viernes, 1 de octubre de 2010

Expreso Neoliberalismo, Destino Pobreza (correspondencia Dictaduras): 1. Hagamos el indio

“No hemos heredado la tierra de nuestros antepasados. La tenemos prestada de nuestros hijos”
Antoine de Saint-Exupery

Me he cansado de esperar que salga una nueva izquierda: lo que veo me asusta y quiero reaccionar. Me nuego a dar por sentado que el Capitalismo Neoliberal sea la única opción, porque nos lleva al desastre: humano y ecológico. Dicen sus recetas y parece que no se puede vivir fuera de ellas. En el Capitalismo Neoliberal, no. Por eso hay que buscar fuera de él.

El otro día, un amigo mío decía “veo el trabajo como un bien de consumo más”. Tiene toda la razón. Su frase es irreprochable. En el sistema que se nos ha impuesto, así es. No estoy dispuesto a tolerar que ese sistema, del que me declaro enemigo, se promulgue a sí mismo, impunemente, como el único. La izquierda soy yo, pero no como representante de otro que no sea yo mismo, sino como portavoz de mí mismo: hay otras voces y me uno a ellas.

La base del capitalismo, desde antiguo, es el expolio de los recursos: los naturales y los seres humanos, convertidos en bienes de consumo. Viene de antiguo. Saco el hacha de guerra y uso la tecnología: nada de winchesters contra arcos. Tenemos Internet y todo tipo de comunicaciones que nos permite avanzar en un mes lo que antes nos requería 10 años. Y detrás de un mes enseguida viene otro.

Esta entrada se la dedico a Sirwood, que siempre está haciendo el indio y a mí me parece una de las personas más serias que conozco. él me ha recordado el texto del jefe Seattle. Viene muy bien, porque el Neoliberalismo nos puede vencer a nosotros, pero ansiando cada vez más recursos, y abusando del petróleo para ello, se enfrenta a un Enemigo que le derrotará. Y ahí tenemos que estar nosotros, con una estructura de relevo ya creada, puesta a prueba, con nuestras tácticas y estrategias. Indudablemente, con enfrentamientos.

Carta del Jefe Indio Seattle

El gran jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad. Mucho agradecemos este detalle porque de sobras conocemos la poca falta que les hace nuestra amistad.
Queremos considerar el ofrecimiento porque también sabemos de sobra que, si no lo hiciéramos, los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego.
¿Pero cómo podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos resulta extraña. Ni el frescor del aire ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podrían ser comprados? Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. La hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos… son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo.
Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos, en cambio, nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo y el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.
El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos, tendréis que recordar que son sagrados y enseñarlo así a vuestros hijos.
También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas, nos procuran peces. Además, cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes, el murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Sí, gran jefe de Washington: los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y también suyos. Y por tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser. Tanto le da un trozo de tierra que otro, porque no la ve como hermana, sino como enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y sigue caminando.
Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida de sus hijos y tampoco le importa. No le importan la tumba de sus antepasados ni el patrimonio de sus hijos olvidados. Trata a su madre la tierra y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas y cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando detrás todo un desierto.
No lo puedo entender. Vuestras ciudades hieren los ojos del hombre PIEL ROJA. Quizá sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto.
Quizá es que soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y yo me pregunto: “¿Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de una garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa?” Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de este mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
Cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por una pradera, entonces todavía esta riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo. Porque nosotros amamos este país como ama el niño los latidos del corazón de su madre.
Si decidiese aceptar vuestra oferta tendré que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de esta tierra como hermanos. Soy salvaje y no comprendo otro modo de vida.
Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.
¿Qué puede ser el hombre sin los animales? Si los animales desapareciesen, el hombre moriría en una gran soledad. Todo lo que le pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas.
Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.
De una cosa estamos bien seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. El hombre no tejió la trama de la vida. Él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos.
Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros podéis pensar ahora que Él os pertenece, lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan. Pero no es así. Él es el Dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña provocaría la ira del Creador.
También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida. Sólo es uno de esos hilos y está tentando a la desgracia si osa romper esa red.
Todo está ligado entre sí como la sangre de una familia. Si ensuciáis vuestro lecho, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros excrementos.
Pero vosotros caminaréis hacia la destrucción rodeados de gloria y esplendor por la fuerza de Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designio especial os dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlanchines.
¿Dónde está el bosque espeso?… Desapareció.
¿Dónde está el águila?… Desapareció.
Así se acaba la vida y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.

