jueves, 20 de enero de 2011

Tema de Taller: una mentira que se convierte en verdad

Cómo hacer que quieras lo que quieres hacer


Recuerdo un episodio de la película Paris je t’aime, en el que un hombre de unos cuarenta años está con su amante, algo más joven, y le dice que va a comer con su mujer y a decirle que han terminado. Esa misma noche se irá a vivir con ella. Está sentado en una mesa y ve entrar a su mujer, con un impermeable rojo. Cuando él le va a decir tengo que decirte una cosa, ella le dice tengo que decirte una cosa y saca unos informes médicos. No te había hablado de esto, pero me encontraba mal y me han estado haciendo pruebas, le dice. Tiene un cáncer terminal. Él la coge las manos. Al ir al baño, llama a la amante, le cuenta brevemente y le dice que todo ha terminado entre ellos. Empieza a cuidar a su mujer, que cada vez necesita más atenciones. La roza, la acaricia, la abraza por detrás cuando ella mira por la ventana, le lee libros cuando ella está en la cama sin poder levantarse. La mujer se muere y, desde entonces, cuando ve a una rubia por la calle con un impermeable rojo se le sobresalta el corazón y corre hasta verle la cara; pero no es la suya, claro, porque está muerta, y sabe que la amará para siempre y no volverá con su amante ni con ninguna otra.

Eso me hace pensar en una mañana de mi propia vida. De cuando llevábamos cuatro o cinco años juntos, subiendo y bajando el perfil de sierra de las emociones. Ha pasado ya el tiempo biológico en el que solo con verla me excitaba, en el que el deseo en los ojos de mis amigos me excitaba más. Nos hemos acostumbrado el uno al otro, pero desde el primer día hasta aquella mañana, al levantarme por la mañana solo me concedía ese otro día; lo único que necesitaba para seguir con ella. Ella había perdido su trabajo y con el mío no conseguíamos vivir. El lunes había empezado trabajar vendiendo enciclopedias por las casas, pero solo vendió una; las otras que vendió, viendo a su víctima se arrepentía, le decía a la compradora que en realidad no necesitaba esos libros y que eran muy caros. Aquella mañana, debía ser un jueves, la vi desde la ventana cruzar la calle hacia el metro, con abrigo de paño, recién duchada para llegar a su derrota, y pensé esta es la mujer a la que voy a amar toda la vida. Y desde ahí empezó el amor, que es otra cosa. No antes. No cuando sobraba de todo. Sino ahí. Y ya no me tuve que levantar pensando que es otro día más, porque el tiempo se había compactado, carecía de subdivisiones y ya no era un problema.

Podía haber sido al revés, pienso. Los desenamoramientos y rupturas empiezan también así, con un acto mínimo y banal de la voluntad. Es una percepción parcial en la pequeña historia de la fatiga de los materiales. Vemos un gesto duro, una barrera, una dejadez, algo que se puede arreglar fácilmente, y no pensamos arréglalo; sino basta, hasta aquí, se acabó. Y duramos semanas, o meses o años de agonía. Por un gesto nimio que nos hizo querer lo que queríamos hacer. No es que el amor se mantenga porque nos cuidamos, sino que queremos cuidarnos y, sin buscarlo, queremos amarnos. No al revés. Lo mismo pasa con los amigos, el trabajo, el tipo de cine o literatura que nos gusta. Luego, nos lo explicamos con grandes teorías y acontecimientos esenciales, simplemente porque nos parecen más apropiados a la enormidad de las consecuencias.

32 comentarios:

Luna dijo...

A sus pies...

Sue dijo...

Amén.

Solo añadir una memez que yo pienso: cuando estamos bien lo sabemos y no necesitamos teorías ni explicaciones. Los demás preguntan pero no hay nada que decir.
Cuando estamos mal, o no estamos del todo, es cuando surgen las teorías y las justificaciones... sobre todo para con nosotros mismos.

Mi mañana aún no ha llegado porque creo que dejé el deseo clavado en otro lugar y ahora no sé muy bien qué hacer para recuperar mi verdad.

...

