viernes, 22 de enero de 2010

NO LO DIGO POR MOLESTAR, PERO...

El mar ya no es lo que era



Ilustración by Elena




(1)

Ahora que han muerto de viejos los marineros que cantaban las historias con garganta de mar. [“Y en el tubo traqueado el salitre le ha dejado, rumor de altamar”. Kiko Veneno]. O los de bajura, que estaban fuera pocos días, o solo una noche, y eran el pespunte que unía el paño de mar con el de tierra, llenando este de alegría, pero de nuevos fríos al partir; en el paño de mar desmigajaban pensamientos no pensados y los echaban al agua como cebo para los dioses antiguos. Se hundían con esa pesadez de lo que no se dice, alimentando las pesadillas de los seres de los fondos profundos. Los marineros muertos de viejos sabían cantar La Canción, porque el mar fue uno de los orígenes de los cantos.
Ahora los reproducen otros. Y en un primer momento hasta parece que canten mejor, porque los ingenieros de sonido les ponen trapos chillones para llamar la atención. Como si la canción fuera un monito de feria.
Por eso el mar no es ya lo que era.



(2)

Al querer pensar el mar y quedarme en blanco me vienen las palabras “tu coño insomne”, lo que además de indecente es injusto, porque son tantísimos los años que han pasado que porqué voy a pensar en él, ni de esta ni de cualquier manera, o en lo que habrá sido. Si habrá corrido la suerte de tantos sexos de entonces, detenidos como ballenas en las profundidades: perplejas, ariscas, dormidas sin sueño. Sin sueños.
Mejor pensar, y hace tantísimos años que no lo hacía, en cuando buscábamos el cabo más recóndito,
y en él lo más recóndito del cabo,
y luego a ratos la ocultación de las rocas de adentro,
donde tu pequeño coño de 16 años se me hacía agua en la boca. Un descubrimiento tras otro. [“You’re sixteen, you’re beautiful, and you’re mine”. B. Sherman]. Después volvíamos frente al mar, nos lanzábamos desde las rocas planas y movíamos los brazos y las piernas, creyendo que nadábamos. Sin darnos cuenta de que lo que hacíamos era dar las gracias.
Y es que quién sabe ya lo que fue el mar.



(3)


Cuando los mejores mares los surcaban naves negras, y el agua escuchaba los cantos de sus marineros, las olas aprendieron a moverse con el ritmo de los hexámetros dactílicos y los cantos repercutieron en la sal; la sal en los peces; los peces en nuestro estómago; y del estómago el ritmo pasó a la sangre y el cerebro. El corazón nos late así por el sonido de la primera ola. Desde entonces, Ulises es una llamada que llena los huecos del reloj.
El mar tiene zonas de otros colores, más pequeñas, que se llaman Defoe, Coleridge, Melville, Stevenson o London. Más cerca tenemos el tono Camoens, o Galdós, Blasco Ibáñez y Baroja. Hay para elegir; hasta para navegarlos de uno en uno.
Pero el Mar de Homero, madre y padre de todos ellos, no ha cambiado su manera de mecer.


(4)



Aún no sé por qué, pero tuve un hijo, que llevé al mar cada año desde el primero y me regaló la suavidad de la costumbre. Lo presenté al mar, y él y el mar hicieron un pacto que me obligó a regresar todos los años. No creo en esa solemnidad de que debemos la vida (una cadena de datos neurobiológicos) a nuestros padres, tanto como en que lo real es que vivir vivos (una cadena de experiencias) se lo debemos a los hijos.
Comíamos a unos 40 metros de la orilla. Al terminar, cuando levantábamos la mirada, la extensión de arena fina y ardiente reverberaba. Detrás estaba la pequeña franja de la orilla, donde nos poníamos, que se había ido deshabitando sin que nos hubiéramos dado cuenta, con las sombrillas a bandas blancas y azules. Más allá, la mar entera, sola para nosotros. Esa imagen es mía para siempre, vaya o no vaya. Después paseaba por la orilla de un lado a otro, con el agua por los tobillos, leyendo a los griegos cuando era posible.
El mar ante el que presenté al hijo, el que paseaba, el que es mío en la memoria, era el de Homero. Que es inagotable e inalterable.




