Aroa
Lara había dicho que las cosas vuelven:
«Otra vez, la tierra escondida bajo el invierno» escribió.
A veces algo vuelve.
No la vida. La vida no regresa.
Por eso escribimos, hablamos,
hacemos como que mentimos.
Anclamos como podemos lo que sentimos,
una vez. Ni sabemos cuándo.
Para que si algo parece volver
parezca que seguimos siendo nosotros
los que lo recibimos.
Lo que dice Aroa en mi voz es distinto.
Lo igual es la conciencia de las cosas.
18 comentarios:
"A veces algo vuelve.
No la vida. La vida no regresa."
No somos quienes fuimos, ni tampoco la vida que vivimos regresa igual, dices. Acaso lo único cierto e inmutable sea nuestro desengaño, digo.
Besos.
Tu comentario me hace "repensar". Me sucede muchas veces, por eso lo que dices me resulta necesario (si decir "necesidad" no es una tontería fuera de lo biológico).
Espero, deseo fuertemente, que no te sientas desengañada. Al fin y al cabo, lo que hubo es lo que hubo y entonces no sabíamos. Sabemos después. Hemos ido viviendo sin datos y creo que hemos sido valientes. Estoy seguro de que los que nos damos contra la piedra, contándonos, en estos sitios, hemos sido valientes. O fuimos cobardes y lo arreglamos contándolo.
¡Nos regalamos tantos conocimientos! Que a lo mejor nos evita disgustos. O en todo caso nos consolamos.
Este poema no es como el otro (tan fuerte) y puedo hablar: porque tengo qué decir. Lo cierto e inmutable es que pasa el tiempo. Al mundo, las montañas, el mar, los ríos, no les importa que por nosotros pase el tiempo. Pero a nosotros sí.
Tenemos el derecho a ser pequeños en nuestra pequeñez. Y "desengañarse" debería ser una palabra hermosa: "romper el engaño". Pero el engaño nos da tanto calor.
Besos sí. Muchos.
Dice Tolstoi, Primo: "el tiempo pasa para no volver".
Supongo que la vida no regresa, que el tiempo fue lo que fue, pero sí que regresan algunas personas, y vivimos palabras y acciones como si no nos fueran nuevas.
No podemos ser quienes fuimos, claro que no, pero ¿cómo dejar de serlo?
Dice Mega que, tal vez, lo único cierto sea nuestro desengaño. Yo espero que no sea así, que nos queden más certezasm, que nos quede más tiempo no retornado y que podamos seguir escribiendo.
Si no fuera así, ¿merecería la pena seguir andando? No hay que tener miedo a los cambios, aunque algunos duelan, aunque nos dejen cicatriz.
Y cuando te das cuenta de que la realidad se ha convertido en engaño...
O hemos convertido en engaño nuestra realidad...
¿?
la vida, a veces, sí
porque nada sabe seguir adelante
como ella
es lo más contínuo que tenemos
y, a veces, también se hace verano
y al estar en la calle
olvidamos el ancla
dónde están en verano las palabras
como sabemos
para sentirnos
lo que dice, en tu voz, mejora
abrazos nano que se termina el año
Me apunto a las palabras de Aroa, a las de justo aquí arriba. Y me apunto también a tus palabras porque son lo que sabemos y lo que a veces no queremos saber y está bien que tú nos lo digas (así, que lo digas así). Pero recuerda el verano, sobre todo, el principio del verano.
Nano, estás hecho una bala de palabras, divina hacha.
Las cicatrices son chulas, Prima. Herirnos, todos lo hacemos, pero es bueno que la herida cierre. Además, en mis tiempos, en los que solo se tatuaban los legionarios, la cicatriz ocupaba ese punto del deseo de pasar el dedo y besar.
Sonia, el engaño forma parte de la vida buena. No sé en qué Diálogo decía Platón, más o menos, que amar es dar lo que no somos a quien no es. Una descripción perfecta de los meses de maravilla.
Aroa, la fiesta del año que termina sí la hago mía y la disfruto así que, de fiesta, no discutiremos por qué voz lo dice mejor. (gracias por el poema).
Lara, ¡no me saques los colores! ¡El verano! Su principio, como bien dices. Merece la pena esperar para llegar al principio de cada verano.
De todas maneras, tendré que espaciar las palabras mías porque he leído cosas muy interesantes que quiero ir compartiendo.
Besos a todas.