33 comentarios:

Anónimo dijo...

Definitivamente, tengo que presentarle a Belvis.

Sirwood

Anónimo dijo...

Siento decirte que esa carta es un camelo, que la escribió un guionista de Hollywood para una película. Está bien, eso es verdad, pero es falsa de la primera a la última letra

molinos dijo...

¿Sabes cual es el problema para que la gente entienda que los recursos naturales que nos permiten vivir son finitos? Que nos rodea la incultura y la falta de interés. Uno llega a casa y le da al interruptor..y se enciende la luz, el ordenador, la tele y la nevera..¿cómo es eso posible? ¿ de donde viene esa energia? A la gente le da igual..y por eso cuando algo falla, por ejemplo porque cae una supertormenta de nieve y rompe una linea de alta tensión..se echa la culpa al gobierno de turno " papaaaaa pupa"..en vez de pensar que la naturaleza podría borrarnos del mapa en cualquier momento.

La ignorancia acabará con nosotros.

NáN dijo...

Pues nda, SIRWOODCITO, si hay que conocerlo, se lo conoce.

Con respecto a lo otro, ¿no vio que el título es "Hagamos el indio"? No me imagino yo a un Gran Jefe haciendo de experto en Teodicea. Y hasta reconozco que es un poco cursi.

Pero... este texto literario de cuarta fila describe muy bien, en cambio, el expolio en el que está basado este artefacto del capitalismo sobre dos patas: una de ellas, el beneficio privado creciente (a cualquier precio); la otra el avance tecnológico que permite la destrucción de recursos a un nivel desconocido en la Historia conocida.

La ignorancia de los muchos y la acumulación de capital de los pocos, MOLINOS, en una combinación letal.

Aunque yo voy a hacer lo que pueda para impedirlo. ¿Cuántos "yo" nos podremos juntar?

Hace muchos años, mucho antes de que el problema del equilibrio ecológico se hubiera siquiera hecho presente, leí a alguien (no recuerdo quién) que esccribió: "No hay mayor gilipoyas que el que da al interruptor y cree que la luz se enciende y no hay más. Detrás de ese acto hay una larga y sangrienta lucha por controlar ese poder económico. Si desconocemos el significado de nuestros pequeños actos, estamos desnudos frente al enemigo".

Como cito de memoria, puede que la cita no sea exacta, pero se le debe acercar bastante. Lo cierto es que ahora a esa frase se le une la idea importante de que estamos malgastando energía y convirtiéndonos en unos borrachuzos del petróleo.

Lo de los quejicas, me pone de los nervios. Y los españoles nos hemos hecho muuuuy quejicas para estas cosas. Lo ha dicho muy bien, "papaaaa pupa". Creo que esto está muy relacionado con el tema de la responsabilidad que trata ahora Portorosa en su señorío.

Abrazo de chupa de cuero y el bigote espumeante de cerveza

Jesús Miramón dijo...

Hace muchos años un amigo mío fue de vacaciones a Francia. En aquella época no existían en España cisternas de retrete «ecológicas», ya sabéis, las que tienen dos modos de descarga según se haya hecho pis o caca, en fin, el caso es que él nunca las había visto. La zona donde se hospedaba era un bosque surcado de ríos y arroyos donde llovía gran parte del año, así que cuando el dueño de la casa le comentó para qué servían los dos botones de la cisterna mi amigo le comentó señalando la ventana que allí había muchísima agua, que llovía mucho y había muchos ríos, a lo que el francés le contestó lo siguiente: «Que haya mucho de algo no quiere decir que debamos desperdiciarlo». Mi amigo se quedó de piedra. Era la pura verdad y era también un concepto absolutamente distinto al imperante entonces, y me temo que también ahora, en España, donde precisamente no sobra agua. Que tengamos mucho de algo no significa que debamos desperdiciarlo. Para que las cosas cambien en el exterior deben cambiar primero en nuestra cabeza.

Araceli Esteves dijo...

Pues sí, NáN, esperando esperando nos va llegar la hora de morirnos a aún no habremos entendido nada.
Damos bastante pena.

Zayi Hernández dijo...

