domingo, 19 de diciembre de 2010
Nada es crucial, de Pablo Gutiérrez
Enseñando mis cartas
O sea, el contexto. No solo nací a destiempo, tarde, indebidamente, sino que destrocé el orden de mi casa. Una casa grande, de habitaciones grandes y techos altos, pero de solo tres habitaciones: Padre y Madre, las Chicas (mi hermana, de 5 años más que yo, la que tenía que haber sido la última de Filipinas, y la hermana soltera de mi Padre, tan espantosamente vieja y cercana a la muerte como Padres) y los Chicos (mis dos hermanos, de 15 y 14 años más que yo, igual de espantosamente viejos). Y yo, ¿nadie había pensado dónde iba a dormir sin romper el orden asentado?
Parece ser, por lo que me han contado, que tuve un período extenso de cuna en la habitación de Padres, hasta que los brazos y las piernas sobresalían por entre los barrotes (me viene a la mente la imagen de una gallina con la cresta asomando por los alambres). Fui trasladado, sin que lo recuerde tampoco, donde las Chicas. Por fin, no sé cuándo, pero debió ser cuando Chicos ya tenían novias y no necesitaban hacerse pajas, acabé donde los Chicos, hasta que se casaron y me libré de ellos.
La habitación de Chicos daba al comedor. Me acostaban pronto y me metía en la cama cagado de miedo, llorando y moqueando, porque todos se iban a morir prontísimo y los quería (además, los necesitaba para que me facilitaran la vida). Solo mi hermana (vieja, pero no en estado de precorrupción) sobreviviría. Pero la esperanza de quedar a su cuidado no animaba.
Excluido socialmente de donde nadie me había llamado (la literatura es un espacio ideal para os excluidos), agotado y neurótico por los lloros, escuchaba que mi madre se acostaba al rato. Salud delicada y además, rompehistorias, porque delante de ella no se podía hablar mal de nadie y así no hay quien cuente nada. En ese momento, me levantaba, tapándome con una manta, me sentaba junto a la puerta y escuchaba las historias de la guerra de mi padre, las verdolangas de miembros de la familia y conocidos que contaba la solterona y las interesantísimas aventuras de mis hermanos. Repetían las historias, añadiendo y quitando cosas, haciéndolas mejores: los importante era la emoción de la historia y no la Verdad. Esas historias tenían sentido, las contaban y variaban con la perspectiva en la que hay que contarlas y, además, no salía indemne después de escucharlas. En cuanto oía ruido de sillas corría a mi cama y me hacía el dormido, pero las historias rebotaban dentro, me mejoraban, me llevaban muy lejos de ese sitio en el que poco antes había llorado como una “niñita”, hasta que con la limpieza del llanto largo y la maravilla de las historia comprendí que la muerte está ahí y no hay que hacerle mucho caso: no es crucial mientras te lo puedas pasar a lo grande, dormirte con el corazón ahora encogido ahora saltando con la palmera que pone fin a las fiesta patronales.
Todo lo que sé de literatura, lo aprendí ahí. Luego me ha tocado disfrutarla, cuando hay con qué, y aprenderme unas cuantas etiquetas frías. Pero juro que no he aprendido nada nuevo.
¡Qué jodido es escribir y editar!
Escritores y editores se tienen que encontrar, eso es sabido. Aunque la gente les huya como si fueran el diablo. Hay quien llega diciendo “tengo una historia”. Toma ya, ¡hasta el Guti tiene una historia! Pero eso solo interesa a esas imprentas que tienen todas una colección que lleva el nombre de “España ayer, hoy y siempre”. No es el caso, Pablo G. Y es una pena porque son las únicas que hacen la presentación del libro con un cátering de los buenos.
Después están las editoriales guachi-guachi para escritores guachi-guachi, de esos que cada dos años escriben el libro del siglo (cada uno de ellos). Estas editoriales descubren de vez en cuando a alguien que tiene una historia que ha sabido contar como se debe (no tengo muy claro si es primero la historia y luego el modo de contarla o primero es el modo y luego uno se inventa la historia), lo sacan hasta el aburrimiento y luego cuelan a multitud de genios que cambian el modo de la literatura. Además, y esto es lo importante, están en contacto con medios de comunicación, suplementos culturales y todo eso para el bombo y la promoción. Ni hablar, Pablo G. Tu historia es verdaderamente distinta, contada de modo distinto y te rompe ora el corazón ora los higadillos. Esas editoriales están especializadas en la jota y presentan como novedad a un bailarín que hace como todos pero en el tercer compás gira el pie izquierdo hacia dentro, en lugar de hacia fuera: ¡descubrimiento genial quemejorará nuestra corriente sanguínea! Tú bailas rock, tango y tanguillos de Cádiz, además de que cantas una melodía muy rara. No te van a hacer caso.
