domingo, 25 de enero de 2009
Cada hueco es una metáfora del vacío total.
Pasé ayer por donde estaba el Kwai y vi que era una tienda de moda. Constante murió hace un año y se cerró, porque el Kwai era él. 3 o 4 bebidas alcohólicas, sobre todo Dyc, hielo y una cocacola a compartir para hacerte el cubata. A mitad de precio que en otros lugares. Le gustaban los jóvenes que eran “de esa otra manera” y los adultos que saben beber y hablar tranquilos. No le gustaban los pijos y cuando al lado abrieron un bar para ellos, el Speak Easy, y algunos se le colaban para codearse con la plebe, según su humor les decía “¿Pero no veis que está lleno”? o “Os pongo una y para el Pikísi”.
El “Berberecho” nunca supe donde estaba. El “Palentino” sí; sigue estando cerca de mi casa. Pero no el Kwai. Ni tantos sitios y tantas personas. Lo raro de la vida. Lo que más gusta. Lo que va desapareciendo y deja un hueco que duele. Cada hueco es una metáfora del vacío total.
domingo, 18 de enero de 2009
En las fotos de Gervasio Sánchez, todos salimos mal

Porque, de alguna manera, terminamos pensando que algo, sin exagerar, un pequeño algo, hicimos mal. No obtuvo muchos aplausos por ese discurso, ni se dio mucho a conocer en los medios (es lo que pasa cuando metes a todos en la misma bolsa, que no hay una parte dispuesta a beneficiarse contra el otro).
Pero conviene que se lea. La foto es aquella por la que le concedieron el premio. Hay toda una vida a rastrear en Internet.
Discurso pronunciado por Gervasio Sánchez (periodista y fotógrafo) durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo.
En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varias ministras y ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.
Estimados miembros del jurado, señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. ….
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.
No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.
Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.
domingo, 11 de enero de 2009
una tarde de descanso
y te daré una vida entera
con sus cortinas para ocultarte
y sus esquinas
que no se olviden las esquinas
para perderte cuando quieras
y reaparecer gozosamente,
si es el caso,
cuando menos me desesperes.
Déjame lamerte entera
con la lengua misma que maldijo conocerte
concédeme un suspiro largo
y un sueño corto
que parezca que me has muerto.
Te susurraré a cambio
dulcemente al oído un mundo a tu medida
desde tan cerca que dejes de verme
que me olvides
que pienses que fue un sueño
que me confundas con tu conciencia
y ya no sepas que estoy.
Siempre a tu lado.
domingo, 4 de enero de 2009
Estaba previsto
Ese hecho sería contestado con una concentración a las 20 horas del día siguiente en la Puerta del Sol. O sea, hoy domingo 4 de enero. Acudid si os parece y pasad la información todo lo que podáis.
Los que no estáis en Madrid, seguro que se ha organizado en algún sitio, o lo podéis organizar.
[actualización]
1: Hemos sido en Sol más que nunca.
2: El prestigioso intelectual y escritor de la izquierda israelí, ABRAHAM B. YEHOSHÚA, después de una débil defensa del ataque aéreo, basada en que como los palestinos tienen más capacidad de sufrimiento no valen los ataques moderados (si has llevado a un perro a la extenuación por hambre y le has llenado de heridas, ¿justifica que ante cualquier cosa le tengas que dar con una maza de hierro en el lomo?), da en El País un inteligente respuesta, no política ante su pueblo, sino ante su saber y conciencia:
P. ¿Qué quedará después de la guerra en Gaza de las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos?
R. Desde luego no ayudará al proceso de paz. Israel tiene que desmantelar asentamientos y retirar partes del muro. Si los colonos no se quieren ir, entonces tendrán que quedarse como una minoría en los territorios palestinos, sujetos a la ley palestina. Los asentamientos son el mayor error que ha cometido Israel desde 1967. Por eso la comunidad internacional tiene que ser firme y amenazar a Israel con romper relaciones diplomáticas y comerciales si no se pone fin a los asentamientos. Tiene que haber una verdadera implicación de Obama y de la Unión Europea.
viernes, 2 de enero de 2009
Los que en este año no hemos muerto
y hay un año más y a ver qué pasa
podemos, por ejemplo, decir que ya está bien
de estar tan mal
con la autoridad del superviviente podemos
declarar muerto lo posmoderno
tan moderno en su día al convertir
a cada hombre en una isla
podemos también querernos mucho entre nosotros
que nos va a hacer falta cuando todo
nos vaya faltando poco a poco
y hasta mucho a mucho
(yo os quiero ya, va por delante, de hace tiempo)
podemos, sobre todo, adelgazar
al poder, el verdadero, el que no cambia
con el cambio de gobierno,
arañarle gramo a gramo su sustancia
lentos y constantes como las hormigas rojas.