Mientras más avanzamos a la era definitivamente tecnológica, más nos olvidamos de la existencia y del hombre. No hace mucho, mientras veía a unos activistas de greenpeace forjando una lucha desproporcionada con balleneros japoneses, pensaba en lo mal que estamos para dejar que ellos solos den la cara por lo que nos beneficiará a todos.
"Están locos", decía un viejo en el bar, "No dejan trabajar a nadie" y tuve que cerrarme la boca por respeto a las canas para no gritarle que el loco era él...¿Qué pasará cuando no quede nada?...¿Por qué demonios nadie hace nada para que el pez pequeño extinga al gran pez´del oceano?... ¿por qué la modernidad tiene que acabar con lo útil?...¿Quién quiere un mundo así?....definitivamente yo no!

Un besito Nán.

Stalker dijo...

Nán:

me conmueve esta entrada, quiero decir, me mueve-con, en la urgencia de tu decir, en la denuncia y el impulso de lucha...

Tus dudas son las mías y se agradece que las expreses con esa contundencia que es a la vez agua cristalina.

No tengo respuestas pero persevero, insisto, indago, comparto. Aunque no se sepa muy bien dónde está el cauce, hay que fluir, y los blogs son un buen comienzo, pues en esta intemperie nos encontramos y somos solidarios del hambre del otro y su desesperada interpelación...

Seguimos, seguimos

un abrazo

El niño desgraciaíto dijo...

Pues había puesto un comentario bastante largo, pero parece ser que ha desaparecido. Me pareció que se había publicado, pero va a ser que no.

En fin, lo que decía es que no comparto la opinión de que más libertad lleva a más pobreza. Comentaba que cosas como el ahorro energético y de materias primas, el reciclaje y la conciencia de no utilizar más que lo necesario son actitudes necesarias, pero han de ser voluntarias y libremente elegidas. El agua, la electricidad y demás cosas tienen un precio que está relacionado con lo que cuesta producirlo u obtenerlo. Yo apago las luces de la casa y voy detrás de los niños diciéndoles que tienen que apagar las luces cuando no las utilicen. Hago separación de residuos. Intento ahorrar agua, pero no lo hago por ahorrar dinero, sino porque creo que la eficiencia es buena.

Terminaba comentando como el otro día aparecía una noticia indicando que China era el primer o segundo país con más milmillonarios. China es un país sin libertad, con un Estado poderoso y sin ninguna consideración ambiental. Ahora, no diremos que China es neoliberal, ¿o sí?

El niño desgraciaíto dijo...

Comentaba también sobre lo que decía molinos. Es cierto que no somos conscientes de que lo raro es pulsar el interruptor y que haya luz. Vivimos al borde del abismo y no nos damos cuenta.

También lo decía Pérez-Reverte en alguna de sus columnas. Decía que no somos conscientes de lo cerca que estamos de la barbarie. Que lo raro es lo que tenemos, pero que esto hay que estar dispuesto a defenderlo incluso con la vida, cosa a la que casi nadie (yo incluido) está dispuesto. Aquí un día nos invade Marruecos y nadie levanta ni un dedo, esperamos que alguien nos saque del embrollo. Queremos derechos, pero no responasbilidades

kika... dijo...

todo está en un equilibrio muy inestable... duradero, pero inestable...

besitos, NáN...
K

NáN dijo...

¡Exacto, exacto!, querido JESÚS. Todo tiene que empezar a cambiar en nuestra cabeza. Ronronearlo, aclararlo y manifestarlo. Además, de lo que hay "mucho", tal como vamos habrá "poco" y vendrán los líos y las "soluciones populistas", de bar y de taxi, los "esto lo arreglo yo en dos patadas". Ya estamos viendo con qué velocidad se deshace algo tan “eterno” como los casquetes polares.


Ay, ARACELI, yo desesperé de esperar. Ojala les vaya pasando a más y usemos, mientras nos dejen, las nuevas tecnologías de la comunicación para contar las verdades el barquero.

Un abrazo

La siguiente vez, ZAYI, sin decirle que está loco, dile lo que piensas. Estamos sin voz. Necesitamos oír las voces de quienes, como tú, han comprendido dónde está la locura.

Un besito

STALKER, no es que no tengamos respuestas. Creo que estamos en una fase afortunada, al no tener recetas heredadas. Tenemos que abrir el artefacto y empezar a elaborar las preguntas. Eso nos sitúa muy lejos de las respuestas, todavía más de las soluciones, que posiblemente no veremos (pequeños moiseses sin siquiera la tranquilidad de una voz divina). Pero quizá ahora, partiendo de 0, acertemos entre todos en elaborar algo que sea para el Hombre y no para ningún Poder.

