Love me do
No sé cómo ha aparecido tu foto entre el mazo de fotografías en blanco y negro, la única en la que estás; y aún así casi de espalda, desde un lateral algo atrasado, con la cara tapada por la melena con flequillo. Llevas una falda escocesa un poco por debajo de la rodilla, una blusa blanca de manga larga, zapatillas de tenis de color, que en la foto son simplemente oscuras, y calcetines cortos. Yo aparezco desgarbado, sin controlar todavía el último y casi definitivo estirón; sonrío como un bobalicón, mirándote, mientras bailamos en un guateque, en el porche de una casita de verano que no sé de quién podría ser. Entre los dos, queda espacio para que se meta alguien más.
Teníamos quince años, es la única foto que tengo de ti y ni siquiera se te ve la cara; a lo mejor aquella con la que te recuerdo no es siquiera la tuya. No me acuerdo de ti a menudo, aunque siempre que lo hago trato de entretenerme con tu imagen todo el tiempo que puedo; es posible que en uno de esos recuerdos, te pusiera la cara con la que te veo ahora: la que no se ve en la foto. Sonríe y te mira desde arriba, porque cuando nos abrazábamos apoyaba la barbilla sobre tu cabeza y a veces se atrevía a inclinarse para olerte el pelo y besártelo con la rapidez de un cazador furtivo.
Te ponías esa falda los días de fiesta. Algunos de ellos fuimos caminando hasta el puerto pesquero, cogidos de la mano desde que salíamos de tu barrio, aunque me soltabas si veías de lejos la sombra de alguien conocido. Todavía nos asustaba que nos vieran así. Antes de entrar en el puerto, había un bar de la Sociedad de Pescadores vacío casi a esas horas en el que tomábamos café y oíamos nuestras canciones en la máquina de discos. Tú ponías una canción italiana o a Los Brincos, mientas que yo elegía siempre Love me do. Si repetías con otra moneda, volvías a poner esa canción de los Beatles.
Nos perdíamos después por la escollera de Poniente, bajando a unas rocas que nos tapaban de las miradas. Fumábamos cogidos de la mano, casi sin mirarnos, hasta que tú ponías una mano sobre mi muslo o yo te cogía por un hombro. Nos rozábamos los labios durante tiempos tan pequeños que parecían no existir. A veces, abríamos un poco la boca y el contacto de la punta de las lenguas producía escalofríos. Acariciaba tus rodillas y subía la mano un poco, hasta donde me dejabas. En el interior de tus muslos se grabó para siempre en mis manos la medida de la suavidad, el patrón de la delicadeza.
Aunque estudiábamos francés, sabíamos que love significa "amor", que el me significa “mí”, pero no teníamos modo de saber qué significaba do. Era la parte del misterio que nos faltaba por aprender, poco a poco y sin ayuda. No terminamos de aprenderlo juntos. Tendrían que venir más discos de los Beatles, más meses, más relaciones. Hasta aprendimos inglés.

25 comentarios:
Me ha encantado, NáN, de verdad. No hace falta más para contarlo todo.
Me desconcierta un poco, no obstante, esa tercera persona del fragmento "Sonríe y te mira desde arriba, porque cuando nos abrazábamos apoyaba la barbilla sobre tu cabeza y a veces se atrevía...".
Un abrazo.
Ah, repito aquí lo que he dicho en el Taller: hace falta tener mala leche para poner de tema a los Beatles cuando yo ya no estoy...
Es tan bonito que me han entrado ganas de llorar...
A mí también me ha encantado, Nán. No entiendo de escribir, pero me gusta, y sé que los veranos de la adolescencia no volverán, entre otras cosas.
Un saludo
Primero, PORTOROSA, invirtiendo el orden de tus comentarios, si lo has visto en el Taller también te habrás dado cuenta de que, aunque somos pocos, nos comentamos. Quizá sea tu momento de regresar... además ahora es un miércoles de cada tres. Los seis meses que estuve fuera no escribí una línea.
