
Mi bisabuelo (el abuelo de mi madre) de muy joven en la Guerra de Cuba. Lo miro y creo estar viendo al segundo de mis hermanos.
Desde que empezó a llegarme la remesa de fotos antiguas, me siento agitado y pienso. Pienso en qué somos. La individualidad, el yo, lo que chapotea en el líquido materno, sale, crece, experimenta y se muere, respondería a la pregunta de “quién somos”; ya comentaré de eso si es caso. Como miembros de la familia que se extiende hacia el pasado, pero también al futuro en que estemos muertos, la pregunta sería “¿qué somos?”.
Como creo que cuando morimos se acabó, necesitaba encontrar una trascendencia sin credos. Creo que la he encontrado (al menos para mí). Somos datos de información. Datos que se unen a otros datos y producen conjuntos de datos más complejos que transmitimos y formamos cadenas todavía más complejas. Datos para la supervivencia de los genes del grupo. Puedo llegar hasta mis bisabuelos por la parte materna, gente acomodada que se fotografiaba desde el siglo XIX. Por la paterna, me quedo más corto, pero puedo imaginar muchas cosas. Es como si recordara hormigas vistas desde arriba, sin diferenciar una de otra: moviéndose con el objetivo de mantener vivo el hormiguero. Cada una sabiendo lo que ha de hacer, comunicándose por el cruzamiento de las patas dónde hay comida: en qué dirección y a qué distancia (las abejas lo hacen y creo que las hormigas también). He visto a la familia desde arriba y he visto esa comunicación: el salvaje hormiguero humano.
Cuánta información y datos transmitidos genéticamente (el bisabuelo clavado al hermano segundo). También debe existir una zona neuronal oscura que vaya más allá de los rasgos físicos: información. No puedo explicarme ciertos sueños y pesadillas sino creo que la experiencia acumulada por mis antepasados me ha llegado genéticamente, planteándome dudas, enigmas, caminos para la supervivencia del grupo. No mi familia: todas las familias. Recibimos una experiencia acumulada que busca la experiencia del grupo. A diferencia de los insectos, en nuestro caso es acumulativa, creativa. Está ahí, incluso para que cuando entremos en una crisis, una crisis de grupo suprafamiliar me refiero, podamos salir de ella y avanzar. Los genes egoístas.
Hacia el futuro también. Aunque no tengamos descendencia, significamos muchas cosas para algunos que nos rodean y esa experiencia, convertida en datos por los que sí la van a tener, o en historias contadas o convertidas en Arte, llegará a otros. ¿Cuándo desaparece nuestra influencia individual una vez muertos? ¿Cuándo pasa a formar parte del colectivo, iba a escribir el mar, de la experiencia de los antepasados directos? Cuando desaparezcan los que tuvieron un conocimiento directo de nosotros. Entonces pasaremos a formar parte de un mar de conciencia (al final, lo dije), una complicadísima bola de datos que casi no puede comunicarse sino mediante mitos: cuando nos habla no un individuo, sino una colectividad.
Datos para la supervivencia; por lo tanto, salvajes.
Es mi abuelito. Con dos cojones y un pincho en el casco. De mi familia materna, todos los antepasados varones de mi abuelo fueron militares del ejército de Tierra. Los antepasados varones de mi abuela, marinos de guerra.Fue el último de mis abuelos en morir, cuando yo tenía poco más de dos años, así que no recuerdo nada de él. De mi abuela paterna, que murió en mi casa meses antes, sí tengo un recuerdo exacto. El primero de mi vida; pero no es una historia para hoy. Aún sin conocerlo, su muerte provocó dos historias que sí conservo en la memoria.
El rel
En casa, siempre iba vestido con una bata de rayas verticales azules y blancas, de escolar. Cuando mi madre estaba bien, me dibujaba cosas en una hoja. Ese día me estaba dibujando un reloj. Cuando solo había trazado el círculo, la aguja pequeña arriba y los números hasta el quinto, llegó un telegrama que decía que su padre había muerto. Adoraba a su padre, se echó a llorar y guardé el dibujo en un bolsillo de la bata. Durante varios días, lo sacaba a escondidas, ese “rel” inacabado, y pensaba que estaba relacionado con la muerte, aunque no supiera cómo.
Un abrigo incompleto
Meses después, me dijeron que me iban a hacer un abrigo con la tela del capote militar del abuelo. Había visto esta foto o una parecida, así que inmediatamente pensé que el abrigo completo incluía un casco con pincho a mi medida. Me imaginaba saliendo con él a la calle. Nadie me dijo que iba a ser así: tenía una seguridad absoluta a partir de mi lógica de entre dos y tres años. Cuando llegó el abrigo, pegunté por el casco y se echaron a reír, creció en mí un rencor que duraría mucho tiempo. También me afirmé en una idea que ya tenía algo hecha: los mayores no eran gente de fiar.
