jueves, 21 de diciembre de 2006

sin título


16 comentarios:

westerlia dijo...

Para remodelar ese cielo tan oscuro, Shakespeare escribió:
"Mira como la bóveda del cielo está adornada con tachuelas doradas y hasta la más diminuta de esas esferas se mueve al son del cántico de un ángel ..."

Lara dijo...

Yo no sé si es por el porro, pero a mí, qué queréis que os diga, todo esto me pareca una delicia.

Y este comentario vale para la última entrada de cada uno de los blogs que paseamos.

Lara dijo...

Lo del pareca, en vez de parece, si es por el porro.

Lara dijo...

Y lo del si sin tilde, también.

Lara dijo...

Qué bien me lo estoy pasando.

Lara dijo...

Y de repente asocio:

¡Nán! ¿Tienes noche negra de verdad, de las de oscurito?

¡No!

¡Asómate, mírala bien, que tiene cosas sueltas de otros colores, que no es tan negra!

¡Disfrútala!

westerlia dijo...

Carcajada que me acabas de regalar, Lara.
Se agradece.
Un beso.

westerlia dijo...

Un momento, el porro acelera las entradas porque la mía iba justo después de la de Lara de las 0:30.

Si entra Nán ahora, fijo que se ríe de nosotras y con nosotras.
:)

San Google dice que hay un pintor llamado Nelsón Negrón,he estado mirado y no encuentro ese cuadro que dejó Nán.
Más risas y sonrisas.

NáN dijo...

Westerlia, Lara, la carcajada ha llegado esta mañana. Mezclada con la ternura de vuestro mensaje y la tontería tan lista de tanta tanta tanta vuestra vida.
Me habéis evitado un pequeño Paso del Noroeste y roto una búsqueda de por lo menos el rosa tras el negro. Será seguro para bien. (Y ya puestas a curar sin que os lo pidan: para esa faringitis que me come, esa oficina que me puede, para el dedo índice de la mano izquierda, de un verdoso bastante bonito, ¿tenéis algo, diablas, que no sea la cantinela de "tendrías que ir al médico"?).

Cansado de pensar las palabras y olvidarlas cuando despierto, puse papel y lápiz por ahí y encontré 2 áreas escritas:


todo está bien
pero es pequeño el eco
nada resuena


Aute no dijo
De alguna manera tendré que quererte.
Por mucho que quiera no es fácil perderte.


nota final 1
¡En fin, destrozado todo intento de buscar por lo menos el rosa tras el negro, pasaremos (tarde para mi costumbre) a la ducha y la oficina, de la que saldré, más tarde todavía, para la cena esa de empresa en un restaurante de la Casa de Campo. ¿Qué me sucederá si salgo solo, negro, sin coche, bebido como para tomar la dirección equivocada?

nota final 2
Tanta vida habéis puesto vosotras solas por aquí que me están dando ganas de cerrar esto y ponerlo en una cajita de cristal para que todos lo vean.

nota final 3
Es poco creíble, pero cierto, que aquí y en los otros sitios como este nunca veo las erratas, ni mías ni de los otros.

nota final 4
Ángeles de los de verdad, habéis puesto en práctica algo que me enseñó (y no aprendí) alguien a quien quise y sigo queriendo: "A las penas hay que matarlas cuando son chiquitas".


Y el estruendo final, lo paga Jaime (Gil de Biedma)
déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera,
y no por el placer.

Lara dijo...

Para la faringitis callarte la boca (no hablar más que lo impescindible, difícil, pero) y litros de agua y agua y tomillo. Para la oficina olvidarte de poder comprar cuadros y ponerte a traducir libros bonitos. Para el dedo, uf, lo del dedo es que no lo entiendo bien y me está dando repelús.

Para las otras cosas del rosa bajo el negro y lo de perder a alguien, ay, Nán, me dan ganas de llorar, que estoy menstrual y feliz pero las pérdidas me matan, ya sabes.

Pasa un día normalito, como tienen que ser los días de oficina, y arréglalo todo esta noche en la cena, que habrá brindis.

"No conocían el mar, y se les antojó más triste que en la tele, pájaros de Portugal, sin dirección , ni alpiste, ni papeles.
...
Alumbraron el amanecer muertos de frío.
Bucearon contra el Everest y se ahogaron.
Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad."
Dice el Sabina esta mañana.