Nada es demasiado poco en esta lucha
de insectos
(conviene sobre todo no olvidarlo:
que lo de esto no sirve para nada
nos llega pensado y masticado
para que sirvamos solo para ellos)
podemos ser molestos, impertinentes,
sosegados y exasperantes en abrir
agujeros en el manto de silencio decretado
por los titulares de la propiedad.
Nos han quitado tanto
que nos queda el tiempo.
domingo, 28 de diciembre de 2008
¿A quién quieres más, a papá o a mamá? (Suponiendo que seas palestino o simplemente una buena persona del mundo)
Txell Sales - Reyes - Isabel - ese - Mega – Isra – Dr. Gizmo - BB – María a rayas – Bárbara – Flavia Company - Magapola – El aviador capotado]
Puedo hacer esta entrada gracias a la información que el 16 de diciembre de 2008 publicó Juan Miguel Muñoz en el diario El País. Le voy a fusilar su fundamentado artículo directamente.
Sionistas malotes
“Las encuestas van viento en popa. El país, Israel -uno de los pocos que acogieron con recelo la victoria de Barack Obama en EE UU-, está escorado a la derecha. Sus principales rivales se hunden o carecen de liderazgo. Todo parece estar a punto de caramelo para que el partido conservador Likud arrase en las elecciones legislativas del 10 de febrero. Pero a la fuerza que ha gobernado durante 20 de los últimos 31 años le ha salido un quiste: las primarias del Likud han arrojado unos resultados inesperados para su presidente, Benjamin Netanyahu, en las que varios candidatos se alinean con posiciones que lindan con el fascismo”.
¿Y quiénes son esos candidatos que han subido como el petróleo en nuestro moderado Likud? Por ejemplo, “Moshe Feiglin, un dirigente al que muchos califican sin tapujos de "fascista". Hace más de una década, en entrevistas en los medios hebreos, se declaró admirador de Hitler. A su juicio, el líder nazi era un "genio militar incomparable" que "dotó a Alemania de orden público y de un régimen ejemplar con un sistema judicial apropiado". Añadía Feiglin que el sionismo es "racista" y que los palestinos son "inferiores" porque fracasaron a la hora de lograr su Estado a lo largo de la historia”.
¿Y está solo este sionista admirador de Hitler que puede pesar mucho en el futuro gobierno israelí? No señor, “Entre sus partidarios se encuentra Ehud Yatom, un ex agente de las fuerzas de seguridad que aplastó con piedras las cabezas de dos terroristas palestinos que habían sido detenidos. Se declaró orgulloso de ello tras recibir el perdón presidencial”.
Sionistas buen rollo
Entre ellos la candidata de Kadima, Tzipi Livni, esa chica tan guapa de limpia mirada a la que sin dudar, si alegara necesidad, le prestarías las llaves de tu coche en la barra de un bar. Aquí no hay hitlerianos ni aplastadores de cabezas con piedras. Simplemente han mantenido el incumplimiento del mandato de la ONU de 1967 de devolverles a los palestinos las tierras robadas con una guerra (con Sadam Hussein había mucha prisa ante ese intolerable comportamiento; con el estado sionista, parece que la cosa de hacer cumplir los mandatos de la ONU va algo más lenta). Han mantenido el derribo de casas, el robo de tierras, la humillación constante en la vida diaria; han convertido Gaza en una tierra en la que es imposible trabajar, han llevado el hambre grave al 40% de la población infantil (imagino que en los mayores la cosa sea peor); han matado a más niños que víctimas sionistas de todas las edades en todos estos años.
¿Y por qué? Porque como era de esperar en esas condiciones, la población palestina vive del odio extremo y ha votado a Hamás, de-mo-crá-ti-ca-men-te. No olvidemos que Netanyahu mantuvo a Arafat, presidente electo y laico, encerrado durante años en su residencia presidencial, sin que se le pudiera acusar de nada de lo que se acusa a Hamás para justificar lo injustificable. ¿Cómo puede un pueblo soportar tanto? Y ahora envían cohetes contra “su” propio territorio, contra el territorio que les han robado y ocupado, con una mínima eficacia: un herido leve por 2.000 cohetes. Y claro, los ocupadores están intranquilos en el territorio que han robado.
Me dejo páginas y páginas por escribir. Los buenos acaban de asesinar, de momento, a 300 personas, la mayoría civiles. Y la cuenta de heridos se eleva a 900 (en un país hundido y sin recursos, no me gustaría ser uno de esos heridos).
Así que si eres palestino o una persona de buen corazón, aunque los integristas de Hamás te molesten tanto como los integristas sionistas del Gran Israel, la pregunta es: ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?
viernes, 26 de diciembre de 2008
Magia
¡Alehop!
Un corazón estremecido en tu presencia
¡Alehop!
Soy un mago, un gitano malabar
hago acrobacias con tus sentimientos
para que caigas siempre en mi mirada.