Datos, de todas las maneras posibles aprendemos o elaboramos datos.
Después, aprendí muchas cosas sobre él. Su comportamiento honorable, por el que al cabo de un mes de estar en una checa de Madrid fue liberado. Su ayuda a los de todos los bandos. Cierto. También es cierto su cariño inmenso a sus familiares. A mi madre le escribía una carta cada dos días, contándole todo y preguntándole con ansiedad qué sufrimientos podía estar pasando en la posguerra. Uno de sus puntos honorables es que no puso inconvenientes a que se casara con mi padre, un simple empleado, y los dos habían quedado en que vivirían de lo que ganara mi padre (un rojeras, además), así que no podía ayudarla directamente. En una carilla del papel, siempre le hacía un dibujo (seguía siendo “su” niña), como este que he puesto. Se ven, por el adelgamiento del papel, las líneas del otro lado.
Un hombre de familia excepcional. Pero también un militar excepcional que había guerreado en Filipinas, en Cuba y en Marruecos, donde Franquito (así lo llamaba mi abuela) fue subordinado suyo.
Me sentiría más tranquilo diciendo que mi abuelo fue un hombre de familia excepcional y uno de los mejores panaderos de Madrid, en cuya panadería la gente hacía cola. Inútil. Parte de mis genes son de guerreros. De un modo u otro, están ahí. En el grupo salvaje que nos ha antecedido a todos (aunque no hayan sido militares). No puedo ni quiero negarlos. Me limito a respirar suavemente al acostarme, esperando que me digan algo que está ya, aunque mudo, dentro de mí.
Un hombre de familia excepcional. Pero también un militar excepcional que había guerreado en Filipinas, en Cuba y en Marruecos, donde Franquito (así lo llamaba mi abuela) fue subordinado suyo.
Me sentiría más tranquilo diciendo que mi abuelo fue un hombre de familia excepcional y uno de los mejores panaderos de Madrid, en cuya panadería la gente hacía cola. Inútil. Parte de mis genes son de guerreros. De un modo u otro, están ahí. En el grupo salvaje que nos ha antecedido a todos (aunque no hayan sido militares). No puedo ni quiero negarlos. Me limito a respirar suavemente al acostarme, esperando que me digan algo que está ya, aunque mudo, dentro de mí.


41 comentarios:
Tengo fotos de los padres de mi bisabuelo materno, como también fotos de mis bisabuelos por ambos lados. Podría contarte mucho sobre mis reflexiones sobre la familia (la he investigado, pero mis experiencias más interesantes surgieron de la intuición, de la imaginación, y de esa misteriosa fuerza que me unió con mis antecesores – cien años no es nada).
Dices muy bien: 'una complicadísima bola de datos que casi no puede comunicarse sino mediante mitos'. Así es señor.
La novela que escribí y que, por fin, me gusta tal como está, trata en parte la temática de tu post. Ojalá algún editorial (holandés) tenga interés en publicarla. El título es "Piazza Vanvitelli" y el subtítulo "El hombre que dijo ser un volcán".
Durante los años he colgado algunas de las fotos de mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos en mi blog Tutto è possibile. Una foto del padre de mi bisabuelo italiano (el que ha dado el nombre a mi blog porque vino de Zambrone, un piccolo paese del sur d’Italia) se encuentra en este post: http://zambrone.blogspot.com/search?q=telegrafista
Un abrazo
Otra foto que te pueda interesar se encuentra aquí: http://zambrone.blogspot.com/2005/11/el-abuelo-que-nunca-conoc.html
Y aquí está una foto más clara del padre de mi bisabuelo italiano, el telegrafista: http://zambrone.blogspot.com/2005/12/la-rabia.html
(no estaré hasta el jueves por la noche)
Hola, GIOVANNI, me he "desayunado" con unas fotos estupendas, gracias. Tú vas un poco ms atrás que yo en el conocimiento "consciente" de esa familia extensa hacia el pasado. Las tienes a mano, en un archivo. Yo las he recibido todas de repente y ando en el intento de asimilar y hacer las paces.
Un abrazo y suerte con ese editor.
Me ha encantado, NáN, encantado!
Y me hace pensar (más, si cabe) en qué será de aquellas familias formadas por padres e hijos cuyas genéticas nada tienen que ver, en cómo responderan esos hijos a la pregunta.
Y qué bien dibujaba su abuelo, coñe!!!
Muchas gracias, FILLA. Planteas un gran tema. En los genes físicos, los mantendrán y en sus descendientes se irán combinando y diluyendo: exactamente igual que nos pasa a todos.
En la familia "real", que es aquella en la que vivimos de pequeños, absorberán la experiencia como todos.
En los ecos del colectivo, encontrarán estrategias y modos distintos. Para mí que esas voces no se basan en lo histórico, sino en la acumulación de estrategias sobre lo "fundamental" humano (vida, muerte, reproducción, disfrute de la vida o alejamiento de ese disfrute...). Simplemente ahí crean combinaciones de mayor complejidad y, por tanto, con mayores posibilidades de enriquecimiento.
