Se refiere al poema Ya no de Idea Vilariño. Se puede ver en http://www.lasplayasdesiberia.blogspot.com/. Es uno de los dos poemas que colocó Gerardo, el compañero mexicano de las playas, para quienes les duela el corazón. Aunque toda esa lista de "noes" entristece, como en un vaciado de escayola termina resultando vital y encuentro en el último verso todo el peso sin paso atrás del poema : "No te veré morir". Todos los demás versos, aunque buenos, pueden resultar predecibles. Este, no. Hemos ido echando de nuestra cultura algo que había estado siempre; y pagamos por ello. En este aspecto al menos, yo no. He recuperado unos poemas que estuvieron 15 años en un cajón (no mío). En ellos, el personaje del poema se encuentra con el hijo que nunca ha tenido ni tendrá, que se lo reprocha precisamente por eso: "ay, me acusa, que nunca conoceré la muerte" (no la vida).
Pero centrándonos en Eliot, creo Gerardo que el poeta inglés dijo lo mismo, mejor y con menos: "Footfalls echo in the memory / Down the passage which we did not take / Towards the door we never opened / Into the rose-garden". Traduciendo veloz de conveniencia: "Hay un eco en el recuerdo que por el camino que no recorrimos lleva a la puerta que nunca abrimos y da a la rosaleda". Creo que es lo mismo que el poema de IdeaVilariño, recordar lo que no fue.
Claro que todo lo anterior es también un truco para presentar, cuando menos, este primero de los Four Quartets, Burnt Norton, que tengo en un ejemplar de libro de bolsillo que huele de verdad a bolsillo de tantos en los que lo he llevado. Porque aquí esa idea nos lleva a otras muchas cosas, en este poema entero y verdadero. Me limito a poner los primeros diecinueve versos y medio. ¿Quién, que haya leído los 4 cuartetos, se resistirá a releerlos? ¿O a leerlos si no lo había hecho?
Time present and time past / Are both perhaps present in time future, / And time future contained in time past. / If all time is eternally present / All time is unredeemable. / What might have been is an abstraction / Remaining a perpetual possibility / Only in a world of speculation. / What might have been and what has been / Point to one end, which is always present. / Footfalls echo in the memory / Down the passage which we did not take / Towards the door we never opened / Into the rose-garden. My words echo / Thus, in your mind. / But to what purpose / Disturbing the dust on a bowl of rose-leaves / I do not know. Other echoes / Inhabit the garden. Shall we follow? / Quick, said the bird, find them, find them, / Round the corner.
Es fácil encontrar traducciones (y hasta el original) en la Red. No me molestaré en cambiar ese sonido del original. "Shall we follow?". Espero que lo hagáis.
Y aprovecho para un anuncio: en http://members.chello.nl/~a.vanarum8/EliotProject/Waste_notes/Waste_A.htm podéis encontrar, si no lo tenéis en libro, que es mejor, los 433 versos de The Waste Land. No son muchos para un poeta tan grande. Lila Berger, amiga también de Las Playas de Siberia, me insistía desde hace tiempo en que los leyéramos juntos (juntos, hoy, con la Red, significa muchas cosas; y Lila no se refería a ella y yo solos). Quizá os interese a alguno ir leyéndolos; buscando las mejores traducciones. Un día haré una breve entrada sobre el libro y durante semanas podremos ir dialogando en los comentarios, enseñándonos unos a otros... tantas decenas de comentarios como queramos.
Si queremos. Entre tanto, ¿seguimos los otros ecos que habitan el jardín? Rápido, dice NáN, busquémoslos, busquémoslos.
Y tan buenas y tan dulces noches que os deseo, en este tiempo irredimible.
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7 comentarios:
Estimadísimo, queridísimo y nunca bien ponderadísimo Nán, antes que nada agradezco la dedicatoria y aplaudo el ofrecimiento de contestar un poema con otro, nueva especie de resonancia magnética trasantlántica. También confieso apenado (aquí iría bien un emoticon con las mejillas rosadas) que no he leído los Cuatro Cuartetos y que sólo he mal leído la famosa Waste Land.
De acuerdo con que el último verso de Idea es lo mejor del poema, como dijiste chingonamente es el que lleva "todo el peso sin peso". Sin embargo, corriendo el riesgo de sonar como un hereje (dado que no he leído el poema completo de Eliot), en este momento prefiero la visceralidad de Idea al expresar ese concepto (recordar algo que nunca fue), frente a la "británica" austeridad del buen Thomas Stearns. Y no sólo la visceralidad, sino esa sensación de cotidianeidad (prácticamente dice "ya no lavaré tu ropa", "ya no te cocinaré") diaria interrumpida abruptamente que nos transmite.
No es necesario aclarar que esto no es un juicio poético o literario, sino una aproximación a la imagen que forman dichos poemas en mi cabeza; en este momento me hiere (o "impresiona" si queremos sonar objetivos, o "gusta" si queremos sonar simplones) más la imagen que me provoca Idea que la de Eliot.
