CARTAS A BERTA
Madrid, madrugada del 12 de febrero de 2005
Querida Berta:
Hoy me ha mordido un perro. Inmediatamente he pensado en ti, en aquello que dijiste de que el día que un perro me mordiera a mí, sí sería noticia. En medio de la noche, con el brazo izquierdo inflamado, lleno de grapas, tranquilo y exaltado por todas las pastillas que me han dado, más las que he añadido de mi cajón, me he dicho ¿por qué no?
Nuestro último contacto fue hace un año y ocho meses, cuando agotaste la memoria del contestador con la frase “¡¿Pero quién te crees que eres?!”.
No te contesté; porque no lo sabía.
Ahora lo sé. Soy quien se acuerda de ti cuando le muerde un perro, quien recuerda con exactitud cuándo tuvimos el último contacto.
Madrid, 4:13 a.m. del 12 de febrero de 2005
Querida Berta:
Hablo de un perro grande, un perro lobo de pelo largo, precioso. Al cruzármelo en la acera me agaché hacia él diciendo ¡perrico bonico! El pobre animal, asustado, se lanzó sobre mí. Apenas tuve tiempo de echarme hacia atrás y protegerme con el brazo izquierdo, donde me dio varios bocados y me produjo desgarrones.
El dueño tiró de él y empezó a pegarle. Eso me enfureció, porque si el animal actuó así fue por miedo y el causante de ese miedo no podía ser otro que él. Intenté tranquilizarlos a los dos y acabé acariciando al perro con la mano derecha, mientras le decía al dueño que no pasaba nada, que la chaqueta era vieja, que no quería ni su nombre para poner una denuncia.
Ahora me doy cuenta de que te escribo no por lo que decía en la carta anterior, o al menos no solo por eso. Lo hago porque eres la única persona que conozco que se pondrá sin la menor duda de parte del perro y en contra de la crueldad del dueño, y del comportamiento estúpido del mordido.
Estas cosas hay que dejarlas dichas.
También hay que decir que fue una suerte que me protegiera con el brazo izquierdo, porque de haberlo hecho con el otro ahora no podría haber reabierto este contacto tan necesario.
Madrid, 5:00 a.m. del 12 de febrero de 2005
Querida Berta:
No nos engañemos. Aunque resulta paradójico: con nadie he tenido tanto engaño, al tiempo que el engaño ha sido inexistente. Cuando éramos tan jóvenes y tú tenías esas piernas tan largas que yo adoraba, ya hacías planes descaradamente por los dos: que nunca amaríamos a nadie como nos amábamos, pero que tú buscabas un hombre rico para llevar una vida de zarina prebolchevique; mientras que yo amaría también a los hombres, pero a muchos, porque era mariquita. Sin engaños. Tú eres la honorable esposa de uno de los muy honorables hijos de puta mafiosos del país.
Posiblemente acertaste un pleno en lo tuyo pero no en lo mío, porque no fuiste capaz de imaginar, y creo que era bien fácil, que ahora tengo un novio gordo que es fontanero. A veces me saca de quicio y me dan ganas de violarlo. Y lo violo. Pero cuando duerme con esa respiración agitada y ese sudor de los enfermos del corazón, me gusta dejar la mano sobre su pecho y ensartar el dedo índice en su abundante pelo sudoroso. Sentir cómo se calma y calmarme yo. Que durmamos los dos como niños.
Y por no engañarte, te diré que sigo llevando navaja grande, pero no por lo de antes. Los que hemos pasado años en cárceles y manicomios adoramos la fruta fresca y nada me gusta tanto como irla comprando en los puestos y sentarme en un banco a pelarla y comerla.
Pues te juro, de verdad, que la pesadilla volvió por un momento y tuve ganas de sacarla y cortarle la yugular al dueño del perro. Quedarme allí, cuidando del animal hasta verlo desangrarse a él; y que me detuvieran.
¿Sabes por qué no lo hice? Por ti.