Estoy tratando el tema de modo muy positivo. Al fin y al cabo, esa corriente subterránea a lo que nos impulsa es a sobrevivir. Probablemente la parte peor se la llevan los muy ricos y de gran poder: son los que transmiten una debilidad ante la vida, porque lo han recibido todo gratis.
Pero todo lo dicho hasta ahora son intuiciones que pueden rebatirse, ampliarse o reducirse en la tertulia.
Y sí, dibujaba de puta madre, y pintaba bastante bien (dicen). Enseñó a mi madre a pintar y esta realizó algunos cuadros bastante buenos, pero al casarse y dedicarse "al hogar" dejó de hacerlo. ¡Qué tiempos aquellos para las mujeres, ¿verdad?!
"El rel" y "Un abrigo incompleto" podrían funcionar perfectamente como dos micros hilados a partir de la memoria de tu familia...
Narrativamente, además, funcionan a la perfección, con ese niño que añora vestir un casco con pincho para poder metamorfosearse mejor en la viva estampa de su aguerrido abuelo.
Me encanta ese niño, Nano. Y me gusta también mucho esa memoria amable y generosa que guardas de tus antepasados.
Hale, un besón
Ayer empecé a pensar, cuando iba en el tren camino a casapadres, que yo tendré un nieto que será como yo era para mi abuelo y que estas relaciones se repiten eternamente. Y que me verán viejita y rara y se apretarán contra mi pecho para dormir. Luego, todo desvarió.
Me encanta ver esa foto.
Y el dibujo.
Yo creo mucho en la rebelión de los genes. Pero también en la lucha contra ellos. Ahí están, los muy.
¡Ay, qué tema! Inevitable preguntarse y preguntarnos, ya sea individualmente o en tertulias.
Recuerdo que un amigo científico me decía siempre que somos sólo química nada más, pero como bien dices, formamos parte de esa evolución y los genes son los genes. Cuando mis hijos eran pequeños y yo en mi ignorancia trataba de educarlos, a veces, algún gen irreconocible me saltaba a la cara y me preguntaba ¿de dónde puñetas habrá salido?
Somos también entorno, formativo o no, y esto es lo que aprenden otros tipos de familias como las que hay actualmente.
Esto de mirar fotos es un peligro, Nano, ten cuidadín no vayas a ver algún rasgo militarote escondido en alguna arruguilla, jeje...
Jó, vaya racha de textos más cojonudos que llevas, Nán. Este me ha encantado, pero es que además comparto lo que dices, sobre todo cuando hablas de nosotros como datos de información, algo en lo que no había pensado nunca y me parece fascinante.
También me gusta el tono con el que hablas de tus antepasados. Aquellos, familiares directos o no, amigos, personas que se cruzaron en nuestra historia, dejaron en nuestras manos el fuego que, consciente o inconscientemente, no dejamos que se apague.
Un abrazo.
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Mansamente nos lleva la vida
mecidos por las canciones de los muertos.
Viniendo de ti, GEMMA, que digas que esos micros funcionan es un gran halago. De ese niño me gusta lo peleón que era (midiendo sus fuerzas dentro de la familia). Y ahora, es cierto que, sobre todo desde la terapia de Donosti, tiendo a aceptar lo inaceptable o lo inaceptado, a encontrar en cada punto no la fricción sino las paces. Para mí es una situación interesante que no sé muy bien dónde me llevará. A vivir mejor y más tranquilo, seguro.
Besones amables a tu generosidad.
Los muy, AROA, poeta certera. Nos pasamos la vida rebelándonos: ¿no será que lo que queremos es imponer nuestra pequeña variación? Nos tenemos que volver titanes, gigantizarnos (esto es de la novela de Kenzaburo que estoy leyendo). Gotitas de la charca, paseamos orgullosos nuestra “gotidad”. Te imagino perfectamente, viejita y rara, con un nieto dormido contra el pecho.
Beso de compartir pensamientos el mismo día.
Qué razón tiene tu amigo, ISABEL, si a lo de química le añadimos las sinapsis y las relaciones (¿conversaciones?) neuronales. Pero ¿por qué pensar que aunque el soporte sea químico no se puede imprimir en él sensaciones, sentimientos o impulsos? Es difícil hablar de esto con un científico sin que este no intente romperte la cara, pero algo hay que, siendo iguales en los impulsos, nos hace tan diferentes en los distintos períodos de tiempo. Creo. Me parece. No estoy seguro. Lo cierto es que un hijo se lleva la mano a una oreja y dices “Ostras, como mi padre”. Si encuentro ese rasgo, Isabel, no hay cuidado ya: no me admitirían.
Besos de campaña.
