lunes, 15 de enero de 2007

Esa belleza cruel y decadente



Me gustó, ¿cómo no?, la exposición de Seargent y Sorolla. Pero ante este cuadro, La hora del baño, quedé petrificado. Esa belleza de ciertos niños creciendo, con la elegancia de gestos aprendidos, con todos los cuidados que produce la riqueza, con la libertad de movimientos, unida a la contención aprendida, más la genética de generaciones de las más bellas (lo siento, hasta ahora históricamente ha sido así, los poderosos, que en primeras generaciones eran los más hábiles, o desvergonzados, o valientes, y las hermosas), todo eso produce una belleza brutal... y breve. Una belleza de clases dominantes del pasado: ¿alguien puede imaginarla en los hijos de Bush, de Botín, de Blair, de Berlusconi, por usar la B, de...?

Pero no es sexual, no son “lolitas” ni “lolitos”. Es una fase anterior. Enamoran por su belleza y elasticidad, por lo que transmiten. Saben que enamoran y juegan con ello. Pero es una fase “previa” (¿se queda a milímetros, a metros?, no sabría decirlo) a la sexualidad. Temo (sé) que la sexualidad termina con la belleza de la divinidad, porque no vuelvo a encontrarla, por lo que el futuro de esos “bellos” será terrible.





O como la belleza de Tazdio en Muerte en Venecia, la excelente película en la que Visconti sabe cambiar el personaje de la excelente novela de Thomas Mann, pasándolo de novelista a compositor (de la época de los últimos dioses). Esa película me enseñó muchas cosas (entre otras, a amar a Mahler). También, al final, las cuatro esculturas de David, en las posturas que el niño bello y provocador fabrica para el adulto, en un juego de sometimiento del enamorado, por disfrutar del poder que siente que tiene, cuando hace apenas dos años era un niño sometido a las reglas de la urbanidad.






Es una entrada para reflexionar, pero me encantará especialmente cualquier comentario, sobe todo si se crean perspectivas contrastantes. ¿Cuándo la belleza que enamora, que quiere y exige la presencia, se convierte en deseo, como una sensación secundaria en intensidad?
¿O no es así? En todo caso, si veis la película ya sabéis las 4 posturas que hay que descubrir: las inventaron en el Renacimiento: Miguel Ángel, Bernini, Verrochio, Donatello.


Pepito Goebbels estaría satisfecho

Impresionante la caradura de los que se rasgan las vestiduras. No lo había visto hasta ahora, me lo han pasado y creo que es necesario que lo veamos todos. Conocía muchas cosas, las recordaba. Pero esto es lo que hubo y es demasiado. Repito: no es un montaje. Recuerdo muchas de las cosas y hasta conservaba alguna que otra.

http://video.google.es/videoplay?docid=-1310133703581585695&q=owner%3Acanalprogresista+type%3A1

Que cada uno saque las consecuencias. La mentira y la falta de generosidad, la que ellos recibieron, les descalifica. Necesitamos otra derecha (además de la centradita del PSOE, que ya lo es bastante). Ahí cada cuál con sus gustos, pero ninguno de los extremos nos permitirá una vida digna y en paz.

sábado, 13 de enero de 2007

Cuando no hay vida privada

He visto muchas manipulaciones, por todos los lados, en mi vida. Pero lo de estos días y la ultraderecha española (sus dirigentes y un núcleo duro dejaron atrás la derecha hace tiempo) alcanza cotas muy altas, como la creación, desde la nada, de una asocación de ecuatorianos, que no existía hace tres días, para sacar titulares de división.

He recordado periodos históricos de manipulaciones tan brutales, con consecuencias terribles.

He tenido miedo de lo que puede ser este país si no es diluida en una racionalidad esa extremosidad, insistente, grotesca, chusca, en la que se adivina la violencia del señorito que tanto ha cubierto este país, bien pertrechada de dinero y medios de comunicación. O si por su no desaparición no queda otro remedio que terminar por oponerles, buscando el equilibrio, la extremosidad contraria.

He tenido la esperanza de ver hace un rato en un telediario a mi poeta, Luis Garcia Montero, sonriente en una escalinata junto a tantos y tantos de los que me gustan, con los que hablo mis mejores conversaciones de lector a autor, o de espectador a actor, a realizador, a director. Con su sonrisa de poeta, de hombre, de uno de los mejores, nos recordaba dónde hay que estar este sábado 13 de enero de 2007 a las 6 de la tarde. Esa presencia me ha hecho escribir esto.

Y he recordado de él, como resumen de todos los que he visto que estaban llamándome, no ese primer verso de En pie de paz, "No detiene la muerte su larga enredadera". He pensado en quien duerme ahora, que son las 4:30 de la madrugada, cerca de mí, que me ha dado aliento tantas veces con su mirada y su silencio. ¡Pero también en tantas y tantos otros! (No sois ajenos a esto mis nuevos amigos y amigas de las pantallas planas y las palabras cercanas, a muchos de los cuáles ni conozco ni posiblemente conoceré físicamente nunca). He recordado otro poema, pequeño, de este poeta, grande:

DESORDENADAMENTE

Tus ojos
que están llenos de selvas y son un manifiesto,
desordenadamente
me hacen aventurero
y revolucionario.

Por eso esta tarde a las seis no tendré vida privada, sino colectiva, y diré NO a quien he de decírselo, pero diré también un grande a todo lo que se lo he de decir.
Porque, de vez en cuando, decir que te quiero y decir lo que quiero importa.


Vida privada, hay mucha. La hubo este anochecer, en La Tetería, cuando estuve una hora con Leire hablando del tiempo que nos pasa, de esa desazón de su paso, de esa pena difusa (ese motor inmenso de mi vida últimamente) de pensar que dejaré de ser consciente de la hermosura de este mundo.

Había vida privada cuando me desperté sin sueño, escuchaba la V de Mahler leía a Claudio Magris en Microcosmos divagando sobre las fronteras: “Las fronteras exigen a veces sacrificios de sangre ... Tal vez el único modo para neutralizar el poder letal de las fronteras es sentirse siempre de la otra parte y ponerse siempre del lado de la otra parte”.


Porque como dice en su blog un joven al que conozco, que no es muy partidario de los socialistas pero le aterran los casi-ultraderechistas de las fotos de las Azores: “Esto es como el chiste. Si hay que elegir entre Susto y Muerte, elijo Susto”.


Por eso por vuestros ojos, tan llenos de selvas y de manifiestos, este sábado a las seis de la tarde estaré en la plaza de Colón, en pie de paz, pero listo si hace falta para la guerra. Se lo debo, entre otros, a mi hijo, que no me pidió que le hiciese nacer precisamente aquí.

miércoles, 10 de enero de 2007

A Olenka: gracias




Esta chica trabaja no sé en qué en una ciudad de uk, escribe un español que ya quisieran muchos, pero su familia no es de origen español, aunque la recuerda siempre riendo (¡eso es magnífico!), cuida de D (¿Daemon, Deus ex machina?), quien a su vez cuida de ella y le hace platos estupendos, tarda mucho en cruzar los pasos cebra de esa ciudad, pero cuando encuentra ancianas varadas y aterradas las acompaña aunque para ello deba retroceder (lo que en la última ocasión le costó 40 minutos), tiene acceso a los archivos de una revista literaria, en los que busca primicias para todos nosotros y sobre todo nos ha empezado a presentar una literatura magnífica, la polaca, comenzando por Wislawa Szymborska (lo más difícil es escribir los nombres). Tirando del hilillo de ahí, se llega a más, como veréis abajo.

Si necesita un tío-abuelo en Madrid, es negociable, pero se merece, por ejemplo, que de Krystyna Rodowska (nacida en Poznán en 1941; solo el título de su segundo libro, Demasiada desnudez para errar, es como un foco encendido sobre la poeta) le dedique estos cinco versos del poema Movimiento perpetuo:

Te dejo la libertad de indagar
a través de todas las escuelas de la imaginación
Lo que te queme será tuyo
Te abro todos los sueños
¡Adelante!

De la Szymborska, aunque me encanta Vietnam, ya puso Olenka los Monos de Brueghel en las playas de siberia, así que salto a Herbert (Zbigniew) y a la magnífica traducción que la propia Krystyna Rodowska hizo del Mensaje del señor Cógito (nada que ver con la deficiente versión que encontraréis en Internet). Pongo algunos versos (bastantes) de esa traducción, aparecida en Libros del Innombrable:

Ve sigue a los otros los que alcanzaron su oscura meta, / vellocino dorado de la nada: tu premio final

Levanta la cabeza entre los que andan / arrodillados o dan la espalda / entre los que yacen

No has sido salvado para vivir / poco tiempo te queda da tu testimonio.

