domingo, 23 de marzo de 2008

Dos librerías milagrosas

Ahora que Fuentetaja para mí es historia pasada, despedidos los huelguistas, por lo que ya no tienen derecho a estar delante de la librería, y a la espera de un juicio que solo servirá para que se dictamine si el despido es procedente o improcedente. Ahora que me es imposible volver a entrar en una librería con una dirección tan reaccionaria, como por encanto se han abierto dos sustitutos que cubren de sobra mis expectativas.


María, Antonio y José Luis han emprendido la generosa aventura de abrir Tres Rosas Amarillas, una librería que tiene de casi todo pero está especializada en relato. Aunque abierta, todavía no se ha inaugurado oficialmente y los anaqueles tienen huecos, pero los recorro salivando, como un niño en una pastelería. A mis compañeros de Taller, que nos reunimos a escasos 40 metros, les recomiendo algún día llegar con un poco de tiempo para pasarse por allí, lo mismo que los que vivís en Madrid y os gusta dar un paseo por Malasaña.




Muy cerca, en la calle de abajo, Palma, está Palma 40, la librería de viejo con precios auténticamente de viejo. Allí, Crescencio, con gusto certero para comprar, está de lunes a viernes. Los sábados tiene un puesto en la plaza Dos de Mayo, en el mercadillo de libros, discos, artesanía... una verdadera gozada. Ya le he comprado varios libros de arte, pero en novela, ensayo, etc., encuentras lo que este mercado desquiciado, en el que el precio de almacén es prohibitivo, ha puesto fuera de nuestro alcance. También libros que todavía están en las librerías, pero a precios sin competencia. Este sábado cogí un ejemplar de una cuidada edición de El libro del desasosiego, en perfectas condiciones, miré el precio: ¡4 euros! La visita es muy aconsejable: cuántos huecos de nuestra biblioteca puede llenar esta pequeña librería. “Poco más que un armario grande”, dice Crescencio.

Tres Rosas Amarillas y Palma 40, ¡qué bien que hayáis abierto!

21 comentarios:

Freia dijo...

Tomo buena nota. Mi barrio es un secarral al respecto. La única librería que se puede llamar así es la de San Pablo, con mayoría de libros de temática religiosa en general y católica en particular. Últimamente, mi librería favorita es Pasajes, en la calle Génova esquina con la plaza de Alonso Martínez (donde antes estaba la librería Turner). Todos los que están a cargo saben de libros y los aman y hay 3 secciones dedicadas a libros en francés, inglés y alemán, además de otra sección dedicada a aprendizaje de idiomas. Yo he encargado libros en francés, incluso por teléfono, y todo son facilidades. Una delicia de librería.
Besos Nán.
P.D. Siento que la historia de Fuentetaja haya terminado tan mal. No se lo merecen ellos, en primer lugar y fundamentalmente, y tampoco una librería tan emblemática como ésa se merecía un final tan duro y prosaico.

Emilio Ruiz Mateo dijo...

Una librería especializada en relato? Voy a volver a frotarme los ojos, creo que he leído mal...
Gracias por el dato.
Ése y el de Palma 40.

Anónimo dijo...

TRES ROSAS AMARILLAS, ...DE RELATO???, eso si que es una apuesta de verdad interesante!! ...y se me antoja ¿ÚNICA?

Anónimo dijo...

Qué envidia quien pueda ir! Oh!

Lara dijo...

¡¡¡A veces el mundo hace cosas fantásticas!!! ¡Hay que ir a ver eso y dejarse allí el sueldo para que tenga sentido!

Por cierto, Nano, ¿leíste en El País el artículo sobre Venecia del viernes? Me acordé mucho de ti.

Un beso y gracias!!!

carmen moreno dijo...

A mí me pilla un poco retirado. En fin...

Anónimo dijo...

Qué buena noticia!!!! Pues sí, hay que ir a ver, comprar y leer. Hay que ponerse las pilas para que iniciativas como estas triunfen. Hay que pelear por las pequeñas librerías frente a las grandes superficies, las que escogen sus libros, las que saben lo que tienen, las que pueden recomendarte un libro o hablar de ellos... Todavía hay esperanza en este mundo!!! Gracias por la esperanza, Nán! Gracias, libreros!

Anónimo dijo...

No lo dudes, Nán, me pasaré por Tres Rosas Amarillas.

NáN dijo...

Cómo me anima la acogida que ha tenido la propuesta. No solo porque un enfoque así (y me refiero a la librería de relatos pero también a la de viejo con libros excelentes y precios de "viejo", no de "antiguo") merece sobrevivir: también, y sobre todo, por el egoísmo de nosotros, los lectores.

La librería Pasajes, Freia, la conozco y es estupenda. Con respecto a lo penoso de Fuentetaja, era lógico cuando el dueño saca tanto beneficio al negocio de los edificios: cuestión de prioridades; que no coinciden con las de los lectores. Es algo que no han querido entender, a pesar de que muchos lo dijimos: en su enfrentamiento con los huelguistas, estaban enfrentándose a los clientes. En fin. (Pero para relatos y para libros de viejo, ahí tienes; para probar).

