Por ejemplo, desayunar bien y cómodamente, y tomar una pastillita que me habían recomendado que tomara, pero no porque me intranquilice volar, que me encanta (lo que me disgustaban era los aeropuertos, hasta la T-4), sino viajar: el hecho de viajar es lo que me intranquiliza.
Salimos con retraso y nada más empezar el vuelo, cuando pasaban con un carrito y la gente compraba bocadillos, refrescos y zumos, me tomé un JW con hielo. Como estaba en la parte de atrás, me dio tiempo a tomar otro al volver el carrito.
¡Qué bella es Francia desde al aire! Tan racional.
Estoy en la plaza Colette, en el café Nemours, esperando, después de haber paseado más de una hora por los jardines de al lado, detrás del teatro de la Comedia Francesa. Me siento junto a una diminuta mesita frente a una puerta abierta, donde me sirven vinos de un nombre que no he entendido, pero que son (lo veo luego) caros, muy caros. (¿Quién dijo que con los precios de Madrid, París ya no es caro?... me temo que fui yo, infeliz). Me rodean franceses y francesas, muchos de ellos y ellas con ojos bleu France, que trabajan por aquí (comer no es tan caro como beber). No hay extraeuropeos. Pero por la plaza Colette pasa Francia, Europa y el Mundo. Me siento bienvenido.
No se puede mantener esta fiesta sin explotar el trabajo y los recursos de otros. Primero lo hicieron en ultramar, pero ahora Ultramar vive en París. Con menos dinero del que se puede aceptar vivir en París: viendo la gran fiesta. Si yo fuera uno de ellos, odiaría y extendería el odio. Sería un insensato, porque en tres generaciones mies descendientes podrían vivir igual de bien o de mal que los demás. ¿Pero quién me asegura que habrá tres generaciones? ¿Cómo la belleza aumenta la vibración de la violencia? ¿Por la urgencia del Ahora?
17 comentarios:
qué bueno!!!La última foto está llena de contenido. No tiene precio enterarse de un modo así de tu viaje!! El aeropuerto tiene olas, escribes desde un café de parís y la quieta foto capta el instante.
Qué postal tan bonita! Me gustan las fotos en las que hay alguien observando!
Un día de estos iré a París. Y seguiré tus pasos.
La violencia del AHORA es belleza porque tú te detienes a mirarla. En realidad, Primo, ¿qué es bello? Jamás coincido con Don Micro en qué es belleza. Todo es tan subjetivo y París... ¿Viste a la Maga? Dicen, que hace tiempo que se exilió, que se cansó que la persiguieran por ser extranjera, tan sólo por eso. Ella se sentía lejana y perdida y no hubo forma, según cuentan, de hacerle entender que el café no es de la taza, aunque se vierta en ella.
Me temo que, por ahora, me quedo sin ir a buscarla. Habrá tiempos mejores para viajar. No tengo claro que siempre nos vaya a quedar París.
Qué placer, de verdad, encontraros aquí a las tres. Como si estuviéramos en una mesa y os hubiera contado y os hubiera parecido bien. Esa sensación de intimidad me ha dado. Reb, tú has tenido una vuelta espectacular: no poder estirar las piernas (imagino que en tu cama de siempre, que quedó con las medidas de siempre), esa concentración, se ha convertido en colores misteriosos, breves cadenas de versos ajustados. Par en París: esperamos esa entrada, junto con esas fotos tan exactas que haces. A mí me impresiona siempre que voy. Prima, qué pena que se retrase tu viaje, porque a lo mejor tú si podrías encontrar a alguna de las numerosas hijas de la Maga (ella se fue; con toda seguridad). Donde sí estuve fue en la bar de Amélie: aparecía por todas partes.
Gracias, Nán, por tus visitas. Me alegro de reencontrarte. Yo también he estado en París, pero lo que más me gustó es la catedral de Chartres. Tiene un "laberinto" circular pintado en el suelo (dicen que más que un laberinto es un "mandala"). No entiendo apenas de esto, pero me llamó mucho la atención, aparte de la propia catedral, tal vez la más lograda del mundo. Tengo entendido que también hay laberintos dibujados en las catedrales de Reims y Amiens. A lo mejor algún día puedo volver a Francia y visitarlas. Pero viajar también sirve para conocer mejor el país del que uno viene.
(Isidro.)
¿Cómo puede la belleza despertar malos sentimientos?
Muy fácil. Eso ocurre cuando la intuímos pero se nos niega el acceso a ella... qué más quisiera yo que esto no fuera así, pero así es. Pagamos nuestra cuota de vileza por ser humanos. Y el heroísmo es admirable, pero nunca exigible (¿quién dijo eso?).
Serías un gran escritor de libros de viaje, Nán.
Ay, Nán, qué envidia. No sabes cómo me apasiona Paris, la ciudad donde siempre hay alguien perdido buscando a La Maga.
Yo me enamoré de un restaurante fantástico donde puedes degustar la cocina francesa y sus magnífica bodega.