Sé valiente si la razón te falla / a fin de cuentas solo cuenta eso / Que tu inválida Ira sea como un mar / cada vez que oigas las voces abatidas de los torturados / que no te abandone tu hermano el Desprecio / frente a espías verdugos y cobardes

serán ellos los que ganarán / con un profundo alivio arrojando tierra / sobre tu ataúd / el gusano no faltará para corregir / tu biografía
y no perdones no tienes el poder / de perdonar en nombre de los traicionados en la luz del alba
[ ... ]
repite las grandes palabras repite insiste / como los otros los que caminaban / por el desierto quedándose en la arena / por todo esto algo te darán / azotes de burla golpes de cuchillo

sigue (solo así serás admitido / a la santa congregación de las calaveras / frías de tus ancestros) Gilgamés Héctor Rolando / defensores del reino sin fin / de los muros en cenizas / Sé fiel Sigue



A los fieles que siguen (a los que desean seguir algún día), buenas noches.
Buenas noches a todos los demás

domingo, 7 de enero de 2007

Saltar sin mirar, dice Auden

(La Trama, o contexto, y los Textos)
Creo que si he hecho una aportación (en realidad dos) a la red de blogs por la que nos movemos es la paliza que he dado con la necesidad de trama, del contexto en el que las cosas se producen, del porqué de ponerlas... He tenido muchas ayudas en ese camino, dejadme citar, una vez, a Lara. Es importante, como en las novelas, que haya puntos de anclaje de la realidad: ¿se escribió tal cosa en mitad de la noche, con insomnio, con tristeza, divertido...? ¿Por qué esto y no otra cosa? La segunda aportación fue hace poco y es la idea del sonido del bosque: la importancia de cada sonido, crujido, para la totalidad. La importancia de cada voz, por ser voz más que por lo que se diga.

La Trama
Esta misma mañana del siete de enero, cuando empezaba a iluminarse la madrugada, se levantó ella a hacerse café y al moverme yo me ofreció uno. Con las contraventanas abiertas, para ver clarear, y las lámparas de la mesilla encendidas, tomamos el café, casi en silencio, y leímos. Casi en silencio por mí, que llevo muy mal que del laboratorio del dormir se abra paso al día con algo de lo que hacemos cotidianamente. Un “hay que ir al banco”, “qué comemos” o algo parecido me puede estropear casi por entero un día si se pronuncian antes de tiempo. Del sueño salgo con tareas, palabras, que tengo que despejar en el silencio o en la lectura de poemas, o ensayos, o de cualquier tipo de pensamiento. O con dramas a borrar despacito. Antesdeayer, día 5, me desperté, tomé café y me duché, todo ello en silencio, y durante la ducha me venían unos endecasílabos que tuve que abreviar, para secarme, y apuntar: “Porque hay juegos que se hacen peligrosos / hay noticias tan desalentadoras / sobre ti y sobre mi en el mercado / de futuros”. No sé lo que serán, pero serán algo (quizá un centimétro, que van avanzando pero están todavía más cerca de los 10 que de los 100); parece haber una historia, ¿no?, parece que habré de investigar esos rumores (tan desalentadores): ¿sobre quiénes, y cuándo fue? ¿y qué pasó? ¿o pasará?
Poco después del café y de empezar a leer, quedaba conmocionado con este poema que escribió Wystan Hugh Auden en 1940, del que pongo el primer cuarteto y los dos últimos: no aconsejo a nadie que salte; ya mi generación saltó demasiado desde todos los puntos elevados, pero me conmueve el joven Wystan (como me conmueve mucho más cuando va dejando de ser joven y mantiene su integridad). Más tarde fue la Canción Arboleda, de Luis García Montero, de la que leí “Buscó la soledad de una arboleda, y sigue allí, lejano, para sentirse cerca”; que fue otra conmoción y eché para atrás para releer, pero no puedo poner porque debe haber límite de líneas y al final se me agrupaba todo.
Después ya empezamos a hablar, y ella me dijo un párrafo de su libro (que tendré que leer, voy a leer), y yo, de otro poema de García Montero, le dije “una infección de luz y soledades”. Después ya vino el día y con él las cosas que hacen las personas adultas.
Los Textos

LEAP BEFORE YOU LOOK
The sense of danger must not disappear;
The way is certainly both short and steep,
However gradual it looks from here;
Look if you like, but you will have to leap.

Much can be said for social savoir-faire,
But to rejoice when no one else is there
Is even harder than it is to weep;
No one is watching, but you have to leap.

A solitude ten thousand fathoms deep
Sustains the bed on which we lie, my dear;
Although I love you, you will have to leap;
Our dream of safety has to disappear.
Wystan Hugh Auden

Cuartetos que, ayudándome mucho de la traducción de Eduardo Iriarte para Lumen, podrían entenderse en español más o menos como: La sensación de peligro no debe desaparecer; sin duda el camino es breve y escarpado, aunque desde aquí parezca una pendiente suave; echa un vistazo, si quieres, pero tendrás que saltar. // Del savoir-faire social se pueden decir muchas cosas, pero cuando no hay nadie, alegrarse es aún más difícil que llorar; no hay nadie mirando, pero tienes que saltar. // Una soledad de diez mil brazas de hondo sostiene la cama en la que estamos, amor mío: aunque te quiero, vas a tener que saltar; nuestro sueño de seguridad debe desaparecer.
Así que buena tarde domingo (con hermosos paseos), o buenas noches, o lo que más os convenga.

martes, 2 de enero de 2007

Hola a lo Nuevo




La foto con la que nos felicitó María Zarazúa, lo primero. Con las pelotas que posiblemente caen tras la portería de ese centro (¿de internamiento?), seguramente los niños de fuera juegan sobre una portería pintada en la que es más fácil parar los goles que van a la escuadra derecha del portero que los que van a la escuadra izquierda. Que aprendan (los niños) que así es la vida de injusta. (Y si no, que se lo pregunten a los de dentro). ¿Es que yo no voy por el mismo mundo que tú, María, que no veo esas cosas hasta que tú las muestras? (Luego, sí, aprendo de ti y por un ratito salgo a las calles y las veo; solo por un ratito).

Pensé poner un tema nuevo, pero desde cierta perspectiva hay pocos tan nuevos como este “Imagine” de John Lennon: nuevo porque lo que dice está casi sin estrenar. Y de paso, hago un pequeño ajuste a una injusticia, porque cuando murió mi hermano mayor hace dos años, el que prácticamente hizo de padre para mí, tocó la banda municipal en su entierro, pero habían ensayado e iban a tocar (porque así se lo había pedido mi hermano) “La internacional” e “Imagine”. No lo permitió la autoridad del momento, ninguno de los dos temas, lo que fue una pena (además de injusto), porque antes o después le habrían acabado dando un aire de pasacalles, y en las fiestas sucesivas hubiera sido digno de oír, entre petardos, eso de “imagine all the people, chunda-dachunda-da-chunda__chún...”. Así que por moderno, y por mi hermano, de cuya desaparición puedo hablar porque ya no me produce desolación, desconsuelo ni ira, esta versión de Ray Charles, la más alejada de ese pasacalles que ya no sonará, en homenaje a las posibilidades de tanta sangre nueva que conozco.

Tenía la intención de hacer antes o después una entrada dedicada a una de mis escritoras favoritas: Zadie Smith. Hablar de sus tres libros enormes y detenerme en el último: Sobre la belleza. Pero destruyo esa entrada antes de crearla, y no hablo del patético Howard, para hacer una especie de homenaje a la capacidad de los nuevos, desde MaríaZ a todos los que escriben por estos blogs, y a otros que no cabe mencionar aquí sin presentarlos pero conozco bien. Entre ellos, los que me enseñaron que “Dios perdona siempre. Los hombres, a veces. La Naturaleza, nunca”. Conocer a Zadie Smith y leerla corre de vuestra cuenta (y de que os fiéis de mí).

Porque seguramente a todos ellos se les produce todos los días el difícil milagro de la flor del millón de pétalos. Y para que sepan cómo hacer para que dure siempre. Dos extractos de Sobre la belleza referidos a Zora, la brillante hija de Howard.

[1]
Este último semestre supervisé sus trabajos sobre Joyce y Eliot. Comparada con otros estudiantes, parecía una máquina devoratextos... quiero decir que prescinde de todo el fárrago sentimental y va al grano. Hay chicos y chicas que aún dicen: “Me gusta sobre todo el paisaje en que...” y “Me gusta la manera en que...”. Es decir, tienen un nivel analítico propio de secundaria. Pero Zora –Smith volvió a silbar--. Ella no se para en barras, te desmonta todo lo que le pones delante, pare ver cómo funciona. Llegará lejos. [...] No había nada que pareciera suficiente para hacer frente a una muchacha que se servía del lenguaje como de un arma automática.

[2]
Eran simpáticos, vivaces y ocurrentes, y eran jóvenes y divertidos. Eran realmente algo digno de verse, pensaban ellos, y por eso hablaban en voz alta y gesticulaban, invitando a los transeúntes a admirarlos.
--Decidme adónde –dijo Zora abriendo el paquete.
Y ocurrió, una vez más, el milagro de todos los días, por el que la interioridad se abre y hace brotar esa flor de un millón de pétalos que es la dicha de estar aquí, en este mundo, con la gente. No era tan difícil como ella pensaba, ni tan fácil como parecía.