Te queda, si de verdad quieres editar, allá tú, esas pequeñas editoriales que se toman las cosas en serio. Las hay de tres tipos: a) el editor se metió en bares chulos de Colombia, bailó salsa con poca gracia, conoció colombianas con mucha gracia (ellas) y un tipo le dijo que era un español muy bien plantado y si quería montar un negocito, a él le sobraba un poco de dinero; b) gilipollas que queman en meses los ahorros de 10 años y salen de deudas hasta las orejas; c) tontol’culos.
Los tontol’culos son la personas más necesarias en este mundo. Hacen lo que quieren hacer, se las arreglan para que los acreedores no les partan las piernas y nos regalan excelente libros, músicas, ortodoncias, cócteles, etc. Y Pablo G. encontró su tontol’culo. ¿Y ya está? Ni hablar. Lo normal es que los libros de los tontol’culos desasistidos de los medios del espectáculo formen columnas altísimas en el almacén y el editor se dedique sobre todo a enderezarlas para que no se caigan. El pobre hombre o la pobre mujer no tienen tiempo para más. Centrándome en el género que inauguró la excelente Nar Rativa, tengo leídos dos libros que uno me quema y otro me explota y me da a mí a que las columnas de sus libros en el almacén se deben estar desmoronando.
A tu libro le va a pasar lo mismo, Pablo G. ¿De verdad que es eso lo que quieres para él? Como muchos de los que son libros de verdad, estoy convencido de que hay más o menos 17.346 personas que necesitan ese libro, y que lo necesitan de verdad. Pero ¿cómo llegar a ellas, si precisamente son las que no leen suplementos ni nada de eso y solo queda el boca-oreja (y ahora los pobres blogs)? Vas de cabeza al sitio de donde saliste, Pablo G, aunque los pocos que te leamos te hagamos un huequito en la mesa de las estampas votivas.
Cuento de Navidad
Todo lo anterior se lo habría dicho a Pablo G., desaconsejándole que editara. Yo, en estos asuntos, lo primero que hago es desaconsejar (entre otras cosas porque sé que no me van a hacer caso; solo yome hago caso a mí mismo); lo segundo, festejar que se ha editado; lo tercero, sufrir perramente de la perra suerte del libro.
Pero a veces pasan milagros. Resulta que la revista Granta (que al menos no pertenece a las covachas mediáticas nacional-localistas, que yo sepa) elige a Pablo G. como uno de los mejores narradores españoles actuales, luego le dan el Ojo Crítico (justo lo contrario de lo habitual, que es que te den por el ojo crítico) y se habla de él y sus libros están ¡en las librerías!
Así que, con esto que os transmito, vais y lo compráis; después, lo leéis (al principio puede parecer raro, pero es como el mezcal, si te quedas en el primer chupito has jodido tu oportunidad).
Yo lo he leído como un libro de verdad, sentado en el suelo, apoyado en la puerta y tapado con una mantita. Me he estremecido y gozado. Y no he salido indemne. Pablo G.lo ha contado de una mera que le permite entrar a decir lo que se le ocurre cuando quiera y nada chirríe: todo lo contrario, coge una velocidad endiablada. Además, en este libro de verdad, como pasa con mi adorado Watusi, acabas conociendo el país donde vives y sus gentes mucho mejor que si te leyeras la versión abreviada en diez tomacos de la Sociología de España. Es decir, llegas a un bar, ves a un tipo o una tipa, y los calas a la primera.
Un solo consejo, cuando empecéis a leer, como la narración es tan nueva, sentiréis al principio ganas de abandonarlo (para ocultar, con vergüenza, vuestra confusión). ¡Lo nuevo cuesta, coño! Hay que embeberse.
Y como a los que pasáis por aquí os quiero mucho, mucho, y no quiero que os salvéis ni que quedéis indemnes, porque quiero ser amigo vuestro, esta noticia es el regalo navideño que os hago. Mi Buena Nueva. Porque cuando nada es crucial, todo adquiere una importancia suprema. Sobre todo, este libro.
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24 comentarios:
Dicen los ingleses que "no hay que juzgar un libro por su tapa", pero, de entrada, me encanta la de este libro, y también su título. Muchas gracias NAN por la recomendación y el comentario. Lo busco, lo encuentro y ya te cuento.
Lo de la habitación de los Chicos y las pajas... priceless. :)
hugs
Qué buen amigo eres, jodío (y esto último dicho con mucho cariño y respeto, que conste).
