jueves, 20 de octubre de 2011

Pero ¿qué hicieron los Fantasmas del Buque?


Esta foto titulada N., de David Ruiz, exbremenista (hemos tenido otra crisis de cansancio), la tomó David Ruiz, gran fotógrafo del que podéis disfrutar en su fotoblog, Fotoblog de David Ruiz, que mantiene relaciones sentimentales con Valentín, el mejor perro de Malasaña, y Aroa, gran poeteta y vecina.

Los Fantasmas del Buque somos, hemos sido o mantenemos relaciones con los que han sido o son miembros activos del taller literario Bremen, de narrativa, y nos da por los poemas.

Por razones familiares, no pudo asistir la poeteta Lara Moreno (habrá un Los Fantasmas del Buque.2 con ella y sin coincidir con acontecimientos globales). Leímos Robert (excelente poeta en valenciano, lengua en la que suena a música), Aroa, Roberto Terán (me encantan los poemas dulces con retrogusto amargo de Aroa y los poemas beats perfectamente actualizados y pertinentes de Roberto Terán).

Yo me sentí desvalido, me daba vergüenza la baja calidad comparativa de mis textos. Quizá por ello, y por los vinitos que íbamos tomando, hice algo que no había pensado hacer nunca: confesar el sentido y significado de la serie Los Cien Escalones, que me ilustra Verónica Leonetti (ver en La muerte del espejo).

Leí dos poemas que ella ya ha divulgado en su blog, y un tercero que todavía no ha dado a conocer (yo le mando los textos, que solo aparecen en su blog, y es ella la que decide el orden de divulgación).

De la serie Los pies me llevan donde los ojos ven, leí el número dos, que había puesto en mi blog, y el número uno, que lo explica todo y no lo había puesto.

Finalmente, leí algunos poemas sueltos. Los poemas sueltos son los únicos autorreferenciales: es decir, hablan de mí y de mi experiencia. De ellos, os pongo aquí dos (uno de ellos es una versión .2 de uno que puse; creo que en la versión .5 ya merecerá la pena).

Tengo dos nombres falsos.


Uno se lo doy al Estado y todas sus ramificaciones.

El otro se lo doy a los amigos, para que encuentren en mí

una unidad confiable que les oriente.



Innumerables son los nombres verdaderos.

Cada mañana, desnudo y de perfil,

me miro al espejo con el rabillo del ojo y me asigno

el nombre verdadero de ese día.

A veces repito, porque los días son muchos;

pero la certeza es poca y grande el riesgo.


 
*****
 
Solo mi madre y yo, silenciosos


veíamos deshacerse el mundo.

Un día algo cambió, durante pequeños momentos que son más largos que una vida.

Como gato no tardé en descubrir que minutos antes

había tomado unas pastillas de un armarito alto.

A los tres años no sabía leer.

A lo cuatro años sí, pero no me bastaba una silla para llegar.

A los cinco ya llegaba y leí láudano.

No sabía aún lo que era.

Lo que sabía, desde los tres años, era lo que significaba:

su mirada de almendra verdeaba

me sentaba en su regazo y me besaba.

Me decía

¿Cómo pude no quererte? Anda, baja a jugar a la plaza.

Sabía que estaba bien y no me necesitaba.

De toda la casa, quizás era el único que entendía sus silencios y la mirada como verde.

Bajaba a jugar sintiéndome libre,

relamiéndome los bigotes por esa pasión.

como un gato que escapa por los tejados.



17 comentarios:

AROAMD dijo...

qué vecino tan indiscreto, por favor

y qué guapo sales en la foto
y en los poemas

nos podíamos tomar algo tonight y así si quieres me abroncas por ya sabes...

Portarosa dijo...

De poca calidad, nada de nada.
Como podemos comprobar.

Me gustan mucho. Sobre todo el segundo: con detalles felinos aparentemente desenfadado, creo que te metes con lo más importante, o con parte. Me encanta.