Doctora Anchoa dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. El amor, o el desamor, es algo que no se puede forzar, y que llega en toda su claridad en momentos que no tienen por qué. Misterios del ser humano.

andandos dijo...

Creo que para escribir así hay que tener una cierta edad, haber vivido.

Un abrazo

Beatriz dijo...

Una ventana, silencio, sentimientos...

Portarosa dijo...

Me gusta mucho, NáN. Mucho, en serio.

Aunque hay dos frases del último párrafo que no acabo de entender del todo, creo; o que no las entiendo ahí:

" Por un gesto nimio que nos hizo querer lo que queríamos hacer. No es que el amor se mantenga porque nos cuidamos, sino que queremos cuidarnos y, sin buscarlo, queremos amarnos."

Un apretón de manos, por si acaso.

Anusky66 dijo...

que belleza y emoción de principio a fin .

Un besazo

Isabel dijo...

Toda la razón, eso lo sabe quien ha recorrido un largo trecho.

Y un regalo, aunque los caminos no siempre están trillados.

Abrazos.

Gemma dijo...

"No antes. No cuando sobraba de todo. Sino ahí".
Un beso, Nano sabio.

molinos dijo...

Jo.

Anniehall dijo...

ah, los pequeños detalles. Casi nunca son tan pequeños.

NáN dijo...

Alce, alce el vuelo, LUNA.

La felicidad no tiene historia porque todos son felices del mismo modo (más o menos, Anna Karenina), SUE. Te lo dejas todo por todas partes. Hum.

Pues yo estoy de acuerdo con tu acuerdo, DOCTORA ANCHOA. La moraleja de este cuentito es que no llega por lo espectacular. (Si la vida no fuera misteriosa sería aburrida y predecible).

Jé, JOSE LUIS RIOS, entre los numerosos inconvenientes de la edad, las ventajas son espléndidas. Es como si trabajaras con materiales que has pulido numerosas veces.

Has captado muy bien el silencio, BEATRIZ, y es que en él, no en el alboroto, se producen esas sensaciones nimias que dan lugar a las consecuencias grandes.

Muchas gracias, PORTOROSA. Que todo se basa en lo nimio, sea verdadero o falso, es lo que dice el cuento. Creo que la frase quedaría más clara si hubiera escrito "sino que queremos cuidarnos y, sin buscarlo, nos amamos". Pero no me parecería cierta. Creo que el orden es ese: algo hace que queramos cuidarnos (fíjate que en los dos personajes, el de la peli y el de la ventana, son situaciones "negativas") y es cuando nos cuidamos cuando "queremos amarnos". Creo que quiere decir eso (ahora ya solo puedo hablar desde el lado del lector y recordar la intención de cuando escribí).

ANUSKY66, nada, comparado con la alegría que me da leer tu comentario.

Pues sí, ISABEL. Hay que haberse sentado varias veces a lo largo del camino. Y nada está trillado (tampoco regalado): simplemente está ahí, para quien lo quiera coger y usar.

Buena elección de frase, querida GEMMA. Te aseguro que cuando la escribí así, tan corta, me dije: es precisamente eso.

Venga, MOLINOS, que en tu género eres reina (no madre, sino de reinar).

Casi nunca, ANNIEHALL. Creo que no hemos entendido la frase "Así lo que es abajo como lo que es arriba".

Y a todas y todos: un grandísimo abrazo.

Anónimo dijo...

Sí, es así. Y lo has escrito muy bien.

Freia dijo...

Chapeau, mon ami. Tres joyas.

Lara dijo...

Pues: bravo.

Dol dijo...

Aquí me tienes, madrugando para no tener que correr y sin embargo enganchada a este texto que en realidad es un lienzo donde has pintado un arco iris.
NO sé qué decir.
Bueno, sí.
Enhorabuena.
Me fascina la belleza de estas historias a mí, que suelo enamorarme de las puertas de madera y los plintos de escayola y que siento que no volveré a tener momentos de ésos en que miras a alguien y te dices "a éste lo voy a amar toda la vida" .
Ya no.
Pero aun así...
Besos, maejtro.