(5)


Según los penúltimos datos, se espera un aumento de la temperatura de unos dos grados en los siguientes siglos. En el anterior período interglacial, hace unos 125.000 años, la temperatura global media era aproximadamente 1,3 grados superior a la de hoy, como consecuencia de los cambios producidos en la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Un artículo publicado en la revista Nature, Robert E. Kopp et al, 17th December 2009. Probabilistic assessment of sea level during the last interglacial stage. Nature Vol 462, pp 863-868, demuestra que durante ese período los niveles del mar eran entre 6,6 y 9,4 metros superiores a los de hoy.

Metro de más o de menos, el mar sueña con volver a ser él mismo.


19 comentarios:

Librería de Mujeres Canarias dijo...

Se ha cubierto usted de gloria marina. Todos los mares en ese mar que se sueño. ¡Qué delicia, NàN! ¡Todo!

A sus pies.
Junto al mar.

Librería de Mujeres Canarias dijo...

Y vuelvo, porque la marea me trae, porque los trozos de mar vivido me han dejado llena de recuerdos y volví a sentir todo aquello que te comentaba cuando el relato en el libro del Bremen, y...
Oye, NàN, si es que al final va a ser el mar lo que nos une, estando tú tan en el centro.
Me encantó cada trocito. Y su orden, Y las fotos. Y los tonos del mar. Y el coño insomne. Y
Un beso,

O. dijo...

No es una novela histórica: opalazon.blogspot.com

Dol dijo...

Soy una enchufada porque tuve la suerte de leer este texto hace una semana, y más privilegio al poder leerlo tan pronto otra vez.
Fantástico, y preciosas fotos.

Gemma dijo...

"Cuando los mejores mares los surcaban naves negras, y el agua escuchaba los cantos de sus marineros, las olas aprendieron a moverse con el ritmo de los hexámetros dactílicos y los cantos repercutieron en la sal; la sal en los peces; los peces en nuestro estómago; y del estómago el ritmo pasó a la sangre y el cerebro. El corazón nos late así por el sonido de la primera ola." He cortado por aquí como podrá haber cortado por allá, pero me gustó especialmente el viaje de esta corriente marina que corre por nuestras venas y que tú supiste resumir en una ola que rompe.
Besos
Felicidades por el texto, dragón marino.
PS: ¡Y qué guapos todos por Dios!

Miguel Ángel Maya dijo...

...Vayamos por partes, querido Nano...
...Permíteme decirte, o bien permítame decirle, y así guardamos una cierta distancia de respeto, que es usted un degenerado, no sólo por pensar esas palabras tan raras "coño insomne", que viendo sus pintas en esa fotografía de presentación del mar, podría haberlas pronunciado o recordado el más infame de los piratas o el más canalla de los marineros que llegaban al puerto ávidos de historias y de pieles; ino por hablar como usted lo hace de esas canciones que ya no cantan los marineros, esa música que le falta al mar: los garfios, le faltan al mar; los tesoros perdidos en islas; y, como usted bien dice, las músicas...
...Degenerado, que es usted un degenerado. Qué se ha creído. ¿Habráse visto una desfachatez mayor, emocionarnos de esta forma a nosotros, que somos tipos duros y que nos da miedo el mar?...
...Seguro, además, que usted buscaba las playas desiertas, y que mientras más desiertas y alejadas, y seguro que iban usted y ella como Dios los trajo al mundo, y seguro que se ponían a fornicar con la delicadeza y la brutalidad de los elegidos, y que lamía el salitre de su piel, y el olor a sol, y la piel mojada cubierta de espuma marítima. Seguro que era usted feliz. Seguro que el mar lo ha hecho feliz. Lo que yo digo: un degenerado con todas las letras, un tipo libre, de esos a los que le basta una puesta de sol y un coño insomne para ser feliz. Es usted un obsceno, querido Nano, y un delincuente. Y luego ese Ulises, capaz que es uno de esos amigotes que fuman porros, de esos en los que usted se mira y lo admira, otro degenerado. Lo que yo digo: Dios los cría y Poseidón los junta...
...Con todo el dolor de mi corazón, querido Nano, tengo que decirle que esta vez ha ido usted demasiado lejos...
...Aun así, le mando un abrazo, sin que sirva de precedente, y a la espera de que vuelva usted por la senda del orden y de los hombres de bien...
...Mares, mares, horizontes infinitos. Dónde vamos a ir a parar...