Mis platos favoritos:
- Terrine de canards aux figues
- Tartare de boeuf au couteau
Le Coude Fou
12, rue du Bourg-Tibourg
75004 PARIS
http://www.pariszoomtv.com/place.asp?P=Le+Coude+Fou
Tráenos paseos.
Un abrazo
Gracias a los tres últimos, por vuestros comentarios (esta entrada va de "tresillos", tendría que haber puesto una tercera foto).
París es, Isidro, una ciudad a la que siempre se quiere regresar. Para mí, que viajar me "intranquiliza", es una de las 4 ciudades de Europa a la que siempre acabo aceptando ir. Pero lo que hago es "callejear" y "ver" una sola cosa cada dos o tres días (esta vez, el Dorsay).
¿Un escritor de viajes al que no le gusta viajar? Ja, já, Don Micro; acepto el cumplido pero mis obras completas serían un fascículo (eso que ganarías mis lectores, la pérdida de la pesadez). Efectivamente, la exhibición de la belleza y el no poder rozarla es el origen de muchas violencias.
¡Y la gran viajera por aquí! ¿Sabes que debí pasar por la puerta de ese restaurante? Tiene una pinta estupenda... ¡aunque antes me vlavo el couteau que comerme un filete tartare (soy muy poco "físico"; y en la comida un desastre de la naturaleza), me habría apañado con el cordero a la pimienta.
Si a los que leen esto les gustan los viajes bien contados, el blog de los viajes divertidamente contados y de la crónica de su tremenda familia lo tenéis en http://atravesdelojodebuey.blogspot.com/
¡Ah, ya compré Leer para hacer lo idem con las dos páginas que te dedican. (Y por supuesto hace tiempo que leí tu libro de poemas, estupendo; pero de eso ya hablaremos).
¿Encontraría a la Maga? ¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts.
Carmen Reb Nánnnnn
Abrazossss
ALEIXANDRE NO ES ESCOMBRO
JESÚS RUIZ MANTILLA
Existen ciudades que respiran el poder de sus poetas en la calle. Su fuerza reside en el peso del aire. La caricia del tacto de su memoria marca sus calles y se les trata con reverencia. Sus versos no han acabado en el cubo de la basura. Pero hay otras en las que no. No suele ser culpa de las gentes que las habitan, aunque a veces compartan la responsabilidad del execrable olvido.
http://teatroalbeniz.blogspot.com
ir a agosto
Un abrazo desharrapado
querida anónima segunda (¿puedo suponer que eres también la primera?), cuánto tiempo fuera de por aquí.
La casa de Velingtonia, 3 se merece otro trato. Un poco de esprit de grandeur en lo que no sean batallas y militares y obispos no nos vendría nada mal a este país.
abrazzzzzossss
Vuelvo para darte las gracias, Nán, por tus comentarios. De paso leo lo que te han dejado escrito otros visitantes, con alusiones a la Maga y al París de Cortázar, y de pronto me entran ganas de releer "Rayuela" en sus -como mínimo- dos formas posibles de lectura. Debe hacer veinte años que leí esa novela. Pero pienso que releerla ahora me daría un poco de miedo: ¿Y si ahora no me gusta tanto como la primera vez?
Hola nán, yo todavía no he estado ni en la T-4, y me gustaría porque he visto muchas fotos y pinta bastante bien, ni en París (y eso que solía andar muy cerca)... ¡eso sí que no me lo perdono! Algún día pisaré sus calles :-)
Si es que París no se acaba nunca, y por cierto me lo merendé recientemente en dos sentadas y sólo a ti te admito que me entusiasmo, pasando por encima, incluso, de sus queísmos.
Tiene narices que se me vaya una tilde justo cuando me meto con la ortografía V-M. Justicia poética.
París siempre merece un buen suspiro.
Cada uno de mis viajes allí ha sido inigualable, descubriendo parises y parises cada vez distintos.
A los 12 años en familia, a los 14 a un colegio, a los 16 un amor francés, a los 18 un castillo...
Y AHORA me traes París a mi memoria.
Besos querido amigo, si el trabajo me lo permite (aún hoy estoy trabajando) te veré pronto!!!
No hace falta dar las gracias, Isidro: somos libres para ir donde nos apetece, leer y comentar o no. (Pero estaría bien que tu blog tuviera una dirección de email para ciertas comunicaciones). Y estaría muy bien que re-leyeras Rayuela a ver qué tal y nos cuentas. Yo releí hace un año el Libro de Manuel con gran placer. (Ni hay que mencionar los relatos y poemas, que están desde luego muy vivos).
Mikto, alguien como tú tiene que ir. Tengo todavía viva la emoción que me produjo la sencillez y profundidad de tu primera "crónica" de Berlín.
Pablo el Redivivo, queda entre tú y yo el secreto de tu entusiasmo por esa lectura. (y no sabes el placer que me da).
Sonia, mi china, ¿estamos jugando al ratón y al gato? ¡Vaya historia personal con París! Hay que contar, contar muchas cosas de todo eso.
Y a todos, deciros que probablemente vuelva a mitad de octubre en las mismas condiciones, así que podré ir al restaurante que recomienda Beatriz.
Besos a todos.
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