Un abrazo de seguir.

Kikita, o Madame de Villepoint. Sé que tú sabes. También que, sobre la cuerda de funámbulo que recorres en tu profesión, el equilibrio es lo perfecto. Pero también confío en que desequilibrarás lo que puedas cuando puedas.
Cuánto tiempo sin darnos un abrazo.

ND, te dejo para luego. No te escapas.
Un abrazo

Elvira dijo...

"Todas las cosas están ligadas."

Es muy cierto, lo haya escrito quien lo haya escrito. Y no sólo no hay que desperdiciar, hay que cuidar. Cuidar es una palabra que me gusta mucho, da igual si se refiere a las personas o a la naturaleza.

Un abrazo, NáN

Isabel dijo...

Si es que no hemos aprendido nada, como mucho a clasificar la basura y me hace gracia cómo muchas personas exhiben orgullosas sus cubos separadores de residuos y se sienten más ecologistas que nadie. Deberíamos se capaces de ver más allá, pero sobre todo de sentir más alla, porque lo que no se siente no duele y, por tanto, no le damos la más mínima importancia.
Hace tiempo vi un docu que mostraba cómo sería si se apagara la tierra. Sólo algunos animales y ella, la tierra, sobreviviría, nosotros: los primeros en desaparecer.

NáN dijo...

Algunas respuestas, ND, desde las perspectivas antagónicas que tenemos de la vida, La principal: tú has aceptado que el hombre es un lobo para el hombre y luego saltas y caes, in media res con que el hombre (el lobo) debe ser libre. Yo acepto la primera parte y defiendo la libertad del lobo para todo, menos para morder a los hombres.

Dices que “el ahorro energético... son actitudes necesarias, pero han de ser voluntarias y libremente elegidas”. Y yo te digo que lo que es necesario es obligatorio. No es una “actitud” personal, sino una obligación colectiva. (A propósito, pensaba que el segundo texto de esta serie iba a dedicarlo a cómo los que se oponen a lo colectivo “cambian” algunas palabras de modo que imposibilitan el análisis de las cosas, al situarse en “otro” espacio: no hablan de “pobreza”, sino de “pobres”, “necesidad” por “actitudes necesarias”).

Hablas de los precios de la energía “que están relacionados con lo que cuesta producirlo u obtenerlo”. Hombreeee, que el sistema financiero funcione así no significa que el mundo sea así. Los precios están racionalizados para con grupos de poder económico-políticos, que han recibido una larga cadena de favores políticos para instalarse. Y llenos de trampas: la más conocida, la subasta de precios entre los mismos proveedores (creada por un economista socialista, lo sé) para que al final de la jornada de subasta, se acepten los precios más caros, que por ser los últimos son los que el Gobierno acepta para el siguiente período, tan caros que, como la gente no los puede pagar, pasan al aumento de la deuda de todos los españoles para con las eléctricas. Ya se cobrarán algún día esa deuda en la forma que acostumbran (como garantía de más “favores”).

Además, las eléctricas solo pagan (referenciando lo que pagan en los costes de modo que queden beneficios) ciertos costes clásicos. Unos gobiernos fuertes deberían exigirles otros. Y si no son capaces de pagarlos y tener además los beneficios, el Estado debería hacerse cargo de ello y con la parte de los beneficios compensar esos costes que caen, siempre sobre las cabezas de otros (muchas veces, pero lo olvidan ellos mismos sobre la propia cabeza de los que defienden esa situación).

Por longitud paso a Respuesta 2.

NáN dijo...

Respuesta 2

Por ejemplo, la hidráulica se apropia para su implementación de ingentes reservas naturales, que transforma, sin tener que pagar la contrapartida de que antes y después del salto ha de pagar el coste de la restauración más amplia posible del entorno natural que ha trasformado.

La hullera, llena de carbono el aire de todos, con consecuencias graves para la salud en las áreas próximas y menos graves, por la dispersión de partículas, en las lejanas. Al final, contribuyendo seriamente a los gases de efecto invernadero que afectan a todos, capitalistas beneficiados y víctimas de esa “alegre” por no decir “criminal” fijación de precios.