Solo mirarnos, una caricia insinuada,
es un aplauso estruendoso en las entrañas.
que cambia un así fue por no fue nada.
¡Alehop!
Maga inexperta, quieres
cambiar de mí la razón
torpe, el desatino, el mortal salto
a tu centro, peligroso.
¡Alehop!
Me quieres director del circo
hábil contable, serio y grave.
Un corazón por aquí
Un corazón por allá
¡Alehop!
No hay nada, ya me he ido.
viernes, 19 de diciembre de 2008
Historia robada
Aunque he leído bastante sobre el tema en Internet, los datos están sacados prácticamente del blog Európolis de Juan Antonio Quiñonero, http://jpquino.wordpress.com/., porque el orden en que los contaba facilitaba su transmisión.
El relato está dedicado a Cristina Álvarez, una compañera de trabajo y amiga. Hace dos veranos habíamos ido juntos a ver un ballet basado en la historia de las 13 rosas. Al volver al centro en un taxi, me contó la historia de su abuelo Ángel Álvarez. Cuando al hijo, y padre de Cristina, le faltaban dos meses por nacer, los fascistas tomaron el pueblo. Seis camaradas estaban ocultos en una casa y alguien tenía que salir de allí inmediatamente y ser visto: ese Ángel, y otro del mismo nombre del que no recuerdo el apellido, lo intentaron; pero una vecina vio por dónde se fueron y los denunció demasiado pronto. Los acorralaron en un valle cercano. Ángel Álvarez, de 22 años como el otro, solamente pensó que la muerte le llegaba y no quería dar a conocer los datos que llevaran al apresamiento de sus camaradas. Quitó la anilla de una granada y murió en el acto. No se suicidó: adelantó su muerte unas horas (que iban a ser horribles) y salvó a sus compañeros. El otro aguantó las torturas y allí mismo le mataron. Abrieron una fosa y los enterraron. En los bosques y montes siempre hay alguien que lo ve todo y lo contó en murmullos a quien tenía que contarlo, dejando que el silencio cubriera oficialmente el resto. Con el tiempo, el pueblo que supuestamente no sabía nada se refería a ese valle como el Valle de los Ángeles. Le dije a Cristina que si no se hablaba de ello, dentro de 50 años los curas dirían que se llamaba así porque unos ángeles se habían aparecido a unos pastores para pedirles que rezaran el rosario. Le prometí que haría un poema y que un 30 de noviembre, fecha del suceso, iría a ese valle, con un megáfono, a leerlo. Aún no he cumplido la promesa, pero esto me vale para un aplazamiento.
Este es el ejercicio del taller:
A Cristina Álvarez
(1)
Desde el sueño de la siesta, denso, histórico, raro y pesado, caí directamente en una mesa de La Buena sintiéndome superficial, atemporal, común y pesado. Solo en el bar salvo por Marisa, que hacía cuentas y anotaciones en la barra, bebía a sorbitos de mi vaso y deseaba no tener cuentas pendientes. Pero no podía, porque la pena tizna cuando estalla, que escribió Hernández.
Por el ventanal vi pasar, como un reflejo veloz, a una chica rubia que llevaba en el pelo una estrella roja de cinco puntas. Entró en el bar y me fijé en que no llevaba la estrella, pero sí una sonrisa de esas de "estás perdonado", que tanto tranquilizan. Pidió una cerveza y se sentó en mi mesa.
—¿Cómo estás? —me preguntó, porque ella no se da por vencida ni viendo lo evidente.
—Mal.
—¿Por qué?
—Por tu culpa, porque antesdeayer me hablaste del capitán Dronne* y he tenido una pesadilla sobre la Guerra Civil.
—¡Ah, el de la Nueve!
—La Nueve de la Segunda División Blindada, sí.
—Con Leclerc.
—Eso es —le dije, pensando no entiende, esta chica no entiende la derrota. Sonríe y se lanza.
—Entrando a liberar París contra las órdenes de los americanos.
—Eso es. El bueno del capitán Dronne al frente de una columna motorizada de españoles. Que se llamaba La Nueve porque las órdenes se daban y recibían en español.
—Broncos y valientes.
—Y heridos por dentro y por fuera, lanzados muchas veces fuera de la Historia.
—Pero volvían siempre al centro, ¿eh? —dijo Aroa antes de sonreír, como si el futuro estuviera siempre por delante, en lugar de haberse quedado oculto en las buhardillas sin calefacción. Me dieron ganas de no volver a abrir la boca en toda la tarde, hasta que pasara David a recogerla y pudiéramos lloriquear los dos.
