sábado, 30 de agosto de 2008

Un texto de Stiglitz rescatado de Globalizate.org

Estoy trabajando en un texto personal para poner aquí que puede, o no, estar este fin de semana. Pero he quedado atrapado por este texto del Nóbel de economía 2001. Sé que por mucho que lo digo, no visitáis el último de mis links favoritos y no quiero que se pierda la oportunidad de que lo leáis. Todas las semanas, se actualiza con varios artículos. Pero no quiero que os perdáis este. En cuanto tenga el mío, lo subo también: sin miedo a la acumulación.


Si busca crecimiento, gire a la izquierda

Joseph E. Stiglitz en Project-Syndicate (26/08/08)
NUEVA YORK

Tanto la izquierda como la derecha dicen defender el crecimiento económico. ¿Esto quiere decir que los votantes que intentan decidirse entre ambas no tendrían más que pensar que se trata de algo así como elegir equipos de gestión alternativos?
¡Ojalá las cosas fueran tan fáciles! Parte del problema tiene que ver con el papel que juega la suerte. La economía de Estados Unidos estuvo bendecida en los años 1990 con precios bajos de la energía, un ritmo alto de innovación y la oferta cada vez mayor por parte de China de productos de alta calidad a precios cada vez más bajos. Todo esto se combinó para producir una inflación baja y un crecimiento rápido.
El presidente Clinton y el entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, merecen escaso crédito por todo esto -aunque, sin duda, la implementación de malas políticas podría haber complicado las cosas-. En cambio, los problemas a los que nos enfrentamos hoy -precios elevados de la energía y de los alimentos y un sistema financiero en crisis- fueron generados, en gran medida, por malas políticas.
Existen, por cierto, grandes diferencias en las estrategias de crecimiento, que tornan factibles diferentes resultados. La primera diferencia tiene que ver con cómo se concibe el crecimiento en sí. El crecimiento no es sólo cuestión de aumentar el PBI. Debe ser sostenible: un crecimiento basado en la degradación ambiental, una orgía de consumo financiado con endeudamiento o la explotación de recursos naturales escasos, sin reinvertir las ganancias, no es sostenible.
El crecimiento también debe ser inclusivo; al menos una mayoría de los ciudadanos deben resultar beneficiados. La economía por carácter transitivo no funciona: un aumento del PBI, en realidad, puede dejar a la mayoría de los ciudadanos peor parados. El reciente crecimiento de Estados Unidos no fue ni económicamente sustentable ni inclusivo. La mayoría de los norteamericanos hoy están peor que hace siete años.
Pero tiene que haber una ventaja relativa entre desigualdad y crecimiento. Los gobiernos pueden mejorar el crecimiento aumentando la inclusividad. El recurso más valioso de un país es su pueblo. De manera que es esencial asegurar que todos puedan vivir de la mejor manera posible, lo que requiere oportunidades de educación para todos.
Una economía moderna también requiere correr riesgos. Los individuos están más dispuestos a asumir riesgos si existe una buena red de contención. De lo contrario, los ciudadanos tal vez exijan protección de la competencia extranjera. La protección social es más eficiente que el proteccionismo.
El no promover la solidaridad social puede tener otros costos, entre los cuales no son menores los gastos sociales y privados necesarios para proteger la propiedad y encarcelar a los delincuentes. Se calcula que de aquí a unos años, Estados Unidos tendrá más gente trabajando en el negocio de la seguridad que en el sector de educación. Un año en la cárcel puede costar más que un año en Harvard. El costo que implica encarcelar a dos millones de norteamericanos –uno de los índices más altos en el mundo- debería considerarse como una deducción del PBI; sin embargo, se suma.