Volviendo a lo bueno, además de P. y Carmen Moreno, que lógicamente están muy lejos para que les sirva, me encanta que compartan mi entusiasmo quienes no pasaban por aquí, como los dos Anónimos y Semana Fantástica (aunque a ti, SF, ya te conocía por comentarios y por tu blog) y dos de mis compañeras de Taller, muy queridas, como Lara y Magapola.

En fin, que esta función de corcho para anuncios es una de las que más me gusta del blog.

Flavia Company dijo...

Qué suerte que haya todavía gente con ganas de abrir y mantener librerías de verdad, librerías de libros para leer. (Parece una perogrullada... pero no lo es). Gracias por la información, Nán. El 3 de abril, cuando vaya para Madrid, ya sé cuál será una de mis paradas.

AROAMD dijo...

pues espero que no cierren muy pronto, ya que salgo y que voy y qué ganas de perderme dentro!

NáN dijo...

Seguro, Flavia, que a varios nos encantará acompañarte en esa visita y en otras por este barrio.

Aroa, en todo caso te queda muy poco para ser vecina y pasarte por las dos librerías por la mañanita, tomándote luego el vermú en una terracita de la DosDe mientras echas un vistazo a tus compras.

¡Lara! no te contesté a lo de Venecia: no debí comprar el periódico ese día, porque no lo vi. Sí recuerdo un Viajero dedicado a Venecia que compré (por Babelia) ¡estando en Venecia!

Besosss

Anónimo dijo...

No sólo Tres Rosas Amarillas tiene buena pinta desde el escaparate (que se quite el calvorota ése, que me estropea el paisaje). Desde dentro, el trato del librero es fundamental. Hay tres librerías en Cádiz (sólo tres): en una siento como si me atendiera un cajero automático, otra es más grande (no peligra) y en la tercera, me llaman por mi nombre. Ésa es la mía, claro.

Gracias, Nán, por el aviso. Espero que le hayas pasado la referencia del post a los libreros, para que sepan que hay alguien que los comprende (que en este loco mundo esa profesión puede ser muy frustrante).

Un abrazote ASÍN de enorme. Besos para L.

Miguel Marqués dijo...

Qué buenas noticias y qué bueno que alegren tanto. ¡Habrá que pasarse!

Walter Kung Fu dijo...

A mi que me gusta hacer barrio, después de pasar por la carnicería de unos conocidos de mi progenitor A en Espíritu Santo, hice el recorrido aquí indicado por NáN. Me asomé al escaparate de Tres Rosas Amarillas, objetivo localizado y bonito espacio, para pasarme a continuación por la librería de Crescencio, un hombre encantador quién te recibe con una afectuosa bienvenida. Mis adquisiciones fueron El cazador de autógrafos de Zadie Smith, prácticamente nuevo, de Salamandra, y Seis problemas para Don Isidro Parodi, conjunto de relatos policíacos de Bioy Casares y Borges. Por pudor omitiré el precio de la transacción.

Después estuve hablando un rato con Crescencio, comenté que venía recomendado por NáN, charlamos sobre su librería, sus adquisiciones, de futuribles, recibí alguna recomendación, ... Antes de irme pregunté por obras de gráfica, ilustración o cómic, y me fue regalado La Codorniz del 19 de diciembre de 1965, casi el día de mi cumpleaños. Una bonita casualidad, no?

Así que NáN te debo una codorniz y a Crescencio alguna que otra visita.

Recomiendo esta visita y paso palabra. ¿Siguiente?

NáN dijo...

Microalgo, no puedo quitar al calvorota porque es amigo y porque un lector mirando libros es esencial. El nombre, sí. Hemos de ir volviendo a donde nos conocen por el nombre; refugiarnos en los espacios pequeños, a nuestra medida.

Miguel, vas a flipar: no olvides pasarte por las dos.

Walter KF: tu comentario, tierno y preciso, vale más que mi entrada. Crescencio, desde luego es un personaje de los que quedan pocos, con el amor que pone en los libros y en las personas.

Abrazosss

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

¡Excelentes recomendaciones! En cuanto pueda me paso por ahí a gastar mi presupuesto anual en libros -sí, compro sólo una vez al año, el resto del tiempo le robo libros a mi familia-.

No sabéis la rabia que me da no poder estar ahí como escritor por cuestiones de distribuidoras y editoriales e historias, pero el placer de la lectura... ese no me lo puede quitar nadie :-)

Un abrazo,

Guille

yusef dijo...

Y van tres rutas distintas por las que me han recomendado Tres Rosas Amarillas. Wsta tercera es la definitiva: habrá que pasarse.

NáN dijo...

Yusef, en esta ocasión, como en el refrán de las "3 hijas de Elena, que tres eran tres y ninguna era buena" (en realidad es que eran estupendas), son buenas las tres rutas que te llevan a las 3 rosas amarillas.

Chicoquequería... Creo que sería una buena librería para que un libro como el tuyo estuviera. Habla con tu editor y si quieres hablamos con ellos.

Juan Carlos Márquez dijo...

Hola, quiero anunciar la inauguración de Tres rosas amarillas en mi blog, pero no tengo foto (sí el logo de la librería, pero ya lo usé en una entrada anterior), así que me preguntaba si serías tan amable de dejarme usar la tuya (citando la fuente, claro).

NáN dijo...

por supuesto, Juan Carlos: toda tuya.