro muy para las horas en que lo leo, porque este autor ha vivido apegado a la literatura y debe tener un montón de fichas (o una gran biblioteca y una memoria prodigiosa).

En una de ellas, se refiere a Céline, cuyo Viaje al final de la noche fue para mí una lectura decisiva. De ahí la importancia que doy a lo que dice de él, resumiendo sus palabras, y más todavía las citas textuales de lo que dijo el propio Céline. Creo que ilumina bastante lo que debe ser la literatura, fuera de los “monstruos” que abrieron los caminos de la literatura del siglo XX y que, casi, casi, son libros para escritores o para lectores que quieren entender el fondo de la escritura (omito citar los nombres, pero no llegan a 10).

Escribe V.-M.:

«Realista hasta la médula –“Una vez dentro, hasta el cuello”--, odiaba profundamente la realidad, y ése era su problema. Pero era en ese problema donde residía su gran fuerza de narrador, su ruido y su furia».
Sigue escribiendo V.-M.:

«... la visión de esa amiga nuestra llamada monstruosidad.

La visión de esa inseparable amiga la había encontrado Céline en un pasaje muy interesante de las memorias de George Sand, un pasaje que había de inspirarle algunos de los movimientos fundamentales de su Viaje, los que concretamente se refieren a la cuestión del estilo literario, una de las preocupaciones máximas de este escritor: “Y digo que lo que se hace ahora son novelas inútiles, porque lo que cuenta es el estilo y nadie quiere someterse al estilo”.
...

Estaba Sand horrorizada de ver a estos viejos de una época desaparecida hacer tantas muecas [se refiere a las cenas con aristócratas]. Se trata de un episodio que interesó mucho a Céline y que antes ya había seducido a Marcel Proust –junto a Céline, el gran renovador de la carcomida lengua francesa de la primera mitad de siglo--, que evocó el episodio en ese famoso capítulo suyo de la Recherche en que se ve a la gente envejeciendo allí mismo. “Ese capítulo de Proust –escribe Céline— sale del episodio de Sand y de todo el esfuerzo literario de ésta por describir el horror de unas muecas del pasado. En fin, yo tengo la misma impresión cuando leo un libro: es como si viese gente haciendo muecas”.
Céline veía toda la literatura francesa de siglo como un conjunto de libros viejos, de otra época, y haciendo muecas desesperadas envejeciendo allí mismo. Como ya he dicho, la cuestión del estilo fue siempre una preocupación obsesiva en este escritor. Para él, la literatura francesa del siglo XX, a excepción de “los pequeños dramas pederastas” de Marcel Proust, no estaba a la altura de la época. Para él, para quien todo era una cuestión fundamentalmente de estilo, era preciso que se comprendiera que la novela ya había dejado de tener la misión que tuvo en la época de Balzac o Flaubert, que su rol documental o incluso psicológico había terminado».
Y aquí es donde viene la cita textual de Céline que da sustento a esta entrada del blog:

«¿Y entonces qué le queda a la novela? Pues no le queda gran cosa, le queda el estilo (...). Ese estilo está hecho a partir de una cierta forma de forzar las frases a salir ligeramente de su significado habitual, de sacarlas de sus goznes, para decirlo de alguna manera, y forzar así al lector a que desplace también su sentido, ¡pero muy ligeramente! Porque en todo esto, si lo haces demasiado pesado es un error, es el error, ¿no es así? Entonces esto requiere grandes dosis de distancia, de sensibilidad; es muy difícil de hacer, porque hay que dar vueltas alrededor. ¿Al rededor de qué? Alrededor de la emoción.»

***

Menciona el artículo otras cosas, aunque nada, en ningún momento, tiene la fuerza y el rayo clarificador de esta cita textual de Céline sobre la novela. Sabido es de todos el partido que tomó como persona en la IIGM. Cómo lo pagó después, cómo terminó. Como anécdota, merece la pena copiar el final del antepenúltimo párrafo y los dos párrafos finales.

«...Hacia 1957 grabó un disco en una serie radiofónica llamada Su obra y su voz, y se desahogó a fondo: “Toma ya! –empezaba diciendo--. Habiendo vivido en muchos lugares, bajo climas diferentes, y en condiciones muy distintas, me solicitan ahora que dé mi impresión sobre mis obras maestras en un ambiente de silla eléctrica.

