sábado, 16 de enero de 2010

Ojalá fuera así

Volvió del trabajo, otra vez una semana de cinco días después de tantas fiestas, sintiéndose especialmente sucio y avergonzado. Algo achispado, para cobrar fuerzas y poder mirar a la cara, con la conciencia limpia, a su compañera.

Decidió acostarse, solo media hora. Pero durmió dos, hasta las nueve en punto.

Soñó que estaba en una mesa larga de un bar, con gente que apenas conocía. La alegría se esparcía con facilidad. El sueño se vuelve complicado, porque hace tiempo que consiguió tener la capacidad de intervenir en los sueños, en duermevela, convirtiéndose en el guionista.

Hay un momento en el que sabe que se va a morir. Dulcemente. A su derecha hay una mujer. Le dice abrázame. Se recuesta en su pecho, que huele a vida. Profundiza en su muerte. Un momento después abre los ojos y le dice nadie había hecho esto por mí, gracias. Se muere.

Más en vela que en sueño, piensa que así debería ser la muerte, suave y en los brazos de alguien con quien no se tiene intimidad.

Se despierta limpio, como si se hubiera frotado el alma con cepillos de quitar el sudor a los caballos. Su compañera prepara dos Campari. Cena un caldo. Ven el vídeo de la película Tres días en familia. Se entera de que la directora, Mar Coll, solo tiene 29 años, pero ha narrado una película intimista de un modo directo y personal. Le emociona, ya dije que tras dormir era un hombre nuevo, que haya en el mundo gente como ella. Se va con su compañera a El Parnasillo y vuelve a beber, pero ahora lo hace con calma infinita. Vuelve a casa y escribe todo lo anterior en su diario de los días río, que lo fecundan con su barro.

35 comentarios:

Gemma dijo...

Me gusta eso de los días río, en lugar de la novela-río. ;-)
Estoy de acuerdo contigo: habría que poder morirse en brazos de algún conocido o amigo no demasiado cercano, con el descanso que da saber que ya no seguimos causando dolor hasta el final a nuestros seres más queridos.

Si se pudiera morir uno tan dulcemente, incluso nos importaría algo menos que la vida fuera tan desapacible en ocasiones.
Un besón

Fleischman dijo...

Son placenteros y reconfortantes esos sueños a la inversa: en realidad vas a asistir a una cena con gente conocida a la que aprecias, y vivirás largos años junto a tu pareja. Es un texto precioso, Nano.

Lara dijo...

esto me encanta

Librería de Mujeres Canarias dijo...

Precioso text el que recoge en ese diario río. Bellísimo. Me los imagino en el Parnasillo con mi querida Luna sirviéndoles, y él apoyado en ese pecho.
Bonito sueño de vida.
Beso.

NáN dijo...

Madruganta GEMMA, habrá que proponérselo. La película de la que hablo es catalana, además de espléndida. Deberías intentar hacerte con ella. Yo, creo que ya lo sabes, no me descargo de Internet por respeto a los derechos de autor, pero disfruto del lujo de un videoclub de cine de autor a 50 metros de mi casa. En los casos en los que no es posible acceder a lo bueno legalmente, cierro los ojos a lo que se haga.

Siempre andas cerca, FLEISHMAN, se nota que los alaskeños conocéis el valor de estas cosas. ¡Pues tienes razón! Hoy tenemos esa cena. Si veo que me muero, prometo dejarme de elegancias silenciosas y montar un escándalo de los buenos.

Y a mí me encanta, LARA, que esta tarde y noche nos vayamos a ver.

No creo que sepa quién es esa Luna, IZASKUN, pero si tú lo dices, la apreciará en lo que vale.

Abrazos vivos a todos.

Elvira dijo...

Me ha gustado mucho, NáN. Un abrazo

Araceli Esteves dijo...

Yo quiero un cepillo de esos para limpiar a los caballos, que sirva para frotar almas.¿ Sabes dónde puedo conseguir uno?

Isabel dijo...

"Guionista de sus sueños"
Caballero de vuelta de todo, hasta de la muerte con la que no se intima.

Un texto muy sugerente Nano, precioso.

NáN dijo...

Gracias, por venir a decirlo, ELVIRA, para mí es importante.