Lo que ocurre es que nos pasamos todo el tiempo buscando lo que no tenemos y esto no es sólo un tópico manido, es aplicable a cualquier premisa metafísica. Me explico; cuando somos niños siempre queremos algo, no sabemos muy bien qué es, pero lloramos por algo que nos hace falta. Después, cuando se desarrolla nuestra capacidad de elección, anhelamos lo que por edad y conocimiento no podemos conseguir. ¿Quién no se ha puesto años a los 14 para entrar en la Disco? Yo me ponía tacones, me pintaba, vestía sexi... en fin.. ahora llega el momento en que tenemos mucho de lo que hemos anhelado, sea material o espiritual y ¿qué nos queda? el miedo a lo que inevitablemente seremos o estamos empezando a ser, que es lo que llevamos siendo desde que nacemos, al fin y al cabo.
Sí, la vida pasa, pasa mucha vida, pero debemos desprendernos de nuestra genealogía de Yoes o al menos verla como borlas o madroños sujetos al hilo que va uniendo nuestros diferentes estados o estratos del Yo para hacer que al final del todo nos demos la vuelta y veamos que el hilo que hemos ido "desovillando" está sujeto por muchas manos. Debe de ser tan triste darse cuenta de que nuestra vida no se ha sostenido ni con andamios... .
Feliz año a todos y siento el rollo, es por la Navidad y las luces navideñas.
Beatriz
Hola Nán:
Pues yo estoy con Aroa. Creo firmemente que la vida regresa (no la que vivimos antes, no la ya vivida, sino la vida en abstracto, hermosa y fuerte), lo que ocurre es que nosotros ya no somos nunca los mismos.
Es verdad, ¿por qué romper el engaño no nos hace sentir mejor?
A mí el paso del tiempo no me crea desengaño, me crea un puntito de melancolía por lo que pudo haber sido y no fue, pero no me cuesta mucho seguir adelante, es sólo un pequeño descanso para recordar.
Bueno, a veces, sólo a veces, el paso del tiempo también me crea un pelín de angustia conforme voy cumpliendo años y voy pensando que la fecha de caducidad, lo quiera o no, se va acercando inexorable.
Un abrazo, Nán. ¡Feliz Navidad!
Enhorabuena por el poema y la inspiración ajena y propia que lo ha aportado.
Gil de Biedma ha hecho mucho daño (dicho sea con ironía), yo me reconozco entre los damnificados, pero en este poema yo encuentro además una fuerte sensación de persistencia -aún a pesar de la inseguridad del "no sabemos"- que le da un sentido, un impulso nuevo a la tabla del tiempo y la memoria.
Quería decir que me gustó el ejercicio y su forma y de paso que mucho también el poema anterior, que he leído tarde por los berenjenales fiestiles.
También me encantan las fotos que has puesto de M. Zarazúa (de momento me resulta prácticamente imposible ir a ver la exposición. A ver si puedo antes de que la cierren y adquirir alguna).
Y mis mejores deseos para ti y toda tu gran familia (la cercana y la bloguera) en lo que queda de estas Fiestas y que el año próximo venga cargado de buena salud y Literatura
Pensando en estos temas un día escribí, y lo publiqué en una novela: "A las cosas y a los lugares no se puede volver ni siquiera volviendo".
Creo que estamos básicamente de acuerdo. Y tu poema lo dice de un modo estremecedor.
Pero no me desanima, al contrario. Es bueno que la vida pase, para que sea vida, y es bueno que reinvindiquemos nuestra pequeñez, experimentarla y saberla, tan humana a fin de cuentas, que tanto nos iguala, y he ahí la conciencia.
Claro, yo no quería parecer apocalíptica ni nada de eso. Para mí el desengaño es algo positivo, porque es siempre una lección de vida, de madurez. Y de ahí que lo único cierto e invariable sea, al fin, el desengaño... Y eso nos convierte, sin duda, en quienes somos, por suerte. ;-)
Más besos
Dejadme (no podéis evitarlo) que vaya tocando en desorden los hilos de vuestros comentarios. En los que os habéis dejado un trocito de piel: una manera de mirar. Y con esos trocitos, como siempre que eso se produce, nos vamos abrigando todos.
