martes, 17 de marzo de 2009

Divago de Punchet: El idiota

Todos nacemos con alas de ángel o de diablo, tan hermosas, pero están hechas de plumas únicamente, trenzadas en el aire. Por eso las perdemos pronto y unos lo llevamos mejor y otros muy mal. Son estos seres desgraciados, conflictivos, medrosos los que me interesan; los que se dejan usar. Los que son como yo no tienen problema en dar cualquier cosa, pero como ya las dimos todas no hay nada que entregar. Ahí es donde entran los acopiadores de objetos, a cambio de vender la parte mejor de su vida y lloriquear por las alas que perdieron. Los que nos facilitan esa vida ínfima que llevamos. No es fácil mi vida; tampoco me voy a quejar de ello porque es grata, está llena de momentos importantes, densos, que ocupan porciones largas de la estructura de distancia que miden los relojes. A veces me quedo con el pensamiento fláccido, como si entre una palabra y la siguiente hubiera una torrentera crecida y me quedara sentado en el borde esperando que el agua bajara lo suficiente para vadearla. Dicen los que me conocen que entonces me suelo quedar en la esquina más oscura de un bar y emito una especie de cloqueo. Por suerte, no creo nada de lo que dicen de mí los que me conocen. O bien, para ser exacto, me importa nada. No sé cuántas veces me pasa eso en mitad de un pensamiento, dejar de saber contar se me hizo imprescindible. Los que vivimos del arrebato carecemos de unas ciencias Físicas y Matemáticas propias en las que sujetarnos; si no como seres sólidos, al menos como monitos trapecistas vestidos de fiesta infantil. Toda ganancia significa alguna pérdida.

No es fácil mi vida. Hay que tener una intuición extrema, levantarse a tiempo para seguirle cuando sale de casa, el idiota, colarse en el metro en el mismo paso del torniquete, sentarse luego donde no quiera mirarme y verle transfigurarse leyendo un libro. El libro que yo quiero leer. Hay que ser muy hombre para no echarse a llorar al ver la cara que se le pone cuando, al llegar a la estación de destino, cierra el libro y sabe que se acabó todo durante unas diez horas insulsas en las que ganará dinero para comprar los libros que yo leo. Hay que tener el corazón duro para caminar detrás de él sin detenerlo, abrazarlo y decirle “hermano, déjalo ya”. Tengo ese corazón duro y no me apiado de mis víctimas. Cuando iba a entrar en el edificio de oficinas, le detuve por fin. “¿Me dejas el libro? No lo vas a necesitar. Te lo dejo en Recepción a las seis. ¡Ah, otra cosa! Por aquí no me conocen, no me fían. Dame algo de dinero para que pueda tomar algo de vez en cuando”.

El idiota hizo lo que tenía que hacer y yo me fui con el último libro de Nabokov, el último de verdad, Mira los arlequines. Me senté en un banco de un jardín cercano y leí: «Conocí a la primera de mis tres o cuatro sucesivas mujeres en circunstancias bastante extrañas, cuyo acaecer hacía pensar en una burda intriga plagada de detalles absurdos y urdida por un conspirador que no sólo ignoraba el fin perseguido, sino también se empeñaba en torpes maniobras que parecían excluir toda posibilidad de éxito».

Olvidé al idiota. Mi agradecimiento era todo para Vladimir.

28 comentarios:

Gemma dijo...

Qué maravilla de texto, Nano.

Para no extenderme (ni enfadar demasiado al Idiota), me limito ahora a copiar este fragmentito maestro: "Los que vivimos del arrebato carecemos de unas ciencias Físicas y Matemáticas propias en las que sujetarnos; si no como seres sólidos, al menos como monitos trapecistas vestidos de fiesta infantil. Toda ganancia significa alguna pérdida.".

Estos Divagos van cobrando, a marchas forzadas, ecos de título. No lo dudes.

Tu 'autorretrato en sombra' me parece de película. Con ese tono tan sabio y logrado que es mezcla exacta de tu adorado Jaime Gil y de mi también adorado Cortázar. Y acaso de Nabokov y de su Vladimir. (Y vete a saber de cuántos más.)

Besos al idiota (únicamente por prestarte el libro mientras él se gana el pan por ti. O quizá por dejarte que escribieras este autorretrato certero, donde el Nano que conozco parece asomarse por cada uno de los finales de oración, sin olvidar los principios y mitades).

NáN dijo...

Mega, me dejas acojonao. Menos mal que Punchet, en cuanto me vea, se burlará de mí y me bajará los humos.

Un abracísimo fraternal.

Anónimo dijo...

Echaba de menos al Sr. Punchet, no dije nada porque andabas en otros temas, pero ya ¡ha vuelto!

Me quedo con el fragmento que eligió Mega. "Los que vivimos del arrebato carecemos de unas ciencias Físicas y Matemáticas propias en las que sujetarnos; si no como seres sólidos, al menos como monitos trapecistas vestidos de fiesta infantil. Toda ganancia significa alguna pérdida."

