
Tras el extracto de las playas, os he buscado poemas de los Panero.
De Leopoldo, padre que lo lió todo: poeta y alcohólico. Juan Luis: hijo mayor esteta, poeta y alcohólico. Leopoldo María, el loco, poeta, loco, y alcohólico, por decir poco. Enormísimo poeta, pero no siempre, por seguir diciendo poco (aunque les pese a muchos). Sin él no hay Paneros. Michi, el pequeño, buena estampa para la crónica de la noche, alcohólico. Muerto. No encuentro poemas de él. Dijo frases ingeniosos.Del padre, elegidos exprofeso, un poema para el hijo (Juan Luis) y uno para la mujer (Felicidad). Poeta oficial, y anda que no se nota:
HIJO MÍO
Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento, hacia la luz primera que toma el alma pura, voy contigo, hijo mío, por el camino lento de este amor que me crece como mansa locura.
Voy contigo, hijo mío, frenesí soñoliento de mi carne, palabra de mi callada hondura, música que alguien pulsa no sé dónde, en el viento, no sé dónde, hijo mío, desde mi orilla oscura.
Voy, me llevas, se torna crédula mi mirada, me empujas levemente (ya casi siento el frío); me invitas a la sombra que se hunde a mi pisada,
me arrastras de la mano...
Y en tu ignorancia fío, y a tu amor me abandono sin que me queda nada, terriblemente solo, no sé dónde, hijo mío.
LEJANA COMO DIOS
Lejana como Dios, pero más cerca, más cerca, más dormida entre las horas más alta tras la noche, como el viento más concreta en el pecho o más remotao más dulce en la orilla; lejana como Dios, pero más cerca dentro del corazón, pero más cerca de mi voz al hablar cuando te nombra; más secreta en mi sueño; donde mi vida brota; allegada a mi sangre de repente con un inmenso aroma de algo que está en la noche todavía, tu pureza me arrastra hacia la honda soledad imposible, donde el alma es sólo tuya, como Dios; es toda un camino vehemente de claridad, de sombra...
Juan Luis, grande en el tratamiento de ciertos temas. Como los del deterioro y el abandono
UN VIEJO EN VENECIA
En Venecia, viejo y envejecido, casi mudo, rodeado de libros, de soledad, de gatos, el poeta Ezra Pound, habló, en un breve, muy breve encuentro con Grazia Livi. Le comentó, sin autocompasión y sin desprecio, secamente, con voz entrecortada: «Al final pienso que no sé nada. No tengo nada que decir, nada». Si después de tan alto ejemplo, de tan clara sentencia, aún sigo escribiendo, arañando palabras en el humo, no es, que la muerte me libre, por bastardo interés o absurda vanidad, sino tan sólo por una simple razón, porque no conozco otro medio, a excepción del suicidio, -innecesario es un poema como un cadáver- para dar testimonio de nada a nadie, del mundo que contemplo, de esta vida, de su horror gastado y cotidiano. Que el viejo Pound, desde su tumba, me perdone por unir su nombre a estas sórdidas palabras desesperadas.
"Testamento del naúfrago" 1983
Y DE PRONTO ANOCHECE
Ed é subito sera Salvatore Quasimodo
Vivir es ver morir, envejecer es eso, empalagoso, terco olor de muerte, mientras repites, inútilmente, unas palabras, cáscaras secas, cristal quebrado. Ver morir a los otros, a aquellos, pocos, que de verdad quisiste, derrumbados, deshechos, como el final de este cigarrillo, rostros y gestos, imágenes quemadas, arrugado papel. Y verte morir a ti también, removiendo frías cenizas, borrados perfiles, disformes sueños, turbia memoria. Vivir es ver morir y es frágil la materia y todo se sabía y no había engaño, pero carne y sangre, misterioso fluir, quieren perseverar, afirmar lo imposible. Copa vacía, tembloroso pulso, cenicero sucio, en la luz nublada del atardecer. Vivir es ver morir, nada se aprende, todo es un despiadado sentimiento, años, palabras, pieles, desgarrada ternura, calor helado de la muerte. Vivir es ver morir, nada nos protege, nada tuvo su ayer, nada su mañana, y de pronto anochece.
"Antes de que llegue la noche" 1985
Leopoldo María, El Grande
Si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que me he perdido en medio del camino de mi vida, y voypreguntando a los hombres quién soy, y para qué mi nombre, si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte si no es ahora que está como caído mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta a Dios por qué nací: si no es ahora ¿cuándo moriré?