(2)
Dos días antes me había enseñado una bolsita con recortes de periódico y me había dicho que cogiera uno, como si fuera una rifa. Que era un experimento colectivo. Tramposo, cogí al tacto el más pequeño y leí lo que ponía: "Al dormirse en el París recién liberado, el capitán Dronne oyó cantar ¡Ay Carmela!". De haber sido una galleta de la fortuna, me habría costado bastante interpretarlo. Por suerte, lo consideré una tontería, me lo guardé en un bolsillo y dejé que ella me contara una teoría de un trabajo en equipo a la que no presté atención, dedicado como estaba a comerme todas las patatas con alioli que nos habían puesto para los dos. Cuando llegó David, pedimos más cervezas y hablamos del partido del sábado, de la Navidad/Novidad, de las posibilidades de una poesía matemática, ya que según él hay una matemática poética, de si esas patatas con alioli eran las mejores del barrio... Después empezó a hablar de la ciencia ficción y le dejamos hablando solo mientras Aroa y yo comíamos las cortezas que nos pusieron con la cuarta ronda de cervezas. Más tarde, se miraron haciendo ojitos y me marché, inventándome por la calle una historia negra en la que el capitán Dronne, perteneciente a unos servicios secretos anticomunistas zarpó hacia Latinoamérica el 22 de julio de 1936 en el barco Magallanes, requisado por los golpistas en La Coruña, con militares del SIM y empresarios afines que tenían la misión de conseguir armas. Allí salvó la vida al teniente Farias, que despertó de la siesta en cubierta gritando que a la bandera le faltaba el morado. Tal como sucedieron las cosas, que me tenía que inventar, el teniente Farias no se lo perdonó nunca: “No dejar que un hombre muera cuando corresponde es una ofensa”, cuentan que dijo antes de pasarse a los republicanos. En realidad, fue la vida entre el 36 y el 44 la que hubiera preferido no haber vivido. Así que el capitán Dronne presintió que con aquellos españoles que tomaban París venía uno con una pistola cargada contra él. Sintió que, a diferencia de lo que creyó entones el teniente Farias, su hora no había llegado.. Cargó su pistola y se durmió sonriendo, disfrutando de la persecución final que iba a producirse en los días siguientes en París, totalmente al margen de los sucesos bélicos.
Hasta ahí llegué en mi paseo de regreso a casa, absurdamente circunvalatorio. Internet acabó con la historia, porque el capitán Dronne era un personaje histórico muy conocido: el que entró en París al mando de la compañía operativa especial llamada La Nueve en honor de los que la componían, todos españoles. Por orden de Leclerc, desobedecieron a Eisenhower, quien temía la resistencia de los nazis. El primer blindado aliado que llegó a París fue el “Guadalajara”, pilotado íntegramente por libertarios extremeños. Tras él, “Brunete”, “Ebro”, “Santander”, “Belchite”, “Jarama”, “Teruel”, “Guernica”, “Madrid”, “España cañí”, “Don Quijote”. Solo un “Sherman” con tripulación francesa participó en el avance final. Llegaron hasta la alcaldía de París, el corazón histórico de todas las insurrecciones populares de la capital. Anunciaron que París sería liberado totalmente al día siguiente
A su llegada oficial a París, Leclerc y De Gaulle rindieron un homenaje marcial a los españoles de la Nueve, concediéndoles el honor excepcional de desfilar, los primeros, al frente de sus blindados, enarbolando las banderas republicanas, desde el Arco del Triunfo hasta la plaza de la Concordia, a lo largo del legendario trayecto de los Campos Elíseos.
(3)
Después… Siempre hay un después peor cuando se viene de lo malo, siguieron hacia Estrasburgo, sobreviviendo apenas veinte de la compañía de 148 españoles que había desembarcado en Normandía. Los supervivientes rechazaron los honores y seguir en el ejército. Pero ya solamente les apoyaban y alababan Leclerc y el capitán Dronne. De Gaulle y los suyos cambiaron la historia y los nombres de los blindados y tripulaciones que tomaron París, sin que quedara resto que identificara a los hombres de la nueve. El grupo había estado formado por anarcosindicalistas de la CNT, anarquistas de la FAI, trostkistas del POUM, catalanistas independientes, socialistas de la UGT, antiguos miembros de la Columna Durruti. No podían ir a España, a la Rusia estalinista, ni quedarse en la Europa controlada por los estadounidenses. Borrados de la Historia quedaron Manuel Huet, Alfredo Piñeiro, Paco Izquierdo, Joaquín Blesa, Liberto Ros y Mariño, los catalanes Bullosa, Clarasó y Elías, el valenciano Dominguez, el canario Campos, el melillense Barón Carreño, los madrileño Buitragos y Federico Moreno, el zaragozano Martín Bernal, el andaluz Monto, y “Bamba”, un antiguo alumno del instituto-escuela de la Institución Libre de Enseñanza.
La historia del relato se había hecho verdaderamente negra como el olvido intencionado, el que borra los caminos que conectan con. Recordar, en lugar de imaginar, es algo que tiene marcado su tiempo, si llega la suerte que saca del olvido.
