Queridos, la semana pasada he ido leyendo en el metro Todo es comparable, el libro de Óscar Tusquets Blanca que editó Anagrama y compré por un precio excelente en la nueva librería de segunda mano, La Palma 40, que lleva en esa calle y número mi ya amigo Crescencio.
Era ir leyendo los pequeños ensayos y enseguida pensaba en el sindrogámico Rfa. y su compañera Alis, tan apolíneos y racionalistas desde Mitte, y por extensión en eleganTe chaflán, donde Rfa. comparte su visión de Madrid con la que Chicoutimi da de Liverpool, Rinconete de Buenos Aires y mikto kwai, otro sindrogámico, da de Berlin.
En Mitte apenas comento nunca: son textos redondos en los que aprendo y callo, pero les sigo de cerca. El caso es que he visto la relación de uno de los ensayos contra los grandes museos y lo que ya había puesto Rfa., y en la nota de otro ensayo sobre la manía de las siglas, que le enfurecía (ahí le contesté que para mí el MNCARS es “El Reina”, sin más). Y no he querido dejar pasar la ocasión de marcar el camino que une a Tusquets y a Mitte.
No pondré esos blogs en mi lista porque es muy fácil ir a Sindrogámicos y abrirlos desde allí. Pero os aconsejo a todos que la exploréis la lista de blogs INTERESANTES que dan. Alguno ya está en la mía, a estos dos, ya sabéis cómo llegar. Es cosa vuestra explorarla: encontraréis inteligencia pura y frivolidades inteligentes que harán que el viaje merezca la pena.
Hago una excepción que hace ya tiempo que quería hacer: Puntos suspensivos, el blog de la terca entusiasta de la solidaridad June Fernández. Quiero tenerlo cerca para hacer mías sus reivindicaciones.
Ahora ya solo me queda copiar, como un monje medieval pero sin iluminarlos, los dos textos (algo largos) de Tusquets que dedico a Rfa. y a Alis.
[en EL MUSEO COMO CASA DE PLACER]
Este es un manifiesto ingenuo, esteticista y suicida contra la tendencia, irrefrenable y universal, que nos precipita a todos, sin distinción de raza o credo, ala financiación, visita y público aplauso de los Grandes Museos de Exaltación Nacional.
...
Las colas en el museo del Quai d’Orsay son espectaculares, el número de autobuses aparcados ante su fachada, apabullante, pero las obras que antes noe emocionaban en el Palai de Tokyio o en el Jeu de Paume, se han empequeñecido y banalizado. Rodin, tan majestuoso en su estudio museo, se ve ridículo bajo la gran bóveda ferroviaria [...] Tantas cosas que nos habían fascinado en otros lugares.
[...]
Estoy seguro de que el noventa por ciento de los que acuden a estos grandes museos lo hacen con la pretensión de de disfrutarlos en una sola visita y que no van a reincidir. ¿Cómo puede una persona con un estómago normal digerir en un par de horas la evolución del arte a lo largo de varios milenios? ¿Va a disfrutar del Escriba sentado y de Delacroix al cabo de pocos minutos?
Nunca me han gustado los menús gastronómicos. Albergo la esperanza, quizá algo ingenua a mi edad, de que volveré a este restaurante y, consecuentemente, no tiene sentido agotar el repertorio del cocinero en esa comida. No quiero adquirir un conocimiento enciclopédico de su obra, quiero comer bien.
[de RESPONSO POR LA ESCALERA: una nota al pie]
1. Estoy dispuesto a referirme a este museo como Museo de Meier, o Museo del Raval, o Museo Albino o como el pueblo –y los taxistas- vayan decidiendo, pero me niego en redondo a llamarlo MACBA ... CARS al Sofidú, IVAM al de Valencia y así con todos. Crear nuevas palabras con el método de acrónimos, de acumulación de siglas, me parece un atentado al lenguaje, una sumisión al colonialismo cultural yanqui y una falta de imaginación inaceptable.
... Algunos personajes bizantinos eran bachilleres, habían estudiado un bachillerato, como los españolitos de mi generación. Supongo que las asignaturas no serían las mismas, pero el título conservaba su nombre tres siglos y medio más tarde. Nuestros hijos no; nuestros hijo ya no son bachilleres, son titulados de EGB o de BUP, o de COU, o de ESO, o de lo que al ministro de turno –ministro de Educación para más escarnio- se le haya ocurrido para dejar huella de su pezuñita.
... Si el proceso de creación del lenguaje hubiese seguido el actual método de acrónimos, una silla se llamaría algo así como AICPYR (asiento individual con patas y respaldo). Es muy comprensible que hayan sido los organismos públicos, que no se caracterizan precisamente por un derroche de imaginación, los que primero han acogido con general alborozo este mecanismo pedestre y hortera.
No deja de sorprenderme que mis amigos literatos, algunos bastante escandalosos e irreverentes como Félix de Azúa, soporten estoicamente este sarampión. Hago un llamamiento enardecido al pueblo soberano: ¡neguémonos en redondo a ampliar estos términos! No saber qué carajo es el mammnac representa una prueba de cultura, no de ignorancia.
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4 comentarios:
Nunca me gustaron los museos, Primo, debo confesarlo. No, no es que no me gusta lo que albergan, sino su sistema: caótico y absurdo. Por ejemplo: estás viedo a Velázquez, te giras noventa grados y, plas, ahí está: Miró.
Qué tendrá que ver las churras con las merinas, o como dicen en Cádiz: no hay que confundir las churras con las Meninas.
En cuanto a los nombres.... Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía... Digamos que no es para apredérselo de memoria.
Ah, el que más me gusta (en cuanto a la organización) tiene nombre de ascensor: Thyssen. ¿O era al revés?
me encantan los libros de Tusquets , ahora hay uno nuevo .
De acuerdo con lo de las siglas y me apunto las recomendaciones. Me gusta lo de terca entusiasta, ojalá no lo perdamos, ¿verdad? Besos
Veo que estás en la onda de Tusquets, Prima. Yo voy (iba hasta hace poco) mucho a museos y exposiciones, pero tengo un tope de unos 15 cuadros, en los que invierto el tiempo que dedica L a una exposicón entera. Luego me lleva a los 2 o 3 que le parecen excepcionales de los 50 que me faltaban por ver.
O sea, mi capacidad de acumulación es mínima. Era una gloria cuando los museos eran gratuitos. COMO DEBERÍAN SEGUIR SIENDO. Porque pasabas por delante, entrabas a ver tres cuadros y te marchabas (para los de Madrí y poblachos grandotes, claro).
Por otro lado, decir que vas a ese museo que citas así es como decir "voy a Casa de Mi Tío Jacinto el Tercero de los Varones de los Siete Hermanos de Mi Madre". Absurdo. Lo de Mncars, peor todavía. A mí me gusta decir "El Reina".
Francis, lo buscaré; sin la menor duda, porque este autor es como pasarme un cepillo de cerdas duras por la tontería que se me ha ido quedando pegada con la vida.
June, gracias por los besos y la presencia. No hay por qué perder esa terquedad: pero mantén la guardia alta.
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