
Si entro en uno de vuestros blogs y encuentro algo tan largo, seguro que cierro y me busco un momento propicio para leerlo. La buena noticia es que el que no quiere puede no leerlo y que el que quiere hacerlo, pero sensatamente, lo puede hacer por fascículos. Pensaba ponerlo en partes, porque así lo escribí y tenía sentido. Pero al teclearlo lo he visto, ya en el pasado, como una unidad que es mejor no romper.
4 de agosto
Estaba sentado plácidamente mirando el mar, sosteniendo con descuido la caña de pescar, cuando lo que después supe que era un varano gigante, un dragón de Komodo, mordió el anzuelo. Sentí la dentellada y supe que yo mismo era también el cebo, además del pescador.
Desde entonces, y era el principio de mi adolescencia, me suele acompañar. Dijo que lo había salvado de morir ahogado y se dedicaba a mí por entero. Cuando me siento en paz con el mundo, desaparece una temporada diciendo que no tengo sangre en el cuerpo, que no soy un hombre de verdad.
5 de agosto
Tengo a Varano a dieta. Se alimenta de entrañas, entresijos, desinformaciones, interiores corrompidos, pero aquí no encuentra nada, porque no leo periódicos, ni veo la televisión ni tengo Internet. Me dedico a cerrar los ojos, abrirlos un instante y guardar en la memoria postales antiguas. Varano adelgaza, gimotea y se come mis pies, que me vuelven a crecer más fuertes. Si me quiere comer más arriba lo sujeto y lo miro directamente a los ojos. No lo soporta y huye a esconderse.
6 de agosto
La Anciana de la casa se ha encorvado mucho desde el año anterior y camina con bastón, aunque a velocidad suficiente para dejarla en la cocina estorbándote el acceso a la nevera y, al ir a la sala de leer, encontrarla en el quicio de la puerta estorbándote el paso. He tardado dos días en asegurarme de que solo es una. Suele quedarse como dormida en cualquier parte, hasta que entra en actividad y recorre veloz todos los espacios. Siempre va salmodiando para sí misma, narrando como en voz en off todo lo que hace y sus desventuras, como que ha bajado a tender a la huerta sin pinzas o que el agua está más fría de lo que le conviene.
Cuando habla directamente a Mujer, su hija, cambia la salmodia por las palabras que más molestas puedan resultar. Cuando se detiene junto a mí, cuenta historias del pueblo de nombres que no es posible que yo conozca, con rápidas y confusas genealogías, enredando las historias hasta terminarlas con un “todos han muerto”.
He aprendido a no prestar atención más que al tono de su salmodia. Desde entonces, me imagino que es la abadesa de un templo del Shinto que hubo donde está la casa y me uno, piadoso, a las intenciones de sus rezos.
Varano, al que pisa constantemente, regodeándose en el pisoteo, por lo que ambos hemos llegado a la conclusión de que ella también puede verlo, me pregunta: “¿Me la como?”. Se lo desaconsejo, diciéndole que si lo hiciera ni él ni yo podríamos andar tranquilos por la casa en la oscuridad de la noche. No puedo decirle, porque con estos bichos la sinceridad es una mala estrategia, que me caen bien todos los ancianos, incluidos los que mantienen la pelea contra el mundo, disfrazados de trasgos malintencionados.
7 de agosto
Estoy en la huerta, con el sillón de campo orientado hacia el este, que tiene la mejor vista de las montañas más altas. Varano está inquieto, molesto porque han segado la hierba como si fuera césped y no entran culebras ni ratoncillos de campo. Disfrutba mucho con el revuelo que producían, sobre todo si estaban las dos monjas viejas hermanas de Anciana.
Entre mi posición y la luz del sol temprano hay un alto cerezo ornamental. Las hojas son rosadas, luminosas, transparentes cuando el aire les da una inclinación especial. Como si estuvieran hechas de la seda más delicada. Cuando el sol se sitúa al sur, las hojas pierden la levedad y despiden una luz de vino claro. Con los continuos cambios de la larga tarde, el árbol entero pasa por el color de una sangre saludable, bermellón de ropa de teatro y, en la última media hora, dátil echado a perder, levemente rojizo.