En ese ambiente de silla eléctrica vivió el resto de sus días, aunque no por eso dejó de escribir y de publicar nuevas obras, De un castillo al otro, Nord, Rigodón. La generación Beat americana lo descubrió, y Burroughs ha contado el viaje que en compañía de Ginsberg y otros poetas beatniks hicieron a Meudon para conocer a Céline. Encontraron un hombre que vivía en las afueras del pueblo, en una casa algo cochambrosa, parecía muy enojado con todo y se creía el mejor –aunque olvidado—escritor vivo de Francia. Encontraron a un viejo cascarrabias envuelto en una multitud de bufandas y chales, rodeado de una jauría de perros que parecían proteger la casa de las iras de los judíos de Meudon. A Céline no le interesaron aquellos jóvenes visitantes, pues ya solo estaba interesado en él mismo. Cuando éstos le preguntaron, por pura cortesía, si le gustaban los perros, contestó: “Nada, no me gustan nada. Los tengo por el ruido”.

Entonces se hizo evidente que a Céline, a quien no le gustaban los hombres, poco podían gustarle también los perros, y que en todo caso vivía rodeado de ellos para que acallaran con sus ladridos el insoportable ruido de una civilización y una realidad de muecas viejas que él siempre odió.»

21 comentarios:

Dol dijo...

Tener perros por el ruido, qué curioso.
Lo leeré porque estoy en un plan que sólo me interesa la literatura bestia, los giros y eructos del estilo no me dicen nada y es como el cine, cada vez disfruto menos,la verdad no sé por qué; yo nunca he sido de aburrirme ;debe ser la medianía de mi vida que se me está atragantando ya.
Te dejé un comentario largo en Larisa pero hasta que no lo "desmodere" no lo podrás ver.
Besos.

NáN dijo...

REYES, sabía que el mencionar el estilo iba a tener malos entendidos, porque consideramos el "estilo" como una moda que viste lo importante, que es el cuerpo. Y es al revés: el medio es el mensaje, la forma es el fondo, el estilo es el cuerpo, que "vestimos" con argumentos y tramas.

En la manera de decir, ya estamos diciendo. Fíjate en la cita de Céline, y sobre todo en estas palabras:

"Ese estilo está hecho a partir de una cierta forma de forzar las frases a salir ligeramente de su significado habitual, de sacarlas de sus goznes, para decirlo de alguna manera, y forzar así al lector a que desplace también su sentido".

No te desanimes, que eres una luchadora. Si nuestra esperanza en la vida social es el giro radical o revolución, nuestra esperanza individual está en la literatura verdadera, o la de la verdad. En ella encontramos seres humanos enteros que nos enseñan. Cada libro auténtico es el que sabemos que ha movido goznes y nos ha cambiado la vida... pero hay que leer mucho para saber encontrarlos.

Tengo ganas de leer tu comentario, pero la afranchutada debe ir por ahí con el gorro frigio y una melopea importante: ni tiene moderación, ni desmodera ná de ná.

Fuerte abrazo

Isabel Barceló Chico dijo...

Muy interesantes, NáN, los textos que has seleccionado para caracterizar las preocupaciones de Céline. Me ha impresionado especialmente eso de las "muecas", la literatura de su época como muecas antiguas, algo que se ve artificial y sin valor. En algo, desde luego, estoy muy de acuerdo con él: en la necesidad de crear/transmitir emoción. Otra cosa es quién y cómo lo consigue... Un abrazo, querido amigo.

Di Vagando dijo...

NáN, cómo darte las gracias por tu cariñosa dedicatoria... ah, sí, pues divagando lo que hemos comentando el Peda y yo entre la cena, el baño de la niña, y el lavaplatos aquí en lugar de en un divague entero... y eso que material haylo ;)

Lo primero, un yo-me-flagelo sobre este libro enorme: no lo acabé. Tu escrito me han dado unas ganas tremendas de ponerme de nuevo, pq hay veces q simplemente no son tus veces, q hay cosas q se interponen. El Peda lo tiene todo subrayado en verde... y eso q la edición q teenmos aquí en casa es una traducción al inglés, con la tapa muy oscura. No sé porqué, este libro se mezcla en mi cabeza con "Heart of darkness". Y este sí q lo terminé.