Con respecto a lo otro, gracias y trato de explicarme. Trato de copiar a los Grandes las "piruetas" que hacen para que el lector no se duerma. Eso, por la parte técnica (mejor o peor conseguido, pero casi siempre intento “meter un empujón”).
Por la parte real, lo escribí por primera vez en 3ª persona, pasé a la 1ª y cambié diez veces. Pensé que había acertado en la primera vez. En ese párrafo, el narrador duda de que la cara que le pone a ella sea la auténtica (tan distante está de aquello), por lo que me pareció lógico (en la lógica interna del relato) que en ese párrafo se distanciara también de ese "yo", convirtiéndolo en él.
Esta es la explicación (y me alegra que hayas sido el primero en notarlo). Abrazote.
Qué rara es la vida, FILLA, que aún con el cariño que te tengo el que esta historia te diera ganas de llorar a mí me hace feliz. Un beso.
Entre otras cosas, JOSÉ LUIS; pero lo que seguimos recibiendo por los 5 sentidos sigue siendo milagroso. Es lo que me pasa con tus fotos, o con los cuadros que pone Elvira: no soy capaz de decir nada pertinente, pero a veces tengo que entrar a comentar un simple "me gusta".
Gracias y un abrazo.
¡Qué buen relato, NáN! Está vivo, y además revive recuerdos de todos.
Un abrazo
Entendido, pues.
Gracias por alegrarte.
Mira, me lo voy a pensar. El otro día releí algunas de las cosas que había escrito para el Bremen y, sorprendentemente, me gustaron.
Otro, querido NáN.
Me ha gustado mucho, es un texto tan vivo y a la vez tan respetuoso, tan delicado para ella...
¡Me ha encantado!
Gracias.
Salud
Gracias, ELVIRA. Cuando se escribe, se pinta... de nada vale si no se hace pensando en el todos o en una parte necesaria del todos. Un abrazo.
Anímate, PORTOROSA, y reconoce que la "obligación" de escribir es la única manera de hacerlo. Claro que tienes a los rubios y esas playas, y con eso la pereza aumenta. Abrazo.
Los quince años de aquellos tiempos, GENÍN, cuando no sabíamos nada pero algo nos impulsaba a encontrarnos. Escribir este relato-carta me ha traído recuerdos y me ha dejado una sensación muy agradable. Un abrazo.
Lo que necesitaría sería darle más trascendencia personal a esos relatos. La motivación de hacer algo para el taller, para que se lea y se comente, creo que no es suficiente.
Es decir, lo que necesito es que el taller sea una excusa, un pequeño recordatorio, que valga para algo más (siempre en el terreno personal e íntimo; lo otro es otro cantar).
Un abrazo.
Precioso primer amor.
No hay foto, pero mejor, así la imginación se retrotrae aún más.
Qué bonito.
Yo creo que esto es mucho más que un ejercicio de taller,es un trocito de vida.
Me ha puesto la piel de gallina un poco...
Me ha gustado mucho, Nán. Como siempre, tus textos me provocan un sinfín de sensaciones, muchas de ellas paradójicamente contradictorias. Buen síntoma cuando de literatura se trata.
Mucho he sonreído ante el enigma del "do". :-) Un fuerte abrazo.
Esos recuerdos que tan bien dibujas, Nán, son como preguntas con sus respuestas incorporadas. Aproximaciones a algo que nunca se ha separado ni un centímetro de nosotros. Es en esos instantes donde consigo ver con más precisión la línea que separa lo cierto de lo innecesario.
Un abrazo enorme y agradecido.
Hermoso, Nán.
El primer amor o ése que relatas, es de los que se te queda en el alma para siempre. No es que sea eterno, simplemente es que pinta especial...será la inocencia o que se yo, pero pinta especial.
Un besito.
Cada caso es un mundo aparte, amigo PORTOROSA, y podemos hablar de ello como amigos; pero no hay nada que podamos decir con precisión.