La nuclear, aparentemente la más benéfica, no tienen en cuenta los riesgos de acabar con áreas extensas y con parte de la población que las rodea. Es difícil, pero ya ha pasado (hasta el punto de asustar a los Gobiernos, que pusieron límites, aunque ya se van olvidando) y puede volver a pasar: cuantas más haya, más riesgo. Por no hablar de la parte más costosa: la preservación de los elementos contaminados, tan cara que en muchos casos la mafia italiana se encarga de llenar barcos y tirar los barriles al mar (y el mar está vivo, te recuerdo, y se mueve y rompe).

Y en los casos trágicos, enfermedades, transformación de entornos milenarios que cumplían una función. ¿Quién se hace cargo de los daños? El Estado, o sea, todos los que pagamos impuestos. En una parte muy pequeña, quedando abandonadas las víctimas. La parte de la empresa que se beneficiaba de la transacción, nimia: tras los años de pleiteo con los mejores abogados y la más alta corrupción, con la tragedia del Exxon Valdés; en el caso de la BP.

Así me gustaría a mí tener o controlar empresas, pagando solo la parte más pequeña de los costes reales.

NáN dijo...

Respuesta 3

Claro que me dirás: “Si se ocupa el Estado se rompe el reglamento sagrado”. Claro, el que los capitalistas han creado como el único que puede existir, lo que es rotundamente falso. Y añadirás: “la eficiencia del Estado será menor y habrá menos energía: no nos lo podemos permitir”. Y yo te diré, primero, que creí en la eficiencia de la empresa privada hasta que trabajé en ella. Y segundo, que es el Capitalismo el que crea esa ingente necesidad de energía barata. Convierte el mundo en un escaparate. Pero a mí no me parece necesario.

No creo que sea necesario, por ejemplo, que desde un avión hasta los pueblos más pequeños relucen. Ni usar la energía, tan costosa para todos, para fabricar lo redundante.

En todo caso, si las empresas no son lo bastante eficientes para que sus precios incluyan todos los costes, la regla capitalista exige su cierre, en lugar de crear más enfermos y que el Estado los cure en sus hospitales, para que las dirijan quienes sí pueden calibrar las necesidades y hacerse cargo de esos costes. Es economía capitalista pura, sin los bonitos disfraces carnavalescos con los que tapan sus vergüenzas.

Esto es muy largo. China, que recibe a los empresarios extranjeros y les da tierras, infraestructuras y trabajadores, sin que tengan que preocuparse de nada más. ¿Te parece un Estado Comunista? A mí me parece el ideal del Estado Neoliberal. El Estado de Dictadura al que nos vamos a ir acercando todos (vía xenofobia), para que el mercado “libre” (de pagar lo que debe pagar) sea el Reich de los tres próximos milenios.

Un abrazçet.

NáN dijo...

ELVIRA, creo que somos la primera generación que por la extensión de los estudios y la cultura, y por la negrura de lo que vemos que nos cae encima, estamos dispuestos a "plantearnos la posibilidad", solo eso tan humilde, de buscar el modo de que "las cosas no estén ligadas" a las necesidades de Estados dictatoriales, como fueron los comunistas y serán los neofascistas, ni a las necesidades de funcionamiento de corporaciones para las que el ser humanos solo existe como consumidor.

Un abrazo grande


ISABEL: es curioso que los Medios hayan tranformado las reglas, dejando la última, que siendo imprescindible es la menos necesaria, pero tiene la enorme ventaja de que se puede convertir en procesos industriales y psicológicamente da la sensación de que se está colaborando lo suficiente.

Las tres normas, o las tres erres, son por orden de importancia:

REDUCIR

Reutilizar

Reciclar


Yo ya practico las tres. Es como una desobediencia civil al estilo Henry David Thoreau.

Sé que se me puede acusar de debilitar las empresas y crear más paro. Pero me niego a sostener este sistema tenidndo en casa 12 gatos chinos de la suerte u objetos igual de inútiles.

Otro gran abrazo.

kika... dijo...

ya sabes que yo, en cuanto puedo, sacudo un poquito el alambre... es mi obligación como ser humano... lo que me sorprende es que el sistema entra en contradicción con facilidad, pero me da la sensación de que a casi nadie le importa...

abrazo ya!

besos
K

NáN dijo...

pero ¡Ya! de ¡Ya!

El niño desgraciaíto dijo...