Pero no tengo ganas de contártelo. Cierro la carta. Dormiré un poco sobre la mesa hasta que se levante mi peluche. Y si no hay otra carta que te explique por qué, tampoco te preocupes demasiado. Nunca nos hemos engañado: nada entre los dos ha tenido más importancia que un romanticismo literario barato. Cualquier momento de nuestra historia puede quedar interrumpido con el movimiento de dejar una taza de café sobre el platillo.
Madrid, 6:15 a.m. del 12 de febrero de 2005
Querida Berta:
Aunque quizá esta debería quedar oculta por lo siniestra, cada carta revela una intención más poderosa del motivo real de que me haya puesto en contacto contigo. Cuando pensé en degollar al dueño del perro, reprimí el deseo por ti, como te dije en la carta anterior. Me imaginé otra serie de años en el psiquiátrico de la cárcel y pensé en el período anterior, cuando te las arreglaste para visitarme cada dos semanas. Eso es el poder, ¿no? No hace falta que te recuerde lo que hacíamos en tus visitas. Sí podría contarte algo que no sabes: lo que sucedías días antes y días después de esa fecha. Pero si continuamos con este juego de las matrioskas, acabaremos encontrando nuestra propia calavera. Y a estas alturas, creo que el sentido de la vida es evitar encontrarnos con ella. Mejor dejarlo aquí.
Lo evidente es que no podría soportar que esta vez no me visitaras. Peor todavía: no podría soportar que lo hicieras.
Considera estas cartas como una consecuencia sin sentido de toda la química que he tomado esta noche. Como la consecuencia indeseable de un hecho fortuito. Como la necesidad, en un momento de derrumbamiento, de estar en contacto contigo.
Voy a meter esta última carta en su sobre. A ponerle el sello como a las otras. Mi novio ya está levantado y vestido con su mono azul. Él mismo las echará al buzón.
Que el mensajero, que seguramente ya detestas, te desanime de cualquier intento de responderme.

30 comentarios:
...Querido Nano, hay que tragar saliva para leer estas epístolas siniestras...
...Soy vecino de la Berta a la que van dirigidas, me las acaba de enseñar, y me está preguntando si llama o no a la policía. Estaba llorando y repetía continuamente: "¿quién se cree que es?"...
...Le he preparado una tila, pero ¿qué le digo?...
...Un abrazo...
...He olvidado decirte que te escribo desde el 2005 (si no no cuadra jejeje)...
Qué inquietante todo.
El fontanero,los manicomios, la fruta fresca ,las cartas sin respuesta .
Ofúf.
No te preocupes, MIGUEL ÁNGEL, que como administrador del blog me llega la fecha auténtica de tu comentario, que efectivamente es 2005.
Precisamente el autor de las cartas vive en mi barrio y me tomo con él alguna bebida que otra. Cuando no tenía nada que escribir para el taller subió a su casa (encima del bar donde estábamos), bajó con las copias de las cartas y me dijo: cuélales esto.
Le llamé al ver tu comentario y me dijo que tu vecina Berta te montó un show, que su Berta nunca ha llorado. Tú verás si te interesa seguir dejándote engañar por tu vecina.
Un abrazo.
Querida REYES, lo que yo veo ahí mucho amor, para un tipo al que le han pasado tantas cosas. De todas maneras, como soy más de escuchar que de hablar, te aseguro que la vida es inquietante. (Felizmente, añadiría).
Un gran abrazo ofúf.
"Soy quien se acuerda de ti cuando le muerde un perro". (¡¡!!)*
* Me encantan estas declaraciones de amor inadvertidas. Casi involuntarias de tan necesarias.
Estupendo, Nán, me gustó mucho esta forma de narrar. Esto sí es narrar literariamente (y no redactar, que es justo lo contrario). Y no sólo me gustó la forma -o sea, el estilo-, sino también lo que sugiere la historia, eso que se esboza y se insinúa.
algunas noches me despierto convencida de que un perro pequeñito me muerde el codo izquierdo...
(yo también trago saliva, pero me gusta, me gusta, me dan ganas de volver al taller)
besos
K
http://www.youtube.com/watch?v=j4gTlbTx0KM&feature=related
Por todo lo que aportas.