Y ya sabéis:
No
Diguem No
Diguem No Future
Diguem No No Future
Muy buen año que tengáis, ángeles, diablos, carnados y descarnados.

domingo, 31 de diciembre de 2006

Un buen día de 2006

Estaba yo en noviembre encabronao en Barcelona por culpa de RENFE, que me vendió 3 billetes de vuelta para un mes antes de la salida, dejándonos varados en Barna a los 2 que estábamos y en Madrid a quien tenía que llegar, así que me salté la costumbre de hacerme una pequeña guía de aquello de lo que voy a hablar en un discurso: una hojita con las ideas en orden sucesivo, 4, 5, 6 o 14 y luego que salga el sol por Antequera: que a veces sale antes y otras después; a veces brillante y hay días en que ni sale, que parece todo nublado. ¡De puta memoria!, me dije, tonto, por el cabreo. Luego, otros (no yo) arreglaron el asunto del que había de venir y el de cómo irnos. Una buena cena en Casa Perellada (creo que se escribe así) con buen vino, ya todos en Barna, quitó el cabreo y borró de la memoria lo de la hojita-guía.

Al día siguiente, en un Cercanías, repetimos como en un homenaje el trayecto Barcelona-Mataró, el primero de los ferrocarriles de España, para asistir a la primera boda de chicas de la comarca (o la segunda, porque unas amigas se habían apuntado y no sabíamos el orden), en la que yo iba a hablar durante la ceremonia. Estaba tranquilo, aún sin la hojita, porque el discursito era muy pequeño, no hay que aburrir en estos casos. Nada más empezar, una amiga empezó a hacer un movimiento circular con una mano, que yo interpreté como que estaba aburriendo a todo el mundo, así que aceleré el discurso y hasta me salté alguna cosa. Luego me enteré que me estaba diciendo que llevaba por fuera los faldones de la camisa. Ya no hubo remedio. Las contrayentes, Isabel y Lola, me pidieron después copia del discurso, y pensando rehacerlo sobre el papel lo prometí, me lo han vuelto a pedir y ya no hay otro remedio que hacerlo (quedamos en que lo publicaría aquí). Me sigo acordando perfectamente de la lista mental, no tanto de lo que llegué a decir o me salté. Si algo de lo que hay aquí no lo dije, tenía pensado decirlo (por ejemplo, lo de Chaves, seguro; o el orden, que escrito es otra cosa). El caso contrario no creo que se produzca.

Dije, o debí decir, así:

Dejadme que empiece cambiando las palabras de un poeta de la tierra, Gil de Biedma: “Que la libertad era esto, lo aprendimos más tarde”. Cuando conocí a una de esas dos preciosas mujeres que están ahí, tan formalitas, frecuentábamos un APA o AMA, por nuestros hijos, y sentíamos que toda la lucha durante la dictadura no había servido para nada. Y es que por decreto, con las porras y con los fusiles, se puede lograr la infelicidad de la mayoría. Pero tener el poder, y la máquina de los decretos, no basta para la felicidad colectiva. Seguimos “desencantados”, como en un una famosa película, hasta que la posibilidad de perderlo todo, con el “tejerazo”, nos quitó los remilgos. Había llegado el momento de las reuniones interminables, la burocracia, la lucha de los papeles, aquello para lo que no estábamos preparados los “aventureros emocionales”, que nos tuvimos que hacer a un lado.
La lucha era una cuestión de pequeñas conquistas, de cosas pequeñas. Y el baremo de medir, lo que esas cosas pequeñas cabrease a los que durante siglos habían sido los dueños de nuestra vida. Cosas pequeñas, como cuando Chaves en Venezuela mandó que a los que vivían en chabolas se les diese título de propiedad y se pudiera nombre a esas calles. Hasta ese momento, al no tener dirección postal, no tenían carné de identidad, necesario para un trabajo estable. Qué pequeño, darles lo que tenían ya y regalarles un nombre. ¿Y ya dejan de ser pobres?, se burlaba la derecha. No, pero ya no lo serán para siempre y por obligación.
Las pequeñas cosas. Qué importantes. Como esta de hoy. Cómo les cabrea a los de siempre que os caséis: debe ser importante que podáis hacerlo. Así que corremos el peligro de felicitarnos todos. Y a quien hay que felicitar es a vosotras, Lola e Isabel. ¡Felicidades!
Por eso termino, como si para vosotras dos lo hubiera escrito, con los versos de otro poeta catalán, José Agustín Goytisolo, cambiando hombres por personas, que seguro no le importará:

porque el mundo camina
con el paso
implacable de personas como vosotras
que creen en la vida y que por eso
mueven el mundo sin pegar un tiro
mientras sea posible
o bien pegándolo.


Después fue un hermoso día y una gran comida en una masía con tantas mujeres espléndidas (y algunos hombres también). Con la luz mediterránea entrando por las ventanas abiertas y dejando para siempre huella de su contraluz y su alegría en nuestra mente; y de vuestra gentileza en nuestro corazón.

Y ahora, casi dos meses después, lo pongo aquí para que lo tengáis y deseo:

¡Feliz 2007 a todos, porque a pesar de las malas noticias (“y a pesar de los pesares, tendrás amor, tendrás amigos”), nuestro país es más laico, más justo y está un poquitín más cerca de que algún día sea más feliz!

NáN

miércoles, 27 de diciembre de 2006

No Future



Ismael Lo - Jammu Africa

No encontraréis por aquí a Jonnny Rotten, pero será mejor que no lean la entrada quienes últimamente suben vertiginosamente sus dosis de Prozac, de Just for Men, de Viagra o Anís del Mono, en suma, los que se sienten decaídos. Iba ayer en el metro hasta Sol leyendo un poema de Ashbery, para los curiosos Lithuanian Dance Band, el que dice Because you are this way where are you you are in my thoughts, aunque también dice meanwhile we live in it "gradually getting used to" everything and this overrides living (porque eres así donde estás estás en mis pensamientos, / entretanto ahí vivimos "habituándonos gradualmente a" todo y eso anula el vivir). Leer un poema te deja en un estado especial de alerta, pero si es de Ashbery doble o triplemente, así que en la estación de Sol, cambiando hacia Lavapiés, empezaba a ser un portento de atención, de confusión con todos, con todo, con los letreros, las voces, los olores. La vida como es y solo la percibimos así en momentos especiales. En la plaza de Lavapiés, ay, ya era para troncharse, policías nacidos en Lugo o en Alcázar de San Juan pidiendo papeles a los nacidos en pueblos de Irán o del Cuerno de África, como si hubiera diferencia alguna, y gentes de todos los tonos de oscuro y todos los olores pasando a mi lado dejando una música al hablar de la que entendía bien la tonada pero no la letra. Me tomé un café con churros en un viejo café de la plaza, con saloncito, donde se paga más, "Meriendas en el salón, 1,90", dice un cartel para que no haya líos (los carteles hay que leerlos todos, como las voces, todas escucharlas). Un café churrería que solo frecuentan los autóctonos de toda la vida. Y allí entre el aceite de los churros (muy buenos) escribo un centimétro que empieza "¿Cómo colocas los ojos? / Para que te entren cinco mundos". Y luego más negritud y morabitos, indios, olores, hasta la shanga del zen, donde jorge, el Maestro de Tai Chi, y yo hemos decidido que la navidad ni nos va ni nos viene, así que todos los martes nos reunimos él y yo, los únicos que quedamos en Madrid, para en la casa sola y fría sentarnos hora y media a hacer zazén. Después, sonrientes, nos despedimos y él, con sus ojos dulces y su cara dulce, se irá a practicar su vida de santo. No tanto la mía, no tanto, que me enredo un poco antes de llegar a casa.

En casa tengo cena, ¡vaya!, y de pescado, pero está bueno y lo como y me dicen que han esperado a cenar para contarme un par de crisis y debacles internas, que me echaron de menos cuando pasaron, porque yo, simplemente porque nací en el Mediterráneo, las despejo y les dejo en paz. Por eso quizá me soportan a pesar de mi inutilidad.

Después, en paz interna ya, "l" me cuenta lo de los científicos en París, que no nos dan cuartel y ya es fijo (¿no podrían equivocarse un poquito?) que esto se acaba. Y lo siento en una primera fase por Venecia, que quedará anegada, como su cementerio, del que irán saliendo a flote las cenizas y los huesos. Los de Pound, llevados por la corriente. Pero la gente de carne sufriendo también, ¿no se podrá evitar?

Y L sentada sobre el sofá como yo sobre las piernas, con las rodillas de ambos casi tocándonos, me cuenta que estuvo viendo un programa en el que salían en una playa las viudas de los de los cayucos que se han ahogado, pero también las madres, que van a contarles a las olas que les digan a sus hijos ahogados en el fondo del mar, con las lágrimas saladas del mar entrándoles hacia dentro de las cuencas vacías, que dejen de sufrir por no haber cumplido la misión de sacarlas de la miseria. Y me parece ya demasiado dolor, el de esas madres, pensar que sus hijos se sigan doliendo, en el fondo del mar, por no haber podido cumplir su deber de acabar con la pobreza familiar. ¿Cuántas madres de esas nos caben en las manos, a nosotros que lo tenemos todo? O al menos, ¿Cuánta cuota de africanos estamos dispuestos a consentir que se queden en las alambradas y en el mar?

Y pienso que me dijeron que la vida salió de África, extendiéndose por el mundo. Y que ahora, en estos decenios (¿siglos?) finales, es África la sede de la muerte y desde allí se extiende, para nuestra vergüenza.