Varano, le digo, fíjate que el árbol es el mismo, que lo que cambia es la orientación de la luz. ¿No te parece que nos pasa lo mismo, que somos iguales en todos los tiempos, pero reflejamos de distinto modo según nos dé la luz de la experiencia?
Varano abre las fauces y me lanza un aliente fétido. Es su manera de poner fin a las conversaciones que no le interesan. Quise vencerlo y dominarlo mediante el ayuno, pero el hedor que ha soltado me hace pensar que ha encontrado el modo de comistrajear corrupción cuando no lo veo.
8 de agosto
Voy a recoger a Hijo a la estación de tren de la ciudad. Es justo hacerlo, porque tenemos un cochecillo a medias que me había traído yo.
No estoy seguro de alegrarme, porque con él se acaba el silencio. No es la salmodia de Anciana. Él te interpela, exige tu atención, saca temas broncos de política, el estado de la investigación, el del mundo, el del deterioro. Viene cabreado porque pensaba tomarse vacaciones el viernes siguiente, pero en el edificio de su facultad quedan 4 gatos, sin cafetería ni aire acondicionado. “¿Es que el trabajo de la universidad es solo la docencia?”, dice.
En cambio, Varano disfruta mucho con esto. Se ha animado, anticipando días de mucha diversión; no sé si estaré a la altura de saber compartirla. Varano babea de gusto, ocupando todo el espacio de los asientos de atrás. Le digo que se desmaterialice, para poder usar el retrovisor central y hago como que me concentro en las curvas de la carretera de montaña. Tendré que acompañarlos a los bares y esforzarme por introducir un poco de silencio en su conversación acalorada.
9 de agosto
Ya sé cómo se alimenta Varano. Anciana solo sale para ir todas las tardes a misa de ocho. Al terminar, las beatas se quedan, como mínimo el tiempo de otra misa, en las escalinatas de la iglesia. Supongo que allí repiten la liturgia, pero orientada a sus propios intereses. Mientras en la católica escuchaban la Buena Nueva del Evangelio, en esa reunión de viejas geishas resabiadas y antiguas monjas del Shinto que añoran la facilidad con que en otros tiempos se derramaba la sangre, se transmiten las Malas Noticias y las Desviaciones del Código de los Tiempos.
Esa es la explicación de que, enterada de todos los pormenores sin otras salidas de la casa, Anciana reunió anoche a Mujer y a Hombre para comunicarles todos los incumplimientos del código que habían perpetrado.
A saber: habían rechazado el ofrecimiento del buen vecino que quiso ayudarles a subir al primer piso las maletas y bultos que traían. Lo que Mujer y Hombre habían tomado como una cortesía normal, que había que rechazar graciosamente, ofendió al vecino, que pensó que no lo habíamos considerado digno de tocar nuestras pertenencias.
A saber: no habíamos realizado las visitas protocolarias en el orden establecido. Así expresado, lo que la acusación revela es el peligro sinuoso de las celebrantas de la Segunda Misa. Por boca de Anciana, se referían a un desorden menor; porque la realidad era que no habíamos hecho ninguna visita. Que ni siquiera se hubieran atrevido a expresar el pecado entero revelaba claramente la enormidad de este, así como las desastrosas e inadvertidas consecuencia que el hecho nos podía acarrear.
En realidad, no nos habría costado hacer esas visitas, aunque fuera para asegurarnos la tranquilidad; pero seguro que no habríamos acertado en el orden. El problema era que ese acto nuestro, que se inscribiría en la columna del Haber del Libro de las Costumbres, abriría automáticamente una tarea en la columna del Debe de otros. Es decir, algún miembro de la casa del visitado o visitada debería corresponder haciéndonos una visita, normalmente cuando estuviéramos más tranquilos y a gusto. Precisamente eso era lo que no estábamos dispuestos a tolerar.
A esas leyes que se bifurcan en dos actos, cada uno de los cuales vuelve a bifurcarse hasta el infinito, creando tal enrevesamiento que solo las oficiantas de la Segunda Misa pueden entender y dominar, opusimos la elegancia de la sencillez y salimos a pasear cuando nos venía en gana, recta la espalda y erguida la cabeza, sonriendo a quien nos gustaba hacerlo.