El Peda (y quiere crédito por esto) ha sugerido la siguiente metáfora. Hubo un día en que el contenido, la historia, el folletín era lo importante. Y esto era equivalente a un Velázquez, pongamos. Luego, igual que ha habido revoluciones en el mundo artístico y movimientos varios, evolución de la técnica etc, lo mismo ha ocurrido con la literatura. Y vino la stream of conscience y demás. Ya no valía con describir perfectamente hasta el último detalle la puntilla del delantal de la vieja de Raskolnikov, ya no valía con retratar a la perfección una escena de campo: ahora la forma, el vehículo era más importante que lo q se contaba.

Y no puedo estar más de acuerdo. En todas las piedritas que hemos ido dejando en el camino no he querido decir más que eso es lo único q a mí me interesa. La metáfora se podría estirar hasta donde quisiéramos, porque ahí tienes a un Goya haciendo lo q parece es la familia de Carlos IV, pero de una manera TAN TAN TAN cargada (loaded) q me subyuga (Y aqui tendríamos desde "LA Regenta" a "MIddlemarch", por ej). Luego tienes Picasso y tienes Céline. Quiero decir q a mi no me va el hiperralismo q ahora esta de moda: ver un pie con todas sus venas no me llena de emoción. La palabra clave.

Y la emoción al leer la primera frase de "Moby Dick" o "Historia de dos ciudades" o "Rayuela" (aj, déjame: "Encontraría a la Maga?" Es a mí a la única q esta frase pone carne de gallina? he desarrollaod un reflejo condicionado?)es, al cabo, lo que importa. Pero NAN, tú vives en un mundo en el q no pareces reconocer q hay mucha gente ahi fuera q esta pintando pies, muchos otros, grandes hordas, miran esos pies extasiados, y yo digo que no, q no me convence el pie, y tu me dices q me confundo, q lo unico q importa es la camisa blanca de los fusilamientos del 2 de Mayo. Y estoy contigo> es lo único q a mi me importa. Pero acaba pareciendo un ejercicio de unos pocos y q, si te atreves a intentar compartir esa EMOCIÓN, los del pie te tachan de snob.

Te mando un hug

di

Dol dijo...

Espera, me recoloco la boina y te contesto mañana; qué pena que Larisa no libere comentarios, te contaba que había soñado contigo.
--
Es verdad que al decir ya estamos diciendo; tengo tanto que aprender y tanta mala uva que seguro que antes de acabar como Céline consigo transmitir algo válido .
O eso creo.
Nas noches.

Patito dijo...

Pues no creo que haya persona que lea sin querer encontrar emociones, ya sea tristezas, alegrías, sustos, intrigas, amores, odios, todas son emociones.
Emociones que por un momento nos alejen de nuestras propias vidas y nos metan en otras que nos enseñen algo pero no a lo libro de auto ayuda si no más bien como una historia con mucho que dar.
Un abrazo.

Josep Vilaplana dijo...

Tu entrada, de forma incomprensible, me ha hecho recordar unos versos de no recuerdo qué poeta: "Cuando yo vivía // al tres y siete son trece // todo era más fácil // y ahora que me llevas // al dos y dos son cuatro // voy al naufragio".
La literatura creo que es "eso" más la emoción de descubrirlo siempre de nuevo.

Un abrazo de dos más dos veintiseis.

Isabel dijo...

Estoy de acuerdo, para V Matas hay que escoger el momento.
Estoy con Sand en lo de las muecas porque incluso hay jóvenes que imitan las muecas de viejo.
Comencé a leer el viaje de Celine hace años y lo dejé, puede que ahora lo siguiera, no sé yo.
Pienso que el estilo por mucho que se fuerce, al final delata.
De todas formas experimentar está bien y algunos consiguen buenos resultados.
Interesante entrada.

NáN dijo...

Gracias por mostrar ese interés, ISABEL BARCELÓ. Me atrae este escritor porque me gusta mucho, porque cuando reflexiona sobre literatura fuera de sus libros reflexiona muy bien... e incluso porque cuando reflexiona sobre el mundo es un impresentable, lleno de odio, pero aún así es posible negar sus filias pero entender la razón de sus fobias no racistas: esa visión pesimista del mundo.

Y en este caso, esa reflexión sobre la novela casi actual me parece muy interesante, aunque no sea la única perspectiva desde donde mirarla.

Un abrazo

¡Eso, eso, DI VAG! Comentarios-divagues y el que no tenga tiempo o ganas, allá su conciencia.