No
Diguem No
Diguem No Future
Y sin embargo sonriamos y seamos compasivos con nosotros mismos, con nuestros próximos, ¡pobres ángeles míos!, y con los de más lejos.

Que tengáis, ángeles, un buen día.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Debajo del manto negro, ¡mirad qué colores!



Empecé hace mucho, y no tanto, con Montale, "para esos pocos". De esos "pocos" creo que siguen todos. Quizá haya alguno más. Y Montale vuelve, porque lo saca hoy la Antología de Babel en doce versos espléndidos. Pero no es un círculo que cierra, sino un suma y sigue, mientras seguir sea posible. Bajo el negro anterior se pasearon ángeles divertidos mientras yo dormía a cabezazos contra el cielo la negrura que iba a durar... ¡hasta la risa del despertar! (Otra vez será la investigación).

Del poema de Montale, No nos pidas la palabra, del libro Huesos de sepia, que aparece hoy en El País, el poema, traducido, por Fabio Morábito, los cuatro versos centrales de los doce, que los otros ocho se encuentran fácilmente.

Ah, el hombre que camina sin recelo
amigo de los otros y de sí mismo y no se cuida
de su sombra que en el punto extremo
del calor se imprime sobre un desconchado muro.

Y si he conseguido repetir (que me extraña) la acción de Miguel, el de los 400 golpes (digo mares), esa voz de niña de Nena Daconte viene muy bien, para explicar lo que no se puede ni debe dormir si uno se cuida de los demás, más que de su sombra. Como debe ser. Y ya solo me faltaría aprender a explicarlo más cortito.

Tan buenas noches como siempre os deseo, pero quizá estas más por ser más largas y más frías.

jueves, 21 de diciembre de 2006

lunes, 18 de diciembre de 2006

Perdonen la tristeza

Es el nombre de la obra que presentó, creo que en el 92, La Zaranda, Compañía Inestable de Andalucía La Baja, que nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1978. Su director actual, conocido como Paco de la Zaranda, de La Manuela de toda la vida cuando pasa por Madrid, no parece triste (en el sentido convencional de la palabra, que a esos andaluces es mejor no profundizarles) sino combativo.




Pero no va esto, hoy, de teatro, sino de la valentía de las fotos de María Zarazúa, que se fue a pasar unas horas en la casa de los abuelos, desaparecidos y tan queridos, para tomar fotos de lo que quedaba de su pasado antes de que la familia dejara de tener control sobre esa casa.

Me la imagino dando pequeños pasos y Clic, respirando y Clic. Mirando hacia dentro, al pasado. Y Clic. Pequeños pasos y respiraciones profundas y Clic, Clic, Clic. Sola con la tristeza ganando para siempre la batalla del recuerdo del pasado. Del suyo y por fuerza del nuestro. Dormitorios, cocina, salón. Allí fue la familia, allí la casa.

Cuánta fuerza de voluntad. Fuerza de belleza, ¿se podría decir? Claro. Y hasta es más preciso y riguroso, si hablamos de María.

Aguantó e hizo unas fotos que me pusieron los ojos acuosillos. Que podréis ver posiblemente pronto. Pero yo tengo alguna, que me ha dado permiso para poner aquí, como esta en la que se ve la cámara del abuelo, que ahora tiene en su casa. En la exposición, ¿no estaría bien acompañar la foto por un par de las sacadas por esa cámara en blanco y negro, con las pequeñas Zarazúa corriendo, o mirando a la cámara "puestecitas", como le gusta decir a Lara? ¡Las dos Zarazúas! (Suelta un poco Lisboa, unos días, a la otra). La tabla, con algo de polvo, restos documentales que no se sabe, la maravillosa botella panzona, de la que parece salir todavía una florecita que se desprendió del papel pintado. Este autorretrato en el que ella debe estar en alguna parte, en los reflejos de la botella, en el objetivo de la cámara (esa Instamatic 133-X con posiciones para día de sol, nublado y flash), en la ventana del flash, en... ¿el aire?

La fuerza de belleza de María en esta imagen triste. Perdonen por ello. Lo de la flor del papel pintado que sale del jarrón-botella. Estaba así, por lo que he visto, tanto tiempo fresca y sin regar. Como los recuerdos que nos provoca esta María.

Pasitos (tip, tap, tip, tap). Respiración (como un suspiro). ¡¡Clic!! Y ya está ahí arriba, la cámara del abuelo, para siempre.

Que nadie me fotografíe esta noche los sueños que me voy a ir muy atrás.

Y a vosotros, tan tan buenas noches.

domingo, 17 de diciembre de 2006

La leyenda de Guy Debord


Esto de poder editar la entrada está bien. Había visto que en lo que bajé directamente de El País no incluía la referencia del libro que es el origen del texto de Rafael Conte, así que abajo del texto la añado.
Y aprovecho, además, para añadir al final unos versos del poema Tango, del colombiano Harold Alvarado Tenorio, que me parecen espléndidos. Es el poema de esta semana en la Antología de Babel.


Después de toda la paliza que he dado con Debord y los situacionistas, ahora que me encuentro hoy con este artículo de Rafael Conte, uno de los que más saben de literatura y cultura europeas en este país, ¿cómo no poner esta brevísima introducción a las obras de Guy Debord que se publican ahora?

En la foto de arriba, Guy fuma junto a quien sin duda debe ser Asger Johns, uno de los más grandes pintores de los 50, y situacionista, y una mujer a la que no identifico. Abajo, un cartel situacionista. Y a continuación, entero y sin cambiar una coma, el artículo de Rafael Conte. Que nadie diga que por llegar tarde (y bastante feliz) no hago mi trabajo.

Rafael Conte, Babelia, 16-12-2006
YA PODEMOS estar tranquilos, Guy Debord no ha entrado en La Pléiade, aunque sí en esa especie de subpléiade que es la colección Quarto, donde yacen a la espera de dar el salto gente como Cioran, Marguerite Duras o el gran regionalista y místico del infierno que fue Marcel Jouhandeau, aunque René Char o Michel Leiris ya están en ambas. Ya pasó el tiempo de los panfletos como tal género literario, pues el tomo dedicado a Paul-Louis Courier (cruce entre el XVIII y XIX) está indisponible en La Pléiade desde hace tiempo, aunque Voltaire sigue presente, y así vemos que el autor de La sociedad del espectáculo (1967), el mayor panfleto del siglo XX, magistralmente escrito además, Guy Debord (París, 1931-1994) ha inscrito en torno a su vida y obra toda una leyenda a partir de unas actividades que participan a la vez de la política, la literatura, el cine y toda suerte de panfletos que al final se reúnen en una obra no por fracasada (terminó con el suicidio por una enfermedad incurable) menos presente todavía y quizá ya para siempre.
Nacido en una familia burguesa -fabricante de zapatos- rápidamente arruinada por el crash de 1929, en la que el padre falleció muy pronto, su madre se volvió a casar y Guy pasó a vivir en Cannes y en la Costa Azul, donde se educó hasta el final de sus estudios secundarios y no llegó más allá pese a una estancia en la que iba a ser su ciudad, París. Su obra nació acunada en la cultura juvenil de la época, el cine y los cómics, sobre todo, y viene del surrealismo y Dadá (el padre respectivamente odiado y el querido) en una deriva, que dio las primeras obras maestras del surrealismo, El campesino de París (Aragon) o Nadja (Breton), y que Debord enriqueció en su busca de la heterodoxia mediante el uso y abuso del plagio (détournement) como negación de la propiedad intelectual. No en balde una de sus primeras fotografías le muestra al lado de un graffiti que reza su primera rebelión: "No trabajéis jamás", todo un modelo para su rebelión, que empezó bajo la influencia del cine -Aullidos a favor de Sade, su primer guión- y del letrismo (del judío rumano Isidore Isou, que conoció en el V Festival de Cannes) que le llevaría a apuntarse a la Internacional Letrista y que testimoniaría en una revista, Potlach, de la que publicó 28 números, abandonando dicho movimiento justo después de publicarlos y riñendo luego con Isou con motivo de sus ataques a Charlot, y que hoy constituyen una pieza de museo.
Pues fue justo entonces, en el cruce de esta obra, cuando fundaría la revista La Internacional Situacionista y su movimiento fundamental, el situacionismo, que le convertiría en uno de los líderes indiscutibles de los sucesos de Mayo del 68 en París (y Estrasburgo, sobre todo) donde fue artífice de la ocupación de la Sorbona, un movimiento que se extendería a través de Francia por el mundo entero, llegando a sus últimos excesos en Estados Unidos, Reino Unido e Italia, mientras clausuraba su obra con la publicación de La sociedad del espectáculo, que fue editada por Pre-Textos en una buena traducción de José Luis Pardo. Anagrama, por su parte, lanzó hace poco la primera de las dos novelas que en 1960 publicó Michèle Bernstein, la que fuera la primera esposa de Guy Debord, cofundadora con él de la Internacional Letrista y de la Situacionista: Todos los caballos del rey (plagio de Robert Penn Warren), una novela escrita con buenas dotes, mejor que sus convicciones, pero que constituye un gran testimonio de primera mano de las costumbres de la juventud situacionista de aquellos tiempos, que fue lanzada como si se tratara de una nueva Françoise Sagan, por su sentido impasible de la rebelión sexual de entonces. El libro se vendió bien, aunque se olvidó pronto, y sólo una recuperación reciente ha hecho posible su reedición entre nosotros, pero su fidelidad, transparencia de los personajes (Gilles es Debord y Genevieve su esposa) y argumento configuran una estampa histórica de primera mano, muy bien traducida además por María Teresa Gallego. Guy Debord, al final, se casó con la francoindochina Alice Becker-Ho y vivió con ella hasta el final, en que, aquejado de una poliomielitis alcohólica incurable, decidió poner fin a su vida de un disparo, dejando en sus manos la herencia de una obra muy considerable, dispersa y fragmentaria, que ahora se recoge en un volumen absolutamente necesario.