Un abrazo.

¡Quedad, quedad y brindad por nosotros!

Jesús Miramón dijo...

Me gustan mucho tus poemas "autoreferenciales", Nan. Mucho mucho.

andandos dijo...

A veces, a ratos, me gustaría vivir en Madrid.

NáN dijo...

SUE A DETTO, aunque su ordenador odia mi bló y sus comentarios no aparecen:

"Casi me da miedo adjetivarte (me pasa con la poesía, la amo y temo por igual) pero me encanta el de los nombres falsos y el final del segundo poema, lo de relamerse como un gato.
A ver si a la próxima no hay eventos y voy a escuchar en directo estas maravillas."

Pues querida SUE, qué rara es la poesía: estoy convencido de que tanto los polletas como las poetetas andamos con el pie cambiado y nos ponemos a mirar un cromo justo por el carril por el que avanza a toda máquina el autobús 27 (que para los que no son de Madrid: es de longitud doble, grandote y pesado).

La poesía (es decir, una vez traspasados los poemas de amor adolescente herido) carecen de valor de uso y solo poseen el valor de emoción. Creo que es la única literatura en la que vale el "me gusta"/"no me gusta", siempre que se pronuncie con sinceridad.

Gracias, vecina Aroa. Tengo entradas para ir a ver una peli iraní a las 8:20 p.m. Por si acaso andáis por las calles, te llamo a la salida, que tengo muchas ganas de abroncarte in presentia.

Gracias, PORTOROSA, mi sentimiento de inferioridad en los textos poemáticos es honesto; por eso me da fuerza que opinéis en contra de mí.

(a ver si es posible la quedada).

Pues gracias y gracias, JESÚS. Quizá sean formalmente los menos trabajados; pero son los más dolorosos.

Sería estupendo, JOSÉ LUIS, que existiera la teletransportación momentánea e inmediata. Estar a ratos en Madrid es estupendo. Que yo pudiera acercarme a ver esos muros y texturas de tus fotos (y volver a dormir en mi cama) también lo sería.

Abrazo, tierno esta vez, a todos y cada una de vosotros.

Larisa dijo...

Eres un tierno. ¿Cómo me puede gustar tanto esto?

"Tengo dos nombres falsos.


Uno se lo doy al Estado y todas sus ramificaciones.

El otro se lo doy a los amigos, para que encuentren en mí

una unidad confiable que les oriente".

Aplaudo-te.

NáN dijo...

SUE REINCIDE, a pesar de que Blogger la ningunea, y me deja otro mensaje que rescato de mi cuenta de correo. Menos mal que me tiene a mí, compañero de "echarnos a las voces por las calles", para rescatar sus palabras.

"Puede que sea Sebastián, sí, pero yo opto más por echarle la culpa a blogger que es quien me odia a mi y redirige mis coment a la bandeja de vuestros SPAM. No sé qué tendra mi nombre, mi nick, mi perfil, las las yemas de mis dedos, o yo misma para que me aparten de este modo tan vil de mis bloggeros preferidos.

En fin...

Ya comenté en casa Juan, al leer a Blas de Otero, mi relación con la poesía, y aquí me he repetido.
Cuando abro un libro de poemas de los que tengo desgastados por el uso tengo que evitar cualquier sonido. Ni música pongo.
Que ni el viento la toque.

Como siempre termino llorando entiendo que jamás podría hacer una lectura en público, ni puedo leer poesía en el 27 -mi bus-.

Recuerdo una lectura en la Facultad de Historia, a poco de comenzar la carrera.
No, mejor no lo recuerdo".

Llorar con las palabras de Blas de Otero le pasa a hombres de pelo en pecho. ¿Por qué no iba a pasarnos a gente como tú y como yo?

Sin vergüenza, abrazo.

Ya no te puedes fiar de nadie, LARISA, ni de los que vestimos de negro y llevamos un mondadientes en la boca.