Tú, quedas excusada por tu postergación (que no abandono).

¡Créditos al PEDA! Estoy totalmente de acuerdo con él. Si uno pasea por El Prado, encuentra copistas autorizados que hacen una copia exacta de un Velázquez... pero tienen el mérito de haber entendido tan bien el cuadro que lo copian fotográficamente. El cuadro que vale es el que está colgado. En ese sentido, sigo con ganas de disfrutar con las novelas de Balzac y Flaubert, pero no con los que hoy "escriben a lo Balzac y a lo Flaubert.

¿Por qué? Porque la conciencia del mundo cambió tanto que los artistas se vieron obligados a romper sus mecanismos e inventar otros con el fin de representarlo, presentárnoslo, contando para ello con el lector como parte activa del proceso. Lo otro, con los nuevos medios ya no es necesario. Por no hablar de que pintarnos o escribirnos desde un pedestal, sin dejarnos dialogar democráticamente, ya no lo aceptamos. Y, lógicamente, elijo a los artistas que han cambiado sus mecanismos para entablar conmigo un diálogo sobre lo que sucede en la mente de muchos o de un solo hombre/mujer.

Al final, DI, avanzas un paso, juzgando el arte de "rabiosa actualidad". ¿Qué pasa con él, qué hacemos? Pues la verdad es que no puedo decir mucho porque sé muy poco. En ese sentido, me sigo guiando por mi escala de valoración positiva: me gusta -- me interesa -- me emociona. El "me gusta" es lo menor, y simplemente lo veo, lo leo, lo escucho, sin que me produzca el cambio de conciencia que es lo que más valoro. El "me interesa" es que de alguna manera me desafía a saber si me es valioso. El "me emociona" es el no va más: me mete hasta el cuello y me produce ese pequeño cambio en mi conciencia.

No sigo las modas (en lectura, por ejemplo, apenas leo a los contemporáneos de este mismo momento), ni tampoco me desentiendo de ellas porque lo sean. Lo que sí te aseguro es que mi acercamiento al arte es algo en lo que me juego lo que soy: dando como punto de partida que como ser humano creo que el centro de todo es el dolor de todas y cada una de las personas.

En eso, no hemos cambiado desde los griegos y el principio de Anna Karénina sigue siendo tan válido como cuando se escribió.

Por fin, en lugar de un guijarro o pildorita, hemos dado un pequeño y tímido paseo por el bosque.

Abrazos al PEDA, para lo que me subo a un escabel, y otro fuerte a ti a ras de tierra.

NáN dijo...

También yo lo creo, REYES. El arte no admite postergaciones, te obliga a trabajar casi todo el tiempo, incluso cuando estás comprando un helado, y el deseo y la mala leche son una combinación perfecta.

Otro abrazo.

Ahí está el problema, PATITO, que en este juego, jugado seriamente, no vale el "distraerse" de tu propio "yo" con las emociones de otros: a lo que apunta el juego es a que el libro haga vibrar la propia emoción del lector... aunque te sea tan ajeno y poco interesante como un diálogo de Becket o ese realismo de Kafka, que te dan ganas de tomártelo como una bonita metáfora pero sabes que no: que es la realidad.

Gran abrazo

Una respuesta perfecta, JOSEP. Las palabras como desencadenantes en quien las lee, reaportanto jugadas al juego.

Abrazos denumerados

No importa, ISABEL, que el libro lo dejaras. Y como no te conozco en persona, no hemos tomado juntos unas cañitas hablando de lo divino y de lo humano, no puedo saber tampoco si "por necesidad mayor" te tocará retomarlo alguna vez. la Biblioteca es inmensa. (Qué angustia da esto a veces, ¿verdad?).

En cuanto al "estilo", como creo que dije ya en un comentario, no es la "moda" que viste un cuerpo (y que como tal moda acaba por cansar y cada año se cambia). El estilo a mí me parece el cuerpo desnudo que hay que vestir; y los argumentos, tramas e ideas son el vestido que se le pone.

Y ese cuerpo puede envejecer, dejando con ello de "interesar", pero no puede perder fuerza... a no ser que un autor escriba muchos libros y siempre nos presente en ellos el mismo cuerpo "revestido" de diferentes tramas.