Todo lo cual sirve para explicar la razón de que Varano no haya adelgazado e incluso esté más rollizo. Ha sido adoptado por el grupo de devotas, ante las que seguro que se vuelve visible, y le miman dándole de comer malediciencias. Es más, seguro que lo envían de mensajero, mandándolo a instilar pensamientos tóxicos en los del pueblo, que de ese modo están permanentemente cabreados; y de espía, aprovechando su natural invisibilidad, para conocer de inmediato hechos domésticos que, sin él, tardarían días en atar y desatar hilos para averiguarlos.
Hasta tengo la esperanza de que, entusiasmado con esta vida, Varano se quede aquí cuando yo vuelva a Madrid.
9 de agosto
Definitivamente, Varano no está con nosotros. Lo sé porque en los paseos lo perros no ladran para luego lloriquear y huir cuando nos acercamos. Damos dos paseos al día.
Por la mañana, muy temprano, Mujer se las arregla para despertarme. Tomo un café instantáneo para poder balbucear, salgo a tomar un café en un bar y al volver bajamos al río. Una pendiente fuerte de 1.800 metros y, al llegar al río, tomamos el camino en paralelo, 700 metros, de ligerísima pendiente hacia arriba, hasta unas rocas planas desde las que metemos los pies en el agua para ver cuánto aguantamos. Desde que hicieron la presa arriba ya no se baña nadie, se han muerto los peces, los bichos y la vegetación que el agua toca. Después, la bajada suave y la pendiente fuerte, ahora cuesta arriba. Al llegar a casa, compramos una hogaza de pan y desayunamos tomándolo tostado con mantequilla o con un buen aceite.
Al anochecer toca el paseo sentimental, hacia el pueblo exminero de arriba. El cielo va tomando tonos violeta. Al bajar, las curvas de la carretera de montaña muestran un paisaje distinto cada vez que tomamos una. La luz es totalmente violeta hasta que anochece y llegamos al pueblo. Algunos días hacemos una ronda de bares y vinos, volviendo exultantes; otros, preferimos no romper nuestro estado y nos encerramos en casa, como purificados.
10 de agosto
De alguna manera, Varano lo ha conseguido, anoche tuve que llevar a Mujer a Urgencias de un pueblo grande que está a 7 kilómetros, porque los dolores crecientes de espalda terminaron con un ataque algo histérico, que no es normal en ella, cuando vio que no podía darse la vuelta en la cama. Temía que fuese un cólico nefrítico o se hubiera dañado la espalda, porque el lunes siguiente se iba de viaje. Tenía que pasar. Sin que nadie se lo mandara, y sin ayuda, se había dedicado a arreglar armarios y todo lo arregable. Incluso se trajo a casa a un electricista, por no darle el nombre que se merece, a poner enchufes más cómodos para la nueva disposición y cables con bombillas donde hacía falta desde que construyeron la casa. Una simple contractura mecánica, que me sirvió para dormir los días restantes en otra habitación y pude dejar la ventana abierta, permitiendo la entrada del aire puro y frío y arrebujándome en el edredón que saqué del armario. Se han fastidiado los paseos al río, lo que produce un exceso de energía acumulada que no ayuda al entendimiento.
Durante el día, no han cesado la discusiones de dos en dos entre todos, menos conmigo. Varano vuelve a estar, aunque no deja que lo vea, porque los perros me ladran otra vez. Puedo imaginar sus risas. Me escabullo todo lo que puedo: soy el único que no ha tenido discusiones con ninguno de los otros tres. Podríamos llamarlo traición, pero prefiero considerarlo una sensata cobardía.
11 de agosto
Nada más despertar, cuando he vuelto del café de la calle, Mujer me dice: “La verdad es que es lógico. Somos cuatro adultos estresados y egoístas. Cada uno piensa que su situación es la peor y todos deberían cuidarle especialmente: nos sentimos ofendidos y saltamos a la primera”.
