
Entresacaré unos versos de ese poema, perteneciente a April Galleons, con copy de 1984, traducido para Visor (número 318) por Esteban Pujals Gesalí. Me gusta la traducción. No sé si es precisa, pero tiene nervio, como tiene que tener el lenguaje de los poetas. Ha perdido ritmo, a cambio del sentido.
Por suerte han terminado las entradas sobre lo personal. Quizá algún día se descubra por qué las puse.
Por suerte han terminado las entradas sobre lo personal. Quizá algún día se descubra por qué las puse.
Volvemos a lo interesante y lo importante.
Estos versos pertenecen a Sexo Olvidado, del libro Galeones de abril, un libro para volverse loco (todo en Ashbery me vuelve loco). Si es la entrada I, es porque probablemente habrá más. Espero que muchas. Esta vez, dos trocitos.
a menos que un día los niños escarben en el pasado, en el desván
o bajo la maleza del patio: “¿Qué es esto?”
Y habrá que decírselo, tendrás entonces que contarles
que la naturaleza enorme de las cosas tuvo una vez
un rostro, y pies, como cualquier ser humano, y que un día
rompió aquel cascarón que siempre había tenido,
convirtió sus respuestas en embustes y la ambición juvenil
en una rareza del pasado, un capricho de anticuaria
inquietud que no es este día estropeado capaz de tolerar
si es que queremos que la vida se prolongue allende la soga
del mediodía y alcance al final de la tarde las cumbres peladas.
Estamos, por supuesto, protegidos, sin duda hay quien piensa en nosotros
con la suficiente frecuencia como para que la mancha no se vuelva permanente,
nos parecemos todos y por suerte o por desgracia nos conocemos
[...]
Pero el abandono del amor es de hecho una señal
de alguna otra cosa que se acerca,
algo similar en su comedimiento:
la dulzura de lo tardío, un recuerdo de detalles
tan vívidos como si todavía sucedieran. Como suceden
sin duda a veces, aunque parecido a los ladrillos transparentes
de un sueño determinado, que no son siempre visibles.
Estos versos pertenecen a Sexo Olvidado, del libro Galeones de abril, un libro para volverse loco (todo en Ashbery me vuelve loco). Si es la entrada I, es porque probablemente habrá más. Espero que muchas. Esta vez, dos trocitos.
a menos que un día los niños escarben en el pasado, en el desván
o bajo la maleza del patio: “¿Qué es esto?”
Y habrá que decírselo, tendrás entonces que contarles
que la naturaleza enorme de las cosas tuvo una vez
un rostro, y pies, como cualquier ser humano, y que un día
rompió aquel cascarón que siempre había tenido,
convirtió sus respuestas en embustes y la ambición juvenil
en una rareza del pasado, un capricho de anticuaria
inquietud que no es este día estropeado capaz de tolerar
si es que queremos que la vida se prolongue allende la soga
del mediodía y alcance al final de la tarde las cumbres peladas.
Estamos, por supuesto, protegidos, sin duda hay quien piensa en nosotros
con la suficiente frecuencia como para que la mancha no se vuelva permanente,
nos parecemos todos y por suerte o por desgracia nos conocemos
[...]
Pero el abandono del amor es de hecho una señal
de alguna otra cosa que se acerca,
algo similar en su comedimiento:
la dulzura de lo tardío, un recuerdo de detalles
tan vívidos como si todavía sucedieran. Como suceden
sin duda a veces, aunque parecido a los ladrillos transparentes
de un sueño determinado, que no son siempre visibles.
Buenas tan tan buenas noches a todo el mundo.
11 comentarios:
Reconozco no entender:
"Por suerte han terminado las entradas sobre lo personal. Quizá algún día se descubra por qué las puse. Volvemos a lo interesante y lo importante."
Ninguna de las oraciones, ni de los puntos. Me suena como un telegrama excusandose de algo. "Volvemos a lo interesante" Sí no lo dudo, " y a lo importante" Esa parte escuece y ¿Quíen decide ,el peso de las cosas? (qué nombre tan precioso para un blog)
Nos volveremos locos. No lo dudes.
Escarbar en el pasado (hay quien encuentra las palabra precisa…), en el desván (perfectas…) o bajo la maleza del patio (y hay quien nos desnuda así, interrogandonos...: “¿Qué es esto?” (también me lo pregunto)
Y habrá que decírselo,
Habrá que decírtelo...
Te dejo aquí lo que ayer leí al comienzo de un poema:
Y todo lo que yo haga
será ya para siempre lo que he hecho
Wisława Szymborska
Un beso
Quizá sea la palabra volver, ese "volvamos a"...Qué sé yo...
Me encantan tus comentarios, cuando investigas y sacas a rastras las palabras pidiendo que se explique el sentido.
Tienes razón: me excusaba de haber sacado tan cerca dos entradas sobre mi persona: una de mi infancia, con 3 fotos, y otra sobre mi muerte que no fue. La segunda, porque quería celebrar con vosotros. La primera, porque por un poema medio largo que estoy escribiendo en el que el sujeto es ese niño, entre 2 y 4 años, busqué fotos, las encontré y las puse. Que amo a ese niño (que amo rotundamente quien fue el que soy hasta que cumplió aprox. 17 años) no quiero que sea un secreto.
Pero esto es "los ángeles" porque sois vosotros; y yo solamente el presentador. Eres testigo de excepción de para qué ángel estaba especialmente hecho, pero las cosas están bien como están.
Esas dos entradas tan juntas me dieron vergüenza de mí mismo. Eso es todo. Y decidí volver a lo importante: a ir poniendo aquí mis descubrimientos del mundo para vosotros, a quien es cierto que quiero cada vez más, aunque probablemente nunca "nos veremos las caras". Es lo justo porque eso es lo que recibo de vuestros blogs y de vuestros comentarios.
¡Pillado, pues! (pero espero que la excusa valga).
¡Qué bien Ashbery! ¿Verdad? Como lo fue Auden. Iré, iremos, hablando de ambos. Creo que ahora más de Ashbery.
Estamos, sí, un poco locos, pero el placer de encontrar a quien, entre lo que parece un enredo, suelta las palabras que llegan y explican, me vuelve loco especialmente.
Derivas hacia mí lo de "habrá que decírselo". Dímelo. Di en estos cielos y en tu paralelo y donde quiera que estés lo que te venga en gana, porque esa es, con la lectura, la fuerza que nos queda.
A Wisława Szymborska nos la enseñó, desde Las Playas de Siberia, una mente de maravilla llamada Olka. Me encantan (Olka y Wislawa). Pero esta vez no estoy de acuerdo: estoy haciendo lo que nunca hice.
Te copio el principio del centimétro de ayer viernes, que empecé a escribr a la salida del metro, bajando por la calle de El Pensamiento:
Malditos maquinistas puntuales
Entenderme lo que digo
cuando digo que llegar a la estación
cerrar para el día el poema de Ashbery
vuelve a repetir el abandono del padre
el que murió pronto sin explicarme el libro
¿Se te quitó la molestia del "volvamos a...?
Resulta arrollador leerte. Ver desde abajo como te balanceas en ese trapecio. Me desarmas, me sobrecoges (y de qué manera...) con tu salto mortal. Así, con la forma elegante de una franqueza, una llaneza que no necesita más pirueta que dejarse caer.Sin Miedo.Sin red que te proteja diciendo Eso es todo. (Qué díficil eso). Hablar de lo que a uno le avergüenza, cuando en esas palabras está uno mismo. Hace falta valor y calidez, esa misma calidez con la que te he visto acariciar ciertos nombres.
Tu candor a veces, casi espiritual, como una luz inmóvil en un día, un número a una hora exacta...Esa que tú y yo sabemos (y todos). A la que volvemos.
Gracias por aclarar. Necesité años y tantas sesiones de psiquiatra para reconocer lo que no entiendo y para no sobrentender.
Y qué destino tan hermoso es recorrer un centimetro del viernes.
Es obligado contestarte; pero no fácil. No lo es decir que por un lado abruma que te digan eso, pero por otro llena de alegría que te digan que también lo que uno escribe llega. Y tienes razón que no era porque sí lo de Cohen y "eso es todo". Que el centrifugado del yo ha empezado levísimamente y no podrá ponerse a toda máquina hasta el final, cuando no quede nadie a quien de verdad pueda cuidar o acompañar. (También yo te he visto en tu elegante Paralelo cuidando y atendiendo a los tuyos). Sugerido está lo que costaba decir. (gracias)
Lamento el error gramatical consciente, pero son Centimétros, poniendo la tilde (que no debería ponerse) donde va el acento. Se trata de pequeños poemas que me propuse sean cien y que teóricamente empiezo a escribir (aunque sea mentalmente) en el metro, cuando voy al trabajo o vuelvo de él. Luego lo termino de cabeza en el trayecto que hago caminando, escribiéndolo en el trabajo o en un bar (en casa lo rehago). Teóricamente el sujeto no soy yo, sino una sensación que he vampirizado a alguien que iba en el vagón: por eso podrán llegar a cien (es un sentimiento colectivo). A veces, en la práctica, los primeros versos los pienso cuando estoy todavía dormido, pero despierto y me levanto a anotarlos. Luego, en el vagón, sigo con ellos.
También es un ritual que siempre empiezo el trayecto leyendo; cierro el libro; cierro los ojos (o la mirada) y viene la idea. Esa falsa tilde hace que se lea el título como yo quiero.
Espero que dentro de un tiempo (no será corto), ese libro esté en una estantería que tiene tres rocas volcániacas, en el grupo de libros ya leídos.
Un beso
Lo espero yo también.( No importa cuándo. Ni me asusta el tiempo, no es más que una palabra de grácil geometría.) Y lo leeré con el temblor en las manos porque sin saber tu nombre, sí sabré el secreto que concibió los Centimétros y las escalas verso a verso. Entre el sueño, como un sonámbulo (los sonámbulos se reconocen, decía Ruy Sánchez en Los Labios del Agua) que despierta al escuchar la llamada, el trabajo, los bares, las huellas que dejas en la ida y vuelta de todos los días, acabando tus incisivos en la respiración de una piel extraña…
Pero qué atentos nos has dejado a tus movimientos!
Claro Nán, lo pondré allí con los libros leídos, con las piedras volcánicas, como una estrella de mar, un arrullo que fluye por tus venas. Otro tesoro recogido al pie del océano.
(yo también cuido a los míos sí, a la manera de inquilina, amiga o amante, o una pobre diabla que no halla otro lugar donde encontrar sus propias palabras)
Qué gustazo visitar esta casa. Siempre hay un autor que no he leído (ya vuelvo a ir tarde con los libros, como siempre)una conversación que impresiona, una explicación coherente
(con lo faltito que estamos de estas rarezas)o una experiencia vital perfectamente ilustrada.
Gracias.
Por cierto, me gustaría conocer el blog de p.49 ¿sería posible?
Abrazos y besos.
Claro que es posible Robel.
Cierra los ojos, pero antes de abrirlos y entrar piensa:
*que es un lugar modesto
* que puede que no encuentres nada nuevo
* que está a destiempo, casi siempre descubro las cosas tarde
*que es sencillo, tan sencillo como aquellos recortables que haciamos de niños.
*que si no gusta el incienso lo apago pero eso sí, siéntete como en casa.
Nán. Sabrás y entenderás por qué tu blog es el que guardo para cuando la luz eléctrica y etc. Leer tu blog y los comentanrios en un ciber es como no leer. Espero que me dé tiempo a ponerme al día, y me dará.
Besos (¡hola, Robel!).
p. 49 es Paralelo 49 y en dos minutos su enlace estará en los sitios de mi recreo.
Robel: tienes aqui un comentario con instrucciones de uso.
Es un blog íntimo, muy bien escrito, sugerente (como todos los nuestros), muy bonito de diseño sobre el fondo negro. Y ya tenemos acceso libre.
¡Gracias, P.49!
Muchísimas gracias NáN,de veras por el entusiasmo,la buenas intenciones, las explicaciones, por descubrirnos cada vez algo y contagiarnos de todo eso. De mantenernos en vilo.
Hoy que tuve más tiempo estuve buceándo de la mano de John Ashbery y qué deliciosa compañía! Voy a ver qué encuentro mañana cuando salga del trabajo. Más más, danos más!
Gracias por el guiño y por el lazo.
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