jueves, 3 de marzo de 2011

Ejercicio de taller. Tema: una canción

 
 
La reproducción del vídeo de You Tube, por lo visto no era legal y dejó de funcionar (podeís verlo en http://www.youtube.com/watch?v=0FuD3vSxkl4). Espero que la canción de Goear dure más tiempo. ¡Gracias, por el queo, Sir!).
 
 
Cuando ames no preguntes si te aman

Bonma me ponía nervioso. Era un buen compañero, fuerte, animoso, divertido. Muy sociable con todos; pero no pertenecía a ningún grupo. Los grupos se hacían quedando los sábados y domingos; y él siempre tenía algo que hacer. De su familia no hablaba: se limitaba a poner cara de aburrimiento, como si fuera algo tan evidente que no hacía falta comentarlo. Sabíamos que su padre viajaba bastante a Londres, por lo que tenía unos discos increíbles que te prestaba sin problemas. Podía haber sido un filón exótico, porque entonces casi nadie viajaba, pero si le preguntabas a qué se dedicaba, soltaba un uff, un rollo de negocios de esos.
Fuera del Instituto, de lunes a viernes, nada sabíamos de él. A mí me atraía, por su forma de ser y, posiblemente, por su misterio; que tan bien sabía envolver en una capa de vulgaridad. Me pasaba algo parecido con su sociabilidad; pensaba que la usaba para esconder su soledad.
A veces lo encontraba a mi lado al cruzar la puerta de salida por la tarde. Bajábamos juntos las escaleras que salvaban la diferencia de altitud entre el Instituto, sobre un montículo, y el plano en suave pendiente hasta el mar de la ciudad. Algunas tardes, me desviaba yo al llegar a la Plaza de los Luceros; otras, conseguía mantenerme en la conversación hablándome de los discos que tenía, de las revistas con las fotos de los músicos ingleses, y bajaba hasta la Cruz de los Caídos, donde siempre giraba él hacia la derecha por la Avenida de Madrid, donde vivía, con un seco “hasta mañana”. Yo tenía que girar a la izquierda y subir un poco. Algo molesto por la sequedad de su despedida; me parecía como si escapara.
También me inquietaban algunas frases, poco habituales entre chicos de esa edad, como cuando me dijo que yo era tan delgado que le hacía pensar en los músicos de los grupos ingleses. ¿Qué podías contestar a una comparación así, salida de la nada?

Una tarde, cuando ya me esperaba la despedida, me dijo que le acababan de traer el último single de Dave Clark Five, que tocaban la canción Do you love me y era buenísima, aunque la cara B no valía nada. No habría nadie en su casa y podríamos oírlo sin que nos molestasen. Me llevó hasta su habitación, con una ventana a la calle, puso dos bebidas, dejando la botella en una mesa, y colocó la aguja sobre el disco. Inmediatamente quedé sepultado por ese alud de sonido; ahora es difícil hacerse una idea, porque eso ya es habitual, pero podría compararse con la sensación de quien viera por primera vez un cuadro cubista y, aunque no lo entendiera, supiera por instinto que aquello decía algo.
Poníamos la canción una y otra y decenas de veces. Bebíamos y fumábamos sin parar; él, Bisonte, yo Celtas cortos. Bonma sabía inglés y me traducía la canción. ¿Me amas? preguntaba a cada momento. De pronto se levantó y me dijo “bailemos”. Dimos saltos hasta que hizo la broma de cogerme como si fuera una canción de bailar juntos. Le dije que dejara de hacer chorradas y él se bebió el resto de su copa y se puso a mirar por la ventana. Era más bajo que yo, pero más fuerte y ancho. Llevaba una camisa blanca con el cuello abierto, sin corbata, y un chaleco de color verde oscuro. Me quedé mirando su cuello, tostado por el sol. Por un momento me apeteció besarlo y me horroricé. Poco después me fui a casa y sentí algo raro dentro de mí, algo de mí que no me gustaba. Ya no volvimos a encontrarnos nunca en la puerta de salida del Instituto.


17 comentarios:

Sue dijo...