Guy Debord, Oeuvres, Edición de Jean-Louis Rançon y Vicent Kaufmann. Gallimard, París, 2006. 1.904 páginas. 31 euros.

Unos versos de Tango, del colombiano Harold Alvarado Tenorio, 1945, que me parecen espléndidos. Es el poema de esta semana en la Antología de Babel. El autor se refiere a quien le ha abandonado:

Sin falta recuerdo
el fulgor de tus ojos
la magnolia de tu piel
tu sonrisa de malevo
y esa manera de engañar
que solo en ti perdono.

Y a todos, tan tan buenas noches

viernes, 15 de diciembre de 2006

Para Gael y Julián: mi mejor sonrisa

A los de siempre que vais viniendo poco a poco y dándome estas sorpresas. Y a los que iréis entrando. Qué bárbara, Gael: entraste en tromba el 11 de diciembre y has dejado tu presencia y saber en casi todas las entradas, de atrás-adelante. Y fue por casualidad que me pareció que había crecido la entrada de L y luego vi lo demás. No me faltes ya de vez en cuándo. Y oriéntame un poco con tus comentarios, que sabes lo burro y terco que puedo llegar a ser.

He preferido daros acuse de recibo desde una entrada nueva, con vuestros nombres, poniendo esa imagen mía que no compromete (qué pena) mi imagen de ahora. Viene de antiguo y la sonrisa es de verdad, no de "sonríe para la foto"; y era frecuente.

Sí te va a gustar, Gael, porque lo hacemos entre todos y tú lo harás también. La bienvenida a mi vida te la di hace bastante tiempo: en cualquier cosa en la que esté yo, puedes estar tú. Lo de enseñarte a que el nombre te salga en azul (a que seas una bloggera oficial y de pro) será fácil si me llamas.

Winsta, en la enseñanza de los gestos del amor Gael te da las gracias, por no dar nada por perdido. Y yo le doy gracias a Gael por darme la oportunidad de escribir el nombre Winsta otra vez. Te explicas más que bien, Gael, aunque tu lugar prioritario de explicación del mundo haya sido siempre el escenario. ¿Olvidamos cuánto nos hemos enseñado el uno al otro a explicarnos? Son muchos los autores que te he enseñado y otros tantos los que me has enseñado tú. Uno muy importante para mí, Berger, fue a ti a quien se lo oí por primera vez. Y de Harold Brodkey hablaremos aquí, y creo que mucho (aunque estoy pensando releerme primero los 5 libros).¿Que tu hija te va a transformar a ti?¡Qué remedio! Y es algo muy agradable y bueno. Quizá ahora preocupe el tema de la educación como no preocupaba en tiempos de "l"... o quizás exageremos: padre, madre y tío harán mucho por esa educación. La calma y tranquilidad, que sabes inducirte, harán el resto.

De Ixone, sí: terminó el 4 de diciembre. Es una lástima, pero tenla en tu agenda que volverá a salir y es potente. Con lo que has escrito aciertas y das una pista (Munch) que no había pensado, pero tienes mucha razón.

La entrada de L que te ha gustado. En lo que estás en que no ocurra, verás como no ocurre (NO está ocurriendo NI ha ocurrido hasta ahora).

Lo de escribir otro libro tiene gracia porque abajo entra Julián, que tiene ganas de volver a escribir. En realidad íbamos a empezar ese libro y fue Julián el único que escribió un relato perfecto (los demás nos dedicamos a jugar y la cosa se interrumpió). Pero en estos sitios estoy aprendiendo muchas cosas, entre otras a horrorizarme de mí mismo pero a seguir, sin cortarme: porque de ese horror a lo que hago saldrá lo que a lo mejor toca que empiece a hacer de verdad. Que quite la llave para que mires por la cerradura puede que forme parte de eso: van saliendo y creo que saldrán más personajes (¿personas?) que pueden ser útiles (¿a lo mejor para quitármelos de la cabeza de una vez por todas?). Más que posible. Pero no seguro. Y si no toca, no pienso dejar de divertirme con lo que escribo (más y más y más)

Gracias, Julián, por acudir tan pronto, lo que has dicho de L se lo contaré mañana y le gustará. Lo del siguiente libro, convoquemos por lo menos a Antoine: las señoras se nos pusieron todas a parir y están un poco plastas, pero les preguntaremos, por supuesto.

Bueno: mucho más largo de lo que pensaba, pero menos que el abrazo que me gustaría daros (y a los que estáis ahí ocultos, sin decir nada, también).

Quiero compartir una cantante, Camille, y un tema, "Ta douleur") que oí esta mañana y he oído muchas veces hoy. Abrid otra página de Internet e ir a (http://www.radioblogclub.com/open/126526/camille/Ta_douleur-Camille) para oirlo. La letra es:

Lève toi c'est décidé Laisse-moi te remplacer Je vais prendre ta douleur Doucement sans faire de bruit Comme on réveille la pluie Je vais prendre ta douleur Elle lutte elle se débat Mais ne résistera pas Je vais bloquer l'ascenseur… Saboter l'interrupteur Mais c'est qui cette incrustée Cet orage avant l'été Sale chipie de petite sœur ? Je vais tout lui confisquer Ses fléchettes et son sifflet Je vais lui donner la fessée… La virer de la récrée Mais c'est qui cette héritière Qui se baigne qui se terre Dans l'eau tiède de tes reins ? Je vais la priver de dessert Lui faire mordre la poussière De tous ceux qui n'ont plus rien… De tous ceux qui n'ont plus faim Dites moi que fout la science A quand ce pont entre nos panses ? Si tu as mal là où t'as peur Tu n'as pas mal là où je pense ! Qu'est-ce qu´elle veut cette conasse Le beurre ou l'argent du beurre Que tu vives ou que tu meurs ? Faut qu'elle crève de bonheur Ou qu'elle change de godasses Faut qu'elle croule sous les fleurs Change de couleur… Je vais jouer au docteur Dites moi que fout la science A quand ce pont entre nos panses ? Si tu as mal là où t'as peur Tu n'as pas mal là où je chante !

¡Qué pasada, ¿verdad?! Traduzco las dos primeras estrofas: "Levántate, es cosa hecha. Déjame sustituirte: yo me ocupo de tu dolor. Suavemente y sin hacer ruido, como despierta la lluvia, yo me ocupo de tu dolor.

Y claro, esta noche sí será buena para mí con los amigos que vienen (aunque el dolor me duela). Y a todos os deseo que sea al menos tan buena.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Si Paneritos somos en las botellas nos veremos


Tras el extracto de las playas, os he buscado poemas de los Panero.
De Leopoldo, padre que lo lió todo: poeta y alcohólico. Juan Luis: hijo mayor esteta, poeta y alcohólico. Leopoldo María, el loco, poeta, loco, y alcohólico, por decir poco. Enormísimo poeta, pero no siempre, por seguir diciendo poco (aunque les pese a muchos). Sin él no hay Paneros. Michi, el pequeño, buena estampa para la crónica de la noche, alcohólico. Muerto. No encuentro poemas de él. Dijo frases ingeniosos.


Del padre, elegidos exprofeso, un poema para el hijo (Juan Luis) y uno para la mujer (Felicidad). Poeta oficial, y anda que no se nota:

HIJO MÍO
Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento, hacia la luz primera que toma el alma pura, voy contigo, hijo mío, por el camino lento de este amor que me crece como mansa locura.
Voy contigo, hijo mío, frenesí soñoliento de mi carne, palabra de mi callada hondura, música que alguien pulsa no sé dónde, en el viento, no sé dónde, hijo mío, desde mi orilla oscura.
Voy, me llevas, se torna crédula mi mirada, me empujas levemente (ya casi siento el frío); me invitas a la sombra que se hunde a mi pisada,
me arrastras de la mano...
Y en tu ignorancia fío, y a tu amor me abandono sin que me queda nada, terriblemente solo, no sé dónde, hijo mío.

LEJANA COMO DIOS
Lejana como Dios, pero más cerca, más cerca, más dormida entre las horas más alta tras la noche, como el viento más concreta en el pecho o más remotao más dulce en la orilla; lejana como Dios, pero más cerca dentro del corazón, pero más cerca de mi voz al hablar cuando te nombra; más secreta en mi sueño; donde mi vida brota; allegada a mi sangre de repente con un inmenso aroma de algo que está en la noche todavía, tu pureza me arrastra hacia la honda soledad imposible, donde el alma es sólo tuya, como Dios; es toda un camino vehemente de claridad, de sombra...