Tranquiliza mucho que alguien razone lo que pasa. No obstante, mentalmente doy las vacaciones como acabadas. Leo a Mishima y cuento las horas para volver. Varano, en la nueva situación racionalizada, se amustia y veo que también tiene ganas de volver y que la vida perra siga su curso.

33 comentarios:
Lo he leído todo de un tirón, NáN. Muy bien escrito. Y Varano es genial. Yo creo que debe haber uno en todas las familias, jaja!
Un abrazo
Ostia, Nán .
Ni de coña lo puedo leer porque no tengo internet , el breve rato de conexión lo he de usar pa actualizar el tiempo sin verte y buscar trabajo ,jaja.
Pero sé que lo has hecho con amor por la introducción , que sí he leído , y que lo dejarás aquí para que pueda leerlo por entregas.
Un besazo de regreso.
Me alegra que lo hayas hecho, ELVIRA, porque significa que te ha distraído. Y gracias por el piropo. En cuanto al Varano y la familia, estoy de acuerdo... pero siempre que haya un máximo de uno por grupo familiar. Con dos, sería ya un desastre.
Un gran abrazo
Ja, já, REYES, desde luego que no es para leer desde un cíber. No te preocupes que aquí quedará para cuando puedas.
Un besazo para ti y sé muy bien venida.
También hay cosas que recupero o que vuelvo a pescar cada verano. Cosas que me encuentran cuando ya parecía que me habían olvidado.
Y esa Anciana... parece sacada de una novela de Gabriel García Márquez. Me ha encantado!
Una vez encontrado el momento, bien advertido, porque tiene su unidad la cosa y no es para leer un día u otro.
Unas originales vacaciones, Nano, con todos los ingredientes propios del lugar, hasta la misa y reunión porterior.
El enigma: ¿quién es ese dragón de Komodo?
¿No será ese otro yo que nos exige cumplir las espectativas?
Y que cuando éstas se cumplen desaparece.
¡Cuesta tanto sentirse en plenitud!
Eso de taparse de noche sin recurrir al aire acondicionado debe ser una gozada.
Bienvenido al asfalto.
Puff...lo de Varano me ha llegado al alma. Claro que lo mío no sería un león de komodo si no más bien una mosca cojonera.
Veo que tu familia mola casi tanto como la mía....
Y me siento en comunión dolorosa con mujer y su dolor de espalda..aunque a mi JAMÁS se me ocurriría ordenar armarios.
Eso sí es un dragón y no el mío... que es pequeño y ridículo. Con el que adoptó Vd. desde bien joven uno puede sentirse orgulloso de tener un lado oscuro. Yo, al menos, lo he interpretado así pero...
Por falta de tiempo, que no de ganas, me quedé en el día 9. Luego, cuando termine, le cuento. O tal vez mañana. Pero, por lo leído, que no es poco, me parece realmente bueno. Y la descripción de "ciertas fuerzas vivas(?)" del campo, sencillamente insuperable. Pero quiero volver con más calma.
Abrazos a todos sus "yo"
Un abrazo
¿Un dragón?, ¿qué es Varano?, ¿una iguana?, ¿un perro?, ¿es imaginario?
Lo ha hecho adrede, ¿verdad?
Me da vergüenza pero le voy a hacer la pelota. Me gusta las palabras que escoge. Sencillas, con solera. El truco es donde ponerlas, ya veo.
Un abrazo, Nan.
Palabras mayores, VERÓNICA, lo de García Márquez, se ve que es cierto que lo muy local es lo universal. Lo que sí puedo decirte es que "desbarro" un poco en las formas, pero todas las noches L se metía en la cama con la entrada del día, porque me decía: "lo clavas". (Hay que verlo desde dentro para saber que invento poco). A ese Varano lo pesqué un verano, sí, pero de hace muuucho tiempo; y ahí sigue apareciendo o desapareciendo en cualquier temporada.
Un beso entusiasmado por tu apreciación.
Más que originales, ISABEL, de pueblo. Lo que pasa es que las primeras veces que vas, te quedas en la belleza de los paisajes, que es mucha... pero cuando conoces a los habitantes y todo lo que bulle en ellos, lo ves de otra manera.
