sábado, 1 de diciembre de 2007

¡Qué cosas!

Me he dado un paseo estupendo. Iba hacia Manuela y oí a un chico de treinta y tantos pedir un euro a una pareja que pasaba y no le hicieron caso. Me volví y le di dos euros cincuenta que llevaba sueltos en el bolsillo. Me ha dado un abrazo y un fuerte beso en los labios. Y me ha sabido a gloria. ¡Qué cosas!

13 comentarios:

Gemma dijo...

Al maravilloso Nán le pasan cosas maravillosas.
Otro abrazo. ;-)

NáN dijo...

Ja, já, Mega. No soy maravilloso, sino un tipo sencillo (y a ratos hasta simplón).

Pero el mundo sí es maravilloso y tengo la suerte de descubrir a veces (quizás porque me han preparado para ello los periodos de práctica de la meditación zen, ¡y ya va siendo hora de empezar otro!) esa maravillas. De "sentir" ciertas cosas, como ayer, cuando ya había pasado dos metros de donde estaba ese chico y percibí desde atrás la escena de la petición y el rechazo, y me volví. La alegría de ese chico por algo que a mí no me costaba nada indica la necesidad que tenía de recibir esas pocas monedas. O más bien de recibirlas de una manera sencilla, como si se tratara de algo que yo le devolvía. Y es que en un año terrible y hermoso que pasé en la Universidad de Letras de Valencia y me faltaba de todo, de todo hice; como pedir alguna mañana en la puerta de una iglesia para comprar leche y fruta para desayunar e irme a la Facultad.

Son epifanías, una alegría para la vida.

Gemma dijo...

Esa vida epifánica (tan novelesca) que has tenido deberías contarla algún día con más detalle, Nán...

Freia dijo...

A veces uno va encontrando "pequeños tesoros" cuando menos se lo espera. Guarda bien ese beso, la gente los regala cada vez menos. Por cierto, mi condesa te manda uno muy fuerte.

Anónimo dijo...

EL MUNDO


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la
vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso - reveló - Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuego iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y
fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se
entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros
arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Como dice Galeano, mi querido Nano, eso eres tú, un fuego que nos alumbra a todos, que nos da calor y energías solo con tu existencia.

Gracias, siempre gracias, mi querido amigo....

Lara dijo...

¡¡¡Qué bueno!!!

Scout Finch dijo...

¡Qué cosas te pasan, Nán!

(Yo diría que tú de simplón no tienes nada)

Un besote.

NáN dijo...

Dejando a un lado los halagos que "abruman", os diré, casi contestando a Mega, que voy contando ya esas "epifanías" en estos Ángeles, pero también en los comentarios a otros textos vuestros.

No se me ocurre que pueda tener mejor público que vosotros. Ninguno que me interese más.

Y sin embargo, de eso debería haberme dado cuenta mucho antes, pero me estoy enterando en el Taller, cuando escribo "relatos" lo que hago es encontrar maneras "infames" de ocultarme.

Sonia dijo...

;-)
Que divertido...
Un descanso para enviarte un beso
MUAK

June Fernández dijo...

Pues sí, qué bonito. Y dice mucho de ti tu reacción, que te haya sabido a gloria en vez de salir espantado. En una sociedad tan individualista y crispada, como dice la clase política, yo también me deprimiría si no redescubriera cada día la belleza que conservan las personas con episodios como el que nos cuentan. Qué bueno El mundo, es uno de mis relatos preferidos.

NáN dijo...

Sonia, si al menos ha servido para que hagas un descanso, ¡qué bien! Ya me contarás, si es posible, a qué se debe ese parecido actual entre una compañía y un convento de clausura.

June, por lo que conozco de ti, sé que te preocupa y ocupa todo lo de horrible que hay en este mundo. Veo también que eso no te impide estar dispuesta, como yo, a no perderte nada de lo que tiene de hermoso. Creo que esa es la deducción de esta entrada: más valiosa por los comentarios que por lo escrito en ella. Siempre desconfié de las personas que quieren cambiar el mundo agobiadas por la tristeza que el mundo les produce, ellas mismas tristes y censurando a todo compañero que mostrara el menor amor a la vida.

frilanser dijo...

Bonita historia nán, a menudo no hacen falta muchas palabras para transmitir una tonelada de ideas.

Hace no mucho escribí sobre la idea de que sería importante mirar más a nuestro alrededor, incluso aunque no se pase todavía a la acción como tú, y dejar de pretender que hay cosas que no existen.

Me recuerda un día en Bolivia en el que al darle unas monedas a una mujer con un niño, a ella se le quebraba la voz al dar las gracias. Quizás no fuera el dinero, tal vez era también que no estaba acostumbrada a que le hicieran caso o a recibir algo de los demás.

NáN dijo...

Gracias, Frilanser, la acción, o no-acción, a veces no es más que dejarse llevar. Cuando quieres racionalizar lo que vas a hacer, ya lo estás haciendo y no hay más remedio que seguir. Posiblemente tu historia de Bolivia y la mía están muy cercanas. Simples historias de todos los días; desgraciadamente: porque es una desgracia que haya gente acostumbrada a que no les hagan caso.