Una segunda diferencia importante entre la izquierda y la derecha tiene que ver con el papel del estado a la hora de promover el desarrollo. La izquierda entiende que el rol del gobierno en cuanto a proporcionar infraestructura y educación, desarrollar tecnología y hasta actuar como emprendedor es vital. El gobierno sentó las bases de Internet y las revoluciones biotecnológicas modernas. En el siglo XIX, la investigación en las universidades respaldadas por el gobierno de Estados Unidos sirvió de base para la revolución agrícola. El gobierno luego acercó estos avances a millones de granjeros norteamericanos. Los préstamos a pequeñas empresas han sido medulares en la creación no sólo de nuevas empresas, sino de nuevas industrias en su totalidad.
La diferencia final puede parecer extraña: la izquierda ahora entiende los mercados y el papel que pueden y deberían desempeñar en la economía. La derecha, especialmente en Estados Unidos, no. La Nueva Derecha, estereotipada por la administración Bush-Cheney, es realmente corporativismo del viejo bajo un nuevo disfraz.
No son libertarios. Creen en un estado fuerte con poderes ejecutivos robustos, pero un estado utilizado en defensa de intereses establecidos, que le brinda escasa atención a los principios del mercado. La lista de ejemplos es larga, pero incluye subsidios a grandes granjas corporativas, aranceles para proteger a la industria del acero y, más recientemente, los mega-rescates de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero la inconsistencia entre retórica y realidad es de larga data: el proteccionismo se expandió durante el gobierno de Reagan, incluso a través de la imposición de las llamadas restricciones voluntarias a las exportaciones de autos japoneses.
Por el contrario, la nueva izquierda intenta hacer que los mercados funcionen. Los mercados sin trabas no funcionan bien por cuenta propia –una conclusión reforzada por la actual debacle financiera-. Los defensores de los mercados a veces admiten que fallan, incluso de manera desastrosa, pero sostienen que los mercados se “autocorrigen”. Durante la Gran Depresión, se escuchaban argumentos similares: el gobierno no necesitaba hacer nada, porque los mercados, a la larga , llevarían a la economía de nuevo al pleno empleo. Pero, como dijo John Maynard Keynes, a la larga todos estamos muertos.
Los mercados no se autocorrigen en un margen de tiempo relevante. Ningún gobierno puede mantenerse ocioso mientras un país cae en la recesión o la depresión, incluso cuando éstas estuvieran causadas por la ambición excesiva de los banqueros o el error por parte de los mercados de seguridad y las agencias de calificación a la hora de evaluar los riesgos. Pero si los gobiernos van a pagar las cuentas de hospital de la economía, deben actuar de manera tal que la hospitalización no resulte tan necesaria. El mantra de desregulación de la derecha era lisa y llanamente un error, y ahora estamos pagando el precio. Y el precio –en términos de pérdida de producción- será alto, superando quizá los 1,5 billones de dólares sólo en Estados Unidos.
La derecha suele rastrear su origen intelectual hasta Adam Smith, pero mientras que Smith reconocía el poder de los mercados, también reconocía sus límites. Incluso en su época, las empresas pensaban que podían incrementar más fácilmente las ganancias si conspiraban para que aumentaran los precios que si elaboraban productos innovadores de manera más eficiente. Hacen falta leyes antimonopólicas sólidas.
Es fácil ser el anfitrión de una fiesta. Por el momento, todos se sienten bien. Promover el crecimiento sostenible es mucho más difícil. Hoy, a diferencia de la derecha, la izquierda tiene una agenda coherente que no sólo ofrece mayor crecimiento, sino también justicia social. Para los votantes, la elección debería ser sencilla.


