viernes, 11 de mayo de 2007

n1MdP-00: inauguración con Luis García Montero

Estoy contento de inaugurar n1MdP: necesitamos 1 Millón de Poetas [correo para este tema: n1MdPs@gmail.com]. Llevaba tiempo con esa frase queriendo empezar a hacer cosas y estaba leyendo a varios para empezar, conocidos y no conocidos; publicados y no publicados; poemas y textos sobre poesía. La poesía me aporta algo que me hace falta (creo que a muchos). Hacía años que había dejado de leerla y volví tras Detectives salvajes de Bolaño. Cualquier excusa es buena. Pero sobre todo he vuelto porque he aprendido a leerla casi como si fuera prosa, un poema tras otro, parándome a repetir cuando el instinto me lo pide. Como un libro de poesía se termina pronto (mucho espacio en blanco), se le puede dar otra lectura de inmediato, ya con el lápiz de subrayar echando chispas (de cariño y lucidez sobrevenida). Es como escuchar música: ¿quién la escucharía si dijéramos, “hasta que no disfrute bien de la primera parte del primer movimiento no sigo”? Nadie. uno se pone el disco, lo oye entero, y a la segunda audición... ¡comienza el milagro del reconocimiento! Y aumenta con cada audición: ya se espera la maravilla que va a venir... ¡ay!

Pues lo mismo, pero en poesía.

Me pasaron un recorte, creo que publicado en Marie Claire, que por lo que me han dicho está muy bien en crítica de libros, de unas muy sabias palabras, y muy pero que muy necesarias, de uno de mis poetas favoritos. Es más que espléndido: es como de ver la luz. No puede haber nada mejor para esta entrada CERO de inauguración.

Tiempo y poesía
Luis García Montero

«A los poetas les gusta pensar las cosas tres veces. La poesía no se confunde con un desahogo sentimental, y conviene repetir que la verdad no es nunca un punto de partida, sino de llegada. La gente que dice lo primero que se le ocurre suele repetir lo que flota en el ambiente. Después, cuando las cosas se piensan por segunda vez, tenemos la tentación de decir aquello que nos conviene para quedar bien. Pensar las cosas por tercera vez supone un diálogo con la propia conciencia, atreverse a decir lo que se debe decir, aunque no ganemos el aplauso del público.
A los poetas les gusta pedir tiempo para hacer uso de razón y de corazón. Han aprendido a prestarle atención a la vida. La gente suele tener mucha prisa, las cosas pasan y se nos escapan de las manos. Y de pronto la juventud se nos escapa, o el buen amor desaparece, o los hijos han crecido, o los padres se han muerto, y no hemos tenido tiempo para darnos cuenta del tiempo, para pensar en los demás, en nosotros mismos. Los poetas levantan la mano y piden tiempo para pensar por tres veces las cosas importantes de la vida.
A los poetas les gusta matizar, elegir las palabras. Pueden pasarse una semana detrás de un adjetivo. La gente mira el cielo y dice pájaro, o mira el mar y dice pez. El mundo se empobrece cuando las palabras no matizan, porque no es lo mismo un halcón que una golondrina, ni un tiburón que un delfín, ni una traición que una lealtad íntima. Al defender las palabras se defienden los matices, un mundo rico, abierto, sin la falsa rotundidad de los dogmas y de los titulares de periódico. Los poetas piden tiempo para pensar las cosas tres veces y para defender la riqueza matizada de las palabras.»



Amigos a los que he querido, estoy queriendo, como no tengo tiempo que perder, inauguro este puente por el que tienen paso libre vuestros corazones.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Tiempo para la precisión y el rigor, eso es lo que pide Montero. O eso es lo que he entendido. (Pero creo que poesía también es el fogonazo del poema que surge en un instante.)

Nán, qué buena entrada! Qué bueno que eligieras a Montero para empezar n1MdP ! Ganas me dan de dejar un poema de Montero de los muchos suyos que me gustan y a los que vuelvo, una y otra vez, por el placer que me produce su lectura. Pero no lo haré.

No conozco otra forma de expresión escrita que llegue más al corazón humano que la poesía, así que

gracias Nán por esta entrada y por las que vendrán.

momo dijo...

Gracias agüita
por nunca detener tu danza.
gracias Nano.