Empezaré remontándome a la Escuela de Salamanca y luego un poco a la Austriaca, perodóneseme la pedancia porque, además, seguramente lo diga mal, pero lo intentaré.

Tomás de Mercado define el precio justo como "Este precio justo es el que corre de contado públicamente y se usa esta semana y esta hora". Es decir, el que acuerdan comprador y vendedor y que es variable según las necesidades de uno y otro. Cierto es que matiza, y yo lo secundo, que en este precio no debe haber engaño. Así llegamos a otro punto de coincidencia y es que, al igual que el sistema bancario, el sistema eléctrico es un oligopolio en el que acuerdos internos entre las empresas fuerzan los precios. Eso no es libre mercado y estoy en contra de eso porque se utiliza una posición abusiva.

Friedrich Hayek en Camino de Servidumbre mantiene, y creo que demuestra, que la intervención del Estado en el control de precios lleva invariablemente al Estado Totalitario y a la ruina. Su tesis general es que los precios son trozos de información dispersos que son imposibles de controlar. Hayek identifica socialismo con totalitarismo y pone como ejemplos que han seguido este 'camino de servidumbre' a la Alemania nazi y a la Unión Soviética.

Como siempre, partimos de un análisis de los problemas bastante similar, aunque discrepamos de los fines para cambiarlo.

Comparto tu idea de que hay grupos de empresas muy poderosas que pactan precios e impiden el libre mercado. Tú piensas que la solución es el Estado, yo pienso que es el libre mercado con multitud de ofertantes y de demandantes.

El niño desgraciaíto dijo...

Seguimos...

Respecto a la eficiencia del Estado ya hay bastantes ejemplos de que más
Estado es menor libertad y eso sería otro debate (que podemos continuar, pero es por centrar el tema).

Respecto a que el liberalismo es dictadura... más bien viene siendo al contrario. Las dictaduras florecen cuando se erige un Estado todopoderoso que detenta todo el poder.

El beneficio es algo que a mí me parece consustancial al ser humano social. La función social de la empresa es algo que yo creía que estaba fuera de toda duda, pero parece que no.

En fin, seguiremos discrepando, seguro. O no, a lo mejor alguien termina convenciendo a alguien. Creo que tenemos una visión similar de los problemas del mundo, pero vemos como solucionarlos de distinta manera. A mí la mía me convence, lo mismo que a usted la suya que no niego que pueda ser la más acertada, pero de momento sigo en mi bando.

NáN dijo...

ND, para centrar no los conceptos (¡qué horror!), sino el debate, te diré que, como opinó ya en tu sitio Jesús, hemos sufrido dos monstruos, Estado Comunista y Estado Fascista, y ahora tenemos otro igual de brutal y dañino, el Estado Neoliberal. No mareemos la perdiz creyendo que atacar al sistema neoliberal sea una forma de regresar a las dictaduras socialistas. Hablo y escribo de otra cosa que tiene que nacer, para terminar con este monstruo actual.

El sistema liberal o capitalista se ha basado en una democracia formal, que he de reconocer, habiendo vivido una dictadura, que no está mal. Pero de ahí no pasa. Y lo mismo que el sistema capitalista, donde el comunismo acechaba, no tuvo el menos empacho en promover y ayudar a los nazis y fascistas (nada hubieran podido hacer sin el dinero de las grandes empresas), creo que no tendrá ahora el menor empacho en aceptar nuevas dictaduras cuando les convenga (a pesar de la experiencia histórica de que luego las dictaduras les quitan el poder).

Te pongo como ejemplo Italia, donde se pierden a marchas forzadas las libertades. Por ejemplo, la Ley Mordaza. Por su conveniencia y sus apoyos (la mafia entre ellos), los de Berlusconi han sacado una ley por la que la corrupción con dinero público solo está penada con dos años. Pero se prohíbe informar de la corrupción y sus implicados hasta que haya sentencia (largo lo fían). Y todo periodista o medio que informe de ello será condenado a 4 años.

¿Te parece una locura? A mí me parece una pavimentación del camino a la Dictadura.

Y en cuanto a los precios, creo que te mostré que hay precios que no se pagan y se cargan a la colectividad, que es el Estado. Por ejemplo, los dos desastres petrolíferos que te mencioné, a lo que podemos añadir el caso Aznalcoyar (no recuerdo si se escribe así). Más la contaminación de tierra, aire y aguas, que todos pagamos.

