domingo, 25 de febrero de 2007

Cuando vas cerrao solito por la calle

¿Cuándo fui así? ¿Era yo el del lado oscuro, era otro? Hace ya tanto tiempo que nadie puede ofenderse ni pedirme cuentas, pero qué hermoso oírselo ahora a Pastora, o sea a Dolo, que vaya nombre para dar confianza. Y es que en esta base de temas de música que me enseñó Ur está todita para ponerla. Cuánto tiempo hace de lo del lado chungo, ¿por qué me habrá dado hoy por pensarlo? Pero fue hoy que me puse cerrao y me llené la mochilla de libros y en un bar de La Latina tomé whisky y té y me leí por segunda vez el relato de Lara Moreno en el número 3 de la revista Zut, Donde más te duela, donde comparte espacio con Felipe Benítez Reyes. Esta chica, desbordante de lo físico, los sentidos, tan cerca de los cuentos de hadas y de las explosiones de los mineros de la Revolución de Asturias del 34, va a tener que dedicarse a escribir y no hacer otra cosa, porque abre tantos canales que te hacen empezar a pulsar con los saleros, los camareros con camisas manchadas y con las niñas que no van de excursión (que canta Dolo). Después anduve, poquitín cerrao todavía, hasta La Manuela, donde me leí otra vez el libro de relatos de mi prima Carmen Moreno, Tocando el cielo, Ediciones Quorum, que me ha enredado con el clasicismo, el surrealismo y me ha dejado una sonrisa de oreja a oreja que parecía tonto mientras terminaba la propuesta de Lara. Tendré que volver a este libro. Al salir me he sentido tan abierto que pensé con cariño en cuando iba cerrao como un niño que ve que se acerca septiembre y terminará el tiempo para siempre (cree él), he pasado por la Tet donde N y L y M me han sonreído con los ojos y se acabó el leer y empezó la añoranza de tantos que no están. Y no sé como deciros que hablo del pasado, y que estoy bien, que no hace falta que os preocupéis. Pero que me llaméis si alguna vez vais por la calle, tan solos y tan tarde, tan cerraos; y no queréis ir así; no queréis, no.

Y quería contaros esto, pero sobre todo quería que escucharais a Dolo, de Pastora, y que supierais dónde hay más.

(Es una pena que este sitio estupendo falle tanto. Si no se pone en matrcha, abrís otro explorador de Internet, que si hacéis clic en éste enlace os marcháis de los Ángeles, vais a www.goear.com/listen.php?v=f62a6a4... y más contentos que unas pascuas).

19 comentarios:

Lara dijo...

Cuando uno va cerrao solito por la calle el brillo de las espinas del mundo es más refulgente que nunca, el borde cromático de los agujeros negros es más turgente que nunca, y uno siente las cosas más sentidas que nunca, así que no hay que perder esa herida costumbre.

Anónimo dijo...

tienes mucha razón. Pero si los nervios negros del entrecejo se ponen tan bordes que no refulgen las espinas, si parece que te han convertido en un cúmulo de cortes transversales de enciclopedia americana, para casos así, no cierro nunca.

Anónimo dijo...

Y yo que hasta hace pocos años no habría sabido lo que significaba ir cerrao y solito por la calle. Así andaba yo, Y decía Serrat (en catalán) que sería fantástico "poder badar sense córrer perill", que debe ser algo así como ir por la vida despistao sin correr peligro (corríjanme si me equivoco, que no hablo catalán).

Y Lara: sí que se agudizan los sentidos, pero también duele todo más. Y el dolor es adictivo, y hay que librarse de él. Como sea, que son cuatro puñeteros días.

Anónimo dijo...

MicroA, has dado con una red de profesionales de la pena. Algo debimos hacer muy mal en otra vida que nacimos con nostalgia, añoranza, sensación de pérdida, puagh!...

Casos perdidos. Pero tampoco hay que hacernos mucho caso, que ya ves cómo enseguida le vemos la ventaja (por el colorido). Me gustaría ayudarte con lo de Serrat, pero no conozco esa palabra.

Aprovecho para decir que "amenazo" con un poema sobre el tema de nuestra puñetera pena, como homenaje a Jenaro Talens y basado en una bifurcación de dos versos del poema que puso de él la Antología de Babel el sábado.

Anónimo dijo...

Pues dele, dele, Nán. No se nos corte.

Anónimo dijo...

en realidad es un poema autocrítico, así que ya ves hasta qué punto llega el retorcimiento.

Por cierto, y la Bitácora de usted, ¿cómo le va?, que llevo el día entero recibiendo largas para la cosa de los comentarios.

Lara dijo...

¡Últimamente no coincidimos en la Antología de Babel! Que a mí me dejó también un poco fría, esta vez, el Jenaro. Así que espero tu bifurcación.

NáN dijo...

Trataré de hacerlo, Lara. A mí me estaba dejando frío también... hasta los últimos versos que lo cambiaron todo. Procuraré hacer una bifurcación "in hommage to", como la Erro. Tengo varias piezas pero aún no se juntan.

No pasa nada que no nos guste siempre lo mismo. Es lógico que, de los 3 temas esenciales, tú estés más en uno y yo más en otro. Lo importante es la cercanía en la diferencia.

