2.-[Me han comentado que alguien se ha confundido, pensando que los textos son de Flavia... ¡Nooo! Lo textos de Flavia solo se pueden leer en su libro].
No digas que no te lo advertí
Quien bien te quiere te hará llorar, dijo. Debía llevar hablándome un buen rato, pero concentrado en los gritos que subían del patio, en el recreo del que yo debía ser el único en no disfrutar por el aparte que me había dedicado el Hermano Sebastián, no me había enterado de nada. Me activé cuando puso una manaza sudorosa en mi hombro de niño de 12 años y pude oír esa frase, que me pareció tonta. Me dejó solo con las notas en las manos. De casi todo sobresalientes hasta el año anterior, había pasado a casi todo suspensos ese junio.
Cierto que el hecho de que los sitios de la clase se fueran ocupando ordenadamente por las notas de cada trimestre, y hubiera pasado de la primera fila a una de las últimas, ayudó a mi meteórico ascenso en el orden del campeonato de pajas públicas y con testigos, un punto en cualquier clase, dos puntos en la de religión y tres puntos durante el rosario. Del cincuenta y muchos en una clase de 60, al número 12. No había certificados ni firmas, ni creo que a nuestras familias les interesara el certamen. Que tu mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha.
¡Hacerme llorar! Ni los hermanos Carracedo, uno de ellos repetidor dos años y el otro uno, lo conseguían cuando me emboscaban. Los amigos son la verdadera familia. Todo por la amistad. Aumentó mi prestigio mi ascenso en el certamen. También que cuando en clase preguntaban a uno de los Carracedo, era el primero que soltaba una carcajada ante su respuesta, que provocaba el estruendo y el pitorreo general. Todavía no sabía que el tiempo es largo, que la venganza se sirve fría y que las ocasiones, propicias o desafortunadas, acaban por presentarse. Años después, en una clase de literatura, el título de un poema de un señor antiguo y narigudo, lo explicó muy bien: ande yo caliente y ríase la gente.
DIAGNÓSTICO
Apotegma: Sentencia breve y concisa de carácter doctrinal que enuncia una norma sin ninguna argumentación.

14 comentarios:
irreverente, auténtico
así aprendemos contigo ahora lo que no pudimos aprender antes
besos
"Todavía no sabía que el tiempo es largo, que la venganza se sirve fría y que las ocasiones, propicias o desafortunadas, acaban por presentarse."
Y la risa acaba por congelársele a uno ante la mano sudorosa que se desploma sobre el propio hombro.
Ayssss...
Ya está usted liando a la gente. El apotegma es el lado de mayor longitud de un triángulo rectángulo. Los dos restantes se llaman catetos.
Sirwood
Trato hecho, LARA. Como en esas parejas de intercambio inglés-español, tú me aprendes lo de antes y yo te aprendo lo de ahora.
FREIA, así eran las cosas en Levante en aquellos tiempos. La furia hacía que no se nos congelara la risa. Y reí mucho.
Se me ocurre entonces, SIRWOOD, que si nos las apañáramos usted y yo para compartir un apotegma de los suyos, de piernas bien largas, formaríamos un rectángulo con los catetos más felices del mundo.
Bueeeeeno buenooo...
esto está cogiendo ya mucha velocidad...
excepto lo de las pajas , no me he enterado muy bien del resto .
...
Lo volveré a leer mañana , con las gafas puestas , y te cuento ,pero que sepas que tus narraciones me suenan a gloria, incluso si tengo que releerlas.
Besos.
Vale, el que avisa no es traidor.
Pero más vale reir que llorar, que lo que nos rodea está de pena.
Yo te apruebo.
Besos, Nán.
Hay momentos en la vida en que uno necesita ser el primero entre sus iguales y no el primero por encima de ellos. Esto quizá no lo sabía el curita. Saludos cordiales.
No sé si es real o ficticio, pero sea lo que sea me ha mantenido alerta.
A veces cuando paso por aquí me siento una ignorante ¡cuántas cosas sabes!
Pero me gusta pasar.
Me causa placer que tengas que releerlo, REYES. Como diría L, esa es la prueba de que escribo mal, pero le contesto "tararí-tararí". Que no es siempre cierto eso. Que eso sería la prueba si se me lee dos veces y a la segunda se dice "vaya mierda". Y a ti te sabe a "gloria". (Al menos, la primera).
Totalmente de acuerdo en lo de la risa, EVA. He reído mucho, aunque a veces para dentro, y me parece esencial. Y mira, con tu aprobado hemos subido unas décimas la media de mi bachillerato elemental. ¡Gracias!
Ese curita, ISABEL, no sabía nada de nada, salvo que le gustaba poner una mano en el hombro en determinados momentos. Ojo, que nunca pasó de ahí. Ese contacto paterno-cariñoso era habitual, incluso se veía en muchos dibujos de la época: el "buen pastor". Pero sabíamos "escabullirnos" pronto. Yo lo que quería no era ser primus, ni siquiera entre mis iguales, sino ser uno más.
SUE, la ficción es ficción. No importa si cuenta algo real o si se basa en unos hechos de la vida del ficcionador. En el momento en que la escribes, ya no es real.
¡Qué dices de que sé muchas cosas! Maestro de ignorancia, todo lo más. Una jerarquía que dan los años, no el saber. Me ha alegrado verte por aquí.
A las cuatro, un enorme abrazo.
Muy cierto, NáN, y muy bueno porque te queda la apotegma y la rebelión que se expande en función de cada uno/a.
Me estoy acordando... a quien no sabía rebelarse de alguna forma, los llenaban de verdaderas apotegmas clavadas, además, con puntillas del quince; debe ser, por eso, que hay tantos apotegmáticos/as todavía.
¡Ay, ISABEL! De inmediato me has hecho pensar en un poema de Goytisolo sobre los apotegmas del abuelito y el papá, cantado por Paco Ibañez. Pero nada se puede contra los niños que han aprendido a no escuchar y se fijan en la abeja que zumba por detrás de la cabeza del "discursero apotégmico". Y eso que en mi familia apenas me apotegmizaron. Era más bien cosa del colegio. Los familiares eran apotegmas benignos: siempre he recordado y puesto en práctica uno de mi madre: "Más vale una vez colorado que ciento amarillo".
He ido enseguida a YouTube, a escucharla, y aquí la dejo para quien quiera.
http://www.youtube.com/watch?v=X422DCfnVjI
La clave estaba, querido Nán , en que yo no sabía lo que era un apotegma .
Ahora lo sé,gracias.
Y por supuesto que escribes muy bien,me entere yo o no.
Besos.
Sí, Reyes, las "flavianas" se basan siempre en una figura retórica, cuya definición copio del libro de Flavia y la pongo al final.
Lo chulo es leer el relato sin conocer la definición y leerla después.
Besos
Parece que sí que es una norma que el llorar siempre tenga que ver con el querer.
Preciosa entrada, buenas advertencias y dulces sentencias.
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