¿Sobre qué Estado quiero apostar? Desde luego, no sobre los que existen ahora y mucho menos por los comunistas totalitarios. Apuesto por un futuro que tenemos que inventar. Y en ese futuro, el poder de las grandes corporaciones, que drenan para ellos los beneficios y consideran al hombre como un recurso más de la economía, como una máquina que se instala y se desinstala para comprar otra, el Estado Neoliberal sobra.

Como soy de los que distinguen entre pobres y pobreza, también distingo entre neoliberalismo y personas que tienen esas ideas. El primero es mi enemigo, las segundas no.

Además, no pretendo convencer a nadie, sino dar razonamientos para que quien quiera lo pueda los pueda usar. Para contrastarlos.

El niño desgraciaíto dijo...

Sigo diciendo que tenemos una manera de ver las cosas bastante similar. Por supuesto que estoy en contra de lo que hace Berlusconi en Italia. Me parece de una desfachatez indigna.

Respecto a lo de lo del comunismo y el fascismo, sólo indico que un gobierno que se arroga cada vez más competencias y atribuciones es algo frente a lo que hay que estar alerta (no volveré a nombrar la bestia omnímoda), porque esas cesiones de libertad luego son casi imposibles de recuperar. Las menciones al comunismo, nazismo y fascismo son una referencia explícita a lo que pasa cuando se pierden las libertadas.

Que no vivimos en el mejor de los sistemas, lo sé. Que hay que establecer unas reglas justas en el mercado, lo sé. Que hay que ser conscientes de preservar nuestro mundo, lo soy. Yo lo veo deshaciendo los oligopolios y monopolios y dejando que el libre mercado y las oportunidades que están ahí se aprovechen por quién tenga el espíritu emprendedor para llevarlas a cabo. Vuelvo a decir que casos como los de las tragedias ecológicas que mencionas deberían pagarlo quien lo produce. Ahora bien, al final lo pagamos todos o por subida del recibo de la luz, del precio del combustible o por impuestos. Esa imagen de que pague el consejo de administración me parece loable, pero difícil de conseguir, al igual que pedir responsabilidades a los miembros del gobierno, no a este que tenemos ahora, (o a los políticos en general) por sus actos delictivos.

NáN dijo...

Pues entonces, parece que estamos más cerca de lo que se podría pensar por el nombre que te das, porque todo eso de lo que abominas es la médula espinal de ese sistema. No en la misma perspectiva, claro. Porque no creo que dándose esas condiciones que dices, que porque creo consustanciales al sisteme me parece que no se producirán.

Anónimo dijo...

Lo de ahogados por nuestra mierda es to-tal-cual.

Luna dijo...

De ese tipo de cosas, hay algo que me hace mucha gracia.
Siempre son los demás, los que hacen mal las cosas. Nosotros nos consideramos angelitos que no hacemos nada para perjudicar a la naturaleza.

¿Cuantos materiales tóxicos lleva un ordenador o un teléfono móvil, por ejemplo?

¿Cuantas horas al día los utilizamos?
¿Nos damos cuenta de ello?

NáN dijo...

Me gusta el to-tal-cual, MAGAPOLA

Se parece al Pentotal paqué, de oliveiro Girondo.

LUNA, no se trata de "volver a las cuevas". Todo lo contrario, se trata de evitar que la cosa siga así y volvamos a las cuevas por narices.

Abrazo a las dos.

Noite de luNa dijo...

No estaría mal volver a las cuevas y empezar de nuevo, haciéndolo mejor.

Besos

NáN dijo...

¡Por encima de mi cadáver, AQUÍ! A mí me llevan a las cuevas con los pies por delante. ¿Con humedad y sin blogs?

Aunque pensándolo bien, no me extrañaría que lo consiguieran (pasar por encima de mi cadáver).

Noite de luNa dijo...

¿ Ves? ya tengo otro motivo para criticarte.

Besos

VERONICA LEONETTI dijo...

Vaya debate, Nano, que has creado. Yo me identifico con el comentario de Isabel.
No hemos aprendido nada. Y lo que nos queda!

NáN dijo...

Pero LUNA, nada mejor que desayunarse todos los días varias críticas. Me harás un gran favor.

VERÓNICA, a mí me ha llegado el momento de esforzarme por aprender. Como bailamos con Elvis, it's now or never.