Necesitamos Un Millón de Poetas [correo para estos temas: n1MdPs@gmail.com].
Introducción
«Todo lo que vayas a encontrar allí será distinto de lo que puedas pensar que vas a encontrar.»
Esta frase, que podría ser una máxima general sobre la vida, de las más inteligentes que he leído, una disposición de la mente que enriquecería nuestra vida sin medida si la pusiéramos en práctica, en lugar de mirar siempre (y ver) lo que ya hemos mirado (y visto), se la propuso a sí misma, sobre India, Chantal Maillard antes de irse a vivir a Benarés. Lo cuenta María Luisa Blanco en las páginas principales del Babelia del sábado 16 de junio de 2007, dedicadas a esta poeta, Premio Nacional de Poesía en 2004 con Matar a Platón. Esta doctora en filosofía pura (copio de la solapa del libro) nacida en Bruselas en 1951 y que ahora vive en Málaga y en Barcelona, habiendo sido hasta el año 2000 profesora titular de Estética y Teoría de las Artes, encontró en Benarés, además de una especialización en filosofía y religiones indias, para lo que me importa aquí (se acabó copiar de la solapa), para la poesía: un ritmo. Se lo cuenta a MLB en Babelia: Benarés posee un tiempo en el cual los indios están viviendo y que el occidental, si sabe detenerse, puede obtener también. Es el tiempo de las chanclas, no es lo mismo andar con zapatos que con chanclas. El zapato va a más velocidad y tiene menos contacto con la tierra,
Entrevista en Babelia (16-06-07)
Merece la pena entresacar algunas respuestas de esta entrevista hecha con motivo del libro Hilos, recién publicado por Tusquets en la colección “Marginales”. No citaré la última parte de la entrevista, con las referencias al budismo, por temor a malinterpretar, pero sí incluiré un “pegado” de un trozo de la crítica del libro que le hace Antonio Ortega. Advierto que hay muchas referencias útiles a Husos y a Hilos (como libros y como conceptos esenciales de su poesía). Husos fue un libro que sacó en 2006 la editorial Pre-Textos. Hilos es el libro actual, que empieza con un apartado de “poemas-husos”, pero además son conceptos que se escriben con inicial minúscula y se aclaran en la entrevista.
Sobre Poesía y pensamiento:
«El modo poético es receptivo y el filosófico requiere la indagación, y la actitud en filosofía es voluntariosa, mientras que la poesía requiere un decaimiento de la voluntad.»
[cómo no me va a hacer saltar esa referencia al decaimiento de la voluntad como requisito previo, después de todo lo que he hablado de cómo soy “asaltado” por los demás en los Centimétros. Lo que no es una comparación en absoluto.]
Sobre Husos e Hilos:
«Los husos son parte de una geografía mental, lo que visualmente corresponde a cada estado de ánimo. Los veo como un haz de fibras y cada una es un hilo mental. Podemos saltar de un huso a otro según cambien los estados de ánimo.»
[explicaría la necesidad, y la justificación, de que en un poeta se den registros diversos. En cuanto a los husos, pensemos en los husos horarios]
Sobre lo que cuenta:
«En general, la dificultad de saberse en el mundo y como sujeto. Toda mi vida he observado mi propia mente y mi capacidad de ver el mundo. Todo lo que he escrito ha sido desde la necesidad de observar la capacidad de conocer.»
«En Hilos, hay un personaje que tropieza con los conceptos, los cuestiona, pero cada vez que lo hace, se paraliza y termina siendo el personaje “Cual”, un interrogativo y un genérico, que aparece en la segunda parte del libro. “Cual” quiere decir ¿quién soy?»
[no tendré que poner muchos extractos del libro para que esto se vea.]
Sobre los acontecimientos biográficos que sustentan los 2 libros:
«Husos e Hilos son libros de pérdidas. Pérdida de mi integridad física, por un lado, y por supuesto la pérdida de mi hijo. Está marcado por el suicidio de mi hijo. ¿Qué más puedo decir? Es todo.»
