sábado, 22 de agosto de 2009

Parvulario de verano 5. Límites del amor por Internet

Hoy me pasé por donde Crescencio, mi librero de segunda mano y amigo. Los sábados abre un puesto en un mercadillo de libros, discos antiguos y algo de artesanía en la Plaza Dos de Mayo.

Crescencio tiene una lista de libros que quiero sin prisa. Antes o después aparece uno en una de las bibliotecas que compra y me lo aparta. Cuando tengo prisa, me lo busca por las librerías de viejo de toda España y me lo compra. Es un método necesario, porque hay libros de venta no afortunada, pero gran valor en sí mismos, que desaparecen del mercado. Hoy, por ejemplo, tenía uno.

También me guarda y cuenta historias que recoge estando en la calle. Hoy me habló de un cliente joven, de unos treinta y cinco años, que solo busca y compra relatos. Le dijo que se iba de vacaciones a Nueva York. Al volver, le contó que la primera noche tenía una cita a ciegas con una amiga de una amiga de aquí y que fue un amor a primera vista. Loco, absoluto. Ni usó el hotel que había contratado.

Ahora están enamorados y demasiado lejos. Crescencio le dijo que, al menos, ahora Internet permitía mucha comunicación.

Cierto, contestó el cliente y supongo que también amigo de Crescencio. Pero en las conversaciones amorosas los silencios son muy importantes. ¿Cómo se usa el silencio en Internet?

8 comentarios:

ese dijo...

Con la cámara y micrófono en ON.

NáN dijo...

Ah, claro, el señor con sus tecnologías avanzadas. No hay cámara ni micrófono: a puritito tecleo.

Isabel dijo...

Pienso que como siempre, antes eran las cartas y ahora,leyendo los mails del amado y escribiendo.

El tecleo tambien te permite el intercambio de fotos, dibujos, incluso el folio en blanco para que la imaginación tome protagonismo.

Esto en cuanto a este idilio que cuentas.

Y en general leyendo y escribiendo, a juzgar por la profusión de entradas que estás poniendo.

Pero, eso sí, no valen comentarios con las parejas visibles, je, je, je.

Portarosa dijo...

No hay silencios en una conversación (que no una correspondencia, que es distinto) en internet.
Y eso, aunque naturalmente cuando el interlocutor vale la pena nada importa, cansa un poco.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Por internet la gente se enamora más porque se escribe, lo tengo clarísimo.
No sólo los silencios son imposibles de traducir al teclado, también las malas caras y la idea veloz , lo que llega al otro es un trozo de alma pasado a palabras que no es lo mismo que una charla cara a cara .
He dicho.
Un beso, Nán .

NáN dijo...

Por lo que veo, estáis de acuerdo en que el amor por Internet se parece un poco a los antiguos amores postales; pero se le suma inmediatez, que elimina muchos malos entendidos.

Recuerdo que al principio de mi relación con L, cuando los viajes de ella eran de treintantos días, nos escribíamos mucho. Ella a mí a casa; yo a ella a los hoteles. Así que tenía que calcular cuándo iba a llegar la carta al hotel de Viena y se la enviaba cinco días antes. Luego, todo era hablar por teléfono para decirnos que la carta enviada desde o enviada a ya no valía, porque el estado de ánimo había cambiado.

Yo creo que este chico que es lector de relatos se debe estar refiriendo al chat. En una conversación normal, uno de ellos bebe de la copa, enciende un cigarrillo, mira hacia otro lado. Todo eso forma parte de la conversación: son silencios que enriquecen la comunicación. El chat tiene un continuum diabólico que mata esos silencios.

El mail, por su parte, no deja de formar una sucesión de monólogos.

Amar desde lejos es difícil. Como cantaban Lole y Manué: "Que los amantes, cuando existe distancia, se olvidan antes".

A filla do mar dijo...

Que razón tienen usted, NáN.

Dificilísimos, incluso diría que imposibles.

NáN dijo...

Dejémoslo en dificilísimos, que la invención del ser humano es soprendente.