Juan Luis, grande en el tratamiento de ciertos temas. Como los del deterioro y el abandono


UN VIEJO EN VENECIA
En Venecia, viejo y envejecido, casi mudo, rodeado de libros, de soledad, de gatos, el poeta Ezra Pound, habló, en un breve, muy breve encuentro con Grazia Livi. Le comentó, sin autocompasión y sin desprecio, secamente, con voz entrecortada: «Al final pienso que no sé nada. No tengo nada que decir, nada». Si después de tan alto ejemplo, de tan clara sentencia, aún sigo escribiendo, arañando palabras en el humo, no es, que la muerte me libre, por bastardo interés o absurda vanidad, sino tan sólo por una simple razón, porque no conozco otro medio, a excepción del suicidio, -innecesario es un poema como un cadáver- para dar testimonio de nada a nadie, del mundo que contemplo, de esta vida, de su horror gastado y cotidiano. Que el viejo Pound, desde su tumba, me perdone por unir su nombre a estas sórdidas palabras desesperadas.
"Testamento del naúfrago" 1983

Y DE PRONTO ANOCHECE
Ed é subito sera Salvatore Quasimodo
Vivir es ver morir, envejecer es eso, empalagoso, terco olor de muerte, mientras repites, inútilmente, unas palabras, cáscaras secas, cristal quebrado. Ver morir a los otros, a aquellos, pocos, que de verdad quisiste, derrumbados, deshechos, como el final de este cigarrillo, rostros y gestos, imágenes quemadas, arrugado papel. Y verte morir a ti también, removiendo frías cenizas, borrados perfiles, disformes sueños, turbia memoria. Vivir es ver morir y es frágil la materia y todo se sabía y no había engaño, pero carne y sangre, misterioso fluir, quieren perseverar, afirmar lo imposible. Copa vacía, tembloroso pulso, cenicero sucio, en la luz nublada del atardecer. Vivir es ver morir, nada se aprende, todo es un despiadado sentimiento, años, palabras, pieles, desgarrada ternura, calor helado de la muerte. Vivir es ver morir, nada nos protege, nada tuvo su ayer, nada su mañana, y de pronto anochece.
"Antes de que llegue la noche" 1985


Leopoldo María, El Grande

Si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que me he perdido en medio del camino de mi vida, y voypreguntando a los hombres quién soy, y para qué mi nombre, si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte si no es ahora que está como caído mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta a Dios por qué nací: si no es ahora ¿cuándo moriré?


A MI MADRE (reivindicación de una hermosura)
Escucha en las noches cómo se rasga la seda y cae sin ruido la taza de té al suelo como una magia tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos y un manojo de flores llevas en la mano para esperar a la Muerte que cae de su corcel, herida por un caballero que la apresa con sus labios brillantes y llora por las noches pensando que le amabas, y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas y hablemos quedamente para que nadie nos escuche ven, escúchame hablemos de nuestros muebles tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con empuñadura en forma de pato y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra y ahora que el poema expira te digo como un niño, ven he construido una diadema (sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)
"Poemas del manicomio de Mondragón" 1987

LA POESÍA DESTRUYE AL HOMBRE...
La poesía destruye al hombre mientras los monos saltan de rama en rama buscándose en vano a sí mismos en el sacrílego bosque de la vida las palabras destruyen al hombre ¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre de vida!Sólo es hermoso el pájaro cuando muere destruido por la poesía.
"El último hombre" 1984

Michi está ahí, con su vaso de ginebra. Y habla de que no hay que ser coñazo. No he puesto la foto en la que está cerca de la muerte. Está borracho, pero joven y guapo, ya que no tenemos textos para recordarle.

Tampoco he puesto los espacios de los versos. Va todo seguido y que cada uno escancie como crea. Es todo tan triste que a veces es mejor estar solo para que nada rompa enseguida esa tristeza.

Comentad si queréis. Hablemos si podemos.

Y tan tan buenas noches

lunes, 11 de diciembre de 2006

Y dijo, sobre ti, Eliot, del ala

........... After the kingfisher´s wing
Has answered light to light, and is silent, the light is still
At the still point of the turning world.

T.S. Eliot, parte IV de Burnt Norton, primero de los Cuatro cuartetos.


Y cuando el ala del ave respondió a la luz con luz,
y ya es silente,
al punto está la luz en el inmóvil punto
del mundo en movimiento.


Cambié martín pescador, tan poco visto por aquí, por ave, que cada quién puede cambiar por la que quiera. Traté de conservar, no muy hábilmente, alguno de los efectos del original, sin que se perdiera ese sentido de flecha disparada sin apuntar.

Y buenas noches aves. De la paciencia, del deseo, de la tristeza, del paraíso, del conocimiento...

sábado, 9 de diciembre de 2006

F

Desde que abrí la revista que hablaba del Espacio Torner que se ha creado en Cuenca, en la Iglesia de San Pablo, sabía que tendría que escribir esto. Y he preferido hacerlo por la tarde y salir luego, repetir el Reina e ir a un cine y a tomar una copa, en lugar de hacerlo por la noche, ya en casa para siempre.

Sabía que tendría que contar que juntos fundábamos comunas urbanas que abandonábamos; o que nos dejaban a nosotros, los padres fundadores, en la calle. Hablar de aquella vez que te enteraste de que alguien era una amenaza, sobre todo para mí, fuiste a la cocina a por el cuchillo más grande, se lo pusiste en la garganta y le diste 10 minutos, ni uno más, para que hiciera la bolsa y se largara. Me lo contaste esa noche con la sonrisa de levedad que ponías en todo (otros me contaron que no, que te la jugaste en serio, "mis amigos son gente cumplidora").

¿Y qué coño hacíamos tú y yo, F, aquel agosto en el piso de Aluche, si yo tenía mi sitio en el Mediterráneo y tú Galicia? Porque libros no abrimos hasta septiembre. De los de aquel piso, ¿sabes?, soy el único que sigue vivo. El que menos lo parecía, fíjate. Quizá porque me hiciste el regalo de presentarme a quien podía hacer el milagro. En aquel piso, entre otras cosas, intentamos dos veces hacer el amor, pero solo hicimos grandes carcajadas. No creo que "hacer el amor" fuera el término que tú habrías elegido, pero lo he puesto porque, aunque entonces eso nos avergonzara, eso era precisamente lo que intentamos hacernos (tan rematadamente mal).

Pero no todo era ese Madrid de locura. A veces, cuando no podíamos más, en autostop o con el dinero suficiente casi solo para el viaje de ida, nos plantábamos en Cuenca. Pasábamos parte de los días en el Museo de Arte Abstracto, que nos trasladaba en un momento a la belleza, la modernidad y la tolerancia por las que como salvajes luchábamos en Madrid (y en otros sitios) en entornos tan feos (físicos y morales). Cuando en el cuartito que hay en ese museo junto al sitio de venta el que se sentaba a tu lado a conversar podía ser (y muchas veces era) Saura, o Rueda... Para las necesidades del día, nos dejábamos querer por artistas y gente de cultura que allí vivían; yo creo que nos daban de todo porque de todo nos faltaba, pero también porque esa parejita que éramos daba un poco de miedo, ¿no crees? Pedíamos duros, tú a los chicos y yo a las chicas, cuando eso casi nadie lo hacía, y funcionaba, para copas. Y si era Semana Santa, salíamos de Madrid con las entradas a los conciertos compradas. ¡Qué cultos, suaves, amables y repeinados éramos en Cuenca! (Tacho lo de repeinados).

http://www.radioblogclub.com/open/98085/aute/Aute%20-%20La%20belleza

Aunque el amor de amigos fue enorme entre nosotros, solamente una vez caímos en la desfachatez burguesa de tener un gesto de ternura que no estuviera envuelto en la violencia de nuestra barbilla alzada. Fue, estoy casi rematadamente seguro, en esa Iglesia de San Pablo que ahora tendrá obras del escultor que tanto nos gustaba, en un concierto de música sacra, donde uno de los dos, no lo recuerdo, le tomó al otro de la mano. Esa mano dura y fuerte de origen campesino la tuve en la mía, amorosamente, una misa y dos motetes, o algo menos.

Los recuerdos finales son del piso en el que vivíamos L y yo y tú visitabas incluso para encerrarte cuando te fue mal un amor importante. Te tumbabas en la sala con una botella de Garvey en la mano que íbamos vaciando, tú más que yo; L casi nada, y ponías el día y la noche enteros los discos de Aute que teníamos. La canción de Aute que se puede escuchar desde aquí no estaba en aquellos discos. Pero es que esos discos nadie los ha vuelto a poner en nuestra casa. Desde que nos enteramos de lo tuyo y L y yo cogimos una larga borrachera-homenaje, no hemos vuelto a ponerlos. Creo que ni hemos hablado de ti. Y esta canción te parece dedicada, como aquella que te escribió, realmente para F, Hilario Camacho.

Te volviste luego a tu tierra, "a ver si la vida es posible". Que no lo fue.