Fleischman dijo...

Sólo voy a decir una cosa, de momento.

"Sin darnos cuenta de que lo que hacíamos era dar las gracias."

Cuando te escuché esta frase, me devolviste a mi particular paraíso perdido, justo entre Oliva y El Verger.

NáN dijo...

IZASKUN 1 y 2. El mar es que une mucho. A poco que metes la mano, la agitas y haces un poco de espuma, ya está todo el mundo pensando en su mar. Me gusta que te haya gustado todo y que hayas vuelto enseguida. Pero prefiero un beso que un a sus pies.

Un beso.

No hay mejor enchufe, REYES, que la oportunidad. Pero la oportunidad no surge de una suerte tonta, sino de cómo se es.

Has elegido, GEMMA, la afirmación de que el mar lo llevamos dentro. Naciste en una ciudad que, como la mía, tiene Rambla, que como todos los que no son de litoral ignoran, era el cauce natural por el que en la crecidas de las lluvias el agua arramblaba hacia el mar. De esa fuerza viene también lo de "arramblar cn todo". Quien no lo haya visto ese fenómeno (ahora las ciudades litoral han domesticado sus aguas; y la verdad es que hay que alegrarse), la palabra "rambla" le hablará solo de adolescentes bajando de la mano hacia el mar.

Sobre P.D.: ya lo dice la frase popular, "Juventud, divino trasero".

Mi querido MIGUEL ÁNGEL, maestro de moral, como no podía ser menos en un pianista, novelista y trotamuslos. Lo confieso todo y hasta convierto la enmienda en un despropósito. Pero niego ese trato con los porros. En aquel tiempo eran algo muy serio, les hablábamos de usted y solo los fumábamos con ojos semicerrados, en círculos esotéricos que oían a los Beatles del Magic Tour y el sargento Peppers, desentrañado el futuro. La golfería de la risa abierta, apúntela usted a su propia generación. En la que por cierto, en cuanto a moral piadosa, tampoco en ella todo el monte es orégano (salvando el de Venus).

Dejo para un contacto personal que me imponga la penitencia.

Qué bueno, FLEISHMAN, no solo lo de tu paraíso, sino que el resorte se produjera al oírme.

Abrazos a todos los que por aquí andáis. Todos queridos.

Luna dijo...

Paso de leer ahora.
¡ magnífica figura tenía en esa foto! para caerse de la silla.

En la de ella no me fijo.

Isabel dijo...

Llego tarde y me encuentro el mar y unas fotos entrañables.

"PENSAR EL MAR" y cuando piensa "SUEÑA CON VOLVER A SER ÉL MISMO"

Me quedo pensando esto que me gusta mucho.

Bárbara dijo...

Pura poesía, Nán. ¿pero qué te pasa últimamente que te ha dado por agarrarnos por las entrañas y no parar de retorcerlas?
Pura poesía, que si los pescadores de bajura son el pespunte que une el paño de mar con el de tierra, que si el corazón nos late por la primera ola, que si coño insomne (cómo me gusta eso), que si la arena reverberaba, que si el vivir se lo debemos a los hijos...
Poesía y encima contrastada por irrefutables datos.
En fin, que qué guapos estaís en las fotos. Y que parece que las fotos en el mar no tienen tiempo y a la vez son en sí mismas la prueba constante del paso del tiempo.

Єѕтnoм dijo...

Tremenda la mezcla de tu texto.
Me vuelvo a releerlo.
Un besazo.

(eres tú?)

NáN dijo...

De acuerdo LUNA, los tiempos son difíciles; y su organización, más rara todavía. Pero este formato a lo Sebald no deja de ser sobre todo texto, así que no me zanganée para siempre y lea, lea.