Más sobre el sujeto que escribe (la parte de la filosofía y la de la poesía):
«Con el cuaderno estoy a solas conmigo y sé que, escribiendo, llego a mucha gente porque la experiencia del dolor es la experiencia de todos. El compadecer con otros está presente en mi escritura, es un grito de dolor que pertenece al momento de mi enfermedad. Lo que he escrito después pertenece a una pérdida incluso más consustancial que la pérdida física, que es la pérdida de un hijo. Esa estrategia de la geografía mental me permitió distanciarme de mí misma. Observarme en la pena, en el dolor, y construir o, simplemente, sobrevivir. Sin esa escritura, sin ese decirme desde la distancia que la escritura procura, no habría sobrevivido a tanta pérdida.»
[la utilidad de la escritura para estas cosas es un tema que se ha rozado (y puesto en práctica) en más de un blog de los que aparecen en El Patio de Mi Recreo.]
Sobre su pensamiento budista, en respuesta a la pregunta de si tiene esperanza:
«No. Creo que hay que erradicarla, la esperanza es parte del deseo.»
[hice trampa al decir que no pondría nada de budismo: esta frase terrible hay que contextualizarla leyendo su poesía.]
Extracto de la crítica hecha por Antonio Ortega en Babelia:
«Su geografía está formada por “husos” donde se instalan los estados de ánimo en cada momento que sentimos o pensamos de una determinada manera. Cuando nuestro ánimo se modifica se desplaza entre los husos, y hay que seguir el “hilo”, ver cómo ese estado de ánimo se va devanando por el dédalo de eso que llamamos “yo”. Los sentimientos van y vienen, cambian, desde la alegría al dolor, de la tristeza al gozo, del duelo al vértigo, siempre en busca de la “calma” que los reúne. Una teoría de las emociones que la escritura desencadena en su propia realización, en su discurrir, en su discurso, en la red que teje. Hilos muestra esa geografía, la vida que la atraviesa y cristaliza en la lógica interna del poema, la distancia entre el conocedor y lo conocido, entre el sujeto y el objeto del conocimiento. Los límites del pensamiento son los límites de lo existente: “Volver a las palabras. Con / voluntad de sentido”.»
Subrayados y Pegados
Todo lo dicho anteriormente me libera de “explicar” por qué he elegido cada trozo subrayado. Bastante “foto” me sale ya de haber elegido precisamente eso. Las explicaciones ya están dadas, por la autora, la entrevistadora y el crítico. Aunque no sé si resistiré la tentación de introducir algún brevísimo comentario mío. Procuraré no poner ningún poema entero. Al fin y al cabo, lo que estoy tratando de impulsar es la lectura del libro, que os hagáis con el libro de alguna manera, o con poemas enteros en la red. De “este” libro. Internet está repleto de referencias a Maillard, de poemas anteriores de ella (como no hay traducción, no hay delito), de entrevistas. Ojalá sea esto para mí el principio de una pasión. (Porque yo sigo, ¡ay!, en el mundo del Deseo). Pondré muy pocos extractos. Todos de la primera parte, titulada “Poemas-husos”. Si me extendiera, podría estar toda la noche copiando trozos.
[De Poemas-husos: Uno]
Pero no hay silencio.
No mientras se dice.
No lo hay. Hay hilo,
otro hilo.
La palabra silencio dentro.
Dentro de uno —¿uno?
[De Poemas-husos: Hilos]
Habrá que levantarse. Aunque sin
saber para qué. Sin saber
tampoco para qué el para qué.
[De Poemas-husos: El Pánico]
... Entonces voy donde hay muchos. Como
si algo fuese cierto.
Como si algo cambiase y por eso
fuese cierto. Entre todos. Entre
Muchos.
[...]
... Para que haya historia y
me la crea. Lo justo
para poder caer más adelante.
[De Poemas-husos: El Cansancio]
Toda nube
lleva una trayectoria. Asumir
la trayectoria. Imposible
barrer todo siempre. Está el cansancio.
Aunque también el de
las trayectorias. De ver pasar las nubes.
También ese cansancio.
[De Poemas-husos: El Círculo]
Una oquedad de sueño, la vigilia.