En fin, te dejo para comprar unas cervezas y visitar a otro amigo madrileño (David, antropólogo recién casado con una yucateca) que es ahora mi nuevo vecino. ¡Te mando un gran abrazo!
P.D.1. No debo irme sin decir que, tras bofetearme como es debido, empezaré a leer a Eliot tan pronto como me resulte conveniente.
P.D.2. Estimado Nán, ¿podrías aclarar el sentido de estas líneas de tu post, que no pude entender bien? Thanks in advance.
Hemos ido echando de nuestra cultura algo que había estado siempre; y pagamos por ello. En este aspecto al menos, yo no. He recuperado unos poemas que estuvieron 15 años en un cajón (no mío). En ellos, el personaje del poema se encuentra con el hijo que nunca ha tenido ni tendrá, que se lo reprocha precisamente por eso: "ay, me acusa, que nunca conoceré la muerte" (no la vida).
Ah y de paso aclaro que "bofetearme" no es una nueva forma de auto-flagelo, sino que quise decir "abofetearme".
Si nos empezamos a apenar por lo que no hemos leído, Gerardo tan querido, nos vamos a pasar la vida en pura lágrima. Como no somos profesores de la cosa, con tener afición e ir leyendo lo que nos va llegando y nos provoca, tenemos de sobra. Como aquello de ama a tu próximo, pero en libro: "Lee lo que se te aproxime" (sobre todo cuando son tus amigos los que te lo acercan).
Lo de los momentos, es precisamente eso. Nos movemos en la escala entre lo apolíneo y lo dionisiaco y no hay ni ha habido más. Y yo, que me he definido más de una vez aquí como un "barroco fallero" (por las "fallas" de Valencia y Alicante, fiestas de mucha y superficial ostentación de luces y ruidos) en lo que hago, me conmuevo más (y cada vez más) con lo contenido, lo que es fabricado a base de tiempo larguísimo, reduciendo y quitando: con lo clásico y apolíneo.
Como dijiste y te muestro acuerdo, son momentos (a veces fases de la vida). Esas 20 palabras de eliot me resuenan amí ahora con más fuerza. Lo que no quiere decir, ni mucho menos, que el poema de Idea no fuera también de los que ponen en marcha muchas cosas. Solo que en estos momentos esa profusión, para mí, se gasta en sí misma, en lugar de iniciar procesos que reverberan en las oscuras cuevas que todos tenemos dentro.
Y de nuevo de acuerdo (repito lo que dije con "no somos profesores de la cosa"), en que todas estas palabras que ponemos "son aproximaciones a las imágenes", que dices tú. Amigos hablando de lo que les gusta y les importa. Juegos de espejos a veces (me sorprende cuántas veces lo lográis y me hacéis ver) iluminados.
Inmediatamente, otro comentario con la respuesta a tu P.D.2
Respuesta a la P.D.2. En otra entrada, en que respondo a lo que preguntabas sobre la reacción de alguien a un texto, ya menciono cómo se me considera "confuso", cuando pobre y tonto de mí siempre pienso "¡qué claro lo he dicho todo! ¿no se me entenderá más de la cuenta?". Y últimamente me han "mordido" cariñosamente en ese sentido, con más razón que un santo, varias veces.
Lo que quería decir que hemos quitado de nuestra cultura, imitando lo que se ve en las pelis estadounidenses (que no americanas) es la enfermedad y la muerte. Ya llevo aquí unos decenios para darme cuenta de cómo el asunto va perdiendo naturalidad, va dejando de ser incluso ese acto social de acompañamiento. Y que ese alejamiento de algo central en la vida produce consecuencias negativas (creo que se va extendiendo un autismo emocional, una falta de compromiso radical con la vida, el amor, los amigos (que son lo mismo que el amor), el trabajo real, que no es el que nos da de comer...). Aunque imagino que esto no pasa a ese lado del Atlántico (¡mejor!).
Y decía que "al menos a mí no me pasa". Hay dos cosas de la infancia que posiblemente "marcaron mi diferencia" (y no entiendas esto pretenciosamente, porque cada uno tiene marcadas "sus" diferencias, lo que hace que este sea un mundo glorioso que a veces da pena pensar que dejaremos).
En mi casa había un tapiz que se decía tenía muchas probabilidades (pictóricas y sociales) de ser de Vázquez Díaz. Llamado El niño de las naranjas, es un niño enfermo sentado en el suelo rodeado de naranjas y cubiertos los hombros con una hermosa, colorida y suave manta. Decían en casa que era como yo. No lo entiendo muy bien, porque yo nunca enfermaba y además porque ese niño tiene unos hermosos ojos grandes, de los que enamoran, y yo los tengo pequeños, como del centro de Asia, siberianos, de revolucionario ruso oriental que más que enamorarte temes que vaya a ordenar tu fusilamiento sin que le tiemble la voz. De poco juego, salvo en épocas en que los tuve "tout délavés qui me donnent l'air de rêver". Pero lo de la mantita sobre los hombros se me quedó, lo imitaba, sentarme por ahí en el suelo con una manta sobre los hombros: cuando con 8, 9 o 10 años me acostaban en el dormitorio que daba al salón, y el resto de la familia, todos mucho más mayores que yo salvo mi hermana, se quedaba a conversar tras la cena, me levantaba, me tapaba con una manta y me quedaba a escucharles tras la puerta: de ahí viene mi afición a la literatura.