Anónimo dijo...

¡Ay!, lo que yo esperaba era un acto mágico del tipo "vete en paz, estás curado".

Ese chico de las pérdidas no sé qué me hace en los sueños. Como el de la Cabra Mecánica, me vuelve muy desmejorado, me huele a zotal. Pero tú llora solo lo justito para mejorar la mirada (en realidad, cómo te miramos que miras). Ya me encargo yo de los lloros desconsolados. Por cierto, que el chaval me llevaba otros 3 versos en un bolsillo: "Y luego fue el día // y no fue nada // de lo que fue la noche. (Menos mal que esta vez no eran un haiku, pero algo le pasa a este chico por las noches).

Sabina, muy bien claro. ¿Pero qué me dices de Jaime? A mí lo de "porque conozco el día que me espera y no por el placer" me tiene levantando la capa de negro para taparme con ella y echarme a dormir todo el día; y la siguiente noche. Como mínimo.

westerlia dijo...

Me sumo a los remedios que te dejó Lara y añado que, cuando las cosas no son como nos gustan, nada hay mejor que fingir una sonrisa porque esa sonrisa, no sé por qué razón, acaba convirtiéndose en sonrisa real y sentida.
¡Funciona! Lo tengo más que comprobado.
Que tengas un buen día, una buena cena y una noche repletita de estrellas.

Lara dijo...

No, la varita mágica no sirve para cosas tan banales como tu faringitis o la alergia brutal que acaba de entrarme al remover los libros y los discos para la mudanza.

Lo de Jaime muy bien, lo he leído como cuatro veces, me he parado justo en esos versos que dices, los he masticado y observado antes. Pero es que no siempre digo todo lo que todo lo que todo lo que de cada cosa que cada cosa que cada cosa que, porque si no, no tiene sentido, o sí, pero bueno, sencillamente no digo.

Y Sabina bien, claro.

Ánimo con tu día, Nán, va bajando el sol en un ratito.

Anónimo dijo...

Claro que no se puede, ni se debe, comentar todo. Solo lo decía, lo de Jaime, por resaltarlo más. A cambio, no había comentado que lo de Sabina de "Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad" me hizo pensar enseguida en lo de "allá donde unas cuencas vacías amanezcan ella pondrá dos piedras de futura mirada". Y siempre pensé que esas piedras de futuro de la libertad daban una luz pequeña.

Ahora que estamos casi solos aquí, los tres, os cuento que cuando me metieron en la cárcel de Alicante, uno de los boqueras, con pinta de buena persona, dijo "a ese llevadle a la celda de Miguel Hernández". Posiblemente fue una forma de ayudarme y ni se sabía cuál era esa, y a mí me ayudó, al imaginármelo en una esquina, con frío, escribiendo las nanas de la cebolla (con cinco diminutas ferocidades). No hacen falta razones para adorar lo que escribió Miguel, pero tuve esa personal.

Y para terminar, gracias, gracias, gracias por vuestra preocupación y ayuda. No hay motivo de preocupación que me pierda bajo el manto negro unos días. Y menos todavía unas horas, que es lo que ha durado gracias a vosotras.

Que tenemos que hablar de muchas cosas.

Pablo Gutiérrez dijo...

... compañero del alma.

Nán, para actos mágicos, Jodorovsky, pero ya sabes que acabarás haciendo figuritas de barro con la tierra de las macetas de tu mamá para enterrarlas, después, en el patio del cole.

Llegas a poner un círculo fucsia en vez de un cuadrado negro y no dormimos en dos meses.Lo que se estira una nada.

Anónimo dijo...

No me mires a mí, Pablo. Fueron las señoras, las que con cánticos de ángeles traviesos se pasaron la noche fumando y recorriendo estos pasillos desangelados.

Ellas las que hacen habitables (más bien contra nosotros) esos pasillos, que nos quedan en el recuerdo como de fantasmas que los han recorrido. Fantasmas que ni siquiera sabemos identificar bien.

Luego, cuando estamos tranquilos, viendo por ejemplo el mar, o la esquina de una calle, nos ponemos tristes de pronto, sin motivo. Ellas se reconocen causantes, se guiñan un ojo y se dicen, "¡Buen trabajo!"

No me mires a mí. Fueron ellas. Las que conocen la bóveda celeste.