Y he pensado regresar a Cuenca, donde he vuelto tantas veces con gente querida. Desde luego a la Posada de San José, el único sitio al que se puede ir, para ver despacito otra vez el Museo de Arte Abstracto, y la Fundación Antonio Pérez, y ahora el Espacio Torner. ¡Cómo nos volvían locos Torner y Rueda! ¿Te acuerdas? Y decir del nosotros de aquella época que algo nos volvía locos era decir mucho.

Hasta pensé proponérselo a estas gentes jóvenes con los que cruzo escritos. Un hermoso viaje. Pero no. Deben ir, pero entre ellos. Yo me debo, creo, ir solo a Cuenca al menos una vez. Despacio, despacio. Y cruzar a las 2 o las 3 de la noche el puente colgante y sentir el frío y el vértigo. Id los que podáis, sin falta. Pero esta vez tengo que volver por mi cuenta y riesgo.


No haré ese viaje. Ve tú.
Ya pasaré más tarde a recoger
los hilos rotos, los pedazos
de materia que desgastas.
Yo remendaré la trama
por detrás, para ti.
Por mi nostalgia.
Los restos del tapiz
que algún día. Tú sola.
Querrás recomponer.

jueves, 7 de diciembre de 2006

t.s. eliot (2)

Este mediodía del miércoles festivo, antes de la comida, estuve en el Café Comercial de la Glorieta de Bilbao, bebiendo vino de Rueda y leyendo la parte II de Burnt Norton, el primero de los Cuatro cuartetos de t.s. eliot, y esta noche me he encontrado con dos bloques subrayados, uno de 6 versos y otro de 7. Los copio, con traducción apresurada para que se entienda (simplemente para que se entienda).

At the still point of the turning world. Neither flesh nor fleshless;
Neither from nor towards; at the still point, there the dance is,
But neither arrest nor movement. And do not call it fixity,
Where past and future are gathered. Neither movement from nor towards,
Neither ascent nor decline. Except for the point, the still point,
There would be no dance, and there is only the dance.

(En el punto inmóvil del mundo que gira. Ni encarnado ni descarnado; ni viniendo ni yendo; en el punto inmóvil la danza es, sin detención y sin movimiento. Y no llamemos fijación a donde pasado y futuro se reúnen. Ni el movimiento desde donde viene ni hacia donde va, ni ascenso ni declinamiento. De no ser por ese punto, el de la quietud, no habría danza: y danza es lo único que hay).

Time past and time future
Allow but a little consciousness.
To be conscious is not to be in time
But only in time can the moment in the rose-garden,
The moment in the arbour where the rain beat,
The moment in the draughty church at smokefall
Be remembered; involved with past and future.
Only through time time is conquered.

(El tiempo pasado y el tiempo futuro solo otorgan una conciencia mínima. Ser consciente es no estar en el tiempo; aunque solo en el tiempo serán recordados los momentos de la rosaleda, del árbol que bate la lluvia y de la iglesia barrida por los vientos en la que cae el humo; pues en el pasado y el futuro se implican. Solo en el tiempo el tiempo es conquistado).

El primero de los bloques, esa danza, es la esencia de lo que hay, despierto ya u ocultándose perezosamente, en todos nosotros. Esa danza está ahí para ser recordada porque hubo una vez que por todos fue danzada. "Yo quiero veros danzar como...", cantaba Battiato (http://www.radioblogclub.com/open/123369/battiato/Franco%20Battiato%20-%20Voglio%20Vederti%20Danzare). Que cada uno elija su tiempo de recordar la danza. Pero yo pensaría bien en lo que dice eliot acerca de lo que no viene ni va, en la quietud que es el punto de la danza.

En el segundo bloque se reintroduce el tiempo, es decir el espacio, pues son inseparables, y ya se viene de y se va a... Historia, literatura, vida recordada, manipulada, proyectada al... Esa vida que tanto amamos, encarnada en los amores, los amigos, los que comparten con nosotros el vagón del metro (3 minutos de encuentro en una vida de muchos años). ¡La literatura, al fin!

¿Pero quién enseñó a ese hombre tantas cosas, con esa cara chupada de inglesito que no se entera de nada?

Quizá es todo opinión falsa mía, o quizá se lo enseñó Heráclito, que inicia el libro con una cita que, en la traducción de Esteban Pujals para Cátedra, ya veis aquí (no dejéis de verla):

Aunque la razón es común a todos, la mayoría vive como si tuviera un pensamiento propio.

El camino que sube y el que baja son uno y el mismo.
Heráclito

Y ahora sí que necesitamos que nos deseen unas buenas noches. Yo os la deseo.

martes, 5 de diciembre de 2006

Eliot reclama a Gerardo que él lo escribió antes

Se refiere al poema Ya no de Idea Vilariño. Se puede ver en http://www.lasplayasdesiberia.blogspot.com/. Es uno de los dos poemas que colocó Gerardo, el compañero mexicano de las playas, para quienes les duela el corazón. Aunque toda esa lista de "noes" entristece, como en un vaciado de escayola termina resultando vital y encuentro en el último verso todo el peso sin paso atrás del poema : "No te veré morir". Todos los demás versos, aunque buenos, pueden resultar predecibles. Este, no. Hemos ido echando de nuestra cultura algo que había estado siempre; y pagamos por ello. En este aspecto al menos, yo no. He recuperado unos poemas que estuvieron 15 años en un cajón (no mío). En ellos, el personaje del poema se encuentra con el hijo que nunca ha tenido ni tendrá, que se lo reprocha precisamente por eso: "ay, me acusa, que nunca conoceré la muerte" (no la vida).
Pero centrándonos en Eliot, creo Gerardo que el poeta inglés dijo lo mismo, mejor y con menos: "Footfalls echo in the memory / Down the passage which we did not take / Towards the door we never opened / Into the rose-garden". Traduciendo veloz de conveniencia: "Hay un eco en el recuerdo que por el camino que no recorrimos lleva a la puerta que nunca abrimos y da a la rosaleda". Creo que es lo mismo que el poema de IdeaVilariño, recordar lo que no fue.

Claro que todo lo anterior es también un truco para presentar, cuando menos, este primero de los Four Quartets, Burnt Norton, que tengo en un ejemplar de libro de bolsillo que huele de verdad a bolsillo de tantos en los que lo he llevado. Porque aquí esa idea nos lleva a otras muchas cosas, en este poema entero y verdadero. Me limito a poner los primeros diecinueve versos y medio. ¿Quién, que haya leído los 4 cuartetos, se resistirá a releerlos? ¿O a leerlos si no lo había hecho?

Time present and time past / Are both perhaps present in time future, / And time future contained in time past. / If all time is eternally present / All time is unredeemable. / What might have been is an abstraction / Remaining a perpetual possibility / Only in a world of speculation. / What might have been and what has been / Point to one end, which is always present. / Footfalls echo in the memory / Down the passage which we did not take / Towards the door we never opened / Into the rose-garden. My words echo / Thus, in your mind. / But to what purpose / Disturbing the dust on a bowl of rose-leaves / I do not know. Other echoes / Inhabit the garden. Shall we follow? / Quick, said the bird, find them, find them, / Round the corner.

Es fácil encontrar traducciones (y hasta el original) en la Red. No me molestaré en cambiar ese sonido del original. "Shall we follow?". Espero que lo hagáis.


Y aprovecho para un anuncio: en http://members.chello.nl/~a.vanarum8/EliotProject/Waste_notes/Waste_A.htm podéis encontrar, si no lo tenéis en libro, que es mejor, los 433 versos de The Waste Land. No son muchos para un poeta tan grande. Lila Berger, amiga también de Las Playas de Siberia, me insistía desde hace tiempo en que los leyéramos juntos (juntos, hoy, con la Red, significa muchas cosas; y Lila no se refería a ella y yo solos). Quizá os interese a alguno ir leyéndolos; buscando las mejores traducciones. Un día haré una breve entrada sobre el libro y durante semanas podremos ir dialogando en los comentarios, enseñándonos unos a otros... tantas decenas de comentarios como queramos.

Si queremos. Entre tanto, ¿seguimos los otros ecos que habitan el jardín? Rápido, dice NáN, busquémoslos, busquémoslos.

Y tan buenas y tan dulces noches que os deseo, en este tiempo irredimible.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Cosas que pasan cuando vuelve L

Que está:
Parece, y no lo es, una tontería decirlo. Es que había pensado una entrada un poco personal (sin abusar). Y así puedo decir que llevamos juntos algo más de 33 años. Que cuando me rescató yo estaba a punto de desaparecer (por consunción, por vocación de decir "adiós Madrid" o porque alguien me dijera a mí "jódete perro"). Cerquita estuve, cerquita. Y ahora me alegro de haber vivido (esto es trampa, porque en el otro caso no habría tenido oportunidad de lamentar no haberlo hecho). Sirve esta subentrada para decir que L se va en periodos de entre dos semanas y media y tres semanas y media. Que, juntos, esos periodos suman unos 5 meses o algo menos, por lo que suele estar unos 7 meses.
Y hay que decir que cuando entre irse e irse pasa mucho tiempo, los dos empezamos a mirarnos como esquinados: L más bien por viajar y moverse; yo, sobre todo, por estar solo y pensar seguido. Pero pensar demasiado seguido no acaba de sentarme bien: este verano que se fue 4 veces seguidas, con intervalos de 2 o 3 días, de tanto pensar me pilló al regresar subido al altillo para recuperar mis libros de Ciorán, que tan abandonados tenía.

