Aunque he leído bastante sobre el tema en Internet, los datos están sacados prácticamente del blog Európolis de Juan Antonio Quiñonero, http://jpquino.wordpress.com/., porque el orden en que los contaba facilitaba su transmisión.
El relato está dedicado a Cristina Álvarez, una compañera de trabajo y amiga. Hace dos veranos habíamos ido juntos a ver un ballet basado en la historia de las 13 rosas. Al volver al centro en un taxi, me contó la historia de su abuelo Ángel Álvarez. Cuando al hijo, y padre de Cristina, le faltaban dos meses por nacer, los fascistas tomaron el pueblo. Seis camaradas estaban ocultos en una casa y alguien tenía que salir de allí inmediatamente y ser visto: ese Ángel, y otro del mismo nombre del que no recuerdo el apellido, lo intentaron; pero una vecina vio por dónde se fueron y los denunció demasiado pronto. Los acorralaron en un valle cercano. Ángel Álvarez, de 22 años como el otro, solamente pensó que la muerte le llegaba y no quería dar a conocer los datos que llevaran al apresamiento de sus camaradas. Quitó la anilla de una granada y murió en el acto. No se suicidó: adelantó su muerte unas horas (que iban a ser horribles) y salvó a sus compañeros. El otro aguantó las torturas y allí mismo le mataron. Abrieron una fosa y los enterraron. En los bosques y montes siempre hay alguien que lo ve todo y lo contó en murmullos a quien tenía que contarlo, dejando que el silencio cubriera oficialmente el resto. Con el tiempo, el pueblo que supuestamente no sabía nada se refería a ese valle como el Valle de los Ángeles. Le dije a Cristina que si no se hablaba de ello, dentro de 50 años los curas dirían que se llamaba así porque unos ángeles se habían aparecido a unos pastores para pedirles que rezaran el rosario. Le prometí que haría un poema y que un 30 de noviembre, fecha del suceso, iría a ese valle, con un megáfono, a leerlo. Aún no he cumplido la promesa, pero esto me vale para un aplazamiento.
Este es el ejercicio del taller:
Estrella Roja
A Cristina Álvarez
(1)
Desde el sueño de la siesta, denso, histórico, raro y pesado, caí directamente en una mesa de La Buena sintiéndome superficial, atemporal, común y pesado. Solo en el bar salvo por Marisa, que hacía cuentas y anotaciones en la barra, bebía a sorbitos de mi vaso y deseaba no tener cuentas pendientes. Pero no podía, porque la pena tizna cuando estalla, que escribió Hernández.
Por el ventanal vi pasar, como un reflejo veloz, a una chica rubia que llevaba en el pelo una estrella roja de cinco puntas. Entró en el bar y me fijé en que no llevaba la estrella, pero sí una sonrisa de esas de "estás perdonado", que tanto tranquilizan. Pidió una cerveza y se sentó en mi mesa.
—¿Cómo estás? —me preguntó, porque ella no se da por vencida ni viendo lo evidente.
—Mal.
—¿Por qué?
—Por tu culpa, porque antesdeayer me hablaste del capitán Dronne* y he tenido una pesadilla sobre la Guerra Civil.
—¡Ah, el de la Nueve!
—La Nueve de la Segunda División Blindada, sí.
—Con Leclerc.
—Eso es —le dije, pensando no entiende, esta chica no entiende la derrota. Sonríe y se lanza.
—Entrando a liberar París contra las órdenes de los americanos.
—Eso es. El bueno del capitán Dronne al frente de una columna motorizada de españoles. Que se llamaba La Nueve porque las órdenes se daban y recibían en español.
—Broncos y valientes.
—Y heridos por dentro y por fuera, lanzados muchas veces fuera de la Historia.
—Pero volvían siempre al centro, ¿eh? —dijo Aroa antes de sonreír, como si el futuro estuviera siempre por delante, en lugar de haberse quedado oculto en las buhardillas sin calefacción. Me dieron ganas de no volver a abrir la boca en toda la tarde, hasta que pasara David a recogerla y pudiéramos lloriquear los dos.