Es cierto que ahora escuchar música es como el pan de cada día. Incluso te la pone el conductor del bus, o la llevas en los auriculares, o llegas a casa y le das al ON del IPOD, o sales a un bar y la escuchas.... Pero antes, también en mi época de niña aunque yo sea algo más joven que tú, escuchar una canción en la radio de tus padres o poner una casete era todo un acontecimiento. Y no te digo un disco. Jo.
En mi casa la música siempre ha ocupado un lugar importante, sobre todo físicamente porque mi padre aún conserva cientos de discos de su época. Yo heredé su afición comprándome unos pocos con mis ahorros.
Hasta hace unos años un viejo tocadiscos hacía las veces de equipo de música y tu relato me ha hecho recordar esos escasos momentos en los que me quedaba sola en el salón de mis padres y ceremoniosamente, ponía uno de esos discos. Me daba igual cuál fuera, aunque tenía mis preferidos claro (sobre todo orquestas). A veces invitaba a dos amigas y las tres escuchábamos temas de Doors o Beatles con gran atención. A veces nos quedábamos mirando el disco girar, otras bailábamos.
Me has hecho recordar también cuando mi padre se sentaba frente al mueble de los discos. Tomaba uno, miraba la carátula con ojos admirados y melancólicos, lo sacaba, le quitaba el plástico y lo limpiaba mientras me contaba su historia. Después lo ponía, muy despacio, y paseaba por toda la casa tarareando aquella música o cantaba mientras cocinaba o reparaba algún mueble.
Cómo echo de menos esos momentos.

En cuanto a la historia, muy entrañable, me ha gustado mucho ese amor azorado y prohibido. Ese momento en el que uno desea algo y de repente se da cuenta de que, ups...

Freia dijo...

¡Ay, Nano...! La música tiene poderes que no tienen otras artes... y esa canción es de las que marcan.

Tu narración me ha hecho volar de principio a fin del texto. Hasta esas dos últimas frases: abruptas, bruscas y definitivas. Me ha gustado muchísimo. ¡Qué bien escribes, joío alicantino, delgado como músico de grupo inglés!


Un abrazo vertebrado y miles de besos para L. y para ti.

Lara dijo...

¡¡¡Ah, qué gran canción!!!

Y el texto: maravillosa caracterización de personajes.

Apunte: genial lo de "la cara B no valía nada".

Elvira dijo...

Muy buena la canción y genial el texto. ¡Enhorabuena, NáN!

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Dos músicas que por prodigio y sinceridad, por don y artesanía, se escuchan al unísono sin molestia ni distorsión, sólo con placer y añoranza. Las dos se vierten en el mismo aire, en la misma tarde; una tarde que generosamente nos recreas.
Casi que puedo oler esa mezcla de bisonte y celtas cortos.

labertolutxi dijo...

Cómo nos asustamos de lo que no entendemos.

Isabel dijo...

Qué buen título, NaN.
Es difícil elaborar algo con el tema de una canción, pero tú lo bordas.
Me gusta la comparacion de la sensación con el cuadro cubista.

Ahora ya sé quien miraba por la ventana, jeje...

NáN dijo...

SUE,lo resumes perfectamente con "y de repente se da cuenta de que, ups...". Ese "ups" es tremendo; te deja hundido.

Pero lo mejor de todo es que te haya hecho recordar y que compartas con todos esos recuerdos. Que, por cierto, me han encantado y están contados de manera que me ha sido fácil vivirlos.

Abrazo agradecido.

Jopete, FREIA, sé que piensas realmente lo que dices y me pones colorado. La música, desde luego, es el arte prioritario para las emociones, estados de ánimo y para crear escenarios de la nada. Esto último es lo que me impide ser un buen conocedor de la música llamada "clásica": al poco de empezar ya he creado ese espacio y me olvido de seguirla.

Abrazos y besos para ti.

LARA, como ya eres oficialmente mi "maestra", tomo esto como un "progresa adecuadamente".

Hata muy prontito que te dé un abrazo de verdad.

¿Te imaginas, ELVIRA, la descarga de energía que podía significar en mi tiempo? Muchas gracias por tu valoración y...

Un abrazo

Esos dos humos, JOSEP, que para desconsuelo de los dos no se juntaron. Era todo tan difícil, entonces. Me gusta el piropo de que "se escuchan al unísono sin molestia ni distorsión, sólo con placer y añoranza".

Un abrazo

Sin duda no es culpa nuestra, CLAUDIA, fuimos mal educados. Pero aunque no la culpa, sí acarreamos la responsabilidad de todo "no" sin fundamento.

Gracias por decirlo y un abrazo


Reconozco que el título está muy bien, ISABEL; aunque debe bastante al modo carveriano, que titulaba estupendamente. Pero te aseguro que, difícil o no, varios compañeros de Taller han escrito relatos muy atractivos.

Un abrazo y mi agradecimiento, cada uno por su lado y los dos juntos.

Di Vagando dijo...

NAN!!! NO te puedes imaginar cuánto me gusta esta canción! Y el relato es precioso. Y lo que es la vida (las casualidades no existen) hoy hablaba con una chica gay de su inicio de relación con la q fué su pareja, en la península (en UK como q tiene menos mérito) y hace unos 15 años. El cómo no fueron nunca aceptadas en al comunidad gay porque no se vestían como se esperaba (este es un tema q como sabrás me fascina, los disfraces q nos quieren obligar a llevar los otros), la reacción de sus padres, y ahora las preguntas de su hija, de 5 años. No es de extrañar que al prota del relato, con el "do you love me" de fondo, le diera pánico volver a ver a Bonma.