Gracias, JESÚS, ¿sabes que al darme cuenta de eso me quedé mucho más tranquilo? Como si hubiera entendido la trascendencia civil.
A mí me ha encantado lo que dices tú del fuego que dejan en nuestras manos y que, consciente o inconscientemente, no dejamos que se apague. Otra manera de definir la misma idea: el deseo de extendernos y la comprensión de que no es el mantenimiento del poder conseguido, lo que buscamos. Más bien, una potencia interior que nos transmiten y queremos transmitir.
En esa secuencia te envío mi abrazo.
(por cierto, bonito poema)
Muy buena tu entrada, NáN. He reflexionado mucho sobre este tema. Por algún motivo, me interesaba saber de ambas familias desde niña, y estiraba la lengua a mis padres -por separado- y a alguna tía para saber más. He entendido algunas cosas y ya he dejado reposar la historia familiar.
A veces nos pasan antorchas que no son las nuestras, y podemos llevarlas en la mano como si la vida nos fuera en ello, hasta que nos damos cuenta que esa no es nuestra antorcha.
Un abrazo
me parece una gran teoría, Nano. Pero ahora, en etos tiempos de sobreinformación, de información de usar y tirar...¿no corremos más riesgo de desaparecer mucho antes que nuestros antepasados?
Me encanta el hastío nervioso que produce tu tema.
Si lo que tienes es curioso y te interesara algún día saber más, puedes hacerlo a través de la iglesia a la que pertenecían. La información que tienen es maravillosa. Solamente escribiendo una carta, te envían una copia.
Inicialmente, lo necesitaba nuestra hija, la antropóloga y luego nos enviciamos.
Lo hice por parte materna, mi padre no era de aquí y fue imposible conseguirla. Aunque sigo en el empeño.
Mi pareji lo hizo de los dos. Fue un descubrimiento valiosísimo y muy emocionante.
Formamos parte de ellos, los antepasados, en tantas cosas que no sabremos nunca. Lo del parecido de tu hermano es una prueba de ello.
Fíjate si es curioso que mi padre nos "obligó" a todos que fuéramos pasando y por escrito a todas las generaciones venideras que una de sus bisabuelas era albina.
Decía que alguna vez nacería alguno con esa "tara"
Perdona la extensión.
Gracias y un beso
Me ha encantado tu texto, Nan, todo. Y creo que los dos micros son maravillosos, como Gemma.
Gracias,
X.
Hará unos años se puso de moda la teoría de los "memes" que tiene más que ver con la cibernética que con la biología aunque precisamente es un concepto a caballo entre los dos. Se basa en la idea de que el ser humano depende de la evolución cultural, más efectiva y rápida, en vez de la biológica.
Los "memes" son la unidad más pequeña de información que se aprende, replica y transmite de humano en humano. Muchos memes forman un grupo y los encontramos en un chascarrillo verbal, un prejuicio hacia un colectivo o una forma de sentarse a la mesa. Y muchos grupos de memes forman monstruos tan complejos como la forma de encarar la maternidad, el rol dentro de una empresa o la ética de la economía.
Los "memes" en sí mismos son enormemente inestables. A veces mueren nada más nacer o son flor de un verano. Los que consiguen sobrevivir y pueden asociarse en un grupo son más sólidos y las constelaciones más complejas, como sistema global, pueden llegar a durar milenios, saltando de ancestros en ancestros.
No es necesario que se materialicen en una publicación o una patente. Una idea, una actitud, una acción pueden ser memes de un gran éxito sin que nos demos cuenta.
He aquí también un motivo para la ética. Los "memes" pueden hacer más feliz al total de la especie o contribuir a su degradación. Como ves, me ha encantado tu entrada, Señor Nano. Muchas gracias.
Bueno, uno no puede elegir a su familia, así que hay que aceptarla como nos viene. Al final uno se acostumbra y hasta puede llegar a gustarle, oye.
Yo siempre soñé con tener unos padres intelectuales, viajeros, bohemios, hippies... pero seguro que de haberlos tenido hubiera preferido unos padres funcionarios, porque nunca estoy agusto con nada. Por otro lado, ellos seguro que hubieran preferido tener otra hija (más lista y más normal), pero lo más probable es que hubieran echado de menos a esta loca misántropa que soy. Así que, estamos a pachas.
Qué curiosa tu descendencia. Yo provengo (hasta donde me han contado) de familias pacíficas, entendiendo esto como "no militares". Mi abuelo estuvo en la guerra, sí, creo que en el bando de Franco, no por convicción, creo que pasaba por ahí y le dijeron "tú Sousa, coge un fusil y tira". Y es que en mi familia no hay una tendencia política concreta, ni mucho menos vehemente. Un primo de mi padre sí está metido en politica hasta las trancas, recientemente acusado, junto con su hijo, por una trama de corruptela (que no voy a desvelar), pero el resto han hecho bastante con salir adelante.