Joseph E. Stiglitz, profesor en la Universidad de Columbia, recibió el premio Nobel de Economía en 2001. Es co-autor, junto con Linda Bilmes, de The Three Trillion Dollar War: The True Costs of the Iraq Conflict.

Copyright: Project Syndicate, 2008.
Traducción de Claudia Martínez

14 comentarios:

Bárbara dijo...

Sólo vine a decir: hola! es que así, recién llegada, me ha dado pereza leer este texto tan largo y sesudo pero todo se andará... y se comentará...
besos

carmen moreno dijo...

Te pongo un ejemplo práctico, Primo: Cádiz.
Cádiz era una ciudad subsidiada. Los Astilleros funcionaban porque el Estado le metía una inyección de dinero, se descuidó a las PYMES. Ahora, sólo se dan facilidades a ElCorte Inglés porque contrató a 1.500 personas. Las PYMES siguen siendo explotadas.

Se piensa que un país sano es aquel que tiene mucha multinacional, pero no es cierto. Normalmente, estas explotan al trabajador lo que revierte en un poder adquisitivo no bajo, sino inexistente.

En Cádiz se quitaron camas hospitalarias, dejando a la ciudad en la extenuación sanitaria (no te pongas enfermo en Cádiz en verano porque EL HOSPITAL funciona al 30%). Sólo hay un hospital para 150.000 personas.

Nadie se da cuenta de que la macroeconomía no nos beneficia, y que es la microeconomía la que mide la salud de un Estado.

Y, mira lo que pasa cuando me pones un texto como este, que sale la financiera que vive en mí. Aaay, Primo, si fuésemos conscientes de que los recursos no son infinitos, que la educación es el camino y la sanidad un tesoro del Primer Mundo. Si creyésemos que la población no es sólo mano de obra barata... Si lo creyésemos de verdad.

Anónimo dijo...

Curioso el texto, pero me surgen algunas preguntas. La más inmediata de todas es si la "izquierda" a la que se refiere el texto es la "izquierda" estadounidense. ¿Clinton es de izquerdas? ¿Se le puede llamara así?

Desde luego, com pareciación personal, me caía mejor Clinton que su sucesor (está claro). Mejor demócrata que republicano. Pero de ahí a llamarlo "de izquierdas"...

Yo no tengo ni pajolera de economía, como supongo que saben. Me da la impresión, sin embargo, de que los políticos no terminan de decidir el rumbo de las economías, sino intereses empresariales más altos (más altos que los gobiernos).

Me parecen un tanto miopes, porque lo que se les viene encima lo puedo ver hasta yo, que como ya he dicho, soy un topo.

Besos y abrazos, Nán. Gracias por el texto. A esta hora ya estoy más libre y sí que me lo he podido leer entero.

Virginia Barbancho dijo...

Siempre ocurre lo mismo cuando leo algún artículo sobre economía, política, medio ambiente, etc: en general, siempre parece tan claro... La única via posible es la búsqueda del desarrollo sostenible. Eso que consiga una distribución más justa de la riqueza (menos problemas sociales), mitigar los vaivenes de la economía global (menos problemas económicos) y proteger el planeta (en cuyo caso menos es nada). Y la ideología cristaliza y voliá! pero está claro!

No... voilá no...

Los delfines de la izquierda son más bien tiburones. De la derecha ni hablemos, claro, ellos además enseñan impúdicamente los dientes.

Para mí, por lo menos, la ideología está clara. Lo que me preocupa en realidad es cómo nos lo montamos para ir hacia ella. Cómo hacer para saltar por encima de los que nos taponan el paso...

NáN dijo...

por supuesto, es un texto sobre la derecha y la izquierda americanas. Aunque a Clinto, como veis, con una frase lo pone a caldo.

Pero es sobre todo un texto para reflexionar. Sobre lo que hay y qué se puede o no se puede cambiar.

Mi reflexión va desde algún tiempo por ese camino: empujar en aquello que se puede cambiar y dejar en paz los "juegos florales".

Bárbara dijo...

Por fin lo leí. Y yo también me pregunto a qué se refiere exactamente con la nueva izquierda de EEUU. Por supuesto que hay diferencias entre la izquierda y la derecha, más teóricas que prácticas hoy en día, y aún así esas pequeñas diferencias son un mundo. Pero sobre la capacidad de maniobra de cambio me parece reducida, reducida. A ver quién es el guapo que se enfrenta a las empresas omnipotentes, quién les niega lo que piden después de haber pagado parte de la campaña? Sabiendo además que llaman a su amigo el que husmea los trapos sucios, ese que a veces pone trampas además y luego a su amigo el del periódico y ya está el lío hecho. Con el consiguiente linchamiento del pueblo, el mismo pueblo por el que ese político tan coherente y tan ingenuo quería luchar.

NáN dijo...

toda la razón, Bárbara.

Pero el problema es que cada vez pienso menos en los políticos y más en nosotros.

¿Por qué todos los lobbies ejercen presión y nosotros no?

(Por cierto, los que lo habéis leído, tan lrago: ¡unos héroes!).

Gemma dijo...