(2)
Dos días antes me había enseñado una bolsita con recortes de periódico y me había dicho que cogiera uno, como si fuera una rifa. Que era un experimento colectivo. Tramposo, cogí al tacto el más pequeño y leí lo que ponía: "Al dormirse en el París recién liberado, el capitán Dronne oyó cantar ¡Ay Carmela!". De haber sido una galleta de la fortuna, me habría costado bastante interpretarlo. Por suerte, lo consideré una tontería, me lo guardé en un bolsillo y dejé que ella me contara una teoría de un trabajo en equipo a la que no presté atención, dedicado como estaba a comerme todas las patatas con alioli que nos habían puesto para los dos. Cuando llegó David, pedimos más cervezas y hablamos del partido del sábado, de la Navidad/Novidad, de las posibilidades de una poesía matemática, ya que según él hay una matemática poética, de si esas patatas con alioli eran las mejores del barrio... Después empezó a hablar de la ciencia ficción y le dejamos hablando solo mientras Aroa y yo comíamos las cortezas que nos pusieron con la cuarta ronda de cervezas. Más tarde, se miraron haciendo ojitos y me marché, inventándome por la calle una historia negra en la que el capitán Dronne, perteneciente a unos servicios secretos anticomunistas zarpó hacia Latinoamérica el 22 de julio de 1936 en el barco Magallanes, requisado por los golpistas en La Coruña, con militares del SIM y empresarios afines que tenían la misión de conseguir armas. Allí salvó la vida al teniente Farias, que despertó de la siesta en cubierta gritando que a la bandera le faltaba el morado. Tal como sucedieron las cosas, que me tenía que inventar, el teniente Farias no se lo perdonó nunca: “No dejar que un hombre muera cuando corresponde es una ofensa”, cuentan que dijo antes de pasarse a los republicanos. En realidad, fue la vida entre el 36 y el 44 la que hubiera preferido no haber vivido. Así que el capitán Dronne presintió que con aquellos españoles que tomaban París venía uno con una pistola cargada contra él. Sintió que, a diferencia de lo que creyó entones el teniente Farias, su hora no había llegado.. Cargó su pistola y se durmió sonriendo, disfrutando de la persecución final que iba a producirse en los días siguientes en París, totalmente al margen de los sucesos bélicos.
Hasta ahí llegué en mi paseo de regreso a casa, absurdamente circunvalatorio. Internet acabó con la historia, porque el capitán Dronne era un personaje histórico muy conocido: el que entró en París al mando de la compañía operativa especial llamada La Nueve en honor de los que la componían, todos españoles. Por orden de Leclerc, desobedecieron a Eisenhower, quien temía la resistencia de los nazis. El primer blindado aliado que llegó a París fue el “Guadalajara”, pilotado íntegramente por libertarios extremeños. Tras él, “Brunete”, “Ebro”, “Santander”, “Belchite”, “Jarama”, “Teruel”, “Guernica”, “Madrid”, “España cañí”, “Don Quijote”. Solo un “Sherman” con tripulación francesa participó en el avance final. Llegaron hasta la alcaldía de París, el corazón histórico de todas las insurrecciones populares de la capital. Anunciaron que París sería liberado totalmente al día siguiente
A su llegada oficial a París, Leclerc y De Gaulle rindieron un homenaje marcial a los españoles de la Nueve, concediéndoles el honor excepcional de desfilar, los primeros, al frente de sus blindados, enarbolando las banderas republicanas, desde el Arco del Triunfo hasta la plaza de la Concordia, a lo largo del legendario trayecto de los Campos Elíseos.