Mi abuelo paterno era alfarero y apenas ganaba para alimentarse él, así que tuvo que internar a sus cuatro hijos en colegios religiosos. Se libró de la guerra porque era viudo. Mi abuelo el portugués fue empleado de Iberduero y cazador toda su vida. Tenía un perdiguero rojo al que llamaba "crika"... bueno, en realidad llamaba así a todos los perros.
Era gracioso mi abuelo.
Oye, me has hecho recordar muchas cositas. Ahora voy a poner un poco de arroz, como lo hacía mi abuela. :)
Querido Nán ;
esta entrada me la leeré en Sevilla , porque aquí no se puede disfrutar (en el cyber).
Mientras tanto, decirte que me ha fascinado .
Sólo una cosilla sobre la trascendecia;
estoy leyendo el libro ése de la vida y la muerte de los tibetanos y tu idea de las hormigas me lo ha recordado , aunque como de costumbre parezca que no tiene nada que ver , en realidad hablamos de lo mismo .
Besos .
Ha sido una de las cosas más lindas que te he leído. Mi primer recuerdo es más o menos también a los dos años, menos significativo que tu rel pero también tiene que ver con números.
Yo también tengo bastantes recuerdos fotográficos de mi familia, también más de la materna que era la de la plata...pero no tuve militares...mis dos abuelos sirvieron a la guerra, pero obligados, así que eso no cuenta y el padre de mi padre, se pasó la guerra escondido porque no veía razón para matar a otro español y si se le ponía delante, tendría que dispararle o aceptar que fuese él el muerto...así que se escondió de trinchera en trinchera...muchos le llamaban cobarde...yo siempre amé esa valentía de no matar por los ideales de otro.
Yo tampoco creo en la vida que precede a la muerte. Nos morimos y qué? preguntó hace poco mi hijo, le dije "nos morimos y somos comida de bichos u órganos de vivos, tú eliges"...imperó la razón y decidió, como todos los adultos de casa, vivir después de morir pero en otras vidas...en eso sí creo, en darnos para no perdernos.
Un beso.
Si no hacemos nada mientras existimos para 'permanecer', si que desaparecemos.
Pero que milagro el de la fotografía, que todo lo inmortaliza. Ver las fotos de los que fueron, muchas veces nos hacen reflexionar sobre lo que somos y como seremos recordados.
Por cierto que, uno de los momentos más impactantes de mi vida fue cuando vi la cara de mi hijo cuando nació y darme cuenta que era igual a mi cuando era bebé. Fue como estar frente a un espejo mucho años atrás.
Mágico!
Suerte tienes, ELVIRA, de haberte ocupado en su momento de la historia familiar que podía conocerse y haber cerrado el fichero. Aunque para ciertas cosas nunca es tarde, es mejor haber hecho las tareas en su momento. En lo de las antorchas te doy toda la razón, pero eso es la historia "oficial", relacionada normalmente con el prestigio. Esa historia te hunde si no escapas de ella; no te deja vivir tu propia vida.
Un abrazo
En estos tiempo, MARÍA, corremos el peligro de desaparecer hasta como "antepasados" porque nos quedemos sin descendientes. Es más, esta "memoria esencial" de lo humano, estos datos de información, son como un instinto que puede perderse (si llegamos a no distinguir las voces de los ecos). Si abrumados por el ruido mediático perdemos el instinto de escuchar en nuestro interior, podemos perder el conocimiento pra enfrentarnos a las dificultades de la vida. Ese riesgo lo veo muy presente ahora.
Un abrazo hasta el sábado.
La extensión es libre en este blog, AQUÍ; es más, me gusta la extensión. Te agradezco la útil información. Lo que me encanta, de lo que está produciendo el tema, es que aunque sea virtualmente estamos funcionando como una auténtica tertulia.
Un abrazo que llegará a ese pueblo de 40 habitantes.
Jo, JAVI, pues qué decirte sino que me halaga que me digas eso.
Otro gran abrazo hasta el sábado.
Qué ineteresante, PERPLEJO. A mí la teoría de los memes me recuerda también a la gramática moderna, dnde los fonemas son la unidad mínima. Y como en la gramática, los memes en sí carecen de significado, hasta para un chascarrillo deben unirse varios. Estoy seguro de que funcionan, aunque sería interesante leer un estudio serio de cómo se agrupan. Sería un estudio de la cultura global. Pero no creo que los antepasados hayan dejado en nosotros quiénes eran ellos en la vida o cómo la entendían: me estoy refiriendo a una zona oscura de los genes que dejan información en una zona oscura del cerebro en relación, solo, con la supervivencia. Algo parecido a lo de las hormigas, que nacen sabiendo las tareas que han de realizar (muy pocas) y con las habilidades necesarias para ello. En nuestro caso, es mucho más complejo por un proceso de individuación.
Un abrazo de agradecimiento por tu entrada en el mundo de los blogs.