Como los merengues del Riojano (¡aló Madrid, en Calle Mayor!), duros y crujientes por fuera, blanditos por dentro.

Siento desilusionarte tanto, pero te has ganado dos abrazos.

Di Vagando dijo...

Querido NAN, tienes razón con lo de la emoción, hora tengo ganas de esa teletransportación (trasnmutación yo lo llamo) y darte un abrazo. Y te la do al cuadrado hoy (la razón) en esta parcela de la literatura con la fusión de forma y fondo, todo es forma. Y me ha encantado lo de poetetas.

Besos y chuiks

di

NáN dijo...

Chuick, chuick, DI. En una crónica de Vila-Matas he encontrado unos textos sobre el tema de mi querido Celine que son esclarecedores sobre la honestidad de la Lit.

Cualquier día de esto lo tecleo en mi blog aunque solo sea para tu disfrute.

Si existiese esa TP, ahora podríamos quedar las dos familias e irnos a ver el crepúsculo a la playa de Alicante, cantando:

La manta al cos
y el cabaçet,
on anirem
al Postiguet.

Hablando de otra o la misma cosa: ¿Sabías que a Juan Ramón Jiménez, cuando estaba en Puerto Rico, a la caída de la tarde el mayordomo entraba en su despacho y le enunciaba "Señor, el crepúsculo"?

Y luego el jodía escribía que me hace sudar gotas de sangre.

¡Buen fin de semana!

Larisa dijo...

He leído Postiguet y me doy por aludida.

Si no fueras Cuca García de Vinuesa, aceptaría esos abrazos e incluso podría empezar a quererte.

NáN dijo...

Me horroriza ser García, pero el "de Vinuesa y el "Cuca" me salva.

Hace dos semanas estuve en Alacant. De saber que andas cerca te habría solicitado una cita formal (siempre que llevaras los bolis de colores) en El Jumillano.

Di Vagando dijo...

No, no conocía lo de "Senior, el crepúsculo" NAN, pero, qué mejor uso que darle al servicio? Que te traiagn el té de las cinco pasa a ser superfluo al lado de lo verderamente importante: el crepúsculo, q además no es la puesta de sol, ni el atardecer,no: el crepúsculo.

:) graches por alegrarme este rato

xx

NáN dijo...

Era un trueno Juan Ramón, DI, además de un poeta cuyo aprecio ha caído (indebidamente, en mi opinión).

¿Me prometes que cuando vivamos en el palacete de Marrakesh tendremos también a alguien que nos avise de subir a la terraza a ver cómo el añil se vuelve violeta oscuro?

Otras historia del poeta que me encanta es la de cuando iba a pintar la fachada de su casa y se fue a preguntar al vecino de enfrfente de qué color la prefería. "Es su fachada", respondió el vecini, a lo que Juan Ramón replicó: "Pero es usted el que la va a ver constantemente".

Di Vagando dijo...

No podría estar más de acuerdo NAN. Vamos, que ya tengo un documento con las tareas de la sección servidumbre (gracias, Bryce) de nuestro Ryadpalacete en el que "Seniores, el añil" será anunciado por el mismo que nos preparará el té a la menta y el zumo de naranja de media maniana. Qué te parece? Y ademas les dejaremos elegir el color de ciertas paredes, en nuestra magnanimidad y en honor a JRJ, q inspiró todo este tinglado.

ese muxu

di

NáN dijo...

It's a deal.

Gemma dijo...

Qué cosa más preciosa, Nano.
Ese segundo poema en donde apareces tú con tu madre para ser uno de verdad.
Y tú, luego, dando un salto gatuno, feliz de poder separarte de ella un momento porque está tranquila al fin. Su ángel de la guarda.
Un grandísimo beso

NáN dijo...

Estos textos autorreferenciales son un vicio, GEMMA. Que además te guste, lo convierte en "vicio gozoso" (como uno de los tres misterios del santo rosario).

Grandísimo, pues.