A MI MADRE (reivindicación de una hermosura)
Escucha en las noches cómo se rasga la seda y cae sin ruido la taza de té al suelo como una magia tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos y un manojo de flores llevas en la mano para esperar a la Muerte que cae de su corcel, herida por un caballero que la apresa con sus labios brillantes y llora por las noches pensando que le amabas, y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas y hablemos quedamente para que nadie nos escuche ven, escúchame hablemos de nuestros muebles tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con empuñadura en forma de pato y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra y ahora que el poema expira te digo como un niño, ven he construido una diadema (sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)
"Poemas del manicomio de Mondragón" 1987
LA POESÍA DESTRUYE AL HOMBRE...
La poesía destruye al hombre mientras los monos saltan de rama en rama buscándose en vano a sí mismos en el sacrílego bosque de la vida las palabras destruyen al hombre ¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre de vida!Sólo es hermoso el pájaro cuando muere destruido por la poesía.
"El último hombre" 1984
Michi está ahí, con su vaso de ginebra. Y habla de que no hay que ser coñazo. No he puesto la foto en la que está cerca de la muerte. Está borracho, pero joven y guapo, ya que no tenemos textos para recordarle.
Tampoco he puesto los espacios de los versos. Va todo seguido y que cada uno escancie como crea. Es todo tan triste que a veces es mejor estar solo para que nada rompa enseguida esa tristeza.
Comentad si queréis. Hablemos si podemos.
Y tan tan buenas noches

4 comentarios:
LA DUSE EN PIAZZA CAVOUR
(Festival de Poetas, Roma 85
Robert Creeley habla, inteligentemente, de su poesía y
Darío Bellezza despotrica contra los poetas extranjeros
-los invitados a este curioso festival-
mientras afirma la supremacía de los poetas romanos,
o sea de él mismo -pequeña polémica provinciana-.
Pero allí, en el escenario, no está la poesía, no lo estará nunca.
La poesía la traes tú, en esta noche tórrida de final de julio,
sin saber nada de mí, ni siquiera que escribo,
sentada a tus ochenta años, con el pelo cuidadosamente teñido,
tus medallones, tu pequeño gato en una jaula
y tus manos al aire recitando a d'Annunzio,
en la terraza de este bar desierto de la Piazza Cavour.
Sé que esperas, mientras me cuentas hermosas mentiras,
que te pague esta copa, que te regale unas liras,
lo que no sabes, no lo sabrás nunca,
es hasta qué punto me has hecho feliz.
"Me decía d'Annunzio", repites, inventas, recitas y se escuchan tus versos en la plaza en silencio,
mientras el camarero retira ya las mesas.
Fingida Duse de esta noche loca,
mascarones de proa, riéndonos tú y yo,
sin querer me has traído, de verdad, la poesía,
con su mezcla de fábula y sueño, de fantasma y fracaso,
con su oscura verdad que nunca se define.
Fingida Duse, muchas gracias por todo,
brindemos por d'Annunzio esta última copa,
ahora que se pierde en el aire el eco de tu voz
y a través de los árboles llega un poco de brisa.
Que nuestras voces roncas de tantas carcajadas
y tu rostro de magia, de pasión y de farsa,
nos expliquen un poco este absurdo destino,
ese extraño conjuro que afirma que aún vivimos.
Juan Luis Panero
Anónimo. Sí. Cómo me sorprendes y estimulas. A estas horas en que leo lo que has dejado.
Juan Luis subre puntos desde la Piazza Cavour.
Buf, buf, buf, qué agudo el viejo en Venecia, rebufo, que parece que lo escribió hace apenas un par de días para replicarnos(me) en estas playas heladas.
Al loco nos lo han extraviado a base de contraportadas de El País y mucha mano sobre el lomo: "mira qué gracioso, qué suerte que al estar como una regadera no hay aque hacerle demasiado caso, vamos a hacerle un disco y todo, y fotos, muchas fotos, a ver si tenemos suerte y babea". Antes, yo también perseguía a Peter Punk por sus particulares neverlands, pero ahora (y joder, eso me asusta porque será que nota el tic-tac en la oreja), ahora me revuelve más Juan Luis.
Reconozco que Juan Luis ha subido bastante en mi estima estos días ("la duse en Piazza Cavour" ha hecho bastante para ello), pero Leopoldo no solo llenó de admiración muchos días: sigue pareciéndome el que tiene tanta cultura como Juan Luis, pero la usa para crear, no para recrearse.
No se agota aquí esto, claro: solo era una nota de recibo de tu entrada (tantas lecturas, muchas de ellas olvidadas por mí, tenemos en común).
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