Besos
¿Verdad que sí, GEMMA? Los hombres, menos expresivos (o con menos inteligencia emocional), dejan a veces estos rastros que para ellos son clarísimos, pero insuficientes para ellas.
SAIZ, no podrías haber dicho más que aumentara mi satisfacción. Este Taller es un trabajo y en este texto mi propósito fue precisamente el de sugerir (esbozar e sinsinuar, como lo has visto muy bien).
¡Que sueño tan extraño, KIKA! Un terror pequeño, casi nada más que una molestia. Ojalá te animaras y volvieras a trabajar con nosotros. Si lees las revistas, comprobarás que todos aprendemos una barbaridad.
Gracias, ANÓNIMO. Aunque lejos mi cumpleaños (prefiero no quitar meses a los años que me quedan, pues se me harían muy rápidos), digamos que celebro el día de mi no-cumpleaños.
Nán, interesantísimas misivas. Desasosiego fecundo...
abrazos
que bueno mi Nán!!!
Sabes? estoy en un tratamiento por cuestiones que no vienen a cuento, pero lo cierto es que la mayoría del tiempo me la paso bajo los efectos "agilipollados" de las pastillas que debo beberme...y me ha dado por escribir cuando estoy así... ando haciendo algo que llamo Delirios y que después de releerlo termino diciendo: "No debo beber más esa mier..." pero es divertido...hay que ver la de cosas que vienen a nuestra mente cuando estamos así...claro yo no soy tan elocuente como tu personaje, soy más mecánica, menos sentimental...pero me he visto reflejada en ese señor del perro... Supongo que estoy de camisa de fuerza...pero tampoco importa mucho!
Un besito.
Querido NàN, recuerdos de vida dentro y fuera me han precipitado hacia el final. Es lo más real que he leído en mucho, mucho, muchísimo tiempo.
Hubiera sido feliz firmando estas cartas. O recibiéndolas.
Un beso.
STALKER, qué decir sino gracias. Y abrazos. (ya vi tu comentario sobre intertextualidad).
¿Así estamos, ZAYI? No te preocupes demasiado. Casi todos hemos pasado por eso. La química cerebral se descontrola y hay que ayudar a reencauzarla. Es muy interesante que escribas esos "Delirios". Cuando no tengas ya que beber esa mierda, con la cabeza clara, una goma de borrar y un lápiz para cambiar, pueden ser la base de una historia real y emocionante.
Mucho ánimo, una dosis todavía mayor de paciencia y un gran abrazo.
Un beso, IZASKUN, me da una gran alegría que lo consideres así. Pero no que saque realidades de ti... a no ser que, una vez fuera, las puedas quemar en tu noche de san juan, que puede ser la de hoy.
¿Está uste seguro de que ha puesto bien el enlace? Lo digo porque me envía directamente a Daniela Urzi.
Lugar inusitado, mañanita del 1 e marzo de 2010
Querido Nan,
Hay ciertas cartas, y ya cartas pocas se mandan, ahora todo es por el em@il, que mejor es no enviar y como concluyes aún mejor que desanimen cualquier intento de respuesta.
De locuras y delirios quien esté libre de escrituras que tire la primera letra;)
Besitos, Nan.
Te pongas al género que pongas, es un placer leerte.
P.S Por cierto ya quedan pocos mensajeros, y me hiciste pensar en esa bella peli "El Mensajero" de Joseph Losey en la que el niño se pasa la mitad de la misma llevándoles las misivas a dos amantes. Una joyita como tus cartas.
Rebesos.
QUIA SINT, ¡le compro su ordenador!
Gracias, EVA. Y puestos a recordar, ¿qué te parece "Le jeune facteur est mort", de Moustaki. El único que podía transmitir sus cartas de amor?
Le jeune facteur est mort
Il n'avait que dix-sept ans
L'amour ne peut plus voyager
Il a perdu son messager.