Fíjate, ARACELI, que escribí "como si". La respuesta es clara: se venden en las tiendas Como Si, que abren y cierran en cualquier parte, de preferencia en bares donde hay amigos; donde las querencias en los paseos. Cuando se abre una, hay que aprovechar de inmediato la oportunidad y no regatear el precio. Son como los Todo a Cien, pero menos previsibles.

Gracias, ISABEL, gracias. Se ponga uno como se ponga, cuando toca volver no vale oponerse. Además, los viajes de vuelta resultan agradables. Lo serían todavía más si no fuera porque se hacen siempre más cortos que los de ida.

Jesús Miramón dijo...

Ya sabes cuánto me gusta lo diario y lo cotidiano, Nán, tu texto me ha encantado y apunto esa película de Mar Coll, tiene muy buena pinta. El barro fecundador de los días... sí, eso es. Un abrazo.

Portarosa dijo...

Me ha encantado el texto, NáN. Encantado.

Un abrazo.

NáN dijo...

Queridos JESÚS y PORTOROSA, ya sé que en lo mínimo y lo minúsculo puedo contar con vuestro apoyo. Pero agradezco que vengáis a decirlo.

La guerrera. dijo...

Suenho, con que alguien, (alguien), alguna vez, se recueste en mi pecho y huela a vida

Dol dijo...

Aunque ya no me sorprendo de lo bien que escribes, tambie´n quiero decirlo.
Por eso y porque mezclar el estigma de la muerte con las cosas cotidianas es mi deporte literario favorito.
Y tú juegas tan bien .
...
Qué tal la cena?
Ánimo y fuerza con lo que ya sabes, al principio siempre es peor.

Besos, Nán .

A filla do mar dijo...

Precioso, me ha encantado.

Zayi Hernández dijo...

Que maravillosa manera de hacer de lo cotidiano una historia de esta categoría.
Muy bueno.
Un beso.

Luna dijo...

Cuando escribes con esa serenidad maravillosa, me dejas con la boca abierta.

Me gusta. Me gusta muchísimo.

NáN dijo...

GUERRERA, me recuerdas a un poema de Montale. Libra bien tus batallas, elige a tus adversarios y a tus amigos. Si luchas así, el resultado no importa.

Y yo te lo agradezco, REYES. La cena fue un placerazo. De lo último que comentas, prefiero ni hablar (de momento).

Gracias, FILLA, a mí me encantó volverte a ver.

Un beso, ZAYI, pero... ¿hay algo de lo que escribir que no sea lo cotidiano? Recortando las sobras, claro. Porque en el cine, por ejemplo, se ve una escena del protagonista con brochas frente a una casa vieja; otra escena en la que da brochazos; y una más en la que las paredes resplandecen. En la vida hay muchas horas de aburrimiento entre la preparación de la brocha y la pared resplandeciente. En el cine, un minuto. En la literatura, soy de los que gustan lo que se piensa en esas horas de aburrimiento. Gracias y un beso.

Joé, LUNA, pues gracias y gracias y gracias.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Ojalá, querido Nano...
...Hace falta que hebras de literatura se infiltren en la vida, o hebras de cine. Hace falta algo que nos sacuda...
...Si no, estamos perdidos

Media Verónica dijo...

gracias, Nán, por tu comentario de ayer
he vuelto a encender la luz

BB dijo...

Me quedo embobada leyendo tu relato y pienso: qué le digo a Nano? Que es hermoso...él lo sabe.
Que no quiero morirme en brazos de nadie, porque voy a tratar de evitarlo a toda costa. Y si se da,
simplemente, irme o apagarme como la vela que se queda sin oxígeno, así, callada y sin cómplices, con el alma en paz.
Un beso, Nano
BB

BB dijo...

Nano: Veo que conociste a Reyes.
Qué encuentro tan agradable debió
haber sido. Me imagino a las palabras embrollándose
en la boca, tratando de salir todas a la vez.
Qué delicia!
Un beso
BB

La Guerrera dijo...

Montale...
Me recuerda al rumor de las estaciones. Y a whisky.

NáN dijo...

Precisamente, MIGUEL ÁNGEL, porque ya estamos perdidos, tanteamos (tonteamos) con la literatura, el cine, la música, para ir encontrándonos (o no estar solos), ¿no te parece?

Gracias a ti, MEDIA VERÓNICA, por tu estupenda faena de alivio, que dicen los taurinos. Estupenda iluminación nueva.