(4)
—¿Me decías que habías tenido una pesadilla? —me preguntó trayendo a la mesa otra cerveza y un whisky para mí.
—La pesadilla estaba ahí abajo, solamente la he recordado. ¿Y tu experimento?
—Creo que funciona, je, jé. A ver dónde nos lleva.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Domingos de Librélula (Isabel Zarazúa) en Madrid
Pues mirad vosotros que Isabel, o sea Librélula, todos los domingos hasta Reyes, o sea los días 7, 14, 21, 28 DE DICIEMBRE Y 4 DE ENERO, estará de de 11 a 17 horas, con más gente que hace cosas chulas, en el ANTICAFÉC/UNION 2 METRO: OPERA
Para enteraros de lo que hace, bastaría que fuerais AQUÍ Puedes combinar a tu gusto el color de la tela y del papel pintado a mano y mandar un e-mail con tu selección a pindalian@gmail.com.
El precio de la agenda sin gastos de envío es de 15€.
Si quieres consultar el diseño gráfico de la agenda pídelo por e-mail y te lo enviamos en pdf.
Las características de la agenda son:
INTERIOR
Formato 12 x 15 cm
Agenda bilingüe castellano – portugués
Calendario anual 2009 -2008-2010
Cronogramas mensuales
Mapa de días festivos
Calendario lunar del año
Páginas en blanco para notas
Agenda telefónica
Espacio para guardar tarjetas
EXTERIOR
Encuadernación manual en tela con la posibilidad de escoger entre 15 colores
Interior de la encuadernación con guardas en papel pintado a mano
lunes, 8 de diciembre de 2008
Lara Moreno da un paso de giganta

Coger un tren a las 7:40 en Atocha es algo que por fuerza haces destemplado, dispuesto a cometer errores. Empezar el libro de Lara con furia y haber leído más de la mitad a las dos horas era un error. Un estilo así no se lo merece (me imaginé a Lara cantándome un tema de Kiko Veneno pero cambiando una palabra: “Tú me estás leyendo a mí / m’estás leyendo a mí,/ un 20% menos / no me lo niegues”). Así que me fui a la cafetería y pedí uno de esos bocadillos que te lo ponen calientes y cortados por la mitad, y piensas “esto no me lo como ni loco”, pero pides una botellita de Rioja y vaya si te lo comes. Ya templado y dueño de lo que hacía, recordé a Lara en la Cueva leyendo sus relatos, despaciosamente, a medias masticando a medias suspirando las palabras, frase a frase.
Dediqué el resto de viaje de ida y el de vuelta a leerlo como ella lo lee, desatándose entonces la emoción de la buena literatura. En beneficio de los que pasan por tu blog pero no te han oído leer, Lara, ¿no sería posible que pusieras un vídeo en el que te oigan leer tus relatos como lo haces? Uno chiquitín, como Primer día sin reloj.
Lara Moreno no lo es (idiota)
Hay una voz. Entera y verdadera. Las influencias se combinaron como en una de las grandes partidas de ajedrez, añadió lo sacado de sí misma, metió su vida entera (que es como decir la vida de todos los que de alguna manera la rozan) y salió un estilo propio y un tema necesario. Y esa voz no tiene parecido: es una estructura nueva. Puede gustar o no (eso es otra cosa). Pero ahí está, haciendo creíble lo inverosímil. Después notas que lo inverosímil son gente de carne y hueso que corren muchos riesgos con su vida fuera del círculo. Gentes que suelen acabar el día muy de noche, pero también cruzan, indecisos, la luz del día. Gente de verdad. Una generación real (una parte pequeña de esa generación que los engloba a todos, los que nos cuenta Lara y los que no, por la edad). Y están ahí, contados magníficamente por Lara. No es un ejercicio de estilo inútil. Es un esfuerzo para que gente tan ajena, como yo, que apenas puedo acercarme a ellos, diga ¡eso es, así son, entiendo!
Dice Pablo Gutiérrez en una buena contracubierta: «Los personajes de Cuatro veces fuego tienen la firme idea de ordenar sus vidas, y la vida tiene la firme idea de impedirlo». Muy bien dicho, Pablo, porque es así. Eso me permite dar un salto a las gentes que me rodearon a mí, con la única diferencia de que entonces era eso más la lucha política, que ya no existe. Esa gente vive realmente, la conocí en mi tiempo y doy fe, aunque parezca que no existen, y Lara Moreno los ha succionado y nos lo devuelve con una escritura en la que los planos se entrelazan tan delicadamente que lo único que piden para que se produzca el milagro del placer y el conocimiento es que se lea despacio, frase a frase: porque habla de la vida que sucede (y duele) sin más descripción e historia que las absolutamente necesarias.