Las cartas que nos muestras ya me las sabía de otras veces que nos las has descubierto: el caso es que nunca me canso de verlas.
Besón
Estoy con Gemma. Y viví con las "Rosas, restos de alas", viví porque me removió, me sacudió, aún me resuena dentro aquel "quiero que no tengas adónde"...
En fin, ahora aprenderé que nada es crucial. Menos lo que me cuentas. Eso es crucial porque me da la gana (ya te estaba viendo desde aquí el ceño fruncido)...
besos y besos!
Kika
(y las lecciones sobre edición: impagables)
más besos!
Ah, DI VAGANDO, rápida, animosa y cercana. Cuando lo hayas leído sabrás que estás en deuda conmigo. ¡Qué bien que te haya gustado ese retacillo!
Gran hugh
Mi querida amiga GEMMA, como lo eres tú conmigo: somos militantes de la amistad.
Y sabes que cuando hablo de un libro de un amigo, lo digo; y lo hago desde el entusiasmo cuando es lo que siento (quizá te refieras también a los fuegos y las explosiones, que tanto me apenan porque no lleguen donde deberían llegar).
Aquí no ha habido ocultamiento de mi filia: digo esto no porque crea qu e tú lo pienses, sino porque lo puedan pensar otros. Fui amigo postal y bloguero de Pablo; lo conocí personalmente cuando vino con su pareja a Madrid y, luego, cuando presentó su primer libro, en 2008. Una persona tocada por esa desesperanza que tan bien se trasluce en este libro, maestro entregado (pero no convencido de lo útil de su trabajo), y surfista de pie de ola de cuerpo griego. Impactante en su humildad (tacho humildad y lo sustituyo por "desapego" al mundo).
Es como es y su blog, linkeado por mí, se quedó alelado después de la publicación de ese primer libro: lo contrario a lo que haría cualquiera, que sería aprovechar cualquier parcela para decir "aquí estoy". Un día, por casualidad, me enteré de que estaba poniendo posts de nuevo y me alegré tanto que cambié el nombre del link por el de PABLO HA VUELTO, con mayúsculas. Volvió a decaer y ahora, con lo de Granta, probé de nuevo y ahí estaba.
No tengo el menor miedo de que esta fama, que puede seguir o no, lo cambie: seguirá siendo maestro, surfista y receloso de las actitudes humanas. Lo que sí sé es que me sorprende lo que ha conseguido, que me parece un cuento de navidad que los buenos lleguen, sin prestarse a histrionadas mediáticas. Que me da una alegría de espanto. Y que no creo que ni se entere de esto que he puesto, salvo por persona interpuesta.
Tienes tanta razón, soy un jodío amigo incluso cuando ya no lo soy.
¡Pero en lo que no tienes razón es en que conocieras totalmente mis cartas! Sigo el método de lo improbable verosímil, y como mi padre, hermanos y tía voy cambiando y haciendo trampas, je, jé, según el momento.
Un abrazo largo de aquí a Barna, donde te supongo.
¡KIKA, nos hemos cruzado! Ha sido este el minuto dorado de la amistad.
Cómo me alegra que refuerces el primer libro, yo es que estoy con este que no meo y no quería desviarme del asunto más de lo que suelo desviarme.
Las lecciones de edición, son de perro viejo que mira el asunto desde un balcón. Me reafirmo.
Gran abrazo.
Pues yo también soy de las que se deja llevar por las “tapas” de los libros. Firmin, entre otros, me enamoró así. En cualquier caso, NáN, antes de lanzarme a comentar nada del resto del post, te diré que si viene recomendado por ti, me atreveré con este libro que, además, está lleno de colores (qué me gusta la portada, insisto). Seguro que yo soy una de esas 17.346 personas que necesita este libro.
Del resto.... ya hablaremos.
Ah, me encanta esa clasificación trifásica de editores que haces. Seguro que mi profe de corrección estaría de acuerdo (era muy crítico con ellos).
Seguro que esta vez sí estarás de acuerdo conmigo, SUE. Ayer, después la visita de rigor a La independiente, que ha tenido a bien abrir en la esquina de arriba de mi portal, así que esa visita se volverá obligada, como dar un beso a la abuelita de la mecedora antes de salir de casa, pasé por Tipos Infames, donde había comprado el libro de Pablo (y donde estaban viendo libros y tomando un vino Mia Lola y la Ex de Luichico,toda una institución familiar aunque hace ya 10 años que lo dejaron). Hablamos del libro con dos resultados: uno de los libreros se lo ha pedido a sí mismo para navidad y además sacó un ejemplar al escaparate.
Estoy contento.