Después, me acostaba de nuevo y siempre, siempre-siempre, pensaba que mis padres eran muy mayores y se iban a morir; de ahí pasaba a que alguna vez me moriría yo. Tanto pensaba lo mismo que acabé por entender la muerte y aceptarla. Ahora sé coger las manos de alguien a quien quiero y se muere (no sé de dónde lo he aprendido) y decir y pensar lo que hay que decir y pensar; y no decir ni pensar lo que no (la pena egoísta por la pérdida) hasta que el otro ya no esté, ya no esté más. Ya no esté. Ya no. Ya.
A eso me refería, creyendo que todo estaba tan claro. ¿Y cómo iba a estarlo, carajo? O sea, mis dos patas: las historias. habladas, escritas, susurradas o pensadas. Y la muerte.
Y lo del poema, pues tiene su culpa, como en muchas cosas últimamente, ese trasto_andalú llamado Lara, que me metió en un lío de producción de una lectura y yo fui y me dije que yo también leía. Y busqué poemas que tenía alguien, sin apreciar, metidos en un cajón 15 años. Los he sacado y los voy a leer (probablemente, bueno casi seguro, quizá, a lo mejor).
En uno de esos poemas, el personaje, dentro del sexo de la personaja, se distrae encontrándose con ese hijo que sabía que no iba a tener nunca (y ese hijo a la espera eterna lo sabe también). Y hablan.
Creo que de los dos últimos párrafos no se entiende nada, pero no me mandes pregunta porque en la respuesta algo quedaría no aclarado y...
Abrazos. Eso sí. Muchos abrazos.
Explicación requerida
Uff, uff. al releer los comentarios veo algo confuso y mal explicado. sí. Hay una cosa, lo de "pictóricas y sociales", que quiero aclarar: las relaciones sociales pudieron poner en contacto a mi abuelo con el mencionado "antes" de que lo del mencionado tuviera alto valor. La palabra "sociales" estaba dicha en el sentido de las relaciones que todos tenemos, no en la usurpación con la que se la ha apropiado la alta clase social y los bobos que la sostienen.
Y ya en aclaración a tanta muerte tanta muerte (y más que irán saliendo), quiero copiar un subrayado que hice en el capítulo 21 de las Fotocopias de Berger: "A veces tengo la impresión de que, al igual que los antiguos griegos, escribo sobre todo acerca de los muertos y de la muerte. Si es así, sólo puedo añadir que lo hago con una senación de urgencia que pertenece únicamente a la vida".
""Lee lo que se te aproxime" (sobre todo cuando son tus amigos los que te lo acercan)."
Jajaja esto será uno de mis nuevos lemas.
"me conmuevo más (y cada vez más) con lo contenido, lo que es fabricado a base de tiempo larguísimo, reduciendo y quitando: con lo clásico y apolíneo."
Entiendo muy bien lo que dices. Por ahora mi método predilecto para acercarme a lo que me gusta (literatura, música, comida, venenos, etc.) ha sido el de Blake ("el camino del exceso..."). Pero sí, de hecho me hizo pensar en Bach lo que escribiste. Y en Juan Rulfo.
"esa profusión, para mí, se gasta en sí misma, en lugar de iniciar procesos que reverberan en las oscuras cuevas que todos tenemos dentro."
Uffff. Excelente descripción.
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El segundo post tiene tantas cosas de qué hablar que prefiero dejarlo para mañana, ahora acabo de regresar de unos tés (y cervezas antes, el espíritu navideño nos invade) y mi hamaca susurra mi nombre (son las 12:35 am aquí). Pero poca madre la forma en que narras cómo empezó tu gusto por la literatura, tengo yo igual una anécdota al respecto. Y leí, creo que en la otra entrada, que te interesó Joanna Newsom. No os preocupéis, camarada del alma, Lupita llevará de vuelta una copia CD-R del mismo para vuestro esparcimiento auditivo. Un abrazo y buenas noches (días).
ja, ja, já. ¡Vaya pendejo sentencioso que resulta el tipo, visto así en negrita y descontextualizado!
¡Voy a tener que dejar de leer a ese chico!
(Salvo lo del próximo, una de mis teorías favoritas en la vida: lo que te llega es lo que te tiene que llegar y es lo que has de cuidar. Algo tan delicado, atento y revolucionario que la Iglesia tuvo que darle una explosión controlada y convertirlo en "prójimo", para que no se entienda).
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