Cuando repito lo de "no tengo nada que contar", no es una boutade, sino un sentimiento bien asentado. Lo que me sostiene en el Taller es el placer en dosis fuerte. No necesito una motivación porque el tema viene impuesto de fuera. A partir de ahí, paseo pensando en el tema, se me ocurre una idea y eso me produce como un chute de adrenalina. Camino y lo desarrollo, escribo los párrafos mentalmente, con sus puntos y comas. El placer de meterme en una historia que se hace viva (la descripción del convento en el anterior me hacía caminar en éxtasis) y hay momentos que descubro algo de esa historia "ajena" que me hacen meterme en un barecito, tomar una bebida como un premio, y acariciar el descubrimiento.
Pero sería incapaz de decir, por mi cuenta, "quiero escribir esta historia". Placer y paseos repetidos con la misma obsesión, eso es todo en mi caso. Un abrazo.
Si hubiera puesto la foto (que existe), ISABEL, sería la historia de mi primer amor en aquellos tiempos en que con 15 años éramos de una inocencia absoluta. Sin la foto, el deseo del relato es que quien lo lea le ponga la cara que tuvo el suyo. Un abrazo.
Ay, SUE, para ser algo más necesitaría un trabajo lingüístico que de momento me da pereza. Pero eso no toca para nada la realidad y profundidad de los sentimientos (y la posibilidad de transmitirlos a quien lee). Un abrazo.
Lo que me dices, FLAVIA, me alegra mucho. Producir sensaciones, ya sería bueno. Pero que sean "paradójicamente contradictorias", acerca estos textos a la vida. Fuerte-fuerte abrazo.
Como siempre, querido JOSEP, encuentro en tus comentarios algo que se me había escapado (lo de las "aproximaciones) y un espíritu fraternal en el modo de ver la vida. Que sea enorme, el abrazo.
Posiblemente, ZAYI, sea el descubrimiento más importante de una etapa de la vida; por eso, aunque lejano en el tiempo y recordado infrecuentemente, está ahí. Como escribí en uno de los Escalones:
"Sin el miedo, el enigma, el temblor
del sexo en la adolescencia,
todo parecían estratagemas."
Un abrazón.
Un abrazo. Gracias.
Larisa nos regala dos enlaces en su último post, uno de Sue y otro tuyo. Ahora entiendo por qué alguna vez ha escrito sobre Nán pero no sabía a quien se refería y el motivo de que te nombrara. Ahora me ha quedado claro.
Me gustó mucho la lectura de estos ejercicios; son el mejor referente para aprender a expresar con palabras lo que no estamos seguro que almacenamos.
Un saludo
ah, ESEVILLANA. Bienvenida por aquí. Gracias por lo que dices de los ejercicios... ¡voy rápido a ver lo de Larisa, que estaba un poco lejos del ordenador!
Un abrazo
La verdad es que eso de la monja que quería ser objeto sexual (del relato anterior) aún sigo pensándolo. Realmente es trágico, sí...
'Love' está bien, pero ya sabes que prefiero Loewe.
Ah, SUE, me encanta eso: relectura y re-flexión.
Besos.
Es lo que decías en el anuncio, porque te reconocí como una sobrina de Ouka Lele, LARISA, que una cosa es que nos hagamos los tontos y los despitados, y otra que lo seamos.
Más besos
Que sí, que muy bien.
Que así fue.
Pero a este post le falta algo y es esto :
http://www.youtube.com/watch?v=aEDqzk6awJQ
El ambientillo...
El poco inglés que chapurreo viene de ellos.
A mi hijo cuando nació, su padre en vez de nanas le cantaba a los Beatles.
Cuando lo sacábamos con el carrito el nene sorprendía en la calle a todo aquel que veía... Se las sabía todas!!!
Besos, Nán.
No los ponían en la radio, menos en la TV...
Solo podía verlos en imágenes en las pelis. A hard day's night fui a verla continuamente y al salir me faltaba el aire y boqueaba como un pez fuera del agua.
Yo no era de un país, sino del ambiente de los jóvenes de otros lugares; y no tenía manera de llegar físicamente a esa patria.
Tu hijo tuvo suerte
Besos, ZARZAMORA.
No hace falta imagen. Creo que a más de uno, como a mi, le habrán venido a la mente muchas imágenes y recuerdos...
Por cierto que 'Love me do' es la única canción que toco bien en la guitarra ;)
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