Anoto Mira los arlequines de Nabokov, te doy las gracias y me quedo pensando que eso, que sí, que todos hipotecamos parte de nuestro tiempo para tener ese otro tiempo que realmente nos pertenece.
Besos.

Anónimo dijo...

Yo también me quedo con lo del arrebato.
Lo he leído tres veces , con lo cual ahora la que se ha vuelto idiota soy yo.
Pero en el buen sentido;
paladear un texto así me pone cara de idiota .
Pero los orgasmos también son idiotas , así que te felicito, me ha gustado muchísimo, pero mucho.
Bellísimo.
Besitos.

Carlos Frontera dijo...

Llego aquí de la mano de Reyes y, la verdad, la visita ha merecido la pena.
Un texto exquisito, quién pudiera olvidarse del idiota tan fácilmente, de sus diez horas insulsas.
Volveré con más tiempo.
Saludos.

carmen moreno dijo...

El señor Punchet es un puto genio. Dile que me debe un vino y que tenga piedad con el tipo del Metro. No sabe ser de otra forma.

Araceli Esteves dijo...

Me parece un texto muy bueno. Creo que a todos nos está afectando la primavera.

Anónimo dijo...

Alucino con el señor Punchet.
Y esas alas de ángel o diablo,
hechas de plumas trenzadas en
el aire que se pierden fácilmente,
conviertiendo a algunos en seres
medrosos, esos que se dejan usar,
como el pobre idiota.
Me gustó eso de quedarse con el
pensamiento fláccido, como si entre
una palabra y otra hubiera una
torrentera crecida...
Hermoso texto Nan
Gracias por recordar Look at the
Harlequins, realmente, el último
de Nabokov.
Un beso
BB

ETDN dijo...

Estoy de acuerdo con Mega. La serie de Punchet es buenísima. ¡Libro publicado ya!, jajaja.

Para leer despacito, saboreando cada pensamiento, cada sentencia de tan peculiar criatura. Vaya personaje que has creado, Nán. Enhorabuena.

NáN dijo...

Es impredecible este buen señor, winsta. Te aseguro que cuando no se me acerca un tiempo soy el primero en echarlo de menos.

Con respecto a la novela de Nabokov, me está siendo muy útil usar la edición de Cátedra, con una buena introducción y bien anotada. Este escritor, que he leído bastante pero todavía no sistemáticamente, tiene la costumbre de ponerte zancadillas y enredarte a la primera que pueda. Es el rey de las máscaras y de las máscaras de las máscaras.

Cómo fortalece, Reyes, ser capaz de producir esas benditas idioteces (muy punchéticas, dicho sea porque viene a cuento; ¿o iría mejor “punchetianas”?). Le preguntaré qué le parece.

Saludos, El Viajero Solitario, viene usted con una tarjeta de visita de las mejores. Y lo que me dice del texto, es muy de agradecer. Esta es su casa, poco ajetreada últimamente. Nos seguiremos leyendo por lo menos en comentarios, en los que coincidimos a menudo.

NáN dijo...

Querida Carmen, la piedad no es una de las artes con la que está dotado, ni falta que le hace porque la falta de piedad para consigo le llevó a lo que es. Que te pague un vino es de una improbabilidad absoluta, pero que nos sorprenda una noche a ti y a mí, pasados de desesperanza, y aparezca de pronto para que le invitmos nosotros sí es una posibilidad real.

epqme, simplemente gracias por tu apreciación. (Y sí, el sol, después de tantos meses, nos tiene encantados de la vida).

Es realmente grande Vladimir B., ¿verdad BB? De los potentes de la literatura. La operación comercial de sacar un libro apenas anotado como el último de él es solo eso, ganas de sacar dineros. Me encanta que califiques el texto de "hermoso".

¡Gracias, ETDN, por tu "enhorabuena"! En lo otro, vamos despacito, que solo hay 3. De momento, no te imaginas el enorme placer que tengo al discutir con él por los rincones más oscuros de mi luminoso barrio.

Isabel dijo...

"A veces me quedo con el pensamiento fláccido, como si entre una palabra y la siguiente hubiera una torrentera crecida y me quedara sentado en el borde esperando que el agua bajara lo suficiente para vadearla"
Me gusta mucho esta frase, "hay que tener una intuición extrema" para escribirla.
Llevo un tiempo sin poder hacer visitas ni escribir, pero leerte ha merecido la pena para tomar aire.
Enhorabuena.

Bárbara dijo...

Y luego dirás que el tal Punchet no es el responsable de cosas raras y hermosas...
Estas letras lo son, un poco noirs, un poco brillantes, me encantan.
Y oye, los idiotas serán idiotas, empeñados en coger el metro e ir a trabajar, pero ¿qué sería de nosotros sin su contrapunto?

kika... dijo...

yo intento no perder las alas.

bravo, Nano, bellísimo texto!

besos y magia,
K

NáN dijo...

¡Qué curioso, BB, que al comentarte lo grande que es pusiera Vladimir B., en lugar de N.! Estas cosas a él le encantaban.

Isabel, qué bien que hayas tomado aire donde los ángeles de berlín. Estas son las cosas que compensan. (Y gracias).