(Sé que mi última frase es muy arriesgada, pues puede provocar malentendidos; pero me gusta el riesgo de tener que re-explicarme o desdecirme).

Otro gran abrazo

Di Vagando dijo...

NAN, sabes qué me pasa cuando entro en tu blog? UN proceso curioso: es como entrar en un universo paralelo, muy chulo. No sé, imagina q el resto de los blogs son como bares de copas… este sitio es como una habitacion con luces de colores laterales y cojines enormes por el suelo (tira hacia nuestro Ryad). Tal vez no me este explicando y no se si el mundo sentirá (de nuevo, la emoción, no es racional) lo mismo. Me meto en muy pocos blogs, pero aquí hay otra aura.

Me ha gustado tu escalera -me gusta-me-interesa-me emociona. Igual tb es aplicable a los blogs. Disculpa si estoy un poco meta- hoy. ya sabes q a vece stengo dudas sobre este mundo y hoy es un día de esos. Manania lo habré olvidado.

El hecho de q hayamos avanzado un poquito en esto de los guijarros blancos está muy bien. Pero desconfía: en algún q otro bar, con luces un poco mas fuertes, volveremos a engancharnos. Y a disfrutar con ello.

Lo q más me gusta es lo último q le escribes a Isabel: Lo arriesgado. DE qué va esto si no?

Te huggo, y a tod@s los demás desparramados en los cojines y puffs

di

NáN dijo...

Chér DI. Estoy entre hacerme el loco, hacer la ola por el pasillo (lo que es una tontería estando solo; además de una molestia a las cucarachas, que pueden estar esperando el momento de salir), o decir ¡qué coño!, con los años uno se puede permitir un poco de honestidad y hablar de aquellas cosas (pequeñas, indiferentes para el trancurrir del mundo) decisivas: las que son a elegir entre susto o muerte.

Y eso quizás dé ese sentido de estar sentados en cojines, ser amigos y no tener otro oficio que mejorar a los demás y ser mejorado por ellos.

(lágrima de agradecimiento).

¿No conocías mi escala? No será porque no la pongo muchas veces.

En fin, el Ryad ya lo vamos teniendo, aunque sea virtual. Nos falta la arena que embotellar para hacer relojes falsos que vendan los manteros negros y cambien la percepción de los occidentales.

No dijo...

"Entonces se hizo evidente que a Céline, a quien no le gustaban los hombres, poco podían gustarle también los perros, y que en todo caso vivía rodeado de ellos para que acallaran con sus ladridos el insoportable ruido de una civilización y una realidad de muecas viejas que él siempre odió"

Lo reescribo porque a mi es éste párrafo el que me ha gustado más de los que tu has seleccionado.
Siento decir que no he leído la obra.

Creo que la realidad está en todo el arte, incluso en lo más surrealista...encuentro realidad en Dalí, en Borges, encuentro realidad en lo poco que he leido de Cortázar...y nombro éstos (como se podria mencionar a otros) que se me han venido a la cabeza porque no es la realidad que se ve, la que identificamos fácilmente, si no la que se entiende.
El estilo es el que baila con nosotros, el que acompasa nuestra interpretación. El estilo puede estar sujeto a modas...y a épocas, pero incluso entonces, es él el que marca la diferencia con otras modas. Únirse al carro como artista... o no...¿eres TU o lo que quieres de los DEMÁS...?

El hiperrealismo quita un poco el misterio a las cosas....
Yo creo que lo importante entre una obra (artística, literarita etc..) es que logre comunicarse contigo, que logre crear un canal; que la obra te diga lo que quiera, pero que te diga algo a tí....

Y "desechar" arte me parece lo más loable para alimentar el criterio propio y autoafirmase.
No toda vale para mí, me da igual que valga para el resto de la humanidad.

NáN dijo...

Ay, NO, que te tengo que decir que sí.

No todo arte (y meto en el arte todo, no solo las artes visuales) está hecho para uno, o para el momento por el que uno está pasando. Repito lo que le comentaba a Isabel: la angustia que me produce la inmensidad de la Biblioteca; quizá por estar perdiéndome aquello que sí estaba hecho para mí en este momento.

Por eso te doy la razón: todo, hasta el irrealismo más fiero, si es bueno debe ser realidad, de una u otra manera.

Y es necesario rechazar todo aquello que no abra un diálogo, de corazón a corazón, entre la obra y nosotros mismos.

