Ser uno y débil y moverse
Roberto Bolaño
Recorrimos los suburbios,
anduvimos juntos entre la maleza,
dormimos en los cobertizos.
Juan Carlos Mestre
Roberto Bolaño
Recorrimos los suburbios,
anduvimos juntos entre la maleza,
dormimos en los cobertizos.
Juan Carlos Mestre
No creáis que no me lo digo a veces (o mejor, no creáis lo que digo): cuídate, Viejo Imbécil, te queda mucho por leer algo por escribir alguna risa que otra, ¿no? ¿O hubiera convenido un sí?, el lenguaje es tan confuso.
Conocí tiempos en los que salía un martes y volvía después del desayuno del domingo. Pasaba de mano en mano de conversación en conversación de peligro en alegría de brazos en brazos, si había suerte.
Dormía un rato en cualquier sofá o sillón o en la silla de una cocina con los brazos apoyados en la mesa o en una cama de uno, o para dos; si había suerte.
Metía la mano en todos los libros en todos los huecos de los cuerpos en todas las superficies que brillaban; en todos los cajones. Eres un cabrón me dijo alguien (varias veces), o quizá me lo dijeron varios (una vez). Soy un santo, respondía, que donde pone la mano pone la bala de tu esperanza. ¡Qué tiempos aquellos! que me invento.
No te mueras, mientras respires no te mueras. Comprendo que no es fácil. Que estos tiempos que no te inventas será por algo que están llenos de muertos que toman el autobús. No hay solo un millón de cadáveres en Madrid. La tentación, parece, es fuerte. De muerto no te iba a gustar la vida, porque te conozco te lo digo.
Sería una pena más, tanto azar desde hace millones de años, tanto código binario para llegar hasta aquí y que ahora ya ves. O que ahora ya no verías, aunque siguieras abriendo los ojos y caminando de aquí para allá. Eso es lo que me fastidiaría. El desperdicio de los sentidos, la pereza de no crear sensaciones, la descortesía de no alimentar sentimientos.
Al menos un muerto de verdad no paga impuestos. Pero tampoco es solución (lo de no saber, ya). ¿Cómo seguir teniendo coraje y fuerza cuando el cuerpo se desanima? Date una respuesta si te atreves. Hasta ahora no te han faltado las mentiras ni los trucos de tramoya necesarios.
Conocí tiempos en los que salía un martes y volvía después del desayuno del domingo. Pasaba de mano en mano de conversación en conversación de peligro en alegría de brazos en brazos, si había suerte.
Dormía un rato en cualquier sofá o sillón o en la silla de una cocina con los brazos apoyados en la mesa o en una cama de uno, o para dos; si había suerte.
Metía la mano en todos los libros en todos los huecos de los cuerpos en todas las superficies que brillaban; en todos los cajones. Eres un cabrón me dijo alguien (varias veces), o quizá me lo dijeron varios (una vez). Soy un santo, respondía, que donde pone la mano pone la bala de tu esperanza. ¡Qué tiempos aquellos! que me invento.
No te mueras, mientras respires no te mueras. Comprendo que no es fácil. Que estos tiempos que no te inventas será por algo que están llenos de muertos que toman el autobús. No hay solo un millón de cadáveres en Madrid. La tentación, parece, es fuerte. De muerto no te iba a gustar la vida, porque te conozco te lo digo.
Sería una pena más, tanto azar desde hace millones de años, tanto código binario para llegar hasta aquí y que ahora ya ves. O que ahora ya no verías, aunque siguieras abriendo los ojos y caminando de aquí para allá. Eso es lo que me fastidiaría. El desperdicio de los sentidos, la pereza de no crear sensaciones, la descortesía de no alimentar sentimientos.
Al menos un muerto de verdad no paga impuestos. Pero tampoco es solución (lo de no saber, ya). ¿Cómo seguir teniendo coraje y fuerza cuando el cuerpo se desanima? Date una respuesta si te atreves. Hasta ahora no te han faltado las mentiras ni los trucos de tramoya necesarios.
38 comentarios:
Como siempre llego tarde, hoy salto de comentar tu texto anterior a sumergirme en el último. ¡Y soy la primera! Tanto código binario para esto, guau, Nán, parece que una onda metafísica ( o patafísica ) pulula por la red, creando un especial campo mórfico...En fin, que me ha gustado mucho.