(3)
Después… Siempre hay un después peor cuando se viene de lo malo, siguieron hacia Estrasburgo, sobreviviendo apenas veinte de la compañía de 148 españoles que había desembarcado en Normandía. Los supervivientes rechazaron los honores y seguir en el ejército. Pero ya solamente les apoyaban y alababan Leclerc y el capitán Dronne. De Gaulle y los suyos cambiaron la historia y los nombres de los blindados y tripulaciones que tomaron París, sin que quedara resto que identificara a los hombres de la nueve. El grupo había estado formado por anarcosindicalistas de la CNT, anarquistas de la FAI, trostkistas del POUM, catalanistas independientes, socialistas de la UGT, antiguos miembros de la Columna Durruti. No podían ir a España, a la Rusia estalinista, ni quedarse en la Europa controlada por los estadounidenses. Borrados de la Historia quedaron Manuel Huet, Alfredo Piñeiro, Paco Izquierdo, Joaquín Blesa, Liberto Ros y Mariño, los catalanes Bullosa, Clarasó y Elías, el valenciano Dominguez, el canario Campos, el melillense Barón Carreño, los madrileño Buitragos y Federico Moreno, el zaragozano Martín Bernal, el andaluz Monto, y “Bamba”, un antiguo alumno del instituto-escuela de la Institución Libre de Enseñanza.
La historia del relato se había hecho verdaderamente negra como el olvido intencionado, el que borra los caminos que conectan con. Recordar, en lugar de imaginar, es algo que tiene marcado su tiempo, si llega la suerte que saca del olvido.
(4)
—¿Me decías que habías tenido una pesadilla? —me preguntó trayendo a la mesa otra cerveza y un whisky para mí.
—La pesadilla estaba ahí abajo, solamente la he recordado. ¿Y tu experimento?
—Creo que funciona, je, jé. A ver dónde nos lleva.

19 comentarios:
Nán...
yo voy contigo y con el megáfono!
miles de besos!
K
¡Qué buen robador de historias eres!
Casi me gusta tanto la versión inventada como la real.
Besos
Entre las muchas cosas que desconozco, por supuesto, se cuenta la historia.
Lo que sé de la guerra lo sé por las películas y algún que otro libro, como el de Eslava galán.
Si hace falta tomar partido, está claro cuál tomaría.
Aquí por estos lares la tierra todavía resuena desde abajo, como dices , "la pesadilla está ahí abajo" , y son muchos los que siguen enterrados por aquí y por allá, arrojados al olvido de cualquier manera.
Así que ejercicios como ése no están de más.
Por mucho que digan que no es bueno abrir heridas,dejarlas tapadas huele todavía peor, así como a podrido.
Tremendo lo del valle de los ängeles .
Me gusta mucho cómo escribes.
He venido para comprobar los porcentajes , jejeje.
Y me he llevado una agradable sorpresa.
Besos.
Los pelos de punta con esta historia. Yo conozco alguna parecida y siempre me sorprende lo jóvenes que eran los protagonistas, héroes involuntarios casi niños, y lo hombres que tuvieron que mostrarse.
El relato, estupendo.
No obstante, seguimos esperando el poema, no lo olvides.
Besos en la memoria.
Robada para que no se borre.
A mí la robada me parece más hermosa.
Un abrazo
Bien lo valen estas historias. Todavía recuerdo los ojos temblorosos de mis abuelos cuando me hablaban de la guerra, la cárcel, el estraperlo, los señoritos... nada de eso es ficción... ojalá lo hubiera sido...
¡Kika, sería estupendo. Tú podrías escribir otro y gritábamos los dos.
Mega, grbshuhs[sonrojo]...¡Gracias! Tu opinión siempre es importante.
Las heridas infectadas, Reyes, hay que abrirlas. duela lo que duela. No habrá olvido hasta que el recuerdo que nos quitaron se pasee por todas las esquinas. Perdón, sí. Pero nunca se olvida nada; en todo caso, el no saber realmente lo que pasó lo vuelve más tenebroso. Y no me refiero solo a las cunetas. Historias tan ejemplares como la de los miembros de La Nueve, ¿cómo podía no haberla conocido hasta ahora? ¿En que agujeros distantes están, que solo por la casualidad las alcanzamos?
Qué lejos nos ha llevado mi tontada de los personajes, ¿verdad? Pero ya nos leemos.
No lo olvido, Bárbara, lo del poema. Aunque este tipo de poemas no es lo mío, lo debo y pagaré la deuda. [Más sonrojo] y ¡gracias!
Un abrazo, Freia, la contadora de músicas. Es que no hay comparación entre la vida generosa y unas frases.