"Para los votantes, la elección debería ser sencilla," concluye el articulista, aunque sigo pensando que, a la hora de votar, pesan mucho más las vísceras y el estómago que los argumentos razonables. Quiero decir que basta que salga Bush junior diciendo que Obama no da garantías de seguridad contra un segundo 11-S y ¡bingo!, queda activada la glándula segregadora de votos más poderosa y mortífera: el miedo...

Así estamos (y probablemente, seguiremos por muuuuucho tiempo aún).

Un beso

carmen moreno dijo...

Tal vez si gana Obama veamos la nueva izquierda de los EEUU. Yo, por supuesto (y no siendo mi apoyo incondicional ni mucho menos) prefería a Clinton, al que sólo le gustaban los juegos bucales, que un alcohólico con síndromes paranoicos.

NáN dijo...

Querida Prima, mientras esperamos ver la izquierda en los políticos, vamos daos.

Somos la gente los que tenemos que ser la izquierda.

Otra cosa es que cada uno de los bandos que se presentan tiran siempre uno en la dirección del reaccionario eclesiástico (en los USA, evangelista) que quiere acabar con todos los avances socioculturales) y el otro en la dirección contraria.

En ese sentido, ser de izquierda significa estar dispuesto siempre a apoyar tácticamente al que menos a la derecha tira.

Por otra parte, y dado que el sistema no-capitalista no tiene ahora ninguna posibilidad, lo que me ha llamado la atención del artículo este, escrito por algioen que sabe mucho, es que diga no solo lo clásico: que la "izquierda" reparte socialmente, sino que "ahora" es la izquierda la única que entiende los mercados. Esa es la reflexión que me importa.

Besos

Griada dijo...

Tenías razón: herpes zoster. ¡Puagg!

Isabel dijo...

Te adelantaste, nán, con el texto de Stiglitz o, Globalízate, puesto que el congreso de Estados Unidos aprobó hace cinco semanas las intervenciones de las dos mayores hipotecarias, Fannie Mae y Freddie Mac, para evitar su quiebra, de ahí el adelanto de la información.

Hoy publica El País el mismo texto con el título: "Si quieren crecer giren a la izquierda", sólo con unos ligerísimos retoques en las páginas económicas. Y la intervención, de las dos grandes hipotecarias del país, en el diario para completar la información.

Interesante el texto; desdeluego el que llegue a la Casa Blanca lo tiene crudo, igual que a los nos llegue el efecto mariposa. Yo espero que gane Obama, aunque lo tiene difícil.

NáN dijo...

En mi página, en la lista de links, el de abajo es la página web del grupo al que pertenezco. Hacemos muchas cosas, pero para mí lo más importante es esa página, que actualizamos cada semana con traducciones y escritos hechos expresamente para Globalízate. Lo lleva gente muy joven (treinta y pocos) y muy prepada: bastantes doctores en biología, climatología, etc., junto con quienes, como yo, simplemente aportamos nuestro entusiasmo.

A mí me viene muy bien para enterarme de muchas cosas. Te la recomiendo.

Un abrazo, Isabel

Anónimo dijo...

Esto es basura facharroja. Donde gobierna la izquierda siempre, es una paradigma histórico, siempre hay más pobreza y corrupción.
En España la izquierda dejó la economía hecha una ruina, con casi 4 millones de parados y Solbes, el mismo que nos ha engañado otra vez, diciendo que nos hiciéramos planes privados de pensiones porque la Seguridad Social estaba al borde de la quiebra. Tuvo que venir la derecha a arreglar la economía, meter a España en el euro (un objetivo que la izquierda hizo imposible)y darnos ( años de prosperidad economica. Incluso ZP, ese mentiroso compulsivo, un autoritario que sonríe, reconoció que la herencia de Aznar había sido muy buena.
A Carmen Moreno le recuerdo que en Cadiz, en Andalucia, tenemos una sanidad tercermundista, que el PSOE ha privitizado en parte (la gestión, las ambulancias, etc) y que en Andalucia gobierna la izquierda desde hace casi 30 años. Por eso es una de las comunidades más pobres, la que menos invierte en educación por alumno y la que tiene más parados.
Lo unico que hace bien la izquierda es la propaganda, en eso lo borda. Claro que en España lo tiene muy fácil: 6 televisiones nacionales controladas por el Gobierno y sus amigos.