Entre sueño y sueño. Una oquedad
ocupada, ocupándose
en nada.
La angustia es esa nada
que de pronto florece
en la oquedad.
[De Poemas-husos: El Tema 1]
En los bordes del sueño abre
los ojos. Sin abrirlos. Algo
despierta. O le decimos despertar
a eso que ocurre. La conciencia de una
continuidad.
[De Poemas-husos: El Tema 2]
... —Es una forma
de decir. Todo es una forma,
escribo, de decir.—
[De Poemas-husos: Aquí]
Dime lo que he de hacer.
Escribo
porque tal vez no hablo. No
me sueltes.
[De Poemas-husos: El Pez]
Volver a las palabras.
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
y así poder aguantar, luego,
en el fondo.
Volver a las palabras. Con
voluntad de sentido.
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.
Volver. Decir superficie. Escribirla.
[De Poemas-husos: Cf.]
... Algo miente,
la escritura o el recuerdo
de lo escrito.
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12 comentarios:
¿Nadie dice nada?
¿Nadie dice ya nunca nada?
¿No hay ya nadie para decir?
No importa, lo diré yo. Diré que estoy encogido con Maillard. De cómo dice bien lo que yo he dicho muchas veces. Mal.
Ese Aquí, que termina con el «No me sueltes». Como algo que se incorpora de pronto, sobresaltándonos. ¿Queréis saber como empieza?
AQUÍ
Dime lo que he de hacer. Las palabras
se agolpan. Dime algo, dices, dice
él. A mí, me parece
que no dejo de hablar. No obstante,
cuando lo intento --dime, dice--, oigo
como un gemido, tan sólo un gemido
que arrastra el llanto.
¡Danos tiempo, Nán!
También tiempo.
Mira. Esta mañana estuve dando una vuelta por aquí. Por casi todos. A ti pensé en dejarte otro comentario (aparte de la felicitación). Iba a preguntarte que cuándo pensabas traer la literatura de nuevo a tu blog. Que cuándo ibas a darnos un poco. Y no lo hice. No te escribí. Y ya ves, hice bien, para qué pedir lo que llegará. Trajiste a la Maillard en unas horas. Sin que yo te lo pidiera. Y ahora que vuelvo a visitarte, aquí la tengo, cautivadora, medio oscura, clara y cortante con sus ojos azules y todo ese dolor. Chantal. Para mí, un regalo. Y no me hace falta leerlo porque leí de pe a pa ese artículo del Babelia. Me lo enseñó Miguel en la barra de la Posada, y luego yo lo robé en casa para esconderlo en el baño. Hace unos años, no muchos, Rebeca y yo supimos por primera vez de la existencia de Benarés. En Málaga, un poeta nos dijo que teníamos que ir allí, que él tenía una casa con luz y libros, que podíamos huir cuando quisiéramos. Ahora lo entiendo. Era el hombre que había vivido con Chantal Maillard en Benarés.
Gracias, Nano, por la ventana. Pero danos tiempo.
Un beso de buenas noches.
Siempre que alguien dice No me sueltes yo siempre oigo el poema de Salinas. No lo puedo evitar.
Qué descubrimiento es Maillard. Muchas gracias por este post. Por todos.
Era retórica, Lara, para darme entrada y poner más.
¿Que habéis conocido al hombre que vivía con Maillard en Benarés y os ha invitado a ir? ¡¿Puede saberse qué hacéis aquí, en lugar de oliendo las aguas pútridas del Ganges?!
Ah, sí. ¡Vuelvo a presionar! (mi vena de enloquecido, que no mejora).
Lo que importa es que algunas conocíais y otros hemos conocido a una poeta de gran calado. Ya me he leído dos veces su libro (y a baja velocidad). Lo he apartado un tiempo.
"No me sueltes". Qué bárbaro, sí, Paralelo. Ni en el momento de mayor soledad buscada evitamos decirlo. Ni en el momento de más compañía querida dejamos de tener miedo a estar solos.
Ha sido estupendo encontraros aquí, esta mañana en la que sigo sin saber, y van ya muchos años de eso, qué hacer.
"Pero no hay silencio.
No mientras se dice."