C'est lui qui venait chaque jour
Les bras chargés de tous mes mots d'amour
C'est lui qui portait dans ses mains
La fleur d'amour cueillie dans ton jardin
Il est parti dans le ciel bleu
Comme un oiseau enfin libre et heureux
Et quand son âme l'a quitté
Un rossignol quelque part a chanté
Je t'aime autant que je t'aimais
Mais je ne peux le dire désormais
Me parece perfecto¡¡
Rebesos Nano
Genial, Nán, estas cartas, irónicas, patéticas y maravillosas me han atrapado desde la primera frase. ¿quién no ha sido esa Berta alguna vez? ¿ o el remitente de esas cartas? (aunque no, yo no he violado nunca a un fontanero gordo, lo juro...).
Un beso gordo como tu talento.
Llego tarde por un viaje, pero empiezo por ti porque el género epistolar siempre me ha gustado, ¡se averigua tanto en las misivas cortas o largas!
Me gustan más las cortas como las tuyas, donde la intención es más poderosa que el motivo y donde, el mismo, puede quedar interrumpido con un leve movimento...
Una exquisited, Nano.
La metáfora de cualquier historia de amor.
El recuerdo viene con la herida. Y si nos aferramos al mismo y no pasamos a otra historia, acabamos locos.
Sí, EVA, Moustaki es perfecto, a pesar de su cara dura... ¡porque decir que "nuestra relación no puede seguir porque nuestro cartero ha muerto", y quedar bien, es mucha cara!
Acepto el juramento por ser tú, BÁRBARA, y el que se pone gordo de vanidad por las cosas que me dices soy yo. ¡Ay, la amistad, a qué cegazón nos conduce!
Te agradezco, ISABEL, que lo consideres así. También a mí las cartas me fascinan. Varias veces he intentado cartearme con un amigo, pero ha sido un fracaso, porque requiere una noción del tiempo distinta de la que tenemos hoy. Cuando llegaba el cartero, mi madre interrumpía lo que estuviera haciendo y dedicaba dos horas a leer las cartas recibidas y contestarlas. Imagino que fue entonces cuando se me quedó la imagen de la importancia de la correspondencia. La propia palabra es hermosa: corresponder.
Me gusta lo que dices, VERÓNICA, de que el recuerdo viene con la herida. Como de serie. Nunca lo había pensado con esas palabras. Y el remitente, desde luego, al poco de nacer ya estaba loco. Sé mucho de él y sé lo que me digo.
Un gran abrazo a las cuatro.
¿Que le cambie un ordenador en el que salen tías buenas desnudas por otro en el que sólo salen letras y letras sin parar? ¿Se ha vuelto usted loco, o qué? Para eso ya tenía yo mi Spectrum.
Eso digo yo: ¿o qué??
XD
Decir que me he vuelto loco, QUIA SINT, presupone que hubo un momento en que no lo fui. Viendo las escasas fotos que tengo de niño, siempre con un puño cerrado y apretado, me pregunto a qué pasado habría de referirme para encontrar paz y cordura.
Pero lo importante, aquí, era si el trueque colaba o no colaba. No cuela, ¡pues bueno! No es el primer no que recibo.
Y yo añadiría, IT, ¿o cómo, cuándo y por qué?
Siniestras, hilarantes y geniales.
Tiene usted mucho talento, NáN.
Qué bueno, LASTCHILD, que venga aquí y que le guste.
Pe, peeee..... PEROOOO.... Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?
¡¡Esquenoseactualizaesteblogoqué?!!
....a ver si este autor trabaja un poquito, por San Abundio "el primoroso"! (Vade Retro: Procrastinación!)
XP
it-ita (buena y bonita)
Siempre hablan los que menos deben. Última actialización de la señorita, ¡¡12 de enero!!
Ande, ande; deje el XP y pásese, como mínimo, a Windows Vista. Hay que actualizarse para que el señor Gates no pierda su tren de vida.
Al fin me he pasado por aquí... a ver si empiezo a llenarme, aunque sólo sea un poquito...
Estoy convencida, Nán, que si el amor existiese sería un sinsentido como éste.
Un abrazo desde la nada.
Olvidaba decirte que, además, me ha encantado leer este texto.
Está hecho para disfrutar de él.
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