LA ZARZAMORA dijo...

No sé qué contienen todas las historias de amor y desamor que llegan a perturbarnos o a dejarnos un sabor agridulce en cada línea.
Las tres son preciosas por su espesura y ese cruel acento de realidad que contienen.
Ojalá que con la edad aprendiésemos algo en la materia,y eso a pesar de los golpes, pero déjame dudarlo, Nano.
Besos.

A filla do mar dijo...

"No es que el amor se mantenga porque nos cuidamos, sino que queremos cuidarnos y, sin buscarlo, queremos amarnos. No al revés."

Es cierto, NáN. Era eso, así de simple!!!

Gracias.

NáN dijo...

Gracias, ANÓNIMO.

Gracias a ti, FREIA, y un solo cuento (y no es por ponerme teológico).

Sea pues, LARA, este tu premio a la persistencia.

Será porque casi siempre he amado a mujeres, REYES, que me parece más fácil encontrarlas que encontrarnos... en estos tiempos. Pero un poco de dificultad añade valor al premio.

Aunque me ha encantado lo de "su espesura y ese cruel acento de realidad que contienen" (si hiciera un libro, me gustaría merecerlo para la solapa), ZARZAMORA, tendré que permitirte dudarlo. Al menos, metódicamente.

Cuando decían lo de los años para escribir estas historias, FILLA, creo que se referían a esto o a algo parecido: la base de todo es simple.

Enorme abrazo a todas, incluido anónimo o anónima.

AROAMD dijo...

La nanoenciclopedis se la compraba yo a esa mujer.

Sue dijo...

¿Y si te ocurre eso de decir
"este hombre lo amaré para toda la vida" de pensarlo, incluso, y luego él (el hombre amado) no está de acuerdo y se volatiliza?

En esta historia hay una despedida a la puerta de una casa (de él), él a penas cruza el umbral, como si tuviera prisa por regresar adentro y a pesar de saber que será la ultima vez que la vea, dice: "hablamos".

Ella lleva (también) un abrigo de paño desgastado, pero él no se asoma al balcón para verla salir (o eso cree ella que no quiso volverse a mirar porque estaba llorando).

...

No sé, pregunto.

BB dijo...

Es, simplemente, hermoso lo que dices, lo que creiste aprender, pero siempre estuvo ahí...
Alguien que ha vivido y amado, sabe la certeza de esa divina mentira convertida en verdad.
Un beso, dese el otro lado del mar.
BB

kika... dijo...

Fantástico. Y me ha explicado cosas que he visto en los demás y que no entendía, porque a veces el desorden se sorprende por su propio orden, y a veces al revés.

Qué maravilla, NáN.

besos
K

Niké dijo...

No lo sé Nán, no estoy segura de seguirte, no sé que quieren decir algunas palabras. No tengo idea de qué es amor, enciclopedia, cancer.

Tan solo sé que me gusta compartir contigo un whisky, cuentes lo que que cuentes.

Zayi Hernández dijo...

De nuevo, me has emocionado, Nán.

Ha sido una de las declaraciones de amor más bonitas que he leído y no acá, sino en toda mi vida, que no es poca, ni corta...

Que suerte que a uno lo quieran así...que suerte tiene ella y que suerte tienes tú de cargar con ese corazón.

Un besito.

NáN dijo...

Seguro que sí, AROA, porque eres el alma buena de Sé Chuan. Pero ella te miraría y rompería el contrato.

Las historias que preguntas, SUE, podrías darle respuestas escribiéndolas tú misma. Pueden ser buenas historias. Suceden con más frecuencia. Son curativas. Pero no son esta; en esta sucede lo que sucede: el pequeño milagro de la voluntad como base. Quiero leer tus historias.

Desde el otro lado del mar grande, BB, te confirmo que para entender estos mecanismos hace falta, primero, haber tenido la fortuna de que se produzcan; y segundo, una cierta distancia. Es difícil entenderlos en mitad del torbellino.