Es lo único que jamás he podido asumir del budismo: no mantengamos la esperanza porque es mantener el deseo (quiero seguir deseando, aunque va en contra de mi acercamiento, que tú ya conoces, al Budismo). Otra de las cosas que jamás pude interiorizar: nada nos pertenece.
No me gusta sufrir, pero si para no sufrir debo no vivir, no lo quiero.
Nán, eres muy grande. Me quedo con ganas de leer más. Luego te llevaré el libro para que me lo dediques, porque habrá llegado a mí por tu culpa.
Te pasas, prima, un poquitín obeso sí estoy, pero sin llegar a ser grande.
En fin: la parte budista opté por saltármela, menos la brutalidad de la última pregunta, porque creo que Maillard habría llegado a los mismos resultados poéticos con una idea general de la filosofía oriental, todo su dolor y todo su conocimiento de la poesía. Esto es lo importante.
Dice que "Asumir
la trayectoria. Imposible
barrer todo siempre. Está el cansancio." y quien nos apasiona en estos últimos meses de forma cómplice a los dos, dice que "El tacto consiste en saber hasta dónde se puede llegar demasiado lejos". Es seguro, como ahora, el tacto de la poesía que lo que sí consigue es barrer/borrar el cansancio. ¡Qué extraño no hablar con el café en la mano!
Me tienes que dejar colgar esto Nán estamos con los últimos coletazos. Chantal también ha dado su apoyo.
Hoy más que núnca me acuerdo de Teresa Vico.
Tendrá que echarnos una mano
http://www.youtube.com/watch?v=VkU76GkUfms
Nán hay veces que no puedo comentar cosas como estas. Es cuando mi pobre mente dice.. "¿Que voy a poder decir yo ante tanto pensamiento concentrado?"
Sólo gracias por traerlo, por dejárnoslo leer, y aprender más del mundo.
Carmen, que una cosa no te pertenezca no quiere decir que no puedas tenerla. ¿Es tuyo el aire, el rio, la alegría, una persona? ¿No respiras, no te bañas, no sonríes, no te aman?
No exijas derechos, y te los darán, precisamente por no pedirlos. Y en el momento en que los exijas o te acostumbres a su presencia, dejaras de disfrutarlos.
Ama. El resto es Maya la ilusión.
Cuenta Primo Levi que, una vez que fueron liberados por los rusos y estando ya fuera del campo de concentración, él y uno de sus compañeros estaban colocando una valla y el compañero se miró fijamente las manos y se echó a llorar. Ese hombre había sido pianista y, en ese momento, sólo en ese momento, cuando ya todo el horror ha pasado, se da cuenta de todo y de que todo ya ha pasado y es entonces, sólo entonces, cuando siente pena de sus manos y se pregunta si podrá volver a tocar el piano.
Esta imagen es la primera que me ha venido a la mente después de leer tu post y aquí la dejo.
(Tomo nota de Chantal Maillard, habrá que leerla. Gracias.)
Lilaberger, que hablemos también por aquí, y que lo que digamos quede, ¡es magnífico!
Alba, no solo me parece bien que entres para decir esto: voy a tratar de hacer una entrada con el vídeo. Para que se vea bien
Peter, sabes muy bien qué decir, y lo dices muy bien.
Winsta, llevaba tiempo queriendo leer a Primo Levi: el trato a los palestinos hoy no debe evitar que no lea lo que les hicieron a ellos ayer. Sé de la importancia de Primo Levi: me has convencido para leerlo, solo con esa anécdota. Gracias a ti. (nos pasamos a a los mejores autores como si fuéramos niños con los cromos, ¿no sería estupendo que realmente fuéramos niños para esto? ¿Otra vez puros?)
Agradecido quedo por haber encontrado, al azar de las búsquedas, este blog con comentarios tan interesantes sobre el libro de Maillard.
Vengo de este otro blog, que me sorprendió por su brutalidad:
http://quinismo.blogspot.com/2007/06/pedorras.html
Así que al leeros respiro, el mundo vuelve a tener colores y se disfruta de una poesía renovadora sin complejos. Saludos y abrazos
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