Vamos al Kwai, y al Berberecho, y al Palentino y a lo hecho pecho.
Pasé ayer por donde estaba el Kwai y vi que era una tienda de moda. Constante murió hace un año y se cerró, porque el Kwai era él. 3 o 4 bebidas alcohólicas, sobre todo Dyc, hielo y una cocacola a compartir para hacerte el cubata. A mitad de precio que en otros lugares. Le gustaban los jóvenes que eran “de esa otra manera” y los adultos que saben beber y hablar tranquilos. No le gustaban los pijos y cuando al lado abrieron un bar para ellos, el Speak Easy, y algunos se le colaban para codearse con la plebe, según su humor les decía “¿Pero no veis que está lleno”? o “Os pongo una y para el Pikísi”.
El “Berberecho” nunca supe donde estaba. El “Palentino” sí; sigue estando cerca de mi casa. Pero no el Kwai. Ni tantos sitios y tantas personas. Lo raro de la vida. Lo que más gusta. Lo que va desapareciendo y deja un hueco que duele. Cada hueco es una metáfora del vacío total.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

8 comentarios:
No te pongas nostálgico, que me da algo.
Me ha parecido precioso echar de menos a C. , casi parece que lo conocí yo, y nada más lejos de la realidad.
Estaría muy contento de saber que tú guardas ese recuerdo suyo, menudo homenaje.
Sí, la verdad es que todo pasa, pero todavía nos quedan rosas frescas.
Besos.
Nan: Lo triste es ver que cada
día todo va desapareciendo, llenándose de huecos, que nada
ni nadie puede rellenar.
BB
Cuando llega una muerte la vida se hace un hueco con los codos.
Quizá por ello nunca voy a entierros, ni quiero saber de viejos amigos, lugares, momentos, amores.
Y la memoria, sabia por fortuna, termina olvidando que ese hueco antes era algo, alguien, o todo lo que fuiste.
Pero, aunque, como dicen los maestros :"... a lo hecho pecho...", no me gustan los domingos porque sólo pienso en negativo y debiera limitarme a divagar y callar. Sorry.
No he conocido ninguno de los tres locales de la canción de Siniestro Total, aunque me hubiera gustado, pero... ¡como voy tan poco por Madrid!
¡Qué pena que vayan desapareciendo y cambiando tantas cosas en nuestras ciudades...!
Mientras no queden los huecos en la memoria, ni en el corazón... seguiremos recordando sitios como ésos que nombras y personas entrañables y especiales que nos dejan. Y veo que tú los recuerdas con afecto y, quizá, con cierta nostalgia.
Besos con ánimo y cargas positivas.
Bueno, Reyes, fui allí algunas veces, claro, pero no era un cliente habitual. Quería poner algo sobre la pérdida y referirme a algo no importante, porque si hubiera puesto algo importante me habría centrado en eso. Al pasar y ver la tienda de modas, y recordar la canción "somos siniestro total", me referí al Kwai, in ligero incidente en mi vida que podía servir como metáfora.
BB, hay momentos de huecos, pero también de plenos. Estamos obligados a mantener el equilibrio.
ese, sí te veo meditabundo, sí. Los domingos por la tarde prefiero no salir de mi barrio, Malasaña, donde hay gente interesante y calmada, y no se respira esa podredumbre que sientes, por ejemplo, nada más pasar de la glorieta de Bilbao y tirar por Chamberí. Divaga, pero no calles: hay que dar el coñazo.
Luisa M, si alguna vez vienes, el Palentino sigue abierto y con precios muy baratos. Es de los pocos lugares donde te ponen un sol y sombra sin pensárselo dos veces. Y buenas raciones para los seres racionales.
Yo también tengo mis lugares extintos. El Barril, donde me tomé mi primera cerveza negra, ahora es... sí. Un MacDonalds.
El Baviera, nuestro lugar para filosofar, es una sucursal de banco.
Ni Sabina podría con esto.
Pero bueno, luego abrieron el Unicornio, el Garbanzo Negro, el Pay Pay (en toda su gloria), la Poeme... Es como la vida. Unos se van y otros llegan. Con más o menos ruido, con más o menos elegancia.
Yo, si abriera uno, lo llamaría El Apocalypso. En honor de.
el kwai... mítico donde los haya (es que a mí, lo digo con cierto sonrojo, me encantan los bares)...
no sé, he leído esto y ha sido como escuchar tu voz... a mí, que no me pongan lápida, sino una placa en la barra de un bar...
besitos y magia
K
"Bares, qué lugares, tan gratos para conversar"
Sí que lo son, estupendos, Kika, estupendos. Sin pantallas ni auriculares: los ojos mirando a los ojos.
Desde luego, Don Micro, la esencia del capitalismo: un banco y un McD. Pero abren otros, claro que sí.
"Y nos fuimos a Bolonia,
con los gitanos playeros,
Y nos fuimos a Bolonia, sí,
a gastarnos los dineros".
Publicar un comentario