No había visto a mi dragón como tú lo ves, como un ayudante del bien, pero me has dejado muy pensativo: en realidad la imagen del ángel y el diablo, que es cultural y no hace falta ser creyente para sentirla (de hecho, mira cómo se llama el blog), siempre me ha parecido enrevesada. Voy a darle vueltas a tu idea.
Y lo de dormir arrebujándote cada vez más con un ededón (tipo medio) es una gozada; aunque al mediodía hacía calor como en todas partes.
Beso de unidad.
No creas, MOLINOS, que una mosca cojonera no puede llegar a ser una pesadilla superior, porque a un varano gigante lo puedes sujetar de la cabeza y no soporta que lo mires a los ojos, pero la mosca puede estar zumbando hasta volverte loco.
Pues sí, en cuanto a familia me ganas en cantidad, pero no en intensidad. Transmito tus condolencias de la hermandad en el dolor a Mujer. Pero no creas que se limitó a traer artefactos de Ikea para tenerlo todo bien... ¡es que cambió un armario de habitación! No para quieta, como si fuera una niña hiperactiva.
Besos familiares, porque lo que parece que sí hemos entendido los dos es que a la familia o le pillas pronto el punto o ella acaba sujetándote por el gaznate.
Bueno, FREIA, que los dragones wagnerianos dan mucho juego y espectáculo, con sus fuegos. El mío es más bien un puerco. Así, como un lado oscuro, lo interpretaba yo, hasta que Isabel me ha hecho dudar de si no será un puñetero ángel travestido. Cosas veredes. Vuelve a leerlo, vuelve, y ya me contarás por cualquier medio. Un poco machadiana me ha quedado la valoración de esas "ciertas fuerzas", ¿verdad? Que al pobre hombre Castilla (Vieja o Nueva) lo sacaba de sus casillas.
Prontísimo un abrazo
Hay varanos pequeñísimos, como un gato, PERPLEJO, y hasta ahora se conocían dos del tipo gigante, el de Nueva Guinea, el más largo, y el Dragón de Komodo, el reptil más grande conocido.
Pero no hay como buscarlos para que aparezcan más (el tamaño ayuda, pero hay que tener narices para meterse en la espesura parabuscarlos). Te copio de la red:
«Tras realizar varios descubrimientos similares en la isla indonesia de Sulawesi hace tres años, Koch ha centrado ahora sus investigaciones en Filipinas, donde uno de los varanos descubiertos es vegetariano y se alimenta principalmente de fruta. El científico, que publicará sus últimos hallazgos en la revista especializada Zootaxa, afirma que en Filipinas y otros países de la región existen aún más especies de reptiles gigantes por descubrir.
A estos dos varanos se suman como hemos visto en semanas recientes las otras dos especies descubiertas, una en Indonesia en las islas Molucas, y otra en Filipinas en la isla de Luzón».
Hazme la pelota hombre, si yo me dejo... pero procura que no esté el varano cerca, que le molesta muchísimo.
Así que beso de agradecimiento a tu peloteo.
Me ha gustado mucho, NáN. La descripción del cerezo es preciosa y clara; se ve bien.
Me ha gustado, insisto.
Un abrazo.
Mi querido PORTOROSA: primero me escacharro de risa con la frase de tu comentario en tu blog y ahora me alegro con tu comentario en el mío.
Tienes el día sembrado.
Te leído todo seguido. Con el ritmo que le imprimes, imposible dejarlo.
El Varano me ha encantado. Eso es una mascota personalizada.
Besos
Y el monaguillo, genial
no está nada mal, volveré con más tiempo.
Me ha dado la vaga impresión de que probablemente Varano sea quien lleve las riendas. Me gusta el hastío del protagonista, el modo de describir lo que sucede a su alrededor con tantos detalles que si no fuese por eso, ese hastío hasta sería creíble. Una colección de personajes deliciosos, Varano...la mujer... la anciana...¿A quién no le gustaría estar allí?
Un beso.
Bueno, muy bueno Nano.