Jo, KIKA, lo que es maravilla es que la experiencia del tiempo te sirva a ti; y te conozco lo suficiente para saber que no lo dices por decir, que has captado lo esencial, bajándote un momento del vehículo vertiginoso para sentirlo en paz.

Esta frase tuya, NIKÉ, "no sé que quieren decir algunas palabras. No tengo idea de qué es amor, enciclopedia, cancer", deberías guardarla y usarla en tu autobiografía breve que acompañe a tu primer libro de poemas. No me extraña que te suceda: estás en el vértigo del ojo de un huracán; por eso tus poemas, como me dijo un amigo, "te dejan KO a la primera".

En cuanto a lo segundo, me elevan muy por encima de mi altura; pero claro está que me gusta. Contar historias que gustaran con independencia de lo que cuento sería lo que más deseo. Me recuerda algo que escribí ayer sobre Pierre Michon: "Investiga, juega, crea, pone ante tus ojos unos objetos y ves el paisaje entero, se entromete en el texto, opina, da sentido. Solo le falta darte un besito de buenas noches en la frente y arroparte.".

Qué decirte, ZAYI, ante tu contundencia. Quizás que es difícil, en la esquinita de un pequeño blog, pensar que se puede conectar así: que pocos escritores pueden encontrar más satisfacción que la de tener un puñadito mínimo de lectores, a los que conoces de sus blogs, pero casi rozas con la punta de los dedos.

Aroa, Sue, BB, Kika, Niké y Zayi, un enorme y agradecido abrazo.

manolotel dijo...

Es un relato que podría ser el comienzo de un gran relato. La explicación de todo lo que vendrá después y que tiene mucho que ver con mentiras y verdades, la urdimbre de la cual se compone el alma humana.

En el fondo, como dices, tratamos de dotarnos de un esqueleto ético que nos permita asimilar la consecuencia negativa de nuestras acciones.

Yo creo que todo es producto de una moral (en nuestro caso religiona) basada en la noción del sentimiento de culpa ("Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa..." Decía aquella oración).

Conociendo el tema, creo que lo has expresado de una forma muy coherente y muy literaria.

Un abrazo fuerte.

Josep Vilaplana dijo...

“…recién duchada para llegar a su derrota,…”. Describes con precisión, Nan, esa herida por la que sangra la enorme ternura de todo (llámalo amor o como te plazca).

Como siempre, un pedazo de placer leerte.

saiz dijo...

Una historia sencilla y bien narrada. Así debería de escribir todo el mundo. Por otro lado "fatiga de los materiales" es una deslumbrante metáfora: igual que los materiales -la piedra, el cemento...- ceden y se quiebran, así nos pasa a nosotros, a menudo al margen de la voluntad, porque las cosas más importantes de la vida, como el afecto o el deseo, no obedecen ni responden a nuestra voluntad.

NáN dijo...

Gracias, MANOLOTEL, por tus palabras de sabio. El cuentito es una elipsis hecha con la esperanza, que por lo que he leído en algunos comentarios se ha hecho realidad, de que desencadene las propias historias de cada uno. Así de humildes eran sus objetivos; probablemente porque no sepa llevarlo más lejos.

Un cálido abrazo en días fríos

Pues no nos fijemos en el nombre, aunque creo que eso es el amor el nombre no importa demasiado. La ternura, sí. Vernos con ojos distintos, sí. En todo caso, JOSEP VILAPLANA, el placer siempre es mutuo. Y las ganas de descifrar, también.

Un gran abrazo

Bueno, SAIZ, creo que sí obedecen a nuestra voluntad, pero a una voluntad caprichosa basada en lo mínimo. Cometemos el error de creer que esa voluntad surge de las grandes historias, las banderas sagradas, los grandes pensamientos.

Y en tus poemas se ve también, con toda claridad, que es lo pequeño lo que nos mueve y lo que nos desazona.

Un gran abrazo (pequeño gran abrazo) para ti.

mariona dijo...

PLAS PLAS PLAS, Y MÁS PLAS, querido Nano.

NáN dijo...

Oh! MARIONA, ME LEEN DESDE EL LEJANO ORIENTE, ME LEEN DESDE EL LEJANO ORIENTE!