Sue dijo...

Me gusta eso de rodear la emoción, será que siempre me ha interesado el estilo. En todo, pero sobre todo en la literatura. Me gusta eso que citas en el coment a Reyes sobre "forzar los goznes" y desplazar el sentido del lector.
Me gusta la literatura (o considero literatura aquella) que no te deja indemne.

Tengo el cuerpo roto. Ayer en Sol llovía y los de Intereconomía volvieron hacer de las suyas.

Ni caso.

Seguimos.

NáN dijo...

Al que se distrae, le roban la cartera en el metro, SUE. Divertirse sí vale. Pero en lo serio y emocionante, nunca hay que quedar indemne.

Te has roto el cuerpo por una buena causa, Sue; hay otras muy buenas, pero más personales. En esta te lo has roto por todos nosotros. Está muy bien. También que seamos tantos que cuando no va uno, otro o dos más lo sustituyen (o sea, que me quedé en puerto seco).

Tienes todas mis bendiciones para cubrirte de bufandas y chales y quedarte en casa este fin de semana a reponerte.

Te lo has ganado.

Zayi Hernández dijo...

Un texto interesante.

Yo como pichón de escritora ( aún me falta tanto y tanto) me cuesta mucho trabajo tener la capacidad que tienen todos ustedes de escribir para otros y tener la certeza de que les guste ( te incluyo con los grandes porque lo eres)... yo soy una especie de escritora promiscua ( no acabo una historia cuando ya estoy tonteando con otra), creo que nunca llegaré a hacer nada serio porque me cuesta mucho trabajo en llegar a la base ( que es lo que hacen ellos) y me quedo a medias ocupándome de detalles que enriquecen el texto pero que no son imprescindibles.
Una vez leí en el decálogo del perfecto cuentista de Quiroga que cuando uno siente emoción en la escritura, debe parar, dejarla morir e intentarla renacer de nuevo para que el texto vaya sin emoción...y a mi, la verdad es que me cuesta parar en ese momento... me alegra saber que al menos hay otros a los que les pasa lo mismo...supongo que para algunos es más técnica y para otros, más sentimiento...no lo sé...hablar de literatura siempre me deja desarmada...es que ignoro tanto, mi Nán.

Un beso.

NáN dijo...

Ay, ZAYI, aunque hay muchos decálogos de escritores (para gustos, los colores), estoy totalmente de acuerdo con ese mandamiento de Quiroga. Pero fíjate que Céline habla de "alrededor de". Te copio el párrafo final:

"es muy difícil de hacer, porque hay que dar vueltas alrededor. ¿Al rededor de qué? Alrededor de la emoción."

Dando vueltas alrededor de. Con la distancia debida, no con el impulso de la emoción ni desde esta.

¿Que soy grande? El burro, grande; ande o no ande. No encontrarás obra mía en las librerías. Lo que muestro, lo muestro en un bolg que no es de visita mayoritaria. Pero fíjate lo que te digo, si 10 personas de las que me visitan encuentran un sentido y placer en lo que escribo, si tras leerme quedan un poco fuera de sus goznes, me considero el hombre más feliz del mundo. No quiero más ni aspiro a más.

En su blog "máquina de coser palabras”, Juan Yanes recopila un conjunto de decálogos.

Los puedes leer AQUÍ.

En cuanto a ti, tus relatos del final del amor de viejos es de lo mejor que he leído en los blogs. Insisto otra vez en que deberías etiquetarlos y poner a la derecha un vínculo a la totalidad. Todos tus relatos breves "tropicales" son para mí un placer que busco. Pena que en tu blog (vuelvo a insistir) es muy difícil buscar aquello que leíste y querrías releer.

Un gran abrazo

NáN dijo...

Elenlace a los decálogos no funcionan. Es este:

http://jyanes.blogspot.com/search/label/Dec%C3%A1logos

VERONICA LEONETTI dijo...

Vivimos con la sensación de presenciar el fin de todo.

A veces yo también me pregunto qué le queda al dibujo. Luego sigo dibujando.

Noite de luNa dijo...

"si 10 personas de las que me visitan encuentran un sentido y placer en lo que escribo, si tras leerme quedan un poco fuera de sus goznes, me considero el hombre más feliz del mundo"

No entro en esas diez.No me gusta como escribes

¿Por ello te sientes más desgraciado?

Pues hijo....