He perdido la barra de fuentes, colores, formato, etc. para incluir entradas, así que no sé cómo aparecerá esto (si es que aparece). Anoche quería incluir la entrada, pero me fui a dormir pensando que el problema no iba conmigo y se solucionaría solo, mientras yo dormía. Dormir los problemas está bien, es importante, pone en marcha la mente creativa y se llega a soluciones que ni siquiera se habían previsto. Pero lo que se duermen son los problemas teóricos. Un lavabo atascado requiere una acción, no horas de sueño. Como suele suceder en estas cosas, al levantarme sigo careciendo de barra de formato.
"Hombre mendigando en el metro", Capítulo 11 de "Fotocopias" de John Berger, traducido por Pilar Vázquez, es el recuerdo de una conversación de este con Cartier-Bresson, que sin duda se produjo; y todo lo que incluye el relato fue dicho. Berger, salido de una escuela de arte, dibujante y pintor, combina la crítica artística, la defensa del campesino y la presentación de infinidad de personajes menores, abundando centroeuropeos y procedentes de países y zonas pobres, que con corazón persiguen su vida en un entorno que, a nosotros, nos parecería duro. Da igual tratamiento a unos y a otros; a los conocidos y a los que no. Abre los corazones (metáfora convencional) y los pone en contacto.
Aquí es mucho lo que dice del tiempo en el arte y la vida ("todo es cuestión de tiempo, dice"): y cuando en este relato Berger dice "dice", el que dice es Cartier-Bresson.
Habla (y cuando en esta entrada escribo "habla", me refiero a lo que habla o dice Berger) del Zen y de la geometría, pero en boca de CB, que es quien dice de esto. "Lo único que me interesa de la fotografía, dice, es la precisión, la puntería en el enfoque" ... "¿Como a un arquero?" ... "¿Conoce el tratado zen de tiro con arco?" ... "Es un estado del ser, una cuestión de apertura, de olvidarse de uno mismo"... "¿No apuntas a ciegas?" ... "No, hay una geometría" (no tiene que ver con la estética) ... "Lo que los matemáticos y los físicos llaman elegancia cuando presentan una teoría. Si un planteamiento es elegante, puede que esté más cerca de acercarse a la verdad".
Una entrada de blog sirve para incitar a que los que la leen puedan sentir el deseo de hacer algo que ya hizo el que escribió la entrada: leer este relato de Berger. Mejor todavía: el libro. O incluso cualquier libro de Berger. Una entrada no es un análisis pormenorizado, ni mucho menos profesional. Es como una conversación en un salón silencioso. O en un alero de un tejado o una calle, casi desnuda, de Berlín.
Me salto, pues, mucho y solo pongo dos frases: la última del relato, sobre fotografía, y una de Einstein que, en un momento de la conversación, lee Cartier de una fotocopia que tenía guardada. El relato termina con este párrafo: "La fotografía, escribió él una vez con su letra maternal, es un impulso espontáneo, resultado de estar perpetuamente mirando, que atrapa el instante y su eternidad". Y yo, NáN, añado que eso se aprende leyendo, viendo y haciendo arte, viendo y haciendo fotografía; pero también practicando zazen y, fuera de la meditación, aplicando el Zen del zazén. Claro que cualquier práctica de meditación vale. Todo lo que nos haga mirar perpetuamente es meditación si se hace con atención. Pasear por un parque o por la ciudad, por ejemplo; o pintar acuarelas; o sacar y revelar fotos; o...
Como respuesta a un pregunta, Cartier-Bresson dice que su respuesta es una cita de Eisntein, copiada de un carta dirigida por Albert en octubre de 1944 a la mujer del físico Max Born: "Tengo tal sensación de solidaridad con todo lo que está vivo que no me parece importante saber dónde empieza o acaba cada individuo".
Muy Zen, también. Parece que entre los últimos descubrimientos físicos y teorías orientales están siendo señalados muchos puntos de contacto. Permitidme que no me lo crea, que me parezca más bien un truco para "otra" llegada de ciertos habladores a un poder bien instalado.
Pero sí me parece una frase Zen, con cierta base "mística", vibrante, atractiva... y que encierra graves peligros para nuestra cultura, ¿no os parece?
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2 comentarios:
Idea muy oriental, sí. A mí me llega de rebote después de haber leído sobre los místicos sufíes de Almería, Ibn Arabi, que era murciano, y sobre todo sus seguidores, Ibn Masarra, Ibn Barrayan y compañía.
No los he leído ni conozco su doctrina. Escasamente aquella metáfora sobre el alma universal y las migajas de pan que tanto me encandiló en su día.
El panteísmo sofista y bullanguero de Paco, el zazén, Einstein y los sufíes de mi tierra.
Esto querrá decir algo.
Como fotógrafo, quizá te ineteresa todavía más cuando Cartier-Bresson dice que "La fotografía es un impulso espontáneo, resultado de estar perpetuamente mirando".
Creo que, aunque dicho específicamente de la fotografía, lo de estar "perpetuamente mirando" es esencial para cualquier arte. Pero también para los viajes. Y la vida. Y para guardar tu amor humano. Y para la vida. Y para ir o volver. Y la vida. (que no se escape, que no se escape, zlop, ese desabrimiento abrió un boquete en la amura. Cerradlo, cerradlo, que no se escape).
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