DULCES MAYOS
Si te amo, si te he amado,
te proclamo entre las gentes
el más alto sitio, la sonrisa tenue
(el dolor dulce)
como señal de que eres libre
y grande y fraternal.
Amante amigo,
labios vulva
callada conversación
mano en el hombro:
la vida te deseo llena
de encanto
la mano acariciada
tranquilo el sueño.
Dónde arda la llama
que encendieron los labios
que encendiste:
no importa.
Quienes quieren que vuelva
derrotado lo que amaron,
contra sí mismos gravemente
se equivocan.
Sólo feliz das la razón
al amor que te tuve.
(Que te tengo).
Sólo tu acierto,
si te elegí una vez,
me justifica.
jueves, 17 de mayo de 2007
Arden las llamas que mayo encendió
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11 comentarios:
¿Quién puede desear que aquel/la a quien amó vuelva derrotado? El amor, ese sí, a ratos, deseamos que nos llegué derrotados y pidiendo perdón:
-Me equivoqué, lo siento. No debí hacerte daño, no debí jugar contigo, pero parecías tan fuera del mundo...
Hace un año me decía un amigo de esos que me rescataron: quien no te quiere, no te merece. Pues si no nos merecen para qué seguir perdiendo el tiempo.
Qué hermoso poema, Primo. Qué hermoso.
Decía Elena Bugedo que "laxo el cuerpo, envejecido y frío, rescoldo de antiguas hogueras, volverá a arder... como es debido".
Ojalá tenga razón.
Que bonito y tierno, comenzar con el alma abierta la mañana de viernes.
Tantas veces me equivoqué... pero espero que YA no más.
Feliz día!!!
"Quienes quieren que vuelva
derrotado lo que amaron,
contra sí mismos gravemente
se equivocan": tan fácil, tan difícil.
Qué esforzado trabajo hacer, a conciencia, un pequeño bien alrededor de cada uno.
Máyico poema, suave lección del been there, done that.
Qué casualidad, Miguel. Esos mismos cuatro versos son los que he cortado y pegado en mi listado de frases citables. Lo que no sé es si citar a lautor por el monosílabo de su nick o por su nombre y apellidos... ya se lo consulto.
Coincido con vosotros, estos versos de Nán:
"Quienes quieren que vuelva
derrotado lo que amaron,
contra sí mismos gravemente
se equivocan."
son la verdad del verdadero amor.
Aquello que se amó, pase lo que pase, no deja de amarse nunca. Y a quien nos amó, pase lo que pase, sólo queda guardarlo en el recuerdo y desearle lo mejor porque pensarlo o saberlo feliz es lo mejor que nos puede suceder.
Amigos o amores (que todo se va haciendo ya confuso para la vida social organizada, conforme más claro y luminoso va siendo para el ser. Tal como me había predicho un sueño).
Venís por esta puerta visible a todos, o por otra, o bien os dejáis presentir de mil maneras.
Y lo hacéis para decir ¡estoy!
Y es más que suficiente.
El poema va bien, rápido en hacerse, ligerito, "todavía te falta quitar una capa de cebolla más", me escribe una amiga, "sigue sin ser sencillo".
El poema va bien. Sin muchos cambios, ninguno a lo mejor, ¡que viva su vida si le apetece!
Y yo estoy viviendo de dulce, ahora que la melancolía, que me ha dado unas semanas de vacaciones, me deja disfrutar del aire, de vosotros.
La sensación del poema es real. Sincera. También conocí en otros tiempos el sentimiento de "Quiero beber hasta perder el control" (http://www.goear.com/listen.php?v=e49c86a). Esa inutilidad. Ese equivocarnos gravemente contra nosotros.
No sé. Quién puede saber.
Pero me gusta pensar que este sentido que comparto lo gané luchando y es mío para siempre. Que es como decir vuestro.
Besos
Cómo entiendo esa canción, uf!
Déjala en la calle, primo. La melancolía, ésa. Que se busque la vida en otra vida. Que no te atrape y, si lo hace, ven donde los abrazos son un poco más salados. Para cuidarte, para quererte, siempre estaré.
Sólo tu acierto,
si te elegí una vez,
me justifica.
Yo me quedo con esto. Por ahora. Mientras. Los versos brutales que han recortado Mig y Micro, los llevo tan en la carne que para qué.
Nano. Qué rápido te fuiste ayer. Cuando te marchaste por la puerta, mil preguntas y cosas que decirte se me ocurrieron. Hace mucho que no compartimos mesa, pero al bicho al que vimos tocar (Joaquín Calderón), amigo antiguo, hacía más tiempo aún que no podía abrazarlo. Vive 506 kilómetros más abajo.
¿¿¿Cuándo vienes???
Pero gracias por venir ayer.
Prima, gracias gracias. Esa melancolía creo que la llevo encima desde que tenías más o menos un par de añitos (cuando la foto de marinerito). Acompañada de una locura de fondo, una "brutalidad", que entonces me protegía. Es portátil, como la supuesta lit. de VM (no pronuncio el nombre completo para no crear animadversión en Lara).
Y ahora, con este calorcito de principios de verano, y con lo que me animó el viaje a Cádiz y todo eso, como te digo está de vacaciones (me refiero a la melancolía portátil).
(Y esa canción, entiéndela, pero hay que empezar a dejar de apreciarla).
Lara, ay, fue estupendo verte. Y el concierto. Pero me tenía que ir (como le dije a una amiga, iba a ir pero a las 12 en casa, como Cenicienta).
Lo estupendo de subir y hablar de mil poetas tumbados boca arriba sobre la hierba y tomar café (incorporándonos un poco para no echárnoslo encima) tendrá que ser pronto, que se avecinan acontecimientos y luego será más complicado.
Que te gusten versos míos, no sabes el placer que me da.
Y qué bien que volváis a tener Internet: acerca mucho.
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