Me encanta tu reafirmación, Mega. Ya había apuntado que des-engaño no tendría que ser una palabra negativa. Al principio lo había tomado en el sentido habitual, pero veo que tú no: "Y eso nos convierte, sin duda, en quienes somos, por suerte. ;-)". ¡Premio! Des-engañarnos forma parte del proceso bueno; como romper el ayuno, des-ayunar, es parte del proceso de mantenernos en carne y hueso (creo que los british dicen "en carne y sangre"; ¡qué bárbaros, con lo comedidos que son!).
Por haber escrito yo esa frase, Flavia, "A las cosas y a los lugares no se puede volver ni siquiera volviendo", habría atracado un par de farmacias. Y es eso, no tan bien dicho, lo que yo quería decir: ¡ni siquiera volviendo! Tampoco yo estoy desanimado (al menos, no todavía). No voy por ahí lloriqueando. Simplemente, estos textos me son "necesarios"; y a otra cosa.
Manolotel, todo lo que me dices es bondadoso. Muchas gracias. También sabio, al "pillar" la vena gildebiedma. Creo que este poeta abrió una veta de dignidad en el desconsuelo de la edad que muchos podemos recorrer con comodidad gracias a él. Con respecto a las fotos de María, merecen la pena: está empezando a volar alto. Si al final pudieras venir, en el perfil de mi blog hay una dirección de correo. Avísame y nos conocemos. Esto sigue en pie para cuando vengas por aquí, aunque ya no esté la exposición.
Tienes razón, Freia: la vida regresa, pero nosotros ya no somos quienes éramos, de ahí la melancolía (esa gran amiga). Piensa en la idea del des-engaño que propone Mega, y en cierta manera Flavia, como algo positivo: algo que fortalece. Olvídate de la angustia: a mi lado eres una "jovenzuela"; y ya ves. Se escribe un par de "poemas" (comillas irónicas) y se vive a dentelladas.
Beatriz (¡ay, Beatrix!): entre tu último párrafo de los Yoes y la teoría del des-engaño podríamos fundar entre todos una nueva vía budista y sacarles las perras a los estodouindenses ricos. La vida de la desyoización poemática. Nos sostenemos con bastante dignidad, creo. No tanto los planes de lo que íbamos a ser. Pero vamos haciendo, y escribiendo, y cantando ("y tó lo que el tiempo, a mí me iba a dar; a la hora del agua, no ha caío ná. ná, ná, ná", Kiko Veneno). Pero quizá nos salva una cosa que dices: "el hilo que hemos ido "desovillando" está sujeto por muchas manos".
Mientras queden esas manos vamos salvados. Yo noto las vuestras. Ahí tenéis las mías.
Empieza un nuevo año: ¡eso es importante! Un abrazo a todos.
Ay, Nán, qué buen humor me transmites esta mañana, voy a quitarle el 13 a tus comentarios, aunque me lo quedo porque a mí me da buena suerte, pese a ser una suerte accidentada.
Pues vamos a ver si cuela nuestra nueva secta para los Rockefelers, siempre tan dispuestos a encontrar el modo de salvarse sea como sea y al precio que sea.
Un abracísimo abrigadísimo.
He vuelto, NáN. Con el calor perdido pero sin sensación de pérdida.
Claro que se va la vida. Y qué. Te leo y me da igual que se vaya, mira si es fuerte la cosa.
Besos
K
y si la vida se quedase y fuésemos nosotros los que vamos y venimos???
la recorremos dando bandazos del engaño al desengaño, pasando por las revelaciones...
o no, o a lo mejor seguimos siempre en el mismo sitio, trillando el mismo trigo, mientras ella nos pasa a nosotros (a veces por encima, otras por el medio, atravesándonos)
Bah, no sé lo que digo... Me gusta la vida, que se haga el invierno como se hizo la luz. Que Aroa escriba, que tú (Nán) recojas, tires de su hilo y nos lances esto aquí, y que todos los demás aporten el abrigo (como tú dices), el abrigo para quitarle el frío, por ejemplo a Kika...
Es bonito esto de los blogs...
Que 2007 termine bien y 2008 sea aun mejor... con des-ayunos y des-engaños y lo que haga falta.
Muchos besos
Beatrix, siempre habrá un comentario 13 oculto reservado para ti.
Kika, si el texto te ha quitado un poquito el frío, no estaba escrito para eso, pero ¡bienvenido ese bálsamo colateral!
Sí, Vega, sí: también yo amo desesperadamente la vida. Y qué bonito (y requetebonito) es esto de los blogs.
Que empiece hoy el invierno de nuestro descontento.
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