¡Ay, Bárbara!, qué cosas me dices: palabras hermosas, raras, un poco noirs un poco brillantes. Pero disiento de la responsabilidad. Toda es de Punchet, como te escribí aquella vez.

En tu caso, Kika, a lo mejor funciona (porque te esfuerzas en conservar la magia). Cada vez que en un bar note una brisa de fresquito, me volveré para ver si has aleteado por allí.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Estupendo relato y magnífica descripción de lo que son (somos) la mayoría de la gente. Si no fuera por esos "idiotas" que cogen el Metro a las seis de la mañana, y lo vuelven a coger, de vuelta, a las seis de la tarde, mientrs más de uno ha estado tocándose su anatomía sin hacer nada y viviendo bien, ¿qué sería de muchos de los que se creen los amos del mundo? Y es que al trabajador hay que admirarlo. Yo, cuando veo a uno que vive holgadamente sin dar ni golpe, pienso, ¡menudo cabrón! ¡Qué injusta es la Vida! (Entre paréntesis: he sido un "idiota" como ése desde los catorce años, y de eso hace ya algún tiempo. Me enorgullezco de ello y puedo mirar a todo elo mundo a la cara).

Un cordial saludo,

Antonio

NáN dijo...

Ja, já, Antonio. Todo depende de cómo es el trabajo. El mío sirve para engordar a unos ejecutivos, que ahorran 10 m$ en sueldos y a cambio se conceden primas de 6 m$. Trabajar para la codicia ajena no anima mis días, así que le doy la razón al señor Punchet cuando me llama "idiota" a la cara.

De todos modos, él no tiene "trabajo" y por eso me vampiriza, pero su actividad mental y artística es frenética.

Cuando en el siglo XIX hablaban de que los trabajadores conseguiríamos ocio, pensábamos que sería un ocio repartido, pero el Sistema procura ocio total y miseria absoluta a una mayoría, dejando negocio y estrés a los que somos la minoría "afortunada".

Creo que quien tiene una actividad con la que se siente feliz (científicos, artistas y todo lo referente a artesanía, profesores, intelectuales...) pueden dedicar el día entero. Pero quien trabaja para vivir y tener luego una actividad no debería entregar más de 6 horas al día.

Otra cosa son los holgazanes.

Un abrazo

momo dijo...

Y el mio es para tí(el agradecimiento)por tu lucidez, por seguir con ganas de coincidir contigo para escucharte, y porque cuando leo...
"¿Por qué?, preguntas. Porque la razón y la vida van por derroteros distintos"
la razón no sé , pero si alguien volviera a preguntarme para que quería yo un blog , podria contestar que esa era una razón oculta para llegar a un puente que lleva tu nombre.
Me voy a Malaga unos dias , a la vuelta quiero verte !ya!

NáN dijo...

¡momo! Si no estás nunca en Madrid.

Avísame en cuanto vayas a volver.

(El señor Punchet te agradece tus palabras).

Lanzadera dijo...

Oye, Primo, que si hay que invitarle, se le invita. A ver cuándo le viene bien a él.

NáN dijo...

¡Carajo, Prima! Te presenta el libro mi_hembra política favorita. Allí estaré.

A Punchet no le guardes sitio, que seguro que no va.

Anónimo dijo...

Vengo por ver quien eres desde la bitàcora de Mega y lo que leo me engancha hasta el final, debo de ser de las que "viven del arrebato".
Por cierto, quién no se ha robado alguna vez un libro o se lo robaron a él? Ojalà se sigan robando muchos...

Saludos

Aurélia Jarry dijo...

Nano, cuánto me conmovió leer esto... "Sólo me interesan los seres que se dejan usar"... A veces cuando las alas parecen rotas del todo, vaciadas de toda pluma, ni se puede volar hacia los amigos... Me encantó y consoló mucho leerte.
Gracias, ser tan especial.

NáN dijo...

Qué bueno, Eva, que unas astromelias te trajeran hasta aquí. He pasado por tu blog, claro, y creo que nos seguiremos leyendo (y robando todas las palabras que haga falta).

Aurélia, ¡quién habló de "especial"!, tú que creas exquisitos y oscuros textos. Me gusta que precisamente esa frase te haya dado consuelo.

Besos

Anónimo dijo...

Por cierto, lo de Vladimir, hacia referencia a la literatura rusa y al Idiota de F.M. Dostoïevski?
Pregunto.
Beso y de paso agradecerte tu lindo comentario por mi bitàcora.

NáN dijo...

Eva, acabo de ver tu pregunta. Vladimir es Nabokov, el autor del libro que se cita; es ruso, pero aquí le representa solo a él.

Y siempre que Punchet escupe a alguien, suele ser a mí, pagándome así el mimo que pongo en contar su vida clandestina.

Por tanto, me temo que el idiota soy yo.

Anónimo dijo...

Es lo que pensaba pero no me atrevî a insultarte... ( "El idiota" me hizo pensar en Dosto.. tras la referencia a Navokov por lo de la literatura rusa que te comentaba)
Sonrîo y gracias por tu sinceridad.
Beso.