Dicen que es de biennacidos el ser agradecido (he telefoneado a mi madre y me confirma que nací “sentado” –de culo, diría yo para ser más exacto- y de color lila violento dada la asfixia que el jodido cordón me estaba provocando), por lo que te agradezco la información del libro. Lo buscaré en las escasas e inmune deprimidas librerías andorranas y si no consigo encontrarlo, siempre me quedará París.
Por lo demás, sigue siendo un enorme placer el hallazgo, en esta tu casa, de editores, pajas, tías, habitaciones de altas paredes y todo el resto personajes de real ficción.
Un abrazo sin publicar y para nada literario.
Otro para la lista....pero cambiando de tema..¿ qué pasó con las historias de terror? Nos dejaste a la mitad..y eso está muy feo.
NáN..te dispersas...
Mamy agradece que gracias a su pericia pueda, a partir de ahora, saber como autodenominarse, calificativo que hace tiempo buscaba, mamy es tontal’culo.
Leeremos el libro.
Cualquier excusa es buena para ir a París, amigo JOSEP, pero ¿no te saldrá más barato pedirlo a una librería catalana? Me imagino lo que pueden ser las librerías andorranas, preparadas para ofrecer pestiños empalagosos a esquiadores aburridos. ¡Estremecedor!
Un abrazo
Me disperso o me expando, sí, querida MOLINOS. Esto hay que arreglarlo y muy pronto.
Abrazote viril.
Gran raza, los tontol'culos, BABUNITA, inmunes al aburrimiento social generalizado, dedicados a lo suyo y sobreviviendo (por poco, pero sobreviviendo).
He leído el post de cabo a rabo y no he visto dónde podemos encontrar este libro para leer en el suelo y con mantita... Hoy pregunté en Fnac (vaaale, pasaba por allí, pero ya sé que no es el mejor lugar para encontrar libros chungos-chulos) por “El significado de Tingo” y tampoco lo encontré.
Una pista NáN, aunque sea, de dónde podemos comprarlo... please
Por cierto Nán, el comentario que me dejaste a penas lo he entendido, ese de La Independiente y Tipos Infames...
Sorry.
¡My dog! Ni yo mismo quiero releer ese comentario, que seguro no entendería.
De La independiente, sacaré noticia en breve: será mi librería de referencia.
Tipos Infames es una deliciosísima librería que está en la calle San Joaquín, muy cerca del cruce con Fuencarral. Los libreros son un ecanto (además de saber un güebo de libros). Hay muchas mesas para sentarse a leer y tomar algo (tienen unos vinos excelentes; entre ellos un vino blanco y algo dulce, alemán, magnífico).
Fue ahí donde compré mi ejemplar de "Nada es crucial". Comentando el libro con uno de los libreros, decidió comprárselo él y poner un ejemplar en el escaparate. Ahí es donde los puedes-debes comprar.
La FNAC, en libros, es una mierda tan mierda como las librerías del corte inglés: por decreto interno, se prohíben tener libros que no sean esplendorosos y patrocinados por las editoriales chachi-guays.
Cuando quiero recurrir a buscar algo, La Casa del Libro, al menos, tiene trabajadores que suelen entender de libros.
Mmmmm... Todavía tengo que acabar la carta de Reyes...Este libro tiene muy buena pinta.
Si tiene buena pinta, DRA. ANCHOA, mejor sabe. Apunte en la lista, apunte.
Ahí esperando tengo este libro!!
Qué navidorras me voy a pegar con tanto título jugoso!
Iré a Tipos Infames entonces.
(solo pasé por Fnac para "atajar")
Navidorras de librorios buenos. Sapristi, AROA.
Reconozco, SUE, que en la Fnac tienen buenos DVDs, buenos discos y buenos dispositivos electrónicos.
Claro que también tienen libreros que les preguntas por libros de Auster y te piden que lo deletrees. Y jefes de compra poco arriesgadillos. En poesía, han llegado hasta Lorca.
Me suelo fiar de las tapas de los libros. Confieso que tengo una debilidad por las contraportadas.
Y no conocía a P.G, pero intentaré leerlo, con mantita y mezcal ;)
Besos Nano.
Qué convincente. Lo apunto.
Gracias.
Ayer estuve deambulando por La Casa del Libro y el libro en cuestión está en la mesa de novedades....
¡Guau!, ZARZAMORA, con mantita y mezcal. Tú sí que sabes del mundo.
Al menos, PORTOROSA, la web te queda cerca... y puedes ahorrar para la librería cuando vengas a Madrid.
Es una gran noticia, MOLINOS, que gracias al premio Ojo Crítico el libro traspase la primera barrera del olvido.
Un abrazo muy grande a los tres.
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