Besos a ti y a Microalgo (y a los que he visto tras las cortinas).

Paralelo 49 dijo...

El sitio no falla

Paralelo 49 dijo...

Cuando yo voy cerrá, solita por la calle sé que no hay más remedio.No hay más cobijo ni amparo que el propio desamparo de ir cerrá, solita... y por ese rato que se vaya todo al diablo!

NáN dijo...

veo, p49, que tu comentario te alinea casi con lara: las dos sois de "armas tomar".

¡pues al diablo!

el poema ese se me está mezclando con otro que tocaba sensaciones parecidas, casi solapadas. una putada de la que puedo no salir. el intento sigue. y solo por el intento ya están cobrados los réditos.

Anónimo dijo...

Pues sí. Cuando uno está así de cerrao y solito, lo mejor parece ser que lo dejen solo un buen rato. Lo que ocurre es que de vez en cuando (la vida) ocurre que te cruzas con un amigo que está más enamorao que una vaca lechera, y de pronto se te alegra el día, y te da mucha ternurita ver a alguien que, por fin, es feliz. A mí me cura mucho.

(Disquisición y posible motivo de comentario: ¿Qué diferencia hay entre creer uno que es feliz y serlo?)

Pitrácoras se atasca más que un citómetro de flujo (es decir, mucho). Cualquier día de estos me pego el salto a Blogger, donde tengo ya reservado un espacio homónimo al de Bitácoras. El caso es que nunca me ha dado demaisado por saco a la hora de colgar un post. Pero al resto de la peña os trae por el camino de la amargura.

Besos y abrazos repartidos de manera sexista y asimétrica (qué le vamos a hacer).

Lara dijo...

Anoche vimos Requiem Rebeca y yo. Charla con tila y poleo a altas horas, tras la peli. Gracias.

Muchos comentarios al respecto tendría que hacerte, muchos también en contra (Tabucchi y luego Berger, ¿no?), pero eso sí: te veía a ti, esperando a Pessoa en ese lado del puerto, pasando calor por el barrio Alto. Te vi a ti todo el rato.

Anónimo dijo...

Microalgo, en tu bitácora leer los comentarios suele ser cuestión de suerte (de mucha suerte). Sé que es un sitio español, que da un montón de informaciones y estadísticas... ¡pero casi nunca se abre!

Lara, posiblemente admita con facilidad las críticas a Tabuchi, seré más correoso con Berger.

Que me vieras a mí ahí, no sé si llegarás a darte cuenta de hasta qué punto me halaga: esa nostalgia, ese acariciarlo todo y acariciaros a todos con la mirada, como en una despedida permanente (esa soledad literaria, que admite a los que están y los que estuvieron). gracias gracias gracias gracias.

Paralelo 49 dijo...

Y además cuando uno va cerrao y solito por la calle uno se pregunta por dónde vagaré Y luego uno empieza a pedirle al día algo mucho más díficil incluso que alcánzar los sueños cumplidos... Sí ya me lo enseñó a mí ...Vicente GAllego...


Me apunto Requiem

Anónimo dijo...

Gracias, primero, por la alusión, primo.
Cuando una, es decir, ésta que escribe, va cerrá y solita por la calle piensa que la vida debe ser otra cosa, debe estar en otra parte que le ha sido vedada. Yo sé, lo he hablado con P49, que sólo de las heridas se crece, pero ¿para qué queremos ser gigantes? ¿Si digo que ya he crecido lo suficiente dejaré de despertarme a las 4:30 de la mañana con pesadillas y dolor de estómago? ¿Dejará de dolerme la vida, si juro y perjuro que no quiero crecer más? ¿Es que es obligatorio crecer por encima de nuestras ganas, de nuestras fuerzas?
Cuando una va cerrá y solita por la calle, le parece que las aceras son de cartón y el cielo de plastina. La realidad se convierte en una mentira impúdica que se ríe de ti y te señala como si fueras la más idiota.
Yo que me he enamorado tantas veces de lo más chungo... Yo también creo que debimos ser muy malas personas, primo, en otra vida para haber nacido con tanta añoranza.
¡Qué vamos a hacerle...!

Lara dijo...

Carmenchu mía...
Recojo tus preguntas, que no me contesté en su día, que no me contestaré más adelante, cuando de vuelta vaya.
En otra vida: igual de bonita serías.

NáN dijo...

el dolor de estómago, el físico, es la parte innecesaria que sobra, prima.

De lo otro, no me gané el derecho para hablar mucho.

Pero aquí estamos, ¿ves?, para decir que ayer fui cerrao y solito; y consuela porque en ese momento de decirlo vamos abierto y acompañado.

No dejarás de crecer. Pero puede crecerse como el algodón dulce, que no le duele ni al algodón ni al niño o la niña que se lo come (y vuelve a crecer).

Ayer, en el segundo periodo de la meditación zen, te metiste y dejé que te quedaras. Luego perdí la conciencia de las cosas hasta que sonó la campanilla y ni sabía de dónde tuve que regresar. (y decir un "dónde" es decir mucho).

Es la primera vez que consiento una cosa así. Pero sonreíste.

Anónimo dijo...

Gracias por regalarme esa sonrisa.
Te debo una.