domingo, 7 de enero de 2007

Saltar sin mirar, dice Auden

(La Trama, o contexto, y los Textos)
Creo que si he hecho una aportación (en realidad dos) a la red de blogs por la que nos movemos es la paliza que he dado con la necesidad de trama, del contexto en el que las cosas se producen, del porqué de ponerlas... He tenido muchas ayudas en ese camino, dejadme citar, una vez, a Lara. Es importante, como en las novelas, que haya puntos de anclaje de la realidad: ¿se escribió tal cosa en mitad de la noche, con insomnio, con tristeza, divertido...? ¿Por qué esto y no otra cosa? La segunda aportación fue hace poco y es la idea del sonido del bosque: la importancia de cada sonido, crujido, para la totalidad. La importancia de cada voz, por ser voz más que por lo que se diga.

La Trama
Esta misma mañana del siete de enero, cuando empezaba a iluminarse la madrugada, se levantó ella a hacerse café y al moverme yo me ofreció uno. Con las contraventanas abiertas, para ver clarear, y las lámparas de la mesilla encendidas, tomamos el café, casi en silencio, y leímos. Casi en silencio por mí, que llevo muy mal que del laboratorio del dormir se abra paso al día con algo de lo que hacemos cotidianamente. Un “hay que ir al banco”, “qué comemos” o algo parecido me puede estropear casi por entero un día si se pronuncian antes de tiempo. Del sueño salgo con tareas, palabras, que tengo que despejar en el silencio o en la lectura de poemas, o ensayos, o de cualquier tipo de pensamiento. O con dramas a borrar despacito. Antesdeayer, día 5, me desperté, tomé café y me duché, todo ello en silencio, y durante la ducha me venían unos endecasílabos que tuve que abreviar, para secarme, y apuntar: “Porque hay juegos que se hacen peligrosos / hay noticias tan desalentadoras / sobre ti y sobre mi en el mercado / de futuros”. No sé lo que serán, pero serán algo (quizá un centimétro, que van avanzando pero están todavía más cerca de los 10 que de los 100); parece haber una historia, ¿no?, parece que habré de investigar esos rumores (tan desalentadores): ¿sobre quiénes, y cuándo fue? ¿y qué pasó? ¿o pasará?
Poco después del café y de empezar a leer, quedaba conmocionado con este poema que escribió Wystan Hugh Auden en 1940, del que pongo el primer cuarteto y los dos últimos: no aconsejo a nadie que salte; ya mi generación saltó demasiado desde todos los puntos elevados, pero me conmueve el joven Wystan (como me conmueve mucho más cuando va dejando de ser joven y mantiene su integridad). Más tarde fue la Canción Arboleda, de Luis García Montero, de la que leí “Buscó la soledad de una arboleda, y sigue allí, lejano, para sentirse cerca”; que fue otra conmoción y eché para atrás para releer, pero no puedo poner porque debe haber límite de líneas y al final se me agrupaba todo.
Después ya empezamos a hablar, y ella me dijo un párrafo de su libro (que tendré que leer, voy a leer), y yo, de otro poema de García Montero, le dije “una infección de luz y soledades”. Después ya vino el día y con él las cosas que hacen las personas adultas.
Los Textos

LEAP BEFORE YOU LOOK
The sense of danger must not disappear;
The way is certainly both short and steep,
However gradual it looks from here;
Look if you like, but you will have to leap.

Much can be said for social savoir-faire,
But to rejoice when no one else is there
Is even harder than it is to weep;
No one is watching, but you have to leap.

A solitude ten thousand fathoms deep
Sustains the bed on which we lie, my dear;
Although I love you, you will have to leap;
Our dream of safety has to disappear.
Wystan Hugh Auden

Cuartetos que, ayudándome mucho de la traducción de Eduardo Iriarte para Lumen, podrían entenderse en español más o menos como: La sensación de peligro no debe desaparecer; sin duda el camino es breve y escarpado, aunque desde aquí parezca una pendiente suave; echa un vistazo, si quieres, pero tendrás que saltar. // Del savoir-faire social se pueden decir muchas cosas, pero cuando no hay nadie, alegrarse es aún más difícil que llorar; no hay nadie mirando, pero tienes que saltar. // Una soledad de diez mil brazas de hondo sostiene la cama en la que estamos, amor mío: aunque te quiero, vas a tener que saltar; nuestro sueño de seguridad debe desaparecer.
Así que buena tarde domingo (con hermosos paseos), o buenas noches, o lo que más os convenga.

3 comentarios:

westerlia dijo...

Iba a dejar algo aquí sobre el contexto, el pretexto y el texto, pero hizo sol todo el día y me cansa tanto sol en este invierno sin invierno. Me voy a bucear en google a ver qué encuentro sobre Wystan Hugh Auden.
Leerte es aprender.

NáN dijo...

Aquí en Madrid llevamos dos días amaneciendo con niebla. Al menos el color gris lo tenemos, y la sensación de que fuera hará frío, pero ayer no salí de casa hasta las nueve de la noche y aunque solo llevaba la gabardinilla, pasé calor.

Ahora hablar del tiempo no es ser ingleses, ni gentes sin mucho que decirse. Hablar del tiempo va a empezar a ser un acto revolucionario, aunque tristemente, a deshora. [Atención a la actualización de la página de globalizate.org, que se producirá mañana miércoles, quizás esta tarde mismo: posiblemente un miniespacial sobre cambio climático, con un artículo muy bueno de Monbiot sobre los vuelos y los capullos del Gobierno británico (cada uno mira para donde está, y él es inglés) y cómo nos engañan unos y otros].

Del contexto, pretexto y texto, he de aclarar que me refiero a los que como yo compartimos lecturas: no es una fórmula válida para todos (no valen para postear tus poemas-grito, o los de Lara o los de Reb; tampoco para los textos de creación de okr). Pero sí se puede ir haciendo en comentarios, como haces tú. Se puede hacer o no, pero es lo que da sensación de cercanía, de amistad, de bosque. (Y lo de aprender, todos de todos, bien lo sabes. Pero gracias por el piropo).

Rober dijo...

aunque te quiero, vas a tener que saltar.

Gracias por el apunte. Buscaré más poemas de este tipo. Es bien interesante. No lo conocía.Un saludo, Nán.