¡Ay, SUE! Eso de que hay que aceptarla como nos viene se dice fácil. Pero no podemos negar que vivimos gracias a ellos, a una larga cadena, así que algo tenemos que hacer.
Así que te he hecho recordar "cositas", entonces esto ha sido útil. Gracias por contarlas y además de manera tan divertida. "Tú, Sousa, coge un fusil y tira" fue la historia de la guerra de muchos. "Era gracioso mi abuelo", me encanta esa frase.
Un abrazo de agradecimiento por haber contado cosas con ese tono.
Hay muchas cosas que tras el vestido que las envuelve, son lo mismo, querida isleña REYES. El problemas de las religiones y las creencias es que sacan una foto de la situación en un momento dado y a partir de ahí todo nuevo desarrollo queda fuera de la foto y es estigmatizado como "pecado". Han arterioesclerotizado la vida. Creo que ahora, tras la liberación de esos códigos que son como candados enmohecidos, tenemos una gran oportunidad de sumar experiencias. Corremos el peligro, claro, de abanadonar la introspección.
Un abrazo en tu nueva vida.
Te agradezco tu aportación personal, ZAYI. Estas historias son amenas en una tertulia y además siempre enseñan. Tu abuelo fue un valiente, respetuoso con las vidas. Y la enseñanza a tu hijo me parece fantástica: desde la naturalidad y la verdad se les puede hablar de todo y la muerte parece que hayamos querido borrarla de nuestro entorno. Desde mi abuelo se rompió la tradición y ningún familiar ha sido militar. Claro que en su diario de la guerra echaba pestes: contaba que el ejército había dejado de ser lo que era; no soportaba que se bombardera a civiles y maldijo a cualquier descendiente que se hiciera militar.
Un abrazo de sigue así.
El principio de tu comentario es rotundo y certero, VERÓNICA, tantas personas viven sin tener conciencia de ello, como si estuvieran en un punto eterno. A mí, lo de las fotografías recibidas me ha servido de mucho. Conocía historias, pero ver los rostros y el cuerpo les ha dado "sustencia".
Y me hace gracia cómo se puede interpretar un mismo hecho de manera tan diferente. El día que tuvo a su hijo, Lola se llevó dos cabreos. El primero, porque nació el mismo día que ella y dijo "¡Ya me he quedado sin cumpleaños"! (qué razón tuvo, la pobre). Segundo porque sabía que era un chico y estaba convencida de que iba a ser un Nanito. Cuando lo vio por primera vez y vio que era totalmente un Lolito, se volvió a cabrear. En cambio yo me quedé tranquilo: ninguno quería que fuera "uno de los suyos". Los dos teníamos razones para desconfiar de los propios genes.
Un abrazo enorme, compañera.
Gracias a ti por escribir tan bien, me inspiras :)
...mmmm...la familia que gran tema. La que te toca al nacer no se elige, no se puede tener remordimientos por lo que hicieron los que llegaron antes que nosotros.
MI bisabuelo también fue a la guerra en Cuba..una gran historia..
Yo mantengo una gran familia por el lado de molimadre y cero contacto con la de molipadre..una historia triste..bueno..no es triste..pero saca lo peor de mi..aunque no tengo claro que eso sea malo.
BUeno, que yo venía a decir que me ha gustado la entrada.
Qué gozada leerte, NáN.
Un abrazo.
Olvidé decirte cuán interesantes encontré leer las historias que cuentas sobre tus (bis)abuelos y sobre ti mismo. Ahora tú y yo somos adultos... somos 'gente de fiar'? O han los tiempos cambiado a nosotros?
Bueno, SUE, para no pasarnos la vida repitiendo "el gusto es mío", lo dejamos en tablas.
Abrazo de empate
MOLINOS, esto es la "familia extendida en el tiempo". Falta, si me atrevo, la "familia real", la que vivimos de niños, y la "familia cedida", que es la familia real de nuestros hijos o, en caso de no tenerlos, la casa o casas en las que vivimos con otros de común acuerdo.
De remordimientos, nada de nada... pero que hay algo que te traspasan, seguro. Ahí está el punto. Veo que compartimos bisabuelos que lucharon juntos. Y que te has unido a la tertulia contando cosas prsonales. Te lo agradezco un montón, ¡un montón! Estas cosas nos permiten conocernos unos a otros: en la escritura damos las claves.
Un abrazo de bienvenida y otro de me gusta que te guste.
PORTOROSA mío, otro gran abrazo para ti.
GIOVANNI, para los niños "no somos gente de fiar". Tenemos el mundo al alcance de nuestras manos, y de nuestra billetera, pero por alguna razón que solo pueden interpretar como "locura", somos imprevisibles en tocar ese mundo. Por ejemplo, decimos "un paseo y luego un helado". ¿Por qué no un helado nada más empezar el paseo, con lo que apetece?