Me ha gustado la anciana con el don de la ubicuidad :)
Y me ha encantado la descripción del cerezo y la reflexión acerca del cambio según la "luz de la experiencia".
Yo es que... te cuento. Acabo de venir de vacaciones (cuatro días no más, pero muy ricos) y uff... estoy entrando de a poquitos en la blogsfera. Si casi hasta me ha dado miedo encender a Sebastián...
En fin que lo dejo para cuando se pase el bajón.
Pero lo leo fijo.
Me pido un Varano para el próximo verano.
Divertido y muy elocuente, Nán...
saludos
No hay nada como empezar a trabajar y venir a la oficina para encontrar un montón de cosas que leer (y hacer) mucho más interesantes que los papeles de mi mesa.
Así que ya leí el diario del varano :)
Me ha gustado la mezcla de realidad y fantasía, o mejor, la forma que tienes de dibujar la realidad con una fantástica pluma.
En realidad yo del varano conozco poco. Sé que uno de los restaurantes de Jesús Vázquez en Madrid se llama Komodo, como el dragón, o mejor dicho como la isla...pero eso es una bobada.
En realidad solo se me ocurre decir: Fantástica pluma, si señor.
Desde luego, tu texto es una pura maravilla. Empecé a leerlo días atrás, pero viendo que merecía ser leído seguido, y atendiendo tus consejos, preferí dejarlo para venir a leerte más tarde. Y degustar como se merece ese menú a base de platillos sabrosos y sabrosones; conocer desde el interior a toda esta fauna variopinta y demasiado humana... Porque, estando muy de acuerdo con las interpretaciones de Isabel y de Freia -más que opuestas, complementarias-; a mí me ha dado por ver a Varano terriblemente humano; mientras que los hombrecillos (Anciana, Hombre y Mujer), cargando con sus necesidades cada vez mayores y más urgentes, iban "varanizándose" a marchas forzadas... Tengo que felicitarte, Nano. Ahí, en estas pocas páginas, hay todo un mundo que explorar; con maravillas cotidianas que nos salen al paso desde la absoluta naturalidad con que la luz se decanta sobre los cerezos (magnífica escena, querido Nano), y esa Anciana que parece nuestra anticipación venidera... Ella sola un Varano en grado sumo. Lo mejor: en lugar de conseguir descorazonarnos con tu relato, nos reconcilias con nuestros varanos interiores. Enhorabuena, querido Nano. Y no se te ocurra no seguir esta senda -maravillosa- que has iniciado...
Me quedo con este fragmento sabio:
"A esas leyes que se bifurcan en dos actos, cada uno de los cuales vuelve a bifurcarse hasta el infinito, creando tal enrevesamiento que solo las oficiantas de la Segunda Misa pueden entender y dominar, opusimos la elegancia de la sencillez y salimos a pasear cuando nos venía en gana, recta la espalda y erguida la cabeza, sonriendo a quien nos gustaba hacerlo".
PS: Disculpa, querido Nano, el exceso de queridosnanos, pero lo escribí de un tirón. :-P
Hola Nano: Luego de veranos, no Varanos, sin aparecer por tus predios, hoy lo hago y me extasío en tu hastío. Lo he leído y releído, porque es necesario, es urgente hacerlo. Es la forma de disfrutarlo a tope. Y me quedo con tu cerezo de hojas de seda tornasoladas...
Un abrazo, mi querido amigo
BB
VIRGI, te lo agradezco de verdad, que decidas dejar tu comentario. Ya sé que eres amiga de una gran persona.
Un abrazo.
JORDI, me agrada que te haya gustado y pienses volver.
Maestra ZAYI, no creas, es una suerte que a Varano le quitemos las riendas con frecuencia, porque es de lo peor. Gracias por lo de "muy bueno".
Y un beso.
La puñetera anciana, LASTCHILD, se defiende como puede ante una existencia que se agota, cuando ya muchos de sus referentes han muerto; y para eso no le sirven sus creencias. ¿Cómo no verla con ternura?
Cuando veo un comentario tuyo, STALKER, sé que hay algo, por pequeño que sea, que he hecho bien.
Gracias y un abrazo.