Decir que en ese tiempo ha pasado de todo, pero algo habrá que aquí estamos y somos. Incluso en los peores momentos, conseguí salvar el muy antiguo juego de té de porcelana china que saqué de mi casa antes de que yo dejara de ser yo y mi casa dejara de ser mi casa. Después, bebiendo té como hay que hacerlo, y hablando, hablando mucho, hemos llegado hasta aquí (que es muy distinto del "hasta aquí hemos llegado"). Pero esas cosas, del arriba y abajo, que todos conocemos, no tengo ganas ni vocación de contarlas.

(este principio de canción de Carla Bruni se disfruta mucho más si se la oye a la propia Carla........... dejo tiempo para que la pongáis).
On me dit que nos vies ne valent pas grand chose,
Elles passent en un instant comme fanent les roses.
On me dit que le temps qui glisse est un salaud
que de nos tristesses il s'en fait des manteaux pourtant quelqu'un m'a dit...
Que... tu m'aimais encore,
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.
Serais ce possible alors?

En casa hay flores en 3 o 4 puntos estratégicos:
Tampoco es que me dé cuenta yo solo de que están. Aparecen, ¡zas!, cuando L me pregunta si me gustan. Desde ahí soy agradecido y me gustan. Me gustan mucho. Paseo por la casa con las manos en la espalda, como casi siempre descalzo, y abro y cierro contraventanas, o enciendo y apago luces, para ver cómo cambian los colores. Cuando las quita, y antes de que haya nuevas, no me doy cuenta de que no están pero algo percibiré porque no me quedo mirando jarrones vacíos. Sé que hay amigos que, con sonrisa maliciosa me dirán, "¿así que ahora te gustan las flores?". Claro, les respondo: las flores en casa son algo bueno en la vida con L. No las habría nunca en una vida NáN-NáN.

Hay cena todas las noches:
L lo hace porque le da como pena cocinar una buena comida al mediodía mientras "l" y yo comemos desagradables menús o insípidos sándwiches. Por eso cocina una comida grande que "l" le agradece y se acostumbra a cenar (¡mal hecho!). Yo no lo agradezco: me molesta lo que no sea "cualquier cosa". Y casi siempre encuentro excusas para no cenar la cena. Tener cena todas las noches está mal, pero suelo conseguir salirme con la mía.

Hay un orden geométrico claro (entre las cosas):
Es como una inquietante predictibilidad entre la esquina de la mesa (sobre la que está ¡exactamente! la revisa que debe estar) y el sofá más cercano (por poner un ejemplo). Es un orden muy útil, por ejemplo para no pensar cosas que me lleven a recuperar los libros de Ciorán. Pero no me gusta ni lo quiero. Me pone nervioso. Mi derrota en este aspecto, total y absoluta; se podría calificar de vergonzante.

No se puede pensar seguido:
Me interrumpe constantemente cuando leo o pienso. Después de contarle mil veces la anécdota de Martin Amis y el indio de la fatwa, que se meten tanto en lo que escriben que no pueden reintegrarse en la vida diaria hasta mucho después de haber dejado de escribir, no me interrumpe si tecleo, tomo notas en libretilla o redacto de pie sobre la cómoda. Fuera de eso me interrumpe en cuanto le apetece. No puedo pensar seguido y con el tiempo los pensamientos se me pudren e indigestan y acabo mirándola esquinado. Cuando leemos los dos está muy bien interrumpirse, porque es como estar leyendo 2 libros, o es una manera de vengarse por haber tenido que empezar 3 veces el mismo párrafo.

Hay verduras naturales al vapor ¡Mmmm!:
Pero también hay pescado. De niño no lo comía. Fruncía el entrecejo y contaba hacia atrás desde el 10.000 (aprendí a contar de muy niño). Si me dejaban levantarme antes de llegar al 0, ganaba yo; si no, perdía (pero el pescado se quedaba en el plato o en el estómago de un hermano mayor apiadado). Ahora lo miro igual pero sé que he de comerlo y lo hago rápido. O sea, lo que gano por la verdura lo pierdo por el pescado.

Hay risas:
Eso está muy bien porque cuando estoy solo no río. A L le gustan las cosas graciosas. A mí me hablan de una película, obra de teatro o novela graciosas y es como si a una cebra le anuncian que hay un león a 20 metros. Se me erizan todos los pelos (de cebra).
Pero reímos mucho. O bastante. "Alguna que otra vez", diría probablemente L, que tiende a olvidar estas cosas.

Así que ya sabéis a quién culpar si leo menos o atiendo menos los cielos (Esto es un talismán para que no pase eso: ¡no va a pasar!). También es una manera de decirle, gozosamente:

Bienvenida. No te quedes siempre. Y cuando te vayas no te olvides, nunca, de regresar.

Berger habla con Cartier-Bresson (que cita a Einstein) y sale el Zen

He perdido la barra de fuentes, colores, formato, etc. para incluir entradas, así que no sé cómo aparecerá esto (si es que aparece). Anoche quería incluir la entrada, pero me fui a dormir pensando que el problema no iba conmigo y se solucionaría solo, mientras yo dormía. Dormir los problemas está bien, es importante, pone en marcha la mente creativa y se llega a soluciones que ni siquiera se habían previsto. Pero lo que se duermen son los problemas teóricos. Un lavabo atascado requiere una acción, no horas de sueño. Como suele suceder en estas cosas, al levantarme sigo careciendo de barra de formato.

"Hombre mendigando en el metro", Capítulo 11 de "Fotocopias" de John Berger, traducido por Pilar Vázquez, es el recuerdo de una conversación de este con Cartier-Bresson, que sin duda se produjo; y todo lo que incluye el relato fue dicho. Berger, salido de una escuela de arte, dibujante y pintor, combina la crítica artística, la defensa del campesino y la presentación de infinidad de personajes menores, abundando centroeuropeos y procedentes de países y zonas pobres, que con corazón persiguen su vida en un entorno que, a nosotros, nos parecería duro. Da igual tratamiento a unos y a otros; a los conocidos y a los que no. Abre los corazones (metáfora convencional) y los pone en contacto.

Aquí es mucho lo que dice del tiempo en el arte y la vida ("todo es cuestión de tiempo, dice"): y cuando en este relato Berger dice "dice", el que dice es Cartier-Bresson.
Habla (y cuando en esta entrada escribo "habla", me refiero a lo que habla o dice Berger) del Zen y de la geometría, pero en boca de CB, que es quien dice de esto. "Lo único que me interesa de la fotografía, dice, es la precisión, la puntería en el enfoque" ... "¿Como a un arquero?" ... "¿Conoce el tratado zen de tiro con arco?" ... "Es un estado del ser, una cuestión de apertura, de olvidarse de uno mismo"... "¿No apuntas a ciegas?" ... "No, hay una geometría" (no tiene que ver con la estética) ... "Lo que los matemáticos y los físicos llaman elegancia cuando presentan una teoría. Si un planteamiento es elegante, puede que esté más cerca de acercarse a la verdad".

Una entrada de blog sirve para incitar a que los que la leen puedan sentir el deseo de hacer algo que ya hizo el que escribió la entrada: leer este relato de Berger. Mejor todavía: el libro. O incluso cualquier libro de Berger. Una entrada no es un análisis pormenorizado, ni mucho menos profesional. Es como una conversación en un salón silencioso. O en un alero de un tejado o una calle, casi desnuda, de Berlín.

Me salto, pues, mucho y solo pongo dos frases: la última del relato, sobre fotografía, y una de Einstein que, en un momento de la conversación, lee Cartier de una fotocopia que tenía guardada. El relato termina con este párrafo: "La fotografía, escribió él una vez con su letra maternal, es un impulso espontáneo, resultado de estar perpetuamente mirando, que atrapa el instante y su eternidad". Y yo, NáN, añado que eso se aprende leyendo, viendo y haciendo arte, viendo y haciendo fotografía; pero también practicando zazen y, fuera de la meditación, aplicando el Zen del zazén. Claro que cualquier práctica de meditación vale. Todo lo que nos haga mirar perpetuamente es meditación si se hace con atención. Pasear por un parque o por la ciudad, por ejemplo; o pintar acuarelas; o sacar y revelar fotos; o...

Como respuesta a un pregunta, Cartier-Bresson dice que su respuesta es una cita de Eisntein, copiada de un carta dirigida por Albert en octubre de 1944 a la mujer del físico Max Born: "Tengo tal sensación de solidaridad con todo lo que está vivo que no me parece importante saber dónde empieza o acaba cada individuo".

Muy Zen, también. Parece que entre los últimos descubrimientos físicos y teorías orientales están siendo señalados muchos puntos de contacto. Permitidme que no me lo crea, que me parezca más bien un truco para "otra" llegada de ciertos habladores a un poder bien instalado.

Pero sí me parece una frase Zen, con cierta base "mística", vibrante, atractiva... y que encierra graves peligros para nuestra cultura, ¿no os parece?