De entre los cuatros grupos de cinco relatos cada uno, confieso la emoción casi lacrimosa de ese relato de perseguidores que es Durante horas. O el aplastamiento que me produjo esa maravilla literaria que es Efectos secundarios. Pero no voy a decir nada más. Total, los vais a leer todos antes o después y cada uno encontrará los suyos.
(Yo) soy idiota
Vuelvo a la estación a las cinco y pico de la tarde, con media hora de tiempo, para regresar esa misma noche a Madrid. Vi en el andén frío grupos de tres asientos. Uno de ellos tenía dos llenos de caca de paloma, y el de la izquierda limpio. Me senté y saqué el libro. Siempre llevo las gafas un poco caídas (innecesariamente porque son progresivas). De pronto, una cagada de paloma se me metió entre el cristal y el ojo. Miré hacia arriba y con el ojo que me quedaba vi una viga llena de palomas. ¿Cómo no se me ocurrió que el asiento izquierdo estaba limpio porque era continuamente ocupado por gente hosca, como yo, que prefieren sentarse solos? Cuando salí de limpiarme, otro solitario había ocupado ya el asiento que nunca se manchaba, esperando, sin saberlo, su ración de caca.
Me acordé entonces de que dicen eso trae suerte. Inmediatamente decidí traspasársela al libro de Lara, porque de verdad la merece.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Huelga de Fuentetaja: ¡Hemos ganado!

¡Qué alegría que estas cosas puedan terminar bien!
lunes, 24 de noviembre de 2008
Criticar a los políticos no basta. Hay que estar donde hay que estar.

sábado, 15 de noviembre de 2008
otro texto del taller
Le tiemblan ligeramente las manos sobre el tapete de hule. Quizá porque el frío se le ha metido en el cuerpo en el pequeño paseo para echar las sobras del plato a las gallinas.
Este frío de las tardes, se dice, de todas las tardes.
Procura no pensar, se esfuerza, pero no le es posible. Siempre está juzgando, comentando, haciéndose mala compañía. Por las mañanas no tiene frío: con un jersey grueso cochambroso, todo lo es ya en él, se ocupa del pequeño huerto del que come, de limpiar el corral de las gallinas. Pasea hasta la casa más cercana un día de cada dos, para recoger el pan que le compran en el pueblo, hacer un encargo, recibir lo encargado. El huerto, tan pequeño, se ha vuelto inmenso en comparación con su estómago. Alimentaría a siete como él.
Este frío sale de mí, se dice, de lo que voy a mirar.
Friega el plato y el cazo en el que coció las patatas con verduras y legumbres. Pone a calentar agua en el cazo para hacerse un café de puchero, que irá tomando caliente, luego tibio, y volverá a recalentar todas las veces que haga falta hasta que se acabe. Deja sobre la mesa una botella de aguardiente y un vasito diminuto. Las cosas de fumar. Se sienta y mira el temblor de las manos, que ha aumentado sobre el tapete de hule gastado, cruzado por rayas verdes que están formadas por hilos de distinto tamaño y tono si las miras de cerca. Por eso no son iguales.
Nada es igual, piensa; y nada es igual que antes.
Ve sus manos llenas de manchas que antes no estaban; nota los huesos, que nunca pensó que pudieran notarse si no estabas enfermo; las ve todavía fuertes, por el trabajo en el huerto. Pero le tiemblan. Entonces, ¿por qué ese temblor?
Por mirar.
Aunque el cuerpo, negado, vaya creando nuevos crujidos, su buena vista ha mejorado desde que vive en el campo. Algo le hizo regresar a la casa cuando ya habían muerto sus padres. Romper con todo. Y allí, en el campo, se esfuerza, se esfuerza mucho, por reducir el mundo y el pensamiento a lo que ve. Que su narración del mundo trate solo de lo que está a su alcance. Si piensa estas gallinas ponen ya pocos huevos, eso es lo que piensa y nada más. Si mira un árbol, mira un árbol. Pero no funciona siempre. A veces la narración se vuelve transitiva y pide que le echen su objeto directo. Por las mañanas sí lo consigue, ocupado en tareas físicas. Después de comer tiene ya que sentarse, encender un cigarrillo, tomar el café caliente, ver el temblor de sus manos.
Putas manos.
Y les da su vasito de aguardiente, que es lo único que las calienta. A ellas y el cuerpo entero. Entonces, y solo entonces, levanta la cabeza y mira por la ventana el prado que en una ligera pendiente llega hasta el hayedo.
Cuando ve las hayas, todo el esfuerzo por el que se encerró aquí se rompe. El verde de la fuerza, el dorado rojizo, que es el más hermoso, el de la consumación, las ramas desnudas que dejan ver detrás el paisaje más feo del mundo, los restos de una zona industrial cerrada antes de la guerra. De un año para otro ve los desperfectos y los convierte en metáfora de sí mismo.