Un abrazo por tu presencia
Nán, ayer tomé un helado (un sorbete) sin nada más... mientras mi compañera estaba viendo otro museo. Bueno, efectivamente estuve en un paseo, pero sin mayores metas, sólo acompañando a mi mujer en su proyecto de libro sobre el río Ems (se encuentra en el norte de Alemania, cerca de la frontera con Holanda). Mi pregunta sobre 'gente de fiar' refiere también a lo que el niño dentro de nosotros piensa de nosotros como adultos de cierta edad.
Un abrazo
Por supuesto, querido GIOVANNI, que no somos de fiar. Hablo de mis recuerdos, claro, pero creo que me adecuaba a la media. No tienen más remedio que "confiar" en nosotros, los adultos, porque les proporcionamos todo. Pero guardan una distancia, porque no entienden que no entendamos sus deseos: son un pequeño centro de poder cuya realización frustramos.
O sea, la educación significa un enfrentamiento entre los deseos de ellos, de cada minuto, y las normativas socializadoras que les vamos imponiendo.
Nos quieren y nos necesita. Pero tú te puedes tomar un sorbete cuando quieras, y los tomas de acuerdo con la razón.
Ellos desearían tomarlos a todas horas, no entienden que enfermarían, solo entienden que lo desean: y ahí estamos nosotros para fastidiarles.
En cierto sentido, la educación es una doma. Así que hemos de aceptar que un momento vengan a querernos, como un gato, y al momento siguiente el domador les enfurezca.
Todo esto que digo, claro, son opiniones. Cualquier profesional me tiraría varios libros a la cabeza.
No creo que ellos desearían tomar un sorbete a todas horas, y si no entienden que enfermizaría, lo descubrieran rápidamente y no cometiesen otra vez el mismo error. Yo he tenido bastante confianza en el autoaprendizaje... es tambi;en mi propia experienca, faltando el padre a partir de los siete años que tenía, y mi madre muy ocupada con los labores en la casa y cuatro niños de quieenes algunos eran problemáticos... Yo no, por supuesto, lo que no significa que no haría cosas que mi padre hubiera preocupado mucho... Creo tambinén en el ejemplo de los padres, o de la madre como en mi caso, que el niño observa y oye cunado mira y escucha bien.
Educando mi hijos no he llamado mucha atención a los libros sobre cómo educarlos. He basado mis 'conceptos', mis ideas con respecto a la educación en mi propia experiencia. Me volví niño para ser un buen padre.
Tampoco yo he leído nunca ni siquiera un artículo de psicología infantil, GIOVANNI. Mi idea era que prefiero equivocarme yo a que un psicólogo americano me lleve a equivocarme.
Lo que digo, por experiencia propia, es que hasta lo que se llama la "edad de la razón", hacia los 7 años, se produce una fase que llamo "épica". Tienen que encontrar su sitio en el mundo y, aunque parezcan razonables y razonados (no siempre es así) libran una batalla cruenta para ganar su sitio. Y esa batalla la luchan contra quienes le rodean: los que viven en su casa. Aunque es una batalla en el mundo de las emociones.
Puse el ejemplo de los helados, pero sirve cualquier otro: los adultos tenemos acceso a todo lo que necesitan, pero somos los administradores. Esa diferencia, y el modo en que lo administramos, crea en el niño la desconfianza interior.
Hay una colección de libros que son ejemplares: Guillermo Brown y sus amigos los proscritos, de Richmal Compton. Ejemplifica muy bien el pensamiento de niños que, aunque en proceso de racionalización (son capaces de entender lo que los niños de menos de 7 no entienden) no se han despegado del todo de la fase "épica". Los leí con 9 años y no me hicieron gracia, porque estaban contando lo que hacía yo. Depués, con 11 o 12, cuando ya tenía el concepto de malicia e ironía, me partía de risa con ellos.
Al hilo sobre lo de tu mami (casarse con un trabajador) en casa pasó lo mismo con mi padre.
Su madre, no acepto que se casara con una damita de otro lugar. Nunca nos acepto a sus únicos nietos.Nunca nos difrutó.
Cuando se fue definitivamente, estaba sentada al lado de mi padre y él dijo muy bajito: "mamá, que vida tan bonita te has perdido al lado de tus nietos" Mi padre se hizo grande, muy grande ante mis ojos.
Sobre los hijos.
Si imagino a mis padres comprando libros para saber como educarnos a cada uno ( no hay dos niños iguales)no hubiésemos comido en un mes o más.
Listos,listos, no hemos salido,eso sí, un huevo de guapos.
Saludos
Ay, se me ha escapado...
lo siento
¿Qué se te ha escapado, AQUÍ?
Te diré que mi abuelo aceptó plenamente a mi padre, que siguió manteniendo una relación cariñosísima con mi madre, a la que le escribíacada dos días. Simplemente, él y mi padre habían hecho un pacto entre caballeros: "Don Enrique, me caso con su hija, pero viviremos con lo que yo gano, una vida digna perso sin lujos"; "De acuerdo, pero no le hagas daño nunca". Y en virtud de ese acuerdo, no podía ayudarles (casi).