Besso

Beatriz dijo...

Me han gustado el relato y la canción.
Puedo imaginar, incluso ver, el dolor y la soledad.

Doctora Anchoa dijo...

¡¡¡Oooooh!!! Me ha encantado tu post. Cómo evoluciona la sociedad, y cuántas personas nunca habrán sido completamente felices por haber nacido en el momento equivocado.

Zayi Hernández dijo...

Es muy difícil mantenerse alejado del impulso, sobretodo en esa etapa de la vida. Ahora no, ahora tenemos el control del cuerpo, del oído, de las hormonas y del deseo...pero antes, en la pubertad, era realmente difícil.
Un beso.

No dijo...

Es cierto, Doctora Anchoa, cuantas personas habrá frustradas por este tema...; ahora la juventud se lanza sin más o menos problemas, es decir, si en esas edades tienen dudas sobre su identidad sexual (que gracias a no se quien, ya se asume como algo normal) lo prueban para saber qué o quienes son, para definirse y tener claro en la vida qué necesitan y qué quieren.
Parece que poco a poco el mundo va cambiando...

Nán, me ha encantado tu historia!
Besis

NáN dijo...

Qué energía tiene, DI, la canción. Hay quien se ha sorprendido de la "vestimenta" de los músicos, pero en los principios siempre era así: de traje y muy señor mío. Creo que hasta los Rolling se presentaron así en su primer disco.

Supongo que hace 15 años, y según en qué entornos, el lesbianismo debía ser tan duro de aceptar como la homosexualidad hace 40. Salieron muy tarde del armario. Al menos, hace unos 30, la tipología de las lesbianas en sus bares era estricta y sagrada: querían parecerse a los hombres; y de estos, a los más rotundos y machotes. Por suerte, ese disfraz ha dejado de ser sagrado.

Desde luego que le daba pánico, pero era Bonma el que aparecía a su lado en la puerta de salida, y el que dejó de "aparecer". No hubo segunda oportunidad.

Varios bessos

No sabes lo que te agradezco, BEATRIZ, que hayas podido "imaginar e incluso ver". Si no hay lectores atentos, no hay escritura.

Un abrazo

Lo peor, DOCTORA, es que el tiempo equivocado ha sido el más largo de la Historia: desde que la Antigüedad fue derribada por los monoteísmos hasta el postmayo del 68. Lo sencillo fue convertido en angustia y sufrimiento. Habrá que estar atentos para que no nos arrebaten este Renacimiento social y cultural. Habrá que estar dispuestos a defender lo que sí importa.

Otro gran abrazo

La química corporal, ZAYI tiende a un equilibrio, no a una goleada de 100-0. No se puede pisotear lo femenino que hay en ellos ni lo masculino que hay en ellas. Y ese pisotón es el que se ha ejercido siempre. A veces se tiene claro; otras, el impulso a jugar y reconocerse es fuerte y debería ser aceptado. Y la adolescencia es la época clave para ese autodescubimiento: lástima que durante tanto tiempo haya sido "imposibilitado"; solo los que tenían la tendencia muy clara daban el paso... y a un precio muy alto. Cuesta creerlo, porque apenas ha pasado tiempo; pero en aquella época ser homosexual era delito y se les aplicaba los 6 meses de cárcel de la Ley de Vagos y Maleantes.

Abrazote.

Por suerte para todos, tienes razón, NO. Ha costado pero se ha conseguido: ahora el "susto" es para los padres, que normalmente están preparados para que se les pase pronto.

Gracias por el aprecio y

un abrazo.

Dol dijo...

Precioso , nán, muy bien contado.
Quise decir Nán , q tú eres muy mayúsculo.
Me ha gustado mucho.
Bueno, la juventud tiene esas cosas, un cuerpo joven es un cuerpo inquieto.
Además todos somos bisexuales, incluso las más dulces ratoncitas y los más valientes guerreros , en determinadas circunstancias.
(bueno, todos menos yo, que sólo lo fui hasta los siete años).
Jeje .
Besos.

LA ZARZAMORA dijo...

Describiste con extrema sutileza ese despertar prohibido e inhibido de los sentidos.
Besos, Nán.

NáN dijo...

Jua, juá. Bien joven decidiste, querida REYES. Mi personaje trastabilleó más de una vez. ¿Y más de tres?

Gracias por la mayusculidad que me otorgas, cuando yo me veo tan en la mediocridiad. ¡Pero sigo aprendiendo!

Besos

Eso es verdad, amiga ZARZAMORA: procuro no ser estrambótico y no hacer más ruido del que hace la vida.

Besos para ti.