Eso no le importa, pero el verde y el dorado rojizo sí, porque son la belleza de la que huyó y el alma toma el control. Café a café, cigarrillo a cigarrillo, vasito a vasito, revelándole, tan tarde ya, que no se puede huir a ninguna parte.
¿Qué hago aquí mirándome allí?
martes, 4 de noviembre de 2008
Esos largos círculos de la vida que nos traen lo perdido
Siempre me gustaron las historias y la familia, todos mayores que yo, era una fuente continua de ellas. Creo que ya conté que cuando me acostaban en el dormitorio, que daba a la sala, me levantaba a veces tapado con una manta para sentarme junto a la puerta y escuchar las historias de verdad, las que se cuentan cuando no hay niños.
Claro que con esos métodos se une realidad y fantasía. De algunas de esas historias he llegado a dudar hasta yo mismo, creyendo que me las había inventado a partir de una ensoñación. Por ejemplo, la de aquel familiar lejano de mi padre, de la rama de Barcelona, que era cazador en África para vender los animales a los zoológicos europeos. Un día, en los años 50 todavía existían lazos de unión entre las dos ramas, vino a comer a casa, pero me quitaron de en medio. No es de extrañar. Pocos meses antes me habían llevado a un circo y al volver me estaba encaramando al balcón para hacer de acróbata sobre el borde. Ya casi estaba arriba cuando un grito (no recuerdo si de mi madre o de una vecina de enfrente) me asustó y caí, hacia el lado de dentro, haciéndome una fea fractura de la muñeca izquierda que me obligó una buena parte del verano a bañarme con escayola, el brazo en alto y cubierto por un plástico. Es normal que mi madre no quisiera que un niño tan “impresionable” estuviera toda una comida escuchando aventuras de caza de animales salvajes. Peligraban los gatos de los vecinos.
Pero he encontrado la prueba del lejano familiar africano. Y de la manera más curiosa. Mi hijo tiene un grupo de amigos excelentes. Cuando leyó la tesis doctoral, uno de ellos pidió día libre en Canarias, cogió el primer avión, oyó la presentación y se volvió. Otro, en cambio, no pudo porque vivía en África, a caballo entre dos países. Desde allí pidió a Madrid que le enviaran los 6 tomos de Memorias de un biólogo heterodoxo, de José A. Valverde, para regalárselos por el doctorado. Venía en el avión, hojeando el tomo dedicado a África cuando, ¡zas! Encontró esta foto. ¿No es grande que el libro que certificaba que ese cazador africano existía llegara en un avión desde África? Esos largos círculos de la vida que nos traen lo perdido.
Por lo demás, hay que tener en cuenta las fechas. Quizá ahora no nos parezca bien que se cacen animales para los zoológicos. Además, esa foto (hay otras, pero ya no de caza sino de cuidados) hace que J.M. me caiga bien: había provocado la muerte y, como dice el autor, se sintió “pesaroso” y ya no volvió a matar. Era buena gente.
martes, 28 de octubre de 2008
La siesta y sus tonterías
Después me volví hacia el frente y saqué otra, pero no me pareció que el mar estuviera tan bien situado como la silla.
Cogí entonces el cuadernito de la mesa y escribí esto, que no he querido corregir, dado que salió de ese momento de embotamiento mental.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Virus attack
Eso sí, leeré más.
Hasta pronto.
martes, 23 de septiembre de 2008
Lo que dice Vega de La Cuchara Chueca
El caso es que los demás socios, ahora que todo parece perdido, me han dejado jugar a lo que yo quería: cosas para picar, copas y cócteles: sobre todo los cócteles de los viernes y los sábados (solo abre de miércoles a sábado, de 8 de la tarde a 2). Para mí es una cuestión no económica: estar en un grupo que se deshace por no haber querido cambiar a tiempo me produce una frustración tremenda.
Algunos amigos ya lo sacaron en sus blogs como restaurante. Ahora, Vega, que es un trueno de amor a la vida y muy concienzuda con su blog, me dijo que iría y solo hablaría de él si estaba convencida.
Para leer lo que dice Vega, haz clic en
Esto es lo que dice Vega de La Cuchara.
Es el momento de que los amigos, si dudan de ir a un sitio o a otro, echen una mano. ¡Ah! Y el que vaya a tomar cócteles (en plural), que use el transporte público, que entran suavitos pero no lo son.
domingo, 21 de septiembre de 2008
Acepto, pues, por cariño, el premio

Pero este viene de Freia, que no tiene por qué conocer mis posts antiguos, de quien tengo además que aceptarlo todo, porque el hecho de saber que existe, con esa generosidad, es importante para mí todos los días, porque me está haciendo volver a escuchar música, porque tiene una cultura brutal que hace que muchas veces ni me atreva a comentarle. Dice que me lo da porque soy un individuo ‘comme i’l faut’. No puedo estar más en desacuerdo; la prueba es que mi psiquiatra (el que me provee de esas sustancias que el vago de mi cerebro se niega a producir), ha decidido deshacerse de mí: me sube las dosis y me dice que me busque un psicoanalista al que no le pueda engañar tan fácilmente como a él, llegando a su consulta con discursos aprendidos. La verdad es que tiene más razón que un santo.