SUE, me parece fantástico que comentes para decir que comentarás y lo vuelvas a hacer en el entorno ideal: dejando lo urgente para más tarde. Son unos bichos terroríficos, pero fascinantes.
Y lo de mi "pluma excelente", je, jé, muchos que entienden me lo han dicho.
Un beso
GEMMA mía, tu comentario me sabe a gloria bendita. Sobre todo una parte que para mí es muy importante, porque aunque negruzco a veces, procuro que sea un punto para equilibrarse: "en lugar de conseguir descorazonarnos con tu relato, nos reconcilias con nuestros varanos interiores".
Trataré de no olvidar lo que me dices, aunque bien sabes que es difícil conseguirlo.
Y puedes llamarme querido cuantas veces quieras.
Gran beso.
Pues sí que es cierto, BB, que no aparecías por aquí, pero no importa porque leo tus comentarios en muchos blogs, así que no nos hemos perdido.
Nada más hermoso podías decirme que el que leer unas palabras te resulte necesario y urgente.
Creo que exageras, pero no por eso me gusta menos.
Un abrazo
De un tirón, Nán.
De largo, nada. Uno echa en falta incluso el resto de los días del mes.
Y mire Usted que son feos los varanos... El detalle del aliento fétido lo coloca a Usted dentro del ámbito de los conocedores de la etología del bicho.
Y olé.
¿Que dieta de tóxicos lleva Usted para escribir tan bien últimamente?
Mafalda dijo una vez "lo urgente no deja tiempo para lo importante" y es cierto, así que yo, intento dejar lo urgente para después.
El varano, al menos en foto, no me parece terrorífico, me parece más terrorífico Rouco Varela, por ejemplo...
En fin...que tu pluma abriga.
Mira la Reyes qué guapa está en la foto de su perfil.
:)
Te sienta bien el azul.
Creo que me sobra una coma en uno de mis coments....
"así que yo intento dejar lo urgente para después".
Pues mire, Don Micro, es un secreto, pero a usted se lo voy a decir. Estoy solo, porque L no para de viajar (¡esta me prejubila!) y cuando vuelvo del trabajo, con la casa tranquila y silenciosa me tomo un Cune crianza a buena temperatura (bueno, sí, dos) y unas tostadas con un foie navarrico que me quedo embelesado.
Va a ser eso. Un abrazote y a ver si se pasa por aquí con tiempo.
SUE, SUE, SUE, qué bueno abrigarte. Mi pobre varano es un niño angelical la lado de quien mentas.
Qué bien le ha sentado a Reyes la excursión, ¿verdad? Cruzo los dedos para que esa tranquilidad le permita afrontar la ciudad.
Y lo de la coma, no estoy tan seguro de que esté mal. Fíjate que es una forma de dar énfasis y que hacemos una pausa para que el énfasis quede claro: "Lo que es a mi menda, en ese club no me verán". Sospecho, además, que el truco está en que la oración empieza con un "así es que", similar a "lo que es a mi menda".
En todo caso, me gusta esa coma.
Como están soplando el aire y el fresco por el balcón, un abrazo.
Crucemos los dedos.
Genial, Nan. El ritmo, las imágenes, los personajes, el verano/varano, todo.
Me ha encantado. Y no tengo más que decir. :-)
Un abrazo,
X.
SUE, todo el ánimo de los dos para ella.
XAVIE, me da una gran alegría que haya sido así.
Un gran abrazo a los dos.
Olé-olé-olé!
Así me gustaría a mí escribir.
O leer en tanto buen reseñado libro en papel.
Es una delicia y un asombro (eso es la literatura) recorrer ese torso áspero y sardónico del varano. Uno de mis animales favoritos, por cierto. Terrible bicho.
Un beso, Nan, maestro.
Mi querida IT, ya me barruntaba yo que pasado el verano central, y las resacas de las dos celebraciones de los éxitos del Atlético Madrid, te iba a encontrar por alguna parte.
Que sea aquí, y dicéndome cosas tan bonitas y primorosas, quedaba fuera de mis más locas expectativas.
Pedagogo de escuela de pueblo, todo lo más.
Un abrazote
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