Área de Prioridades

De nada vale decir
aquí estoy yo,
gobierno y mando,
si al pasar por Castilla
y ver el sol crujiendo tras
los olmos,
uno no sabe dar gracias a Machado.

De nada sirve
montar revoluciones, modernizar
las leyes,
si al entrar en Moguer y abrir sus muros
blancos,
uno no escucha, como un geranio púrpura,
la voz en los balcones de Juan Ramón
Jiménez.

Muy poco importa
marcharse tan de prisa a tantas partes
a todas a ninguna,
sin pararse una vez, y al coger nuevo
aliento y mirar el camino,
sentir sobre la piel: Palabras
para Julia.
http://www.poesia-inter.net/canc0062.htm

Sin duda alguna,
España no va bien, como el resto
del mundo y el fondo de la vida.
Necesitamos agua, pan, un poco
de esperanza. Y poesía.
Aurelio Gonzalez ovies

Lara dijo...

De los mil poetas, hablaremos con una brizna de hierba en la boca (por favor).

Del puente y los corazones, ahí, a medio camino entre Zarza y Cádiz, el mío botando. Suertudos. Disfruten. Esa ciudad es un milagro. Veo la palabra Cádiz y veo el futuro.

Anónimo dijo...

Vivimos una época que apaga las puertas y cierra la luz, que se precipita al confudirlo todo, para dar por cerradas las promesas más luminosas de la modernidad, mientras deja en penumbra las puertas que no responden a caminos previstos por una imperiosa homologación de las conciencias individuales. Tal vez la palabra de los poetas, dueños de su propio vacío, sea una buena compañía en la desorientación y la perplejidad.
LGM, Los Dueños del Vacío

Miguel Marqués dijo...

¡Qué falta hace pedir tiempo al tiempo para al menos pensar las cosas más de media vez! Yo me apunto al manifiesto de la lentitud, al slow travel y al deep re-thinking.

Abrazos por este puente sin peajes ni barandillas.

Anónimo dijo...

Gracias por descubrirme a LGM .
PROBLEMAS DE GEOGRAFÍA PERSONAL

Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.
LGM

Marejada

Anónimo dijo...

Uno no sabe cuántas veces piensa las cosas antes de decirlas. A lo mejor son tres como dice García Montero, o es una y estaba claro... El poeta observa el mundo de una forma silenciosa y convexa.

El tiempo, el amor, la muerte, lo de siempre para los de nunca, los nuevos, los que no saben que vivir requiere la presteza del dato exacto.

Anónimo dijo...

Si es cierto que los poetas piensan las cosas tres veces antes de decirlas... entonces tengo mucho que aprender de los poetas.

Anda que no.

Anónimo dijo...

"Para participar de las ilusiones colectivas, conviene aprender a quedarse solo"

NáN dijo...

¡¡¡Genial!!!

Mientras andaba yo por ahí, lejos de cualquier ordenador, pensaba que en días así todos estaríais parecido y habría que esperar la semana normal. Los comentarios ya están aquí, mejores que la propuesta.

Un pequeño poema, Winsta, no puede hacer daño. Como dice Gil de Biedma, de otra cosa, en Canción de aniversario («Pero un poco de sueño, no más, [...] estoy seguro que no puede hacer daño»). Pon uno cuando quieras; ahora o siempre.

Buena presentación y regalo de página en Internet, Momo, e interesante propuesta por correo. Promover, mover, remover el uso de la poesía sería, realmente, la idea.

Por favor, Lara, sí. Antes de que la hierba agoste.

Anónimo, tres apariciones y podría ser uno el corazón, y en todo caso los tres un buen antioxidante. El libro Los dueños del vacío se me está haciendo inexcusable.

Y sin caernos, Miguel, que es lo difícil.

Carmen, tenerte aquí diciendo en esta página lo que sabes me ruboriza. Pero te olvidas decir (acabo de ver cómo lo haces) que después de saber tanto, se puede vivir intensamente, enfrentándose al tiempo, la muerte y el amor como si se fuera una recién llegada.

Microalgo, esta vez casi mientes. Porque llevas mucho tiempo aprendiendo del sosiego. Aunque claro que de los poetas todos tenemos mucho que aprender. ¡Hasta las microalgas podrían darte un disgusto o una alegría, vaya usted a saber, si alguna de ellas se pusiera a pensar si son la misma, gemada hasta el infinito, o un poco distintas cada vez!