Pues no creas, BB, hay veces en las que la duda es más que fuerte; y esta era una de ellas. Por eso doy tanto las gracias a quien ha venido a decir que le ha gustado. En cuanto a Reyes, ¡esta chica lo cuenta todo! (claro que eso forma parte de su encanto).

Otro beso y más gracias.

GUERRERA, Montale recuerda muchas cosas porque él lo recordaba todo: y sabía filtrar los recuerdos como nadie. Eso le hizo grande. Pero un rumor de estaciones y whisky es una estupenda combinación. Es triste que se vaya dejando de leer a los poetas, que cambios de la moda, olvidos de los críticos y las editoriales los silencien. Gracias por venir.

Rafael Caunedo dijo...

...lo peor de la muerte siempre es para quienes continuamos aquí...
Esta historia tuya me ha conmovido...
+abrazos

Miguel Ángel Maya dijo...

...Sí, quizá sea que ya estamos perdidos...
...Bonita forma de verlo...
...Valiente forma de verlo...
...(lo de valiente va en los dos sentidos)...
...Un abrazo, Nano...

TortugaBoba dijo...

Cómo de algo angustioso se puede sacar algo limpio, sencillo, agradable. En ocasiones también intervengo en mis sueños, qué cosas tiene la mente.
¿Te he dicho que me gusta leerte? Pues eso.
Beso.

LUISA M. dijo...

Tuviste un extraño sueño, Nán, pero si te despertaste con calma y buen ánimo, te sentó bien.
¿Crees que debería ser así el momento de morir como dices en el título? Yo no lo veo tan claro, no sé si me gustaría, aunque, de todos modos, no creo que lo podamos elegir.
Me ha gustado cómo lo narras, un intimista relato entre la realidad y el sueño. ¿Cómo frotarse el alma con cepillo...?
Un abrazo.

Freia dijo...

¡Qué cosa más hermosa de texto, por dioxxxxx!

Un beso grande, grande. Como tú.

NáN dijo...

R.C., primero un gran abrazo. Segundo, tienes razón. La muerte propia no nos debería asustar: tendríamos que deshacer todos esos miedos que nos metieron a la otra vida. Al menos, la infinitud de los que no creemos que tal "vida" sea posible. ¿Por qué la conciencia debe preocuparse por cuando no haya conciencia?

Bastaría con arreglar un poco el patio del dolor, incluyendo el derecho a decidir.

Pero volviendo al sueño, me parece una muerte magnífica. Por supuesto, nada de hospitales. Menos por supuesto, pero ahora tras ese sueño lo tengo mucho más claro, nada de estar rodeado de los "seres queridos", ellos sí con razones para el dolor, y transmitiéndote ese dolor. En un entorno alegre apagarnos. Y si se tiene el contacto con una piel viva y joven, que sea esa la ultima conciencia.

Un abrazo MIGUEL ÁNGEL. Creo que es la forma de verlo. El cuento empieza con Pulgarcito ya en el bosque. ¿Cómo salir? O ¿cómo haernos amigo del lobo?

Pues eso, TORTU, beso. Dejar que el sueño se despliegue solo (es su trabajo) para después entrar en él es muy reconfortante y útil.

Un abrazo, LUISA M. A lo mejor sí podríamos elegir, pero nos conformamos con dejar que nos sorprenda. Primero, quitar el miedo. Después, demostrar quién manda aquí. A mí, desde luego, sí me gustaría (en realidad, se me han ocurrido decenas de formas en las que me gustaría).

¡Guau, FREIA! Otro besón.

Microalgo dijo...

Casi nunca elige uno la manera de morir propia.

A mí me gustaría rapidito y sin darle la murga a nadie (de ahí lo del casco prusiano en una noche de tormenta).

Pero uno nunca sabe.

Y bueno, morir sobre un escote tampoco es mala opción, ahora que lo pienso.

NáN dijo...

Uno nunca quiere saber.

Compremos dos cascos prusianos.

Cuando llegue el caso.

Єѕтnoм dijo...

Ojalá, pero que tarde...

Besos, muchos.

LA ZARZAMORA dijo...

Sería dulce morirse en los brazos no ya de un desconocido sino de esa desconocida muerte, sin sufrimiento, sólo así, dejándose acunar por ella sin muchos sobresaltos.

Besos mi Nano.

NáN dijo...

Que tarde todo lo que haga falta, si la dicha es buena, ESTNOM. Me alegra verte aquí.

Nos lo deseamos, pues, mutuamente, EVA.