Por los ojos temblorosos de tus abuelos, Virginia. De tantos abuelos que fueron jóvenes y les truncaron la vida o la vivieron con espanto y humillados. Por recuerdos como el tuyo, que nos hermanan, subí este relato/robo.
Cada vez que leo una de tus historias me pregunto porqué no publicas.
Un gustazo leerte.
winsta
Me gusta como sintetizas esa historia verdadera de los ángeles, porque se ve que así debió suceder.
Creo que en toda historia hay que buscar la verdad porque hay demasiadas interpretaciones que la tergivesan.
Me gustó tu narración, Nán. Me despido hasta enero. Feliz Navidad y 2009.
Gracias por contarlo.
Estas navidades pasaré por el Valle de los Ángeles, posiblemente estará nevado.
Prometo traer fotos para ilustrar el relato.
Un beso
Cristina
Uno sólo roba una hisotria si se la queda para él.
No es tu caso, está claro.
¿Rescatada, le iría mejor?
Besos para L. y abrazos de muchos colores para ti.
Una vez escuché una historia que contaba que de Gaulle hizo que en las portadas de los periódicos del día siguiente al desfile aparecieran las fotos trucadas de los blindados republicanos.
Sustituyeron sus nombres españoles por franceses.
yo en el taller pensé: ha dejado de lado lo relatero para contar, y eso dices...
y nada, que me encanta que mi nombre sea de personaja
besos
no excederse en noches buenas
Winsta, aunque en realidad, técnicamente, a lo que ponemos en los blogs se le llama "divulgar", en realidad estoy publicando para la gente que me interesa y que se interesa por lo que escribo.
A pesar de mi edad, estoy aprendiendo y no creo haber llegado a una fase en la que lo que escribo sea "realmente interesante". A lo mejor es miedo. Lo importante es que si es un "gustazo", podrás seguir teniéndolo porque pienso seguir subiendo mis escritos.
Un abrazo.
Isabel, realmente creo que fue así, pero no quiero purificarme quedando lejos de la interpretación. Es ya hora que se den a conocer las historias desde este lado. Una vez hecho, enfrente está el lector, que es respetable y puede juzgar. (En realidad, me respeto más a mí mismo como lector).
Gracias, Saiz, aprovecharé este tiempo para darme una vuelta en profundidad por tus poemas, que tenía algo abandonados.
Cristina, fuiste tú la desencadenante. ¡¡Sí!!! Trae fotos.
Me quedo con los colores rojo, amarillo y morado, Microalgo. En realidad no puede "robarse" porque es "nuestra". Pero tal como lo habían planteado, parecía un patrimonio del enemigo. "Robado" tiene la violencia necesario para el caso (aunque "rescatado" sería el término adecuado).
Joder, ese, no imaginaba que la manipulación hubiera empezado en 24 horas. Pensaba que fue la respuesta a la negativa de esos 20 a seguir siendo soldados con honores militares.
Aroa, eres una personaja de mucho cuidado. No es la primera vez que sales y no creo que sea la última.
Un abrazo a todos.
¡FELIZ NAVIDAD! (aunque tú seas tirando a pagano, nunca está de más desear felicidad: esta vez la Navidad es la excusa) y, sobre todo, ¡FELICES HISTORIAS¡, aunque sean terribles como esta, o tristes, que no dejemos de escribirlas y de contarlas.
¡Nos vemos en la cueva, con muchas más historias en 2009!
besote festivo (aunque toque currar)
Me comprometo a escribir otro (no creo que me salga tan bonito, pero lo intentaría)! y a conseguir el megáfono, a eso también me comprometo.
Hala, pacto de sangre (pero de sangre en paz) entre nosotros!
besos
K
ETDN, nos vemos y, lo que es casi igual de importante, nos leemos.
Kika, pacto de sangre. A ver si se nos junta alguno más.
Muchos besos a las dos.
Lo del megáfono hay que hacerlo. Hay que hacerlo. ¿Coge de paso del camino de Santiago, Cris?
Feliz solsticio y cambio de año a todos!
:)
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