No es tarde, ISABEL, todavía no lo es. Me alegra que encontraras "tu trocito" para el gusto.

Ah, BÁRBARA, debe ser que estoy pasando tiempos pijoteros (el casi mes que estuvo mi suegra, pobrecita, en casa solía yo jugar a personaje de Lorca y decir "porque yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa"; a lo mejor, de ahí sale). ¿Sabes que me aporta mucho tu comentario? Que digas que es poesía, siendo prosa, pero más todavía la poesía de tu frase "y encima contrastada por irrefutables datos". Por no hablar del hallazgo de que las fotos en el mar no tienen tiempo y son, sin embargo, la constatación de su paso.
Además, sé que andas metida en un proyecto obsesivo, así que agradezco más tu atención.

Un besazo, ESTNOM, y gracias por lo que dices. La respuesta a tu pregunta es difícil, fuera de lo incontestable del dato según el Registro Civil. Soy yo, con la salvedad de que el niño al que sujeto de la mano y no se sabe si huye del mar o se contempla en el reflejo del agua delgada tiene ahora 4 años más de los que tenía entonces el padre.

Zayi Hernández dijo...

Me he deleitado con tu escrito...tienes razón, los relatos hacen falta ( sólo que a mi no me quedan así y tengo unos activistas que cada vez que escribo relatos, me llenan de email diciendo que lo mío es la prosa...pero a mi me gusta más la narrativa...así soy). Se han dicho muchas cosas del mar...se ha pintado de muchas maneras y se le ha personificado con muchas cosas....

Yo también tengo trato con él desde que lo vi por primera vez y cada vez que puedo vuelvo...A veces sólo para contemplarlo ( tengo la suerte de vivir a 10 minutos de la playa)...No me imagino vivir lejos del mar y no podría explicarte la causa del hechizo...sólo sé que cuando lo miro, me libero y suelto todo...

A veces también me llama, pero no voy, aún no es el momento.

Un besito Nan, ha sido una de las cosas más bonitas que he leído.

LA ZARZAMORA dijo...

Me hiciste pensar en el mar, la mar, ese Mar nuestro de cada día que desde aquí no veo. Cierro los ojos y lo vislumbro, hundo mis pies en sus pequeñas olas, cerca de la orilla.
Recuerdos de infancia, de adolescencia y de siempre.
Recuerdos que solo las olas
arrojan hasta esta orilla.

Precioso texto.
Me quito el cráneo, Nano.

Besos.

NáN dijo...

No vayas, ZAYI, no vayas. Es un cabrón (o cabrona) que miente mucho. Ni ahora ni nunca es el momento.

Ya ves, yo soy de los anti-activistas que lo que me gustan, y mucho, son tus relatos. Ese lenguaje tan rico de palabras que aquí se dejaron de decir (creo que por pereza). Por eso no suelo comentar nada en tus poemas, que es lo que les gusta a tus activistas, pero enseguida acudo y firmo en tu narrativa. Tiene que haber gente para todo, pero tú haz lo que te dé la gana. (Salvo acudir al mar para quedarte).

Ay, EVA, que me has ido dejando notitas por todas partes. No te quites el cráneo, porque como decía V.I, el tuyo es un "cráneo previlegiao".

Tendremos que contarnos cosas del mar, el mismo mar, cuando chateemos.

Araceli Esteves dijo...

Llego tarde ( últimamente llego tarde a todas partes) para comentar este maravilloso texto. ¿ Qué haríamos sin el mar, Nán...sin poder volver a él de vez en cuando?
Tengo una afinidad con él que es difícil de explicar. Y tengo la suerte de ver su infinita gama de colores cada día. Pero nunca podré contarlo tan bien como has hecho tú.

NáN dijo...

Te agradezco, ARACELI, que digas que lo he contado bien. LA diferencia estaría, en todo caso, en que tú lo vives y para mí ya es lejano. ¿La "Perspectiva" que decía Piccolo della Mirandola? O la necesidad de quien no lo vive.

momo dijo...

verdad que el mar era distinto?
Que guapos , y que fotosss.
besinos