Así que lo voy a aceptar, porque es una cuestión de cariño, que es mucho más importante que una cuestión de honor, y voy a aprovechar para, salvo en dos casos, dedicarlo a gente de mi carpeta oculta. Me hubiera gustado incluir tres más, pero prefiero egoístamente que sigan siendo “ocultos” y míos. Ellos sabrán perdonarme.
Se lo traspaso, pues:
A Isidro Saiz, un poeta ético de lejanas resonancias. Le leo todo, aunque no siempre le comente: la tristeza en la que se pierde es para mí una necesaria dosis homeopática.
A El colchón que volaba, por las viñetas de Ludo (una especie de Serge Gainsborough cuando lo ves aparecer) que debéis conocer, y por los textos de Lu, que hasta me dijo cómo se llamaba pero no le entendí y por esa coquetería de falso viejo no se lo volví a preguntar. Hace de barra de equilibrio entre su exquisita cultura y todos los Ludo routiers de los que se rodea.
A Dame una tregua, porque es Bárbara. Y no quiero decir más.
A Manolotel, poeta que se sabe y transmite todas las rsonancias clásicas de los versos y sabe lo que no está en los escritos (y sabe escribirlo).
A Momo, siempre cerca de mí, semioculta, solidaria, aportando una voluntad de vivir una vida mejor. La energía disparada.
Los personajes no son el autor

No suelo hablar de cine, porque voy muy poco, pero el viernes fui al estreno de esta película última de Woody Allen y quedé con ese cuerpo pasmado que te deja una obra maestra.
Desde entonces, ya he sostenido tres discusiones para defender que no es WA quien tiene una visión superficial de guiri sobre Barcelona: son las 2 personajes americanas. Y eso es realismo y forma parte de la creación de personajes. Así que no me anden con pasárselas de listos.
En segundo lugar, aunque hay momentos en que la gente se ríe (nos reímos) mucho, es una verdadera tragedia de las relaciones humanas: la más que dudosa posibilidad de que una relación amorosa real funcione en el tiempo. Y no voy a decir nada más al respecto.
En tercer lugar, es absolutamente necesario verla en versión original, porque el cambio del inglés al español de Bardem y Penélope es siempre muy significativo y no sé como se podrá entender en la versión doblada.
Así que ya sabéis, si queréis que se os encoja el corazón y al salir del cine sentir la necesidad de ir a tomar cócteles hasta volver a casa haciendo eses, merece la pena la pena ver esta película vertiginosa y con voz en off del maestro de la comedia que más debe a Shakespeare.
sábado, 6 de septiembre de 2008
Ascesis
He vivido los últimos tiempos en el infierno de la confusión. Bebía por no tocar una piel, la tocaba pensando un paisaje imposible, miraba dejando que se filtrara el rencor hacia mí mismo. Todo eran mediocres compensaciones a destiempo. Ahora me he sacado a mí mismo de ese infierno, por el camino más duro: el del dolor de no consentirme.
Estoy en la oscuridad, contemplando las telas de araña de los deseos, que han atraído para ellas toda la luz. Brillantes y perfectas, con las gotitas destellantes aquí y allá, las contemplo desde la oscuridad en la que me han dejado. Son como un agujero negro que atrae toda la luz y me deja en el lado oscuro. Tan bellas como arañas encendidas de un palacio, me tientan. Pero no las creo, hace muy poco formaban bolas grasientas de pelo de rata y volverían a serlo si cediera.
No como, apenas bebo lo suficiente para sobrevivir, no leo, no hablo, no oigo, no toco. Con las escasas fuerzas que me van quedando, acudo a estas páginas a añadir algunas palabras. Ayer, ¿o fue esta mañana?, me quedé apoyado en la pared del pasillo, tratando de sujetarme en algo para no ceder a los recuerdos, falsamente embellecidos por un technicolor de cromo. Notaba el temblor de las manos en el muro. Después, desperté en el suelo allí mismo, con los labios secos. He bebido dos dedos de agua, porque hago esto para seguir vivo. Cada célula de mi cuerpo tendrá que decidir por sí misma lo que hace, no voy a entrar en esa guerra. Hago esto para que cada deseo sea limpio y fuerte, totalmente diferenciado de los demás. Lo hago porque no podía vivir ya de otra manera, para que cada recuerdo no sea diferente cada vez que viene a mí. Son fuerzas muy grandes las de la confusión, pero sé que lo conseguiré si pierdo la esperanza.


