blessent mon coeur d’une langeur monotone.
VERLAINE
Pasarán de tres en tres las tardes muertas
Habrá toros de fuego por la venas
y olvidarás que te escribo, que te pienso.
***
Para hacerte una casa estudiaría los vientos, para que no te faltara la brisa en el verano y para que las ráfagas frías no asesinaran tu garganta con el frío. La luz la dejaría entrar de modo que alegrara tus ojos. Tu mirada sería siempre de complacencia. Yo mismo me haría arquitecto y convertiría esa casa en el trabajo de una vida. No hay tiempo que perder, ahora que te he perdido.
*****
Vamos a dejarle, pobrecito, con sus citas, tercetos y codas. Ni una más hoy. Cortemos aquí: no tiene remedio. El otoño es el inicio de la renovación, la clave de la belleza de la primavera: perder lo superfluo para mantener lo esencial y que lo superfluo vuelva nuevamente hermoso. ¿Qué nos importa su nostalgia? La tenía ya antes de nacer. Lo importante es conocer la posibilidad de irnos desprendiendo de lo más fútil, dejando entera la esencia. Perdemos la hojarasca que ha terminado su objetivo y, con ello, creamos paisajes de una belleza triste pero tremenda. Nos vamos preparando para el silencio. Después, si podemos, ya rebrotaremos. Sabiendo esto nos podemos permitir, como un lujo, lo que dice Verlaine:
Les sanglots des violons de l’automne
blessent mon coeur d’une langeur monotone.
blessent mon coeur d’une langeur monotone.
13 comentarios:
¡Cuánta belleza, nán, cuánta belleza!
Y leo una y otra vez tus palabras.
¡Cuánta belleza!
sí nán, me ha encantado a mí también
un abrazo
"creamos paisajes de una belleza triste pero tremenda."
Y aunque hablas de esperar el silencio (ay) yo veo una euforia chica en los ojos y en las palabras, tremendas y no tan tristes.
Y... ¿me traduces lo otro?
Si l’automne frappe à ta porte,
Ouvre un peu pour voir ce qu’il veut…
Si c’est le vent qu’il t’apporte
Ou de gros nuages tout gris,
Remplis de pleurs, remplis de pluie,
Referme bien vite ta porte!
(...)
(Poémes pour enfants)
Un abrazo, Nán.
Los sollozos de los violines...
Nos desprendemos para seguir creciendo, ¿verdad, Primo? ¿Cuánto tenemos que crecer antes de sentir que el viento no tirará más tejados?
Te echo de menos en la distancia, te siento cerquita siempre.
Pues yo soy un poco más primaveral, a pesar de mi alergia. El otoño me entristece. Supongo que desde chico, porque lo relacionaba con la vuelta al cole...
No niego la belleza de su melancolía, pero, como dice Nán, es el contrapunto perfecto para la atronadora presencia de lo que vendrá en Marzo. Que acabará viniendo. Siempre viene.
Ahora sí, si alguien te lo narra con la voz de Nán, mucho mejor. Dónde va Usted a parar.
Miles de besos de colores pardorrojizos. Otoñales caducifolios.
Queridos, os agradezco a todos vuestros comentarios. Todos ellos, desde el de Winsta, que me causa cierto rubor, la presencia bienvenida de Aroa, Lara pidiendo imposibles, Robel ampliando el tema, la Prima haciendo piña y Microalgo, que siendo del bando primaveral (¡y yo también! Soy de todos porque soy de la variedad) acepta el reto de la belleza del otoño. Cada uno me aporta siempre algo sustancial: cuando comentáis pero también cuando no lo hacéis.
Pero sobre todo intervengo, en un pequeño descanso de un día intenso, para deciros que estoy muy contento con mi texto (lo que no es normal en mí). Habituado a una segunda parte que niega la primera, he logrado meter una tercera que cambia la primera y la segunda: pero sobre todo pasa de una poesía del "yo", de poca "utilidad", a una del objeto (el otoño). Y como es una novedad en lo que escribo, me pone contento y quería decirlo (a ver si así me alegro y cambia la tendencia pesada de la semana).
Unos aplausos para usted.
Mujer, entre que por una vez me guste y los aplausos yo situaría una distancia de varios siglos, je, jé. Demasiado lejos.
Traducción literal: Los sollozos de los violines del otoño hieren mi corazón de un decaimiento monótono. (el sonido es fantástico).
Septiembre afina su melancolía. Las primeras notas empiezan a caer de los árboles.
... y al pisarlas son música de Herbert.
¿Hay alguien por ahí?
¿Se habrá perdido nán en la suave belleza otoñal de sus palabras?
Despierténlo. Le necesitamos.
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