domingo, 26 de noviembre de 2006

¿Y por qué? Porque son más tristes.



Eso ponía en la pared de esta exposición pequeña pero intensa, como para necesitar café antes de pasar a otra, de Ixone Sádaba del MNCARS, que tiene una programación de otoño sólida que me obligará a pasar y pasar. La exposición pertenece al proyecto Producciones, que desarrollará proyectos producidos específicamente por el museo, hechos por artistas que empiezan a consolidarse.

Quien esté en Madrid puede verla; quien no, en goog encontrará numerosas entradas sobre la joven artista de Bilbao (1977), y sobre todo unas veinte fotos si se busca por "Imágenes". Que busque o vaya a verla quien se interese. Yo cumplo con llamar la atención y dejar esta foto, porque es más triste.

Todavía queda tarde para que los solos demos un paseo en este Madrid que no llueve pero está húmedo y con el aire denso. Los acompañados pueden hacer lo mismo.

Y buenas tardes.

5 comentarios:

Lara dijo...

La imagen tiene una cosa hinchada y de arrebato que no es tristeza (es, quizá, peor). O no sólo tristeza. La mano y la falda y una perspectiva que me quita el sueño que me está acechando.

Tus entradas son para darles largo. Largo a la tecla. No doy ahora con los codos en la mesa, las reflexiones al respecto serían insuficientes, me quedan páginas y páginas que corregir (estoy aburrida de decir lo mismo). Por lo menos entro aquí y tú dices que vas a pasear por la ciudad, y que está húmeda. Yo espero poder ir a ver la exposición, y cobrar abundante porque he recogido muchas citas y muchas referencias desconocidas este fin de semana mientras trabajaba. Mientras trabajo. No te olvides del presente, casi continuo. (También he perdido-ganado el tiempo en el postdesayuno, y en la presiesta, y en la merienda in situ, no crean que todo ha sido sufrir y aprender.)

¿Aún te dura la alegría de aquella noticia de misterio?

Y por cierto, ¿has leído a M. Amis? (Me está tocando corregir un cuento suyo, entre otros, y no lo había leído nunca.)

NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...

No sabes cómo me alegra tu comentario. Como la información que tenía de esta chica venía de otros (y el único comentario mío original, que veía en ella, sobre todo en otra de las fotos-montaje, era que encontraba las mismas repeticiones por partes que veía en cuadro pre-renacentistas, pero no lo tenía elaborado ni contrastado), no quise caer en la pedantería de copiar y pegar y la entrada era poco personal. Un "ahí os queda eso". La potencia de la Ixone, por lo que veo, suple todo cartel.

El paseo (no tengo enmienda) acabó pronto cuando me metí en uno de mis dos bares. Como le conté a M, tengo un bar al que voy y otro en el que me oculto. Pues en el que me oculto saqué del bolsillo la antología de Gamoneda que recomendaba ayer Bebelia, y seguí dándole. De Gamoneda solo había leído poemas sueltos en revistas, que me habían emocionado. Estaba yo en León cuando le dieron un premio nacional. Me crucé con él en la calle Ancha, anónonimo entre los petardos que habitan esa ciudad, le paré, le estreché la mano y le dije "Enhorabuena, señor Gamoneda". Sé que a él le daba lo mismo, pero la sonrisda de su hija hizo que mrereciera la pena.

¡Si hubiera leído ya esta antología, el homenaje no habría sido tan escueto! Winsta, si me estás leyendo, supongo que conocerás su profundidad y que dice las palabras que te pueden dar lo que las palabras dan y necesitamos (no me extrañaría que fueran saliendo subrayados de sus poemas en mis entradas).

M. Amis, claro. Uno de los grandes para mí, de los que me han emocionado, no de los que me han enseñado. "El libro de Rachel", "Dinero", "Campos de Londres". Las experiencias rompedoras de los años sesenta, él las vivió, aumentadas, en el Londres de los punk. Así que lo leía y me resultaba un adorable y creíble hermano menor. El que me hubiera gustado tener (una de mis fantasías de niño y de adolescente, tener un hermano menor y ¡sobre todo! una hermana menor, a la que ayudaba a convertirse en algo especial). Después, un sorprendente "El tren de la noche", casi un policiaco.

Trátalo bien. Por lo que lo he querido.

Ah, sí. Hubo la noticia, tranquilizante, y hubo, más importante, un análisis de lo que hemos sido juntos, L, él y yo. Con las sombras, pero con una luz gratificante. De eso iba. Por eso dura. Pero el texto que he tenido que reescribir para Isob, me ha dolido. Sonrisa 3 - Nostalgia y vergüenza 5.

Gracias y, ahora sí, buenas nohes Madrid y Barcelona.

NáN dijo...

¿Hay alguien, aparte de mí, que en este o cualquier otro blog tienda a regresar a entradas atrasadas para añadir, refutar, verificar?

Por si acaso. Y si no por el hecho de escribirlo.

Ayer volví al Reina. Repetí mis tres favoritos de la temporada:

1) Ixone. La de esta foto es ella. Lo sé por un lunar que tiene en la barriga. El mismo que aparece en otra foto en la que además se ve el tatuaje del hombro derecho. El mismo tatuaje que aparece en la foto de un periódico.

2) Howard Hodgkin. Amenazo desde ya con una entrada sobre él.

3) Los Albers, Anni y Josef. Al principio hay tejidos nazca de hace siglos. Pierda toda esperanza de modernidad y creencia en la posibilidad de ser moderno y rechulo quien contemple esos diseños.

Anónimo dijo...

Pues yo me la he perdido, la exposición digo, lo curioso es que estaba en mi lista de espera, en un recorte arrancado de una revista de no sé cuando, la misma foto de tu entrada. Busco el recorte en algún bolsillo, en alguna bandejita de sobrespapelesclipsgomascaramelosyrecortes,aquí está:(copio) FOTOGRAFÍA TEATRAL (esta deformación que me lo hizo arrancar )Ixone Sádaba: se convierte en actriz principal de unas escenografías localizadas en inhóspitos suburbios de NY donde crecen las malas hierbas en medio de polígonos industriales, restaurantes en cadena y contenedores.
A mí la imagen me trajo a Edvard Munch (El grito), todo el cuerpo de esta mujer tiene esa apertura, ese grito silencioso que en éste caso se abastece con el poderoso y deprimente paisaje, esa atmósfera pesimista. No sé como será el resto de la obra, si tendrá el poso de este dolor, de cualquier manera un hallazgo por dos caminos que han confluido, y un deber. Ver más obra suya.
Siempre E.