Desde luego, lo de tu padre fue de chapeau. Decirle eso a tu madre cuando se está muriendo es... valiente y justo. Tomó el partido que debía tomar.
Un gran abrazo.
MegaMaga lo ha dicho mucho mejor que yo. Me ha gustado especialmente el rel (no sé por qué ha despertado en mí un recuerdo lejano que todavía no acierto a concretar; algo se removido profundo y fuerte allá donde esté. Espero que no tarde en aflorar) y me ha hecho sonreír y liberarme ese niño enfadado por no tener un casco con pincho alla tedesca.
A mí también, como a Gemma, me gusta ese niño y el recuerdo que guarda de sus mayores y si éste tiene que ver con la terapia donostiarra, pues bienvenida sea.
Y me gusta esa idea de ser datos, reunión y transmisión de datos, incluso para los que no nos hemos reproducido. Y esas hormigas y abejas que acaban diluyéndose en el mar familiar. Es un respuesta trascendente mucho más serena. A mí todavía me angustia mucho todo lo que mis padres no llegaron a contarme y me quedé sin saber o lo que me contaron y he olvidado.
Hace poco he recuperado la imagen de un hermano de mi padre muerto muy joven y ha sido como recuperar buena parte de las historias que mi padre contaba sobre él.
Quizá seamos información, concatenación de datos, formando parte del engranaje de una cadena familiar.
Mis bisabuelos y abuelos eran cigarreras, carabineros (como en una novela de Merimée), carteros o representantes de libros. No sé qué puede deducirse de esa conjunción de datos pero quizá yo esté engarzada en la cadena familiar al igual que ellos aunque quizá de distinta forma.
Los genes... ¡ay los genes! A mí me habría gustado también mucho tener un casco de pincho germánico... ¿Por qué será? ;-PP
Un beso grande, Nano
Ah, FREIA. Si se hubieran cumplido esos deseos y en mi ciudad, la tuya durante el verano, hubiéramos llevado los dos un casco con pincho alla tedesca, nos habríamos reconocido y conocido ya entonces. Siempre me ha apasionado ese niño en la fase "épica", hasta los 7 años. Lo mejor de mí en toda mi vida, sin duda. Pero el tratamiento que le doy a él y a mis familiares no habría sido posible sin la "reconversión donostiarra", que me ha permitido transformar las numerosas minas en boyas de salvación. (Bueno, algunas ya me habían explotado).
La mayor parte de las historias las conozco porque, cuando ya había cumplido los 7, cuando me acostaban, como la sala estaba al lado de mi cuarto, y era cuando se producían las tertulias familiares (una gozada haber nacido cuando no existía la televisión), me levantaba y me pegaba a la puerta para escucharles.
En el fondo de nuestro ser, lo que transmiten los antepasados son emociones, impulsos, sentimientos. Ni yo me hice militar ni tú cigarrera. Eso es la superficie, a la que tanto valor le damos y no tiene valor alguno para la verdadera vida.
Veo que te ha pasado lo mismo que a mí, con una foto: es tremendo el poder de avocación de las imágenes.
Un gran abrazo
Jajajaja, Nano... Pues habríamos estado guapos los dos pincho en ristre, paseando arriba y abajo por la Explanada o la Rambla... Tú adolescente ya curtido y yo cría regordeta, torpona y escurridiza...
Creo que todavía me gusta mucho más ese niño al que ahora imagino escondido tras el quicio escuchando conversaciones de adultos e historias familiares. Me has recordado que yo hacía lo mismo en la casa de Alicante. Jajajaja hacía muchos años que había olvidado eso. El problema es que en mi casa entre el pasillo y el comedor solo había unas cortinillas recogidas en ambos quicios y como nunca fui especialmente delgada, por más que me escondiera siempre acababan pillándome.
Pues sí, en definitiva siempre se trata de una cuestión de afectos, lo miremos bajo el prisma que lo miremos. Me alegro de coincidir también en eso contigo y me alegra aún mucho más que la mayoría de las bombas se reconvirtieran en boyas antes de explotar.
Un beso muy, muy, muy grande, Nano.
Conocía la historia del casco por un comentario de Usted en un post mío. Y lo entiendo. Con esa edad uno es capaz de matar por un casco así.
Y ese señor del casco, ¿Sería el nieto del francés que desertó del sitio de Cadiz?
No estamos tan lejos, al fin y al cabo.
Ah: el párrafo sobre el rel, así tal cual, sin modificar una coma, es uno de los mejores microrrelatos que he leído en toda mi requeteputísima vida. Con su permiso, corto y pego y se va, enterito, a mi colección de citas.
Un abrazo veraniego, Maese Nán.
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