Precioso , me gusta muchísimo , me gustan los textos de retahila , de carrerilla , esto de lanzarse en picado a soltar pensamientos , me encanta .
Y lo de los trucos y mentiras , no es verdad .
Todo es verdad o puede serlo cuando se trata de no ser un muerto que vive.
Pla plas plas.
No, que nada hay para nosotros ya muertos, aunque desde ese lado, no te habría de gustar mucho la vida, como dices. Pero, mejor desanimados, débiles, pero aún en la carrera y, en la mente, todos los recuerdos.
Hermoso, querido Nano.
Besos
BB
...Es curioso, Nano, justo ayer vi una película en el curso de guión que estoy haciendo: "Antonia's Line", y estuve pensando en todas y cada una de las cosas que ahora escribes...
...Pero, ¿de verdad salías un martes y regresabas un domingo?...
...¿Adónde se puede regresar un domingo cuando uno gira desde un martes?...
...Mmmmmh...
...Un abrazo, hermanonano...
"¿Cómo seguir teniendo coraje y fuerza cuando el cuerpo se desanima? Date una respuesta si te atreves. Hasta ahora no te han faltado las mentiras ni los trucos de tramoya necesarios".
Puro Jaime Gil de Biedma (si me permites la comparación).
No sé cómo será ese tú con el que dialogas, pero a mí ese yo que narra me parece más vivo que nadie... Los muertos no desean, ¿o sí? De todos modos, te quedan 172.
Una preguntita quiero hacerte: ¿Y no se cansa uno de salir de casa un martes para volver el domingo? ¿Pero qué vida es esa? ;-P
Un abrazo
Querida ARACELI, había leído tu poema aunque no había dejado comentario. Es más que posible que esa parte de la onda meta/patafísica estuviera provocada por leerte, dado que tú fuiste la primera en hacerlo notar. Tú lo sabes bien, por cómo escribes, que las causas de las palabras son variadas... sin que tengamos que hablar de plagios. Me gusta más una palabra que rima: "contagios".
Gracias porque te gustara.
Gracias por los aplausos, REYES. Verdad y mentira son conceptos confusos, pero debemos tener claro que coexisten en lo que escribimos. No importa tanto en este caso si esos hechos se dieron, si los he embellecido a conciencia desde el hoy (incluso esa frase "inquietante" del "metía las manos en todos los cajones" tiene algo de "canalla", pero de un canallesco que puede ser bello).
"Creo", aunque en estas cosas el que lee tiene siempre más razón que el que escribe, que el pasado es mentira. En el sentido de que ya no lo vivimos. Me parece que explicarlo más haría superflua toda voluntad de escribir: mejor lo dejamos ahí.
Beso, mi amiga.
Gracias, BB, la muerte del Registro Civil llega y nada puede hacer quien muere. Más preocupante, o lo que me preocupa en este texto, es quien muere y sigue viviendo: ese verso terrible de Dámaso Alonso, "Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas)".
Morirse así es una cuestión de ceder, de comodidad. El que escribe anima a quien es escrito (¿a sí mismo?), a no morir así. Y yo animo igual a los que me leen.
Abrazo transmarino.
Mis queridos y admirados MIGUEL y GEMMA, creo que os voy a contestar a los dos juntos, en plan "revuelto".
Primero, Gemma, te permito la comparación, pero sin comparar, claro. Esa manera de hablar públicamente con uno mismo la aprendí en él (un epigonismo, con lo que tiene de negativo).
Me encanta, Miguel, la coincidencia.
A los dos, que os interesa lo del martes-domingo: no son casualidad las dos citas. Es un texto "influenciado". Pretendí contar algo como Bolaño (esas cosas que nos pasan a todos: absolutamente a todos), insisto; y contarlo con las estructuras con que cuenta, o poematiza, Mestre.
Sí se dieron esos períodos (y más largos), pero eran cosas de la época y no se pueden comparar con las cosas de hoy. Era algo más sencillo (en mi círculo, con mi desapego a lo material y con mi ideología).
El punto fijo era la Facultad. Todas las mañanas estaba allí y asistía a dos o tres clases. Después de comer, a una o dos; según el interés. El año al que me estoy refiriendo vivía en una especie de comuna en un chalet precioso de Arturo Soria. Si al terminar las clases de la tarde me enrollaba hablando con alguien (de literatura, de vida, de política) en un pequeño grupo, y dejábamos correr el tiempo, nunca me preocupaba el reloj. Los miembros del grupo iban desapareciendo, pero yo me quedaba con alguien, el metro ya había cerrado y terminaba en su casa (en cualquiera de las condiciones mencionadas).
Me bastaba dormir dos o tres horas en cualquier condición. Pero no me permitía abandonar una conversación, unos besos.
Tanto es así que cuando abandoné esa comuna a mediados de abril, no me pareció necesario buscar una casa nueva. Simplemente preguntaba a quien me acompañaba si podría dormir esa noche en su casa, donde fuera.
Además de la Facultad, a donde iba todas las mañanas y de donde salía el grupo que "me abducía", había otro fijo: mi madre vivía en Madrid en casa de mi hermana y el domingo comía con ellas. Cuando ya no tenía casa, llevaba una bolsita militar colgada del hombro. Con dos bolsas de plástico dentro: una para "las mudas" limpias, que me daba mi madre los domingos; y otra para ir dejando las "sucias".
No creo que oliera muy bien, yendo de aquí para allá sin cabiarme la ropa exterior. Pero el cuerpo debía dar un olor a vida que atraía. Ahora, tan limpio y perfumado, tengo sin embargo la seguridad de oler mal. Entendedme esto en el sentido figurado.
Para terminar, si no os habéis aburrido ya: el texto se pregunta cómo seguir vivo cuando hace tiempo, en la mentira que es todo pasado, se vivieron episodios tan interesantes.
La satisfacción de atesorar ciertos recuerdos, ¿acaso no es un privilegio? Y qué más da que ese pasado ya no exista, si cuando pudo existir, lo hizo.
Cuando preguntaba, irónicamente, si no se cansaba ese yo narrador de llevar una vida tan errática, si es que esa es la palabra, quería referirme con ello al hecho natural de que solemos sentir nostalgia por unos episodios vitales que (afortunadamente) ya se vivieron y no pueden volver a repetirse...
(Me perdonarás que siga con el tema.)
Pues eso, Nán, a seguir caminando escribiendo leyendo disfrutando y cuidandose a uno y a los que ama
abrazote
Si se te ocurre una retahíla de mentiras-motivos para seguri la pasas, Nano, que la cosa está fea y tu historia bella a la par que triste.
Me fascinaron los olores de la respuesta.
Un beso
No solo perdonada, GEMMA, sino agradecido de que puedan darse conversaciones. Tienes razón al escribir "afortunadamente". Sería horrible que tales cosas siguieran apeteciendo.
Pero la intensidad emocional a veces se echa de menos y este es el tema literario. Porque quitando esas explicaciones que he dado, y me alegro de ello porque ya no tendré que darlas más veces, esto es un "tema literario": la eliminación paulatina, pero cada vez más abrupta, de elementos emocionales.
En otro blog, hace dos días, se hablaba de la peli "El gran silencio". Un amigo comentó que en uno de esos monasterios, un visitante preguntó si al llegar el momento del retiro, no podría irse a esa paz. El monje que le acompañaba le contestó "Quien se comió la carne, que roa el hueso". Duro y directo.
A seguir ETDN, y maldito el que tire la totalla.
Ay, IZASKUN, quizá la verdad sea una idea general, pero las mentiras son absolutamente personales y no intercambiables. (Pero en lo que escribo hay una buena retahíla de ellas, ¿no te parece?). Todo despiece tiene siempre algo aprovechable.
NoS queda tanto de tantas cosas no? pero bienn.
Como estás nano?
Aunque no te lo creas tengo ganas de darte un abrazo.
Un texto fiel a las dos citas.
Como el pasado es mentira por reinventado es mejor movernos hacia el presente y mantener la curiosidad sobre lo que nos rodea para no desperdiciar nuestros sentidos ni cortar el flujo de nuestras sensaciones... ¿no?
Totalla. Qué bello palabro. ;)
Claro que lo creo, MOMO. Supongo que tendrás muchas cosas que contar, ¿no?
Lo has dicho muy exactamente, ISABEL. Pero además, la dificultad de seguir haciéndolo, cuando es más sencillo dejarse llevar por el reinvento plácido (y fláccido) de lo que ya se hizo en otros, y más potentes, tiempos.
Jua, juá, ETDN. No llega a la maravilla del
"Pentotal paqué"
de Girondo.
Pero un
"Totállá paqué"
tiene su miga.
Pero basta leer tus textos (y yo sí espero que sigas contándonoslo, y de paso, reinventándolo cuantas veces quieras) para darse cuenta de que tus escritos suelen ir más allá de la narración estricta de una anécdota o peripecia vital. Tú nunca te limitas con roer el hueso; por eso me gusta leerte.
Fe de erratas: "te limitas a". Antes decía "te contentas con".
Un beso
Lo importante es que nos quede un gramo de alegría. Mientras tengamos una mota, una gota, un residuo de alegría, la vida tiene pleno sentido y justificación. Pero si no nos queda nada de alegría (nada de nada), entonces no. Se lo leí una vez a Savater: "Ojalá que mi vida se apague antes de que se apague mi alegría".
"De muerto no te iba a gustar la vida".
Ahora es más fácil pillarte cerca.
Y yo lo agradezco.
Muy bueno, NáN. Eso de los muertos vivientes es terrible. Hay que guardarse mucho de acabar así.
"¿Cómo seguir teniendo coraje y fuerza cuando el cuerpo se desanima?" Gran pregunta, y sé de lo que hablas. Hay que inventarse lo que sea, abrir bien los ojos y los sentidos y seguir con toda la ilusión que se pueda. Coger un poquito de alegría que anda por ahí dentro escondida, e igual que se azuza el fuego dándole aire, hacerla crecer.
Un abrazo
No hay más remedio que estar cuando se está.
A veces un vahído, es cierto, como piedra pómez.
Pero luego cabeza fuera.
A mirar se ha dicho.
Que aún tocamos.
Me ha encantado, muchísimo.
Estos días me acuerdo mucho de ti, NáN. Es por el libro que estoy leyendo. No sé por qué, no deja de recordarme a ti.
Me encanta lo que dices, GEMMA, porque es uno de mis objetivos, "no limitarme a". Si no, escribir no tendría sentido. Esta vez ha sido una errata al cambiar un verbo por otro, que rige otra preposición, pero lo bueno es el cambio. Nunca te lo he dicho, pero creo que en tus propios textos, los diminutos cambios que vas haciendo, que a pesar de lo pequeños crean alteraciones tan grandes, me han hecho pensar a veces que si pudiera ir sacando una "instantánea" de cada uno, para ver después los cambios, sería uno de los mejores talleres literarios posibles.
Tienes toda la razón, SAIZ, debe quedar un gramo de algo. Pero en mi caso lo cambiaría por "impulso hacia algo". Al fin y al cabo, Savater tiene algo de lo que yo carezco: es un "bon vivant". Me lo imagino disfrutando, con enorme alegría, de placeres como el de la mesa y otros muchos. Brindo por ese gramo, y si es posible por esos kilos, de lo que cada uno necesita.
Mira si es fácil, AROA, que por tu Madre, que a lo mejor lee esto, esta tarde nos tenemos que ver. ¿Vale?
Sí es terrible, ELVIRA, pero tan frecuente. Ese verso inicial de un poema de Dámaso ya me impresionaba cuando todo parecía tan lejos. Siento que sepas de lo que hablo, pero me alegro de que tengas ya la solución (de los sentidos, sensaciones y sentimientos ya hablaba mi texto, así que coincidimos). ¡Soplemos con fuerza! Un abrazo para ti.
Perfecto, LARA, piensas en imágenes y siempre son demoledoras: a mirar y aún tocamos.
Cómo me alegra, FILLA. Pero como el libro sea "La momia" subo para allá y te sacudo.
Pues a cuidarse que tienes que durarme muchos años, tengo grandes proyectos y quiero que los veas, tengo muchas cosas que decir y quiero que las leas. Y me he acostumbrado a leer todo lo que tú tienes que decir.
A respirar y vivir con ganas!!!!
Excelente escrito.
Un placer leerte.
Saludos.
Me ha gustado mucho, NáN.
Un abrazo.
No cejes.
Cada día escribes mejor que el anterior. Es una perífrasis porque en verdad el post anterior me gustó horrores y el anterior del anterior...
Pero sí, me doy cuenta de que el escritor que eres va tomando un espacio muy personal, original y distinto que no voy a encontrar en ningún otro por más que alguna lectura de algún autor me lo recuerde (y debe ser así, porque el mar es para todos).
Escribir es vivir en el papel (y tú lo expones de una forma magistral) así como vivir es escribir en la memoria. Pero, ¡ay! la memoria a su vez necesita el contacto con la vida para hecerse sentimiento; por eso es tan importante aquello de tocar con los sentidos todo lo que late de voz de luz y de presencia.
Me acabo de ir por los cerros de übeda, amigo Nán. En fin: Un abrazo
Si es así, BÁRBARA, me quedo, me quedo. Seguro que la realidad supera las expectativas y podré decir eso de "yo la vi primero". Mantén las buenas costumbres. Un beso.
Gracias otra vez por tus visitas, SALVADOR.
De tanto no cejar, PORTOROSA, hasta corro el riesgo de volverme cejijunto y malencarado. Pero hay que ser valientes, para que en la casilla pongan: "Comprobado".
Lo que me dices, MANOLOTEL, me suena muy dulce y ya quisiera yo que llegara a ser verdad. Cuando se empieza tarde, como yo, notas el aliento del tiempo en la nuca y no quisiera irme sin decir un par de cosas bien dichas. Un par, con eso me conformo. Como los boxeadores sin nombre que son valientes (me repito mucho con lo de la valentía) y se suben a dirario a todos los rings, centrados en lo suyo nada más, que sueñan que un día podrán dar dos hostias bien dadas en cualquier cuadrilátero de pueblo.
Por eso, gracias y gracias y gracias. Ojalá tengas razón en el futuro.
Progresa Adecuadamente (PA).
Toma ya!
Hace tiempo descubrí lo que tengo que decirme cuando estoy medio muerta. No me falla.
Porque muertos ni de coña, vamos, vivos siempre (que lo importante es participar).
A mí me sirvió una vez hacer un listado de motivos en contra del suicidio.
Sí, incluso yo, Polianna, descerebrado y optimista, necesité hacerlo alguna vez.
Y salen demasiados motivos en contra como para considerar la opción.
El argumento más sólido me lo dio un amigo completamente volado (pianista, él) que extendía sus brazos y explicaba:
"Antes de nacer (a la izquierda)... una eternidad. Despues de morirte (a la derecha)... otra. Y en medio, nosotros. ¿Dónde está la prisa?"
Quod Erat Demostrandum.
Un fuerte abrazo, tío grande.
Gracias, PA. Siempre confías en mí. Eres casi como MA.
Exacto, MARIAN, ni de coña. Pero lo importante, más que participar, es molestar. En estos casos.
Mi querido MICROALGO. Ni en una sola línea hablo de suicidio. Lo has leído como si fuera un tratado de algas de esos que te sabes de memoria. Hablo de los muertos en vida. De ese supernumerosísimo grupo de los que renuncian a vivir como si estuvieran vivos.
Aclarado eso, gran abrazo.
Creo que de todo lo que he leído de ti, esto ha sido una de las cosas que he sentido más mías...Hay una parte, una frase mejor dicho, que me heló el alma "No te mueras mientras aún respires"...¿Y qué se le hace cuando nos matan?...
Un besito, no sé si eres de Berlín, pero eres un ángel, eso sí.
¡Ay, ZAYI! La vida es un accidente.
Lo que digo es que no se nos muera el alma mientras viva el cuerpo.
Beso de ángel
Sigue el paso, la línea, la escritura o el reglón a renglón: Sí, es el único paso que nos queda... no te pares, no te importe desenmascarar tus tues o tus yos.
En ello te dejas la piel tal vez, pues en esto no hay alma ni cartón, pero sigues dejando huellas, pasito tras pasito.
A bon entendeur.. Salut! ;)
Besitos.
Y no te han de faltar los trucos, querido mago...
Un besazo.
Pocas palabras bastan, cierto, EVA. A ti también te pasa (ya te leo), nos vamos dejando la piel.
La marca de quien escribe no la da el conocimiento público, sino una frase que alguien ha de pronunciar en sus últimos días: "Se quedó en los huesos". (incluso aunque esté gordo).
Besos
Toda la vida dedicado a aprenderlos